|
|
|
XV
EL
VISITANTE
|
Un banco abandonado en medio
de un bosque
invariablemente evoca un parque o un jardín
su mármol entraña siempre alguna historia furtiva,
o un descanso, o el ocio de mirar la nada o aquella cita...
Un banco jamás aparece en selva virgen
y, a pesar de ello, el ciervo
hizo morada junto a él.
Al huir de sus perseguidores, jamás reparó en su encierro
mucho menos se preguntó por aquel nuevo arbusto
que apareció plantado de la noche a la mañana
o por quién plantó ese césped en el claro.
Un bosque aunque esté dentro de un patio interior
siempre es suficiente, no importa que todos los parajes
nos lleven a visitar los mismos portales.
Un bosque basta.
|
| |
|