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La Comisión
Católica para la Cultura tiene el placer de presentar este
Catálogo con las obras que se presentaron en el IV Salón
de Arte Sacro de Pinar del Río, dedicado en esta edición
a la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, y en ocasión
del V Aniversario de la Visita del Santo Padre el Papa Juan Pablo
II a nuestro País.
Adhiriéndose a una iniciativa de la Sra. Sussette Martínez
Montero y un significativo grupo de pintores habaneros, esta Comisión
ha querido invitar a los artistas plásticos de nuestra Diócesis-Provincia
para que expresaran su mirada, sentimiento y relación con ese
icono de nuestra religión y cultura que es la Imagen de la
Virgen hallada por los tres Juanes, flotando sobre las aguas de la
Bahía de Nipe, hará unos cuatrocientos años y
hasta hoy conservada y venerada por generaciones de cubanos en su
Santuario y Basílica de El Cobre.
Al ser la imagen y el significado tan explícitamente religiosos,
algunos pudieran interpretarlo como un tema reductivo o sectario,
que implica sólo a los creyentes católicos o, incluso,
a aquellos que veneran a la Caridad-Ochún en expresiones de
religiosidad cuyo génesis habría que buscar en algunas
de las raíces de nuestra cultura. Nada más lejano de
la intención y las posibilidades de este tema.
Escogiéndolo, entre otros muchos aparentemente de perfil más
amplio, la Comisión Católica para la Cultura ha querido
provocar a la reflexión y al debate artístico sobre
la polisemia de este icono. Precisamente, porque consideramos que
este tema de la Virgen de la Caridad se abre, inmarcesible, a los
horizontes más auténticos, raigales y universales de
la cultura cubana, es que lo hemos propuesto a la más plural,
heterodoxa y libérrima creación y recreación
de nuestros artistas plásticos.
En efecto, cada nación, en el alma misma de su cultura, tiene
a la religión como uno de los perfiles que más marcan,
identifican y trascienden su ser y su quehacer. Cuando se trata como
en nuestro caso, de la cultura de matriz cristiana y católica,
el útero se convierte en plaza y el seno en puerta de relación.
La religión entonces, no es secta o parabán sino casa
de puertas abiertas, pista de lanzamiento, red universal de fraternidad,
creación e intercambio.
Así lo expresaba el Papa desde la Plaza "José Martí"
de La Habana hace cinco años: "La doctrina de José
Martí sobre el amor entre todos los hombres tiene raíces
hondamente evangélicas, superando así el falso conflicto
entre la fe en Dios y el amor y servicio a la Patria. Escribe este
prócer: "Pura, desinteresada, perseguida, martirizada,
poética y sencilla, la religión del Nazareno sedujo
a todos los hombres honrados... Todo pueblo necesita ser religioso.
No sólo lo es esencialmente, sino que por su propia utilidad
debe serlo... Un pueblo irreligioso morirá, porque nada en
él alimenta la virtud. Las injusticias humanas disgustan de
ella; es necesario que la justicia celeste la garantice".
Como saben, Cuba tiene un alma cristiana y eso la ha llevado a tener
una vocación universal. Llamada a vencer el aislamiento, ha
de abrirse al mundo y el mundo debe acercarse a Cuba, a su pueblo,
a sus hijos, que son, sin duda, su mayor riqueza. ¡Esta es la
hora de emprender los nuevos caminos que exigen los tiempos de renovación
que vivimos, al acercarse el Tercer milenio de la era cristiana!"
Es en virtud de esa vocación universal que este IV Salón
de Arte Sacro pone a consideración de ustedes el homenaje y
la ofrenda de algunos artistas pinareños a la Madre, Reina
y Patrona de todos los cubanos, a la Madre de Jesucristo que en Cuba
llamamos Virgen de la Caridad. Es pues, por razón de ser cubanos,
que nos acercamos a Ella; es por compartir la misma cultura y nacionalidad,
por lo que todos, creyentes o no creyentes, católicos o babalaos,
la podemos llamar Madre de la Nación, Insignia Patria, Icono
de Cubanía, Símbolo Nacional.
Ella, la Virgen del mar, del ciclón y del sosiego, quiere que
todos quepamos en su frágil barca multiétnica y variopinta.
Ella, y también nosotros, queremos que todos podamos ir a bordo
de una nación cuyo signo sea la paz en las tormentas y el amor-la
caridad- en la ruta hacia el buscado horizonte de acogida y progreso.
ORA PRO NOBIS, sabemos que significa en latín, que la Virgen,
la Madre, la Patrona, ruegue por nosotros. Hoy pudiéramos traducir
esta milenaria oración desencriptando el código cubano
del amor implorando con el alma, desnuda en la tormenta, en busca
de sal:
Que en ese mapa de navegación, insospechado y trepidante, no
nos falte la luz fecunda y sosegada de la Madre, ni la estrella guiadora
y redentora de su Hijo, para que Cuba con todos los cubanos a bordo,
pueda llegar siempre, y más ahora, a puerto seguro de justicia
y de paz.
Que el arte y la belleza que aquí contemplamos, nos mantengan
en vela, nos calienten el alma y no permitan que naufrague jamás
nuestra esperanza. Amén.
DAGOBERTO VALDÉS
Comisión Católica para la Cultura
Pinar del Río, 13 de Mayo de 2003
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