IRSE DEL PAÍS,

¿SOLUCIÓN O PROBLEMA?

 

Año 1. No. 2. julio-agosto. 1994


 

Todos nos hemos preguntado, alguna vez por lo menos, por qué tantos cubanos quieren marcharse de su país y a qué se debe que más de un millón de nuestros compatriotas hayan emigrado en las últimas tres décadas.

Muchos son los enfoques que intentan explicar esta realidad: problemas ideológicos, búsqueda de mejoras económicas, exilio político, escape a las dificultades y penurias en que hemos vivido, nuevos espacios de realización personal, conocer algo nuevo...

En los últimos años se ha incrementado el número de personas que desean marcharse del país y lo intentan desesperadamente por cualquier vía y medios, y aumentan también las explicaciones y razonamientos que, de todos lados, se procura dar al hecho de la creciente e imparable emigración cubana.

Habría, en todo caso, que dejar bien claro antes de seguir adelante que emigrar es un derecho consagrado universalmente en el artículo 13 de la Declaración de los Derechos del Hombre proclamada por la ONU el 10 de Diciembre de 1948 que dice: "Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país". Y en el artículo 14.(1) dice además: "En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país".

Pero no es este derecho inalienable lo que deseamos presentar en este editorial. Queremos ir más al fondo del problema, no a sus motivaciones que todos conocemos, desde uno u otro enfoque, sino a su significado y consecuencias.

¿Es realmente la salida del país, una solución para los cubanos o un problema?

Si nos quedamos en la superficie, esta pregunta puede parecer ingenua. Para otros podría ser dolorosa... Nosotros creemos que es necesaria.

En todos los tiempos, si usted es un perseguido político y se encuentra en una situación límite, con riesgo de su vida o la de su familia, o al borde de la resistencia psicológica o en una penuria económica y social insostenible... el exilio ha sido una última salida para su problema personal y familiar, si logra salir con toda su familia.

¿Ha sido esta la situación del millón y medio de cubanos que se ha ido del país? Si la respuesta fuera negativa tendríamos ya una apreciación sobre el asunto. Si la respuesta fuera positiva, podríamos seguir preguntándonos si la solución es ir resolviendo "uno a uno", los problemas personales y familiares o buscar –entre todos- la solución al problema de los cubanos. Es como si para curar a un enfermo se fuera extirpando célula a célula, sanas o enfermas. ¿Con eso se mejoraría?

Contra todo pesimismo, consideramos que se pudiera resolver el problema de Cuba si en lugar de escapar uno a uno de esta situación nos pusiéramos a resolverla entre todos; haciendo lo que tenemos que hacer. Reconozco que es una opción. Pero nos parece que sería la mejor opción.

Una de las trampas en que casi todos hemos caído históricamente es sucumbir y secundar aquella falsa disyuntiva que nos priva del derecho de ser como somos y empobrece a la nación porque le resta muchos talentos y capacidades de sus hijos: "O te adaptas o te vas del país". Lo que significa: "O te acomodas a las cosas como están o abandonas tu Patria porque no cabes en ella".

O peor aún: "O te haces igual a una forma de pensar y actuar o tienes que irla a buscar fuera".

Si entramos en esta encrucijada:

hemos perdido la iniciativa personal, pero al irnos "parece" que ganamos esa iniciativa;

hemos renunciado al derecho de ser iguales y diversos en nuestro país, pero al irnos nos "creemos" que estamos ejerciendo un derecho mayor;

estamos renunciando a la nación –casa de todos- para dejar en manos de algunos la nación.

 

Si permanecemos en Cuba, siendo como somos, pensando como pensamos, actuando en consecuencia, asumiendo los riesgos que esto conlleva en una sociedad como la nuestra, dialogando con todos los que deseen dialogar porque les interesan los problemas de Cuba y no sólo sus problemas personales o familiares, entonces Cuba podrá contar con más hijos, con más posibilidades humanas, con más virtud –que es fuerza interior irrefrenable- para que tengamos una Patria mejor.

Buscar fuera la solución de "mi problema" es un derecho individual.

Buscar fuera la solución de "nuestros problemas" es renunciar a las posibilidades de resolverlos entre nosotros y desconfiar en la capacidad de los cubanos de aquí para hacer lo que les corresponde por derecho propio.

Buscar la solución a "nuestros problemas" permaneciendo en Cuba con las máscaras de la doble moral o en un exilio interno creándonos artificialmente –a fuerza de dólares- un mundo distinto al resto de los que no tienen esa posibilidad, es otra forma mucho más enfermiza –alienada- de resolver "mis problemas".

 

Una solución más constructiva sería cultivar, poco a poco, otras opciones:

- Empezar por reconocer que el binomio "o te vas o te acomodas a esto" es falso y excluye la riqueza del pluralismo, la igualdad de derechos y el ejercicio de la propia ciudadanía.

- Remontar el pesimismo y el espanto de que no hay nada que hacer si permanecemos aquí, siendo lo que somos y actuando en consecuencia; aceptando audazmente las consecuencias.

- Descubriendo que en mi propio medio, por muy reducido e insignificante que sea, mi sola presencia, distinta al patrón de pensamiento y comportamiento, es ya algo que se puede hacer. Y algo muy eficaz por la fuerza del ejemplo.

- Ejercer la posibilidad, que siempre nos brindan nuestras relaciones humanas transparentes y honestas, de crear nuevos espacios donde podamos ser y expresar lo que somos y queremos: -Ambientes familiares, amistosos, informales, donde cada cubano pueda realizarse como persona y como miembro activo y responsable de la sociedad civil.

Y otras muchas opciones que la creatividad y capacidad de recuperación de los cubanos podamos ir inventando. Así cuando algunos jóvenes y otros muchos nos vengan a preguntar qué sentido tiene permanecer aquí en las actuales condiciones podemos tener algo serio y audaz que responderles para que le encuentren sentido a sus vidas...

Y si no encontramos algo convincente que decirles, por lo menos permanezcamos viviendo aquí, buscando, juntos, soluciones a nuestros problemas, sin abandonar a Cuba a su suerte y sin buscar su suerte lejos de aquí...