JUSTICIA Y PAZ EN CUBA
"Busquen primero el Reino de Dios y su Justicia"(Mt. 6, 33) es una de las exigencias del Evangelio de Jesucristo. Él mismo invitó a cuantos le seguían a trabajar por la justicia y la paz y dedicó tres de las nueve Bienaventuranzas a estos dos ejes del mensaje cristiano: "Bienaventurados los que tienen hambre y sed de Justicia, porque serán saciados" (Mt. 5, 6) "Bienaventurados los que trabajan por la Paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios" (Mt.5, 9) "Bienaventurados los que son perseguidos por causa de la Justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos". (Mt.5, 10) La Iglesia no puede dejar de trabajar por la justicia y la paz sin dejar de ser fiel a su Señor y Fundador. Una vez más recordamos aquellas palabras del Papa Juan Pablo II en la Plaza José Martí en La Habana el 25 de Enero de 1998: "La Iglesia, al llevar a cabo su misión, propone al mundo una justicia nueva, la justicia del Reino de Dios (cf. Mt 6, 33). En diversas ocasiones me he referido a los temas sociales. Es preciso continuar hablando de ello mientras en el mundo haya una injusticia, por pequeña que sea, pues de lo contrario la Iglesia no sería fiel a la misión confiada por Jesucristo. Está en juego el hombre, la persona concreta. Aunque los tiempos y las circunstancias cambien, siempre hay quienes necesitan de la voz de la Iglesia para que sean reconocidas sus angustias, sus dolores y sus miserias. Los que se encuentren en estas circunstancias pueden estar seguros de que no quedarán defraudados, pues la Iglesia está con ellos y el Papa abraza con el corazón y con su palabra de aliento a todo aquel que sufre la injusticia." "Las enseñanzas de Jesús conservan íntegro su vigor a las puertas del año 2000. Son válidas para todos Ustedes, mis queridos hermanos. En la búsqueda de la justicia del Reino no podemos detenernos ante dificultades e incomprensiones. Si la invitación del Maestro a la justicia, al servicio y al amor es acogida como Buena Nueva, entonces el corazón se ensancha, se transforman los criterios y nace la cultura del amor y de la vida. Este es el gran cambio que la sociedad necesita y espera, y sólo podrá alcanzarse si primero no se produce la conversión del corazón de cada uno, como condición para los necesarios cambios en las estructuras de la sociedad." El Concilio Vaticano II había hecho este mismo llamado para que la Iglesia fuera fiel a su misión a favor de la justicia y la paz. El Papa Pablo VI crea el 6 de Enero de 1967, por encargo del Concilio, lo que hoy es el Pontificio Consejo Justicia y Paz con el objetivo de "promover la justicia y la paz en el mundo según el Evangelio y la doctrina social de la Iglesia... recoge noticias y resultados de investigaciones acerca de la justicia y la paz, el progreso de los pueblos y las violaciones de los derechos humanos. Favorece la colaboración con todos los organismos y asociaciones que se dedican, aunque sea fuera de la Iglesia, a la promoción de la justicia y de la paz y a la tutela de los derechos humanos, en particular del derecho a la libertad religiosa." (Anuario Pontificio 1999, página 1861) El día 19 de Noviembre de 1994, durante la celebración de la II Semana Social Católica de Cuba, celebrada en La Habana, con la presencia del Cardenal Roger Etchegaray, entonces Presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz, la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba anunció oficialmente, por boca de su entonces presidente el Cardenal Jaime Ortega, la creación de la Comisión Justicia y Paz de Cuba. El 19 de Marzo de 1995 son aprobados por todos los Obispos de Cuba los Estatutos de la Comisión episcopal "Justicia y Paz" cuyo texto íntegro y oficial aparece al final de este Ciclo. A partir de entonces comienza un largo y lento camino para la formación de esa Comisión nacional y sus correspondientes en las Diócesis. Es de esperar que en las comunidades cristianas, en las Parroquias, Vicarías y Consejos Diocesanos de Pastoral se vayan implementando las respectivas comisiones o equipos de Justicia y Paz de acuerdo y en fidelidad a los objetivos y estatutos aprobados por la Iglesia. La labor y la finalidad misma del Centro de Formación Cívica y Religiosa de la Diócesis de Pinar del Río se enmarca dentro de los objetivos y campos de acción de la Comisión Justicia y Paz. Su esencia no es otra que estudiar y aplicar a nuestro contexto, lo que el Papa ha llamado "el Evangelio social" y la doctrina social de la Iglesia, contribuyendo a promover al hombre como persona libre y responsable y a crear espacios de participación en el seno de la sociedad civil. Esto es labor de la Comisión Justicia y Paz y a ella queremos seguir contribuyendo. Este Ciclo que ahora presenta el Centro de Formación Cívica y Religiosa de Pinar del Río tiene como finalidad contribuir a la sensibilización, concientización y organización práctica de estos equipos o comisiones y de toda la comunidad cristiana para que, desde la base, pueda ser comprendida, acogida y apoyada esta labor eclesial que, por su novedad en nuestro contexto y riesgos en cualquier lugar, resulta difícil y muchas veces incomprendida o confundida por falta de formación, pero no por ello menos necesaria y urgente. Consideramos que este Ciclo puede contribuir, con el estudio serio y la reflexión serena, a que se aclaren los conceptos y ámbitos de competencia y a que se emprendamos con más claridad y menos confusión, el camino de la puesta en práctica de los objetivos y acciones de las Comisiones de Justicia y Paz en nuestra Nación, de modo que, lo que ya tenemos como proyecto y necesidad pastoral, pueda irse poniendo en marcha para bien de la Iglesia y de la Patria, es decir, para bien de cada uno de los cubanos sin excepción.
- Concretar la misión de la Iglesia en el campo de los derechos humanos y de los problemas sociales diferenciando política partidista y política como búsqueda de la justicia, la paz y el bien común. - Estudiar los conceptos y contenidos de la justicia y la paz según el espíritu del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia. - Contribuir al conocimiento y sensibilización sobre la necesidad del trabajo de las comisiones de Justicia y Paz desde el nivel de las comunidades cristianas en nuestro contexto propio.
Miembros de las Comisiones Justicia y Paz donde existan. Cristianos que expresen su vocación e interés por este servicio pastoral. Miembros de los Consejos parroquiales y de comunidad que deseen aclarar este tipo de misión social de la Iglesia. Grupos de jóvenes. Catequistas. Animadores del Centro de Formación Cívica y Religiosa y los animadores de sus grupos y servicios. Participantes en las Escuelas de Verano y en los Cursos de Doctrina Social de la Iglesia. Toda persona de buena voluntad.
Encuentros semanales de 90 minutos de duración. Puede adaptarse para Encuentros y Convivencias de fines de semana y cursos más compactos. Duración de tres meses con encuentros semanales.
1.La persona: sujeto y fin de la justicia y de la paz. 2.La familia: escuela de justicia y paz 3.La Iglesia: promotora de la justicia y de la paz. 4.La justicia y la paz: desde la política como búsqueda del bien co mún y desde la política partidista. 5.El poder y la sociedad civil: servicio y espacio para la justicia y la paz. 6.La justicia conmutativa y distributiva. 7.La justicia social. 8.La justicia y la misericordia de Dios. 9.La paz es obra de la justicia y don de Dios. 10.La paz y la conflictividad humana: diálogo y reconciliación. 11.La Comisión Justicia y Paz: fruto del Concilio. 12.La Justicia y la Paz en el magisterio del Papa en Cuba. 13.La Comisión Justicia y Paz en Cuba. 14.La comisiones Justicia y Paz en las comunidades.
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