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Objetivos
del Centro de Formación
1- Contribuir
a la formación del hombre como persona y miembro activo y responsable
de la sociedad, según un proyecto de huma nismo de inspiración cristiana,
para Cuba.
2- Cultivar
la vocación y el compromiso de los cristianos a partir del Bautismo y
la Confirmación.
3- Fomentar
su pertenencia y amor a una comunidad humana: cubanidad; profundamente
unida a su pertenencia y amor a la co munidad cristiana: eclesialidad.
4- Proveer
a los participantes de una debida educación cívica, ética, filosófica,
económica y política en sentido amplio y como búsque da del bien común.
5- Contribuir
a la creación de espacios de participación en la sociedad civil, estudiando
los diferentes ambientes sociales y aprendiendo a discernir tareas y medios
apropiados para promover la participa ción de los ciudadanos, de modo
que puedan asumir y compartir sus responsabilidades según su vocación
y competencia.
6- Ejercitar
metodologías y dinámicas de participación social y eclesial en diferentes
ambientes.
7-Contribuir
a la consecución de los anteriores objetivos mediante las publicaciones
(Vitral, Ediciones Vitral, Vitral Multimedia), de modo que estas sean
espacios de expresión y diálogo abierto a to dos.
FUNCIONAMIENTO DEL CFCR
- El Centro de Formación Cívica y Religiosa tiene su sede en
el Obispado de Pinar del Río.
- El equipo animador diocesano organiza y evalúa las actividades
del Centro de Formación, teniendo informados de su gestión a su Rector
y al Consejo Pastoral Diocesano.
- La ejecución de los programas de este Centro de Formación
Cívica y Religiosa se realizará en las parroquias, coordinado por su equipo
vicarial cuyo responsable y asesor pertenecerán al equipo Diocesano.
- La dirección del centro establecerá diversos programas de
formación según la disponibilidad de tiempo y las características de los
participantes. La temática, ejercitación y evaluación de estos programas
deben corresponder con los objetivos generales de este Centro.
- El estilo que se adopta es el de la formación desde la acción,
de inspiración cristiana y personalista, con una pedagogía participativa
y liberadora, con encuentros cíclicos, dinámica participativa, buscando
la complementación de la formación autodidacta dirigida, mediante la referencia
bibliográfica disponible, con momentos fuertes de actividad docente. El
equipo diocesano debe cooperar en esa formación.
- Se escoge prioritariamente
la metodología del VER-JUZGAR-ACTUAR-EVALUAR que parte del análisis de
la realidad y la ilumina con la Enseñanza Social de la Iglesia, las diversas
disciplinas afines a la formación cívica y ético-religiosa y la propia
experiencia personal o comunitaria hasta llegar a líneas de acción personal
y grupal, haciendo la necesaria evaluación.
- Cada grupo de formación laical escogerá un coordinador que
servirá de animador de su grupo y de enlace con el equipo vicarial. El
equipo diocesano procurará ir formando tutores o equipos de animadores
locales.
- Al iniciar cada ciclo los participantes deben ser informados
de los objetivos, temas, ejercicios y evaluación del mismo. Al finalizar
se entregará una certificación de la culminación
de este ciclo aplicando sondeos u otro tipo de comprobación eminentemente
prácticas sin excluir las comprobaciones teóricas.
- Los formadores procurarán su propia superación personal y
utilizarán los métodos de participación y creación participativa para
el perfeccionamiento de sus clases y ejercicios. Todos, formadores y participantes,
deben dar ejemplo de un sano pluralismo, respetando la diversidad de ideas
y opciones, sin imponer sus criterios filosóficos, políticos o estéticos.
- Para su sostén, funcionamiento y continuidad, el Centro de
Formación Laical procurará buscar financiamiento exclusivamente dentro
de aquellos organismos e instituciones eclesiales que se dediquen a estos
servicios u otros que el Señor Obispo crea conveniente.
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