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Ninfas con perlas y brocado
de cortesanas,
mayestáticas poses, gesto aéreo y el cuerpo
marmóreo de Palas Atenea que es el único
rostro que mira más allá de la tela.
Ninguno de los personajes parece que lo trasciende
todos están quietos pegados a su mundo
ojalá algún día se moviera ese cuerpo
y volviera su rostro hacia fuera.
No hay deseo más fértil que el de lo imposible.
Un encaje de señora puede ser como un bordado
de una araña doméstica que teje al verbo
y le canta algún cántico esponsal.
Busca en mi corazón y en mi brazo
la huella de la blancura de la nieve
o esa caricia del agua que se me ha quedado
prendida del cabello y que ya no quiero.
Solo la escultura seduce, quieta entre tanta perla y brocado,
entre todos esos cuerpos hermosos que me ignoran
y únicamente ella se quedó en mi piel como la nieve.
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