
RECLAMO Y RESCATE DE ESPACIOS EN MIAMI (9)
Retrospectivamente, veo con creciente claridad el sentido positivo de la experiencia traumática del 26 de mayo de 1988. Fue entonces que elementos terroristas cobardes detonaron a distancia un explosivo en una esquina de mi garaje: los invitados a casa la noche anterior se fueron tarde (la última persona se fue a las 2:30 a. m. El IEC y la Universidad de Johns Hopkins copatrocinábamos un debate, al día siguiente, sobre el tema Cuba-EE.UU: ¿Otra Perestroika?) El efecto más importante en mi existencia fue el cambio ocurrido en mi medio doméstico: mi madre, +, -que fue un látigo hasta ese día- (“todo lo que te pasa..., es porque tú has traicionado mucho a la sociedad...”)- se convirtió en mi defensora No. 1. Los que buscaron amedrentarme me hicieron un enorme servicio emocional y personal. El texto de este capítulo es un recuento de experiencias, sucesos, y personas que tejieron conmigo un tapiz cultural y humano miamense en la década de los años 90 y comienzos del siglo XXI.
El IEC es una de las criaturas de la Diáspora nuestra que no se incorpora a Miami hasta sus 25 años (1994). Intelectual y emocionalmente se concibe en la capital de la Provincia de Ultramar de Cuba. El protoinstituto germina en las reuniones de los lunes y las tertulias en casa. Las primeras tres Reuniones de Estudios Cubanos –PREC; SREC y TREC [1969; 1971; 1973], se celebran en The Washington Retreat House en una de las calles laterales al Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción en la capital estadounidense. Anduvimos como cubanos errantes por ciudades en tierras de Lincoln, Bolívar, Cervantes y Martí. Al aproximarse nuestro cuarto de siglo de vida y trabajo, decidimos reclamar nuestro pedacito propio en el mapa físico, social, cultural y político de Miami. Desde 1994, pues, nos estamos congregando en esta ciudad para la mayoría de nuestras actividades grandes y pequeñas. Al hacerlo, no sin problemas... afianzamos el derecho a ser parte plena de esta comunidad de cubanos de todas las edades, procedencias, oficios y profesiones, razas y etnias, estilos de vida, religiones, ideologías y preferencias sexuales o políticas... El mosaico integral y pluriforme de esta pequeña familia cultural cubana es fuente de muchas y hermosas experiencias de crecimiento y enriquecimiento humanos: caminamos, pensamos, estudiamos, discutimos, reímos, lloramos, cantamos, recitamos, bailamos, rezamos juntos... Los cambios en el mundo con el fin de la Guerra Fría y la desaparición del Bloque Eurosocialista y la Unión Soviética, de alguna manera, impulsaron cambios en la Diáspora Criolla y de otra manera en la Isla Alucinante. Estas múltiples ondas de cambio en el mundo y en las orillas del acontecer cubano, a distinto ritmo y color, enmarcan el retorno del IEC a su lugar de origen. De modo gradual y firme a la vez, marcamos nuestra esquina en el tablero miamense: sin aspavientos, con dignidad y transparencia, nos reintegramos al panorama existencial del territorio cotidiano. Hicimos nuestro cuatro años antes- el lema de Juan Pablo II en su visita a Cuba y testimoniamos “¡No tenemos miedo...!” Hace ya doce años que volvimos a nuestra casa cubana fuera de Cuba. Hemos vivido intensa y atentamente todo lo que ha pasado simultáneamente, -pero no igualmente-, adentro y afuera de la Isla: el remolcador; el maleconazo; el derrumbe de las avionetas y el asesinato de sus pilotos; la aprobación de la Ley Helms-Burton en el Congreso estadounidense; la visita de Juan Pablo II a la Iglesia y al pueblo cubanos; La Cumbre de los Presidentes en Cuba en 1999; el Caso Elián; la fractura de la Fundación Nacional Cubano-Americana; la lenta pero obvia transformación de la disidencia en Cuba de meros “grupúsculos...” en todavía pequeñas pero -persistentes y crecientes- estructuras de cubanos que buscan un mañana de paz y bienestar integrales; en un clima de derechos humanos y de respeto a la dignidad plena de todos en suelo patrio. Existe –lo sabemos- otro tipo de disidencia en las complejas entretelas de los que detentan el poder en nuestra Isla... Estos disidentes desde adentro, agazapados o entrampados entre los que mandan, constituyen un número indefinido de personas que, poco a poco, ha ido forjando una conciencia del imperativo de empujar hacia adelante el país y su historia.. Sabemos también, por otra parte, que entre los agazapados se mantienen los comejenes del cambio..., en aparente estado larvado... La escalada represiva del 2003 en Cuba –con 75 encarcelados y juzgados sumarísimamente- y el fusilamiento acelerado de tres lancheros de Regla en el mes de marzo 2003, fue un grito taladrando oídos y conciencias dentro y fuera de Cuba –por diferentes razones y sinrazones- de alguna manera incluyendo a esos “...compatriotas larvados...”32
En este clima de cambio incierto, nuestra certidumbre es la convicción intelectual, ética y emocional del compromiso con lo mejor de Cuba y su destino libre y democrático... El sueño de Varela y de Martí no es solamente utopía sino que ha de ser realidad por el esfuerzo de todos los cubanos que con ellos seguimos soñando... Los cubanos de adentro y de afuera hemos de fabricar paciencia... Ante todo, paciencia con nosotros mismos y luego con los otros... Es importante y necesario que cada hijo o hija de Cuba que se sienta con las fuerzas y la disposición, explore opciones viables y sostenibles que le permitan compartir el peregrinaje cubano hoy y mañana. Es indudable que las personas a lo largo de su existencia han de bregar con los avatares del tiempo y el ambiente. Los cubanos que compartimos perspectivas y prospectivas sobre un mañana común... sabemos que tenemos que aprender a entendernos entre nosotros mismos para poder juntos construir y no destruir...; unir y no dividir..., aceptar y no rechazar..., mejorar y no empeorar..., enriquecer y no empobrecer..., abrir y no cerrar..., dar y no quitar... Nuestra herencia hispánica nos hace individualistas y quijotes: por ello nos cuesta hacer trabajo en equipo; no hemos tenido mucha experiencia en trabajar armoniosamente con los que son distintos o con quienes discrepamos en religión, política, deportes o con quienes no nos simpatizan o a quienes percibimos como pesados..., para los cubanos, el pecado cultural capital es “caer pesado...” o ser percibido como carente de simpatía o chispa criolla. Konrad Adenauer, -gran dirigente democrático en los albores del pos-nazismo alemán-, dice que “no hay democracia sin demócratas.” Ser demócrata exige aprender a serlo: es por tanto un proceso lento y consciente. Las personas no nacemos demócratas sino que optamos por entrenarnos para comportarnos social, ética y políticamente como tales. Esto toma tiempo, voluntad de cambio y compromiso con actitudes y valores propios de la filosofía y la praxis democráticas. La democracia está reñida con la arrogancia, la prepotencia, el fanatismo, la mentira, la hipocresía, el abuso, la envidia. No existe la democracia perfecta: todas las experiencias democráticas en la Historia han tenido problemas, han fallado en algo. Winston Churchil ya dijo: “la democracia tiene muchos problemas..., pero es lo mejor que hemos inventado para vivir civilizadamente...”33 La humanidad al entrar el III Milenio pudiera agregar que cada generación, cada cultura y cada país tiene que cincelar su vivencia democrática. La democracia no puede importarse; hay que esculpirla, paso a paso y golpe a golpe desde adentro. Los perfiles históricos de cada sociedad y su pueblo demoran o aceleran los procesos democráticos. El itinerario y el horario sociopolítico, económico, cultural y espiritual en cada región y nación del planeta determina cuándo y cómo se forja la democracia. Darwin ya postuló que no hay generación espontánea... La humanidad en el siglo XXI confirma que tampoco lo son los proyectos democráticos.
Mi participación en el Comité Cubano por la Democracia / Cuban Committee for Democracy [CCD, 1993-1996].
Un puñado de cubanos en Estados Unidos –residentes en Miami y en otras ciudades de la Diáspora- acordamos en 1993 iniciar un proyecto sociopolítico y educativo para testimoniar valores y actitudes democráticos dentro de los cubanos en la Diáspora y de cara a los compatriotas en la Isla.
La tarea primaria de este empeño fue, pues, el tratar de romper surco en el esfuerzo urgente de abrir caminos hacia una eventual reconciliación nacional cubana: cambiar el clima y ensayar otras maneras de entendernos los cubanos. Bajo el liderazgo de Alejandro Portes nos congregamos a conversar y a proponer una agenda: por un tiempo, estas sesiones de trabajo preparatorio se daban en el Restaurante Málaga, en la parte baja de la famosa Calle Ocho: Enrique Baloyra +; Alfredo Durán; María Elena Prío; Magda Montiel; Marifeli Pérez Stable; Marcelino Miyares; Carmen Díaz Machado; Max Castro y yo, entre otros. En las semanas subsiguientes se fueron sumando otras personas del mundo profesional y cultural. La fundación formal se hizo en el mes de agosto de 1993, con una actividad de un día de Taller-Conferencia-Brindis en el Hotel Omni en el centro de la ciudad.
Durante los primeros tres años de este proyecto fui parte de la Junta de Directores y del Comité Ejecutivo. A sugerencia mía, el CCD creó un “Premio Juan Gualberto Gómez”, que se concibió para honrar a personas cuya vida y trabajo reflejaran los méritos y virtudes de este patriota, intelectual, periodista y político cubano que fue el brazo derecho –dentro de Cuba- de José Martí en la gesta independentista y luchador nacionalista en las sesiones de la Constituyente de 1901 (de los pocos que votaron contra la Enmienda Platt).34 En diciembre de 1996 decidí abandonar el grupo.35
Más allá de la propaganda agresiva y negativa sobre la Diáspora cubana, la realidad es que a lo largo de más de cuatro décadas esta nunca ha sido monolítica y cada vez más –poco a poco- gana en diversidad. Igualmente, aunque de otra manera y a otro ritmo, el proceso dentro de Cuba tampoco ha dejado de tener su propia pluralidad, si bien con una imagen y una conducta mucho más rígidas. Comparto el criterio con los que mantienen que las dos comunidades cubanas (de allá y de acá) son espejos que se reflejan recíprocamente: los perros que ladran en Miami y en La Habana pertenecen a la misma manada y se refuerzan unos a los otros. Intereses económicos y políticos nutren este cuadro. Los vociferantes al norte y al sur del Estrecho de la Florida perderían su modus vivendi si aceptaran un cambio: ambos bandos anteponen el Poder a la Patria.
Repasando la película del acontecer miamense durante los últimos diez años, hay que apuntar algunos sucesos significativos, que han renovado el mapa integral de la ciudad y su entorno metropolitano, -en especial el ambiente cubano- entre otros:
1) Los balseros del 94 y otros “...balseros del aire...”
2) La muerte de Jorge Mas Canosa (1997) y los cambios
ocurridos en la FNCA.
3) Los efectos en Miami de la Visita de Juan Pablo II a Cuba en
1998.
4) El Caso Elián y sus consecuencias cubanas aquí y allá.
5) La fragmentación y diversificación cultural y política en la
Diáspora.
6) La proliferación de las bisagras cubanas.
7) Los cambios en la Iglesia Católica en Miami.
1) Los balseros del 94 y otros “...balseros del aire...”
Una oleada grande de cubanos se lanza en balsas de todo tipo, tamaño, solidez –o falta de ellos- en su afán de llegar a la Meca Criolla. El gobierno de Clinton los recoge en el mar y los manda a un campamento en la Base Naval de Guantánamo. Visitar a estos cubanos retenidos allí se convierte en un ritual con ribetes sociopolíticos, culturales, éticos y religiosos. La Casa Blanca nombra a un cubano-miamense [Guarioné Díaz –Presidente del Cuban American National Council (CANC)- como administrador]. “El Alcalde de Guantánamo...” aceptó sabiendo que la encomienda era difícil y delicada.36 Los estudiosos del proceso cubano Isla-Diáspora coinciden en que los colores y sabores propios de la inmigración cubana en EE.UU. mantienen su perfil distintivo, entre otras cosas- por la renovación continua de estas nuevas olas de compatriotas que llegan a playas floridanas. Generaciones más jóvenes cubanas refrescan y actualizan el perfil cubano-miamense –con elementos culturales nuevos en léxico, actitudes, creencias y valores-. Esta situación de frecuente inyección humana de cubanos que se suman a los que ya salimos en etapas anteriores, fortalece los vasos comunicantes de la comunidad cubana de ultramar y retarda, de alguna manera, la descubanización-descriollización de los que conformamos la Diáspora del Caimán Verde.
Otro aspecto notable del efecto múltiple del proceso emigratorio-inmigratorio cubano de más de medio siglo es en el terreno prospectivo de la edificación de puentes múltiples –comunes y virtuales- que faciliten el inevitable flujo y reflujo –hoy y mañana- del comercio; las artes; el periodismo; la religión; los servicios; el turismo y ¿por qué no...? la política entre “La Isla Alucinante...” y su “Provincia Ultramarina...”: ambas colaborarán en la obra promisoria de ese mañana propio y compartido a la vez, libre de trabas y mitologías y pleno de potencialidades todavía insospechadas: la reserva de talento humano allá y acá es ya un hecho; queda por delante identificar “los orfebres de esa nueva sociedad civil cubana.”37
Hay otro tipo de cubanos que se conocen como “...balseros del aire...”. Son éstos cubanos que llegan a “tierras de libertad” en vuelos desde terceros países. Los familiares y amigos asumen los costos elevadísimos de este arriesgado pero muy lucrativo y creciente negocio de contrabando humano. Hay que señalar que, por supuesto, no son sólo cubanos los que así entran en EE.UU. De esto no se habla en alta voz: es parte de “la cajita negra...”38 que pienso conservan los pueblos y las culturas en su historia y su herencia. Es necesario anotar que cubanos como éstos han mermado casi hasta su liquidación a partir de los cambios producto del ataque terrorista del 11-09-2001, ahora es mucho más difícil entrar sin documentación por los aeropuertos en este país.
2) La muerte de Jorge Mas Canosa [JMC], (1997) y los cambios en la FNCA.
El peso sociopolítico de JMC en el exilio cubano desde la década de los ochenta hasta su muerte es, sin dudas, notable. Bajo el amparo y apoyo del Presidente Reagan a lo largo de sus ocho años en la Casa Blanca, JMC-FNCA, se hacen siglas símbolo de influencia y acceso al poder en este país, especialmente, dentro de la comunidad de exiliados cubanos.
Este grupo de cabildeo cubano fue puntero en la formulación y aprobación de dos piezas legislativas importantes en la política estadounidense sobre Cuba.39 Hay que reconocer, por otra parte, que los sucesores de JMC en la FNCA, si bien más jóvenes unos y contemporáneos o mayores otros, no han mostrado sus talentos ni su liderazgo, para mal y para bien a la vez. La FNCA 2006, posee otra semblanza y, sin dudas, ostenta menos poder.40 Otro signo de los cambios en la FNCA –en tiempos recientes- es el hecho de que su joven y dinámico Director Ejecutivo por años –Joe García- dejó ese puesto y se sumó activamente a la campaña presidencial demócrata de John Kerry.
El efecto más notorio de todos estos sucesos en las filas de la FNCA es que se ha fragmentado el sector “más duro...” dentro de la comunidad cubana fuera de Cuba y esto ayuda en la búsqueda de esfuerzos consensuados o concertados para mejor aportar –desde afuera- a los cambios internos que todo proceso vivo produce, con su ritmo e itinerario propios. Más allá de retóricas estridentes y por debajo de una apariencia inmovilista sabemos que “Algo se mueve en Cuba...”41
3) Los efectos en Miami de la Visita de Juan Pablo II a Cuba en 1998.
Las actitudes, sentimientos y conductas de los cubanos en Miami son parte significativa de la historia del exilio cubano en la segunda mitad del siglo veinte e inicios del veintiuno. Podemos decir, responsablemente, que dicha historia se divide en dos notables períodos, v.g.: A. P. (antes del Papa) y D. P. (después del Papa). La visita de Juan Pablo II a Cuba durante cinco días [21-25] en enero de 1998 cambió, tanto o más, a los cubanos en Miami que en la Isla. Este cambio no es sólo eclesial-religioso sino múltiple en sus efectos [sociales, culturales, éticos y políticos]. Pudiera decirse que desde 1998 hasta hoy, se ha iniciado un cambio de mentalidad que desborda el territorio simplemente católico cubanomiamense: otros cubanos en Miami han cambiado también.
Perfil del cambio en Miami post-1998.
a) Un crecimiento de la solidaridad entre los cubanos en Miami hacia compatriotas en la Isla, más allá de familiares y amigos: ya es bueno y necesario cooperar –con ayuda eficaz y diversa- a aliviar las carencias que sufre el cubano de a pie allá. La proliferación de esfuerzos bajo el renglón de ayuda humanitaria, es notable, además del número: ahora se hace con alegría, orgullo y con frecuencia hasta públicamente. Por décadas estas ayudas se hicieron en silencio, excepto cuando se daban situaciones de catástrofes naturales (Ciclón Lily).
b) Las visitas y los viajes a Cuba dejan de ser anatema para sectores exiliados adicionales y distintos a los que –desde 1979- peregrinaban, con frecuencia, por razones familiares; profesionales; comerciales o políticas.42
c)La Iglesia en Miami comienza, gradualmente, a asumir un papel más proactivo en lo que respecta a la Iglesia en Cuba. Por muchos años, -ante los obstáculos varios que impedían lazos habituales y necesarios entre los católicos cubanos y sus pastores en Cuba y en Miami-, existió una rica, cálida y frecuente comunicación e intercambios diversos entre la Iglesia en Cuba y las Arquidiócesis de Nueva York y Boston. John O’Connor+ y Bernard Law, -Arzobispos-Cardenales de estas dos grandes y ricas comunidades católicas estadounidenses- dieron testimonio sólido de su amistad y solidaridad hacia la Iglesia en la Isla. Fueron ambos, además, conocidos como “hombres del Vaticano…” dentro de la Iglesia en EE.UU. Hasta 1998, pues, podemos proponer la fórmula:
CUBA-VATICANO-ESTADOS UNIDOS = ARQUIDIÓCESIS DE NUEVA YORK Y BOSTON = RELACIONES ECLESIALES CUBA-ISLA / CUBA DIÁSPORA
d)Comenzando en 1999 empiezan reuniones anuales de sacerdotes cubanos –Isla y Diáspora- y también entre laicos de allá y de acá. Se dice que como fruto del proceso de ese encuentro, como personas y como individuos comprometidos con el trabajo eclesial, el grupo laical ha caminado más y mejor que el grupo sacerdotal. Habría que hacer un estudio –hasta hoy, por realizarse- para calibrar profesionalmente algo que se ve, se siente y se piensa por los que participan en estos encuentros y por otros que son observadores-participantes: es palpable que el clima socioemotivo y la mentalidad derivados de este aggiornamiento… son otros… Se ha ido procesando la distancia; los mitos; los miedos… Se aprecia un tipo de intimidad comunitaria… que desborda el ámbito del sentimiento. Los cubanos que llevamos tanto tiempo metidos en este baile…, percibimos una onda nueva que nutre nuestra esperanza: nos hacemos eco del título de un escrito de nuestro fraterno Dagoberto Valdés Hernández, “Yaguero en Jefe Plus”.43
4)El Caso Elián y sus consecuencias cubanas, aquí y allá. Todavía no se ha hecho, públicamente, un estudio completo de los efectos –importantes y múltiples- del Caso Elián sobre el proceso nacional cubano, en todas sus aristas insulares y diaspóricas.44
Sin embargo, ya podemos iniciar o continuar la tarea de tratar de entender algunas de sus complejidades. La aparición y recogida en aguas floridanas cercanas a las costas de Fort Lauderdale, de un precioso niñito cubano –Elián González- el 25 de noviembre de 1999, sacudió las entrañas del proceso cubano en Cuba y en Miami.
Un Perfil Eliánico
· Este suceso que es historia y también histeria cubanas… es parte del acontecer nuestro después de la Visita de Juan Pablo II a Cuba.
· Existen visiones variopintas sobre ¿cómo, por qué, por quién, para qué Elián…?
· Sea lo que sea…, el Caso Elián… es propio y distinto… en el transitar cubano de cuarenta y tantos años y constituye lo que llamamos un momento histórico decisivo en el devenir nacional dentro y fuera del país.
· Hay lecciones cubanas que aprender de este episodio peculiar: más allá de su innegable carga de confusión… se puede dibujar una comprensión crítica con elementos concretos.
Ocho años después de Elián nos permiten tener un poco de tiempo y distancia para atemperar pasiones y nutrir la reflexión.
(A) Aparece dentro de un tubo de neumático en el mar –a corta distancia de playas floridanas- un niñito asustado, bien vestido, sin mayores quemaduras de sol: lo sacan del agua y lo llevan a un centro hospitalario en la ciudad vecina de Fort Lauderdale.45
(B)Un tío de su padre Juan Miguel (Lázaro González) lo recoge en el hospital y se lo lleva a su casa. Existe información de que este tío y la familia en Miami, sabían de antemano que Elián y su madre Elizabeth habían salido de Cuba rumbo a la Florida. La violencia trágica en la embarcación durante la travesía –presenciada por Elián- parece haber sido algo inesperado: de los viajeros, sólo una pareja, y el muchachito sobrevivieron46
(C)Es sabido, por otras fuentes, que Lázaro había estado de visita en Cárdenas un tiempo antes del malogrado viaje de Elián con su madre. Las relaciones entre los familiares de aquí y de allá eran cordiales, lo que permite suponer que el tío en Miami estaba al tanto de la posible travesía.
(D)Es evidente, por todo lo acontecido en días, semanas y meses posteriores que los familiares en Miami cambiaron su brújula sociopolítica y se sumaron al juego de fútbol psicopolítico entre los vociferantes cubanos de allá y de acá. Nadie duda quién ganó el partido.
(E)Al final, penosa y escandalosamente, prevaleció la ley civil y eclesial: los hijos menores han de estar bajo la potestad de sus padres. Todo el jaleo hizo que, ante los ojos del mundo, Fidel Castro apareciera como Paladín de la Familia: es triste e indignante, a la vez, que quien es el primer responsable de la separación de la familia cubana –durante más de cuatro décadas- consiguiera proyectar esta imagen. ¡Esto es, sin dudas, una genuina aberración…!
(F)El Drama Elián, además, permitió a los cubanos –en Cuba y en el mundo- aprender algunas lecciones. Sin pretender agotar la lista, mencionamos las siguientes:
F.1. Tenemos que gastar energías en batallas que puedan ganarse y no empecinarnos en apostar para perder.
F.2. Hemos de nutrir la convicción de que somos capaces de actuar con la pericia necesaria para lograr nuestros objetivos a corto, mediano y largo plazo y edificar juntos el mañana común de todos los hijos de Cuba.
F.3. Hay que refinar y sintonizar la mentalidad y la acción de las diferencias entre un Estado de Derecho y otros que no lo son: si bien ambos pueden burlar la Ley, las consecuencias no son –ni con mucho- similares.
F.4. Los que mandan en Cuba disponen de personal y recursos 25 horas diarias para su batalla por mantener el poder. Los cubanos que vivimos en la Diáspora tenemos que exprimir tiempo, energías y recursos adicionales a la lucha por la supervivencia personal, profesional y familiar. Todo esto, además, se hace más difícil cuando se actúa en el marco fundamental del respeto a la independencia y soberanía de nuestro país hoy y siempre. Hay pues que ser bien selectivos en lo que queremos y podemos hacer.
F.5. Algo que quedó muy claro en la experiencia eliánica…, es que hay que ampliar, refinar y analizar integralmente la información sobre una situación determinada antes de lanzarse a decir o hacer al respecto: bajo ninguna circunstancia hemos de actuar sobre Cuba y los cubanos sin medir responsablemente los pro y los contra… ¡Nunca abonar el terreno del adversario…!
(G) Testimonios escuchados en conversaciones con personas residentes en Cuba que vivieron allá el episodio eliánico y de nuestra mayor consideración y respeto nos confirman que las imágenes vivas en TV que se transmitieron desde Miami –durante días semanas y meses- afectaron fuertemente a la población en la Isla.
La opinión mayoritaria de los cubanos allá –incluyendo a las comunidades eclesiales- no podía entender el sainete miamense que vociferaba a favor de que Elián se quedara con los familiares acá.
La patria potestad del padre era primaria e indiscutible. Muchos conservaban memorias del Éxodo de alrededor de 15,000 niños cubanos -por la Operación Pedro Pan (1960-61)-47 cuyos padres ejercieron su patria potestad ante el temor de que sus hijos fuesen enviados a la URSS.48 Reiteramos, por otra parte, que hay pruebas más que fehacientes de que el valor de la familia ha sobrevivido –allá y acá- los embates y las crisis del tiempo, la distancia, la falta de comunicación, los miedos, las incomprensiones y, sobretodo, las prohibiciones oficiales y oficiosas de las autoridades políticas en Cuba. El reencuentro cubano, a partir de finales de 1978, arrasó estos diques políticos y culturales y reintegró a su lugar cimero el puesto de la familia y los amigos en el entorno social cubano en la Isla y su Diáspora.
H)Para cerrar el epígrafe Elián, resumimos el aspecto aleccionador de esta experiencia psico-cultural y política para todos los cubanos: por una parte, los que mandan en Cuba se adentraron en aspectos del sistema estadounidense que todavía no conocían a fondo y aprovecharon máximamente este Estado de Derecho para una gran victoria en el Ajedrez Elián; por otra parte, los cubanos en Miami aprendimos penosamente las lecciones de nuestros errores en el mismo juego: un desconocimiento de las dinámicas complejas y complicadas del sistema norteamericano junto a una ceguera terca y torpe que nos hizo –colectivamente- aliados involuntarios de Fidel Castro como Defensor de la Familia ante la comunidad mundial.
5)La diversificación y fragmentación cultural y política en la Diáspora.
En el transcurso de los últimos diez años la Diáspora cubana -que sólo tenía un aparente monolitismo- ha sufrido un lento pero inexorable proceso de cambio. En el verano de 2006 el escenario sociopolítico en la Meca cubana en Miami es otro. Nuevos actores aparecen al levantarse el telón. La música de fondo ensaya otros ritmos y melodías… A la par que en la Isla, acá también va caminando un proceso de cambio, por debajo y por encima de la superficie estridente. Para sintonizar las nuevas ondas en el entorno cubano ultramarino hay que disponerse a ello. No hay peor sordo que el que no quiere oír. Todavía, sin embargo, estas voces nuevas carecen de igual acceso a los centros de poder en este país (prensa, cuerpos gubernamentales locales, estatales y federales; el entorno empresarial y artístico). El mundo académico es, tal vez, el que mejor permite y acoge puntos de vista diferentes a los oficiales y oficiosos y en el que cubanos y otros analizan, proponen y se esfuerzan por entender las complejidades y vaivenes del acontecer nacional cubano en sus dos orillas. Uno de los criterios de mayor respaldo entre los sectores moderados en la Diáspora es el que propone proyectar una nueva imagen de los cubanos afuera hacia sus compatriotas de adentro de la Isla: urge mostrar a los insulares que nos motiva el propósito de cooperar; que no queremos confrontación; que hay mucho que hacer en conjunto, sumando talentos y buena voluntad de parte y parte. Que hemos de laborar armoniosa y eficazmente para juntos resolver la crisis que sufre el país.
Muchos de los compatriotas que visitan o pasan por Miami cuestionan este cambio: aducen que los vociferantes siguen controlando los micrófonos y las cámaras. Esto es cierto parcialmente. Ahora hay programas de radio y TV con invitados pluralistas. Sin embargo, el coto de acceso en Washington, D. C. se mantiene mayormente poco amistoso a voces y criterios diferentes dentro de la comunidad culturopolítica cubana.
5.1. Los que, de diversas maneras, ya han expresado su compromiso ético-político con:
· Un cambio no violento hacia la democracia política, económica y social;
· Un Estado de derecho en Cuba;
· El respeto a los derechos humanos;
· La justicia social
· El respeto a la soberanía nacional y popular;
· Una reconciliación nacional que conlleve la justicia sin venganza.
5.2. Los elementos más jóvenes –convoyados por otros mayores- con otra mentalidad en busca de caminos nuevos que superen recetas inoperantes para resolver la crisis nacional cubana. A mediados de 2006, los cubanos llevamos más de 47 años en una vorágine de impotencia, frustración, confusión y obstinación. Muchos –por diversos motivos- siguen como los caballos en una carrera enfocados hacia adelante sin mirar a los alrededores. Muchos otros se han desanimado y viven al margen de actividades patrias.
· 5.3 Los cubanos que siguen llegando por diversas vías –legales o no-. Éstos, forman un mosaico propio de ideas, actitudes, valores y disvalores que a su manera se van integrando a sus compatriotas en la Provincia de Ultramar. Refrescan la cultura cubana en nuestra Diáspora, a la vez que proyectan otra mirada sobre Cuba, su presente y su futuro. Además, de alguna manera, frenan el proceso de asimilación-integración a las sociedades múltiples que reciben las oleadas de cubanos que abandonan la Isla. Por todo esto y más, la idiosincrasia culturonacional de los cubanos ultramarinos muestra perfiles frescos y, de alguna modo, siempre novedosos.
6. La proliferación de las “bisagras cubanas.”
En mi idiolecto criollo los cubanos que yo llamo “bisagras…” son compatriotas en la Isla y dispersos por el mundo que facilitan –por múltiples formas de pensar y de sentir- el flujo del diálogo y el potencial de cambio en el proceso meándrico y agobiante… del cotidiano vivir en Cuba-.
Los constructores utilizan muchas bisagras diferentes… hasta las hay invisibles… que cumplen su función y que son más eficaces y estéticas. Su actividad neurálgica es auspiciar movimiento para buscar espacios de acciones multi-direccionales Conozco cubanos y cubanas biságricos. Algunos son también amigos. Todos son profesionales, inteligentes y comprometidos –cada quien con su perspectiva propia- en el devenir nacional. Mi comprensión operativa del trabajo de estos compatriotas no excluye las diferentes opciones políticas personales y colectivas dentro y fuera de Cuba. Cada quién bisagrea… para lo que quiere en las dos riberas del proceso integral de la nación cubana. Estos compatriotas-bisagras existen en todos los sectores de la sociedad cubana allá y acá: en la sociedad civil; en el Estado y el gobierno; en el mundo eclesial; en las artes y las ciencias; en la economía formal e informal; en las ciudades y los pueblos; en los cuarteles; en la campiña criolla, y en los avatares de la Cuba de Ultramar. Es importante, sin dudas, el desarrollar la convicción de que no cualquiera es una bisagra… Bisagras son personas con determinadas destrezas personales y profesionales; con una fibra especial en temperamento y, por supuesto, además de talentosas, hay que mostrar una capacidad de trabajo casi inagotable; una enorme paciencia; hay que ser tenaces a la par que dúctiles para bregar con las altibajas de todo proceso complejo y complicado. Los cubanos-bisagras somos hombres y mujeres con un compromiso vivo y permanente que desborda tiempo, espacio, religión, ideología, profesión, estilo de vida y otras preferencias personales. Todo esto y más hace que las bisagras se asemejen, a su modo, a la levadura en el pan y que posean las propiedades del acero, del corcho y del elástico
7. Los cambios en la Iglesia Católica en Miami.
El éxodo de cubanos a la Florida, a lo largo de más de 40 años, ha sido un elemento de gran importancia en el desarrollo de la comunidad católica en la península. La diócesis se funda en 1958. Era de entrada, una diócesis en tierras de misión: la mayor parte del Estado de la Florida pertenecía a lo que aquí se conoce como The Bible Belt / el Cinturón Bíblico con mayoría Bautista sureña / Fundamentalista. Podemos decir que el arribo de los cubanos a partir de 1959 fue una inyección, en oleadas, de fieles católicos que demográficamente produjeron un crecimiento acelerado en la nueva Diócesis de Miami. Coleman Carroll, es el Arzobispo de Miami que enfrenta la llegada masiva de los cubanos. Su experiencia pastoral con grupos étnicos católicos —europeos irlandeses y polacos, entre otros— en Pittsburgh, le hicieron adoptar una política dura frente a una posible cubanización de su diócesis. Luchó, a brazo partido, en Pittsburgh y en Miami contra lo que él llamaba las iglesias nacionales. Hasta la década de los años ochenta, los cubanos constituían más de la mitad de los feligreses en las parroquias del sur de la Florida. Sin embargo, en el Anuario de 1990 de la Arquidiócesis de Miami, la palabra cubano / Cuban sólo aparece debajo de la foto de Mons. Agustín Román, Obispo Auxiliar como “de origen cubano…” Se sabe, además, que en los años sesenta, setenta y ochenta se vivió una lucha sorda en la curia miamense, entre sacerdotes de ancestro irlandés y los de raíces hispanas.49 La Iglesia católica en Miami ofreció programas educativos, pastorales y de asistencia social para los refugiados cubanos que llegaban. El Centro Hispano Católico adjunto a la céntrica Parroquia Gesu50, ofreció una gama de actividades, por ejemplo, un consultorio médico; una guardería infantil, una escuela primaria y clases nocturnas para adultos [inglés; doctrina social de la iglesia; economía; marxismo] auspiciadas por el Instituto de Acción Social (IAS). Allí compartimos labores docentes con algunos de los más conocidos intelectuales católicos cubanos de comienzos del exilio.
Hasta hace, más o menos, una década, la relación inter-eclesial Cuba-Miami era de tipo personal. Comenzaron los encuentros de sacerdotes y laicos cubanos de allá y de acá. Testimonios de algunos de los participantes en ambos grupos señalan que entre laicos los resultados han sido mejores. Sin embargo todavía la fluidez y significado de la comunicación entre ambas comunidades eclesiales deja mucho que desear y complica la necesaria cooperación y comunión para la reconciliación nacional.51 En tiempos recientes, el Arzobispo de Miami, John C. Favalora ha visitado la Iglesia en Cuba en dos ocasiones: durante la Visita de Juan Pablo II en 1998 y en 2004 como invitado de Pedro Meurice Estíu, Arzobispo de Santiago de Cuba, a festejos importantes en la comunidad eclesial santiaguera.52.
En el Mapa Pastoral Miamense, además, hay otros nuevos esfuerzos orientados a conocer y difundir la vida de la comunidad eclesial en Cuba adentro y afuera. En Comunión nace oficial y públicamente con un texto del Arzobispo de Miami en La Voz Católica (febrero de 2003).53
Es refrescante y esperanzador el leer y saber de este proyecto importante de la Arquidiócesis de Miami a comienzos del Tercer Milenio, luego de décadas de incomunicación y enajenación ínter-eclesial entre los católicos cubanos de allá y acá.
Otra expresión, clara y firme, de esta nueva comunión entre los católicos en Cuba-Isla y Cuba-Ultramarina es la Carta del Arzobispo de Miami con motivo de la campaña difamatoria contra los obispos en Cuba y contra el Cardenal Jaime Ortega y Alamino por la incomprensión honesta o tendenciosa de La Nota del Comité Permanente de la COCC, ante la enfermedad de Fidel Castro y el anuncio sobre la delegación temporal de poderes a su hermano Raúl.54
Más allá de las barreras legales y arbitrarias que dificultan el contacto y la comunicación entre los cubanos están el derecho y el deber de la Iglesia en Cuba y en Miami de trabajar en armonía por el reencuentro, la comunión y la reconciliación de todos los hijos de Cuba.