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Lunes, 18
Saulo, Saulo, ven conmigo
ya no recuerdo tu barba
ni tus morenos cabellos
porque desde ahora reinas.
Tengo guardadas unas piedras
del Mar Muerto en mis zapatos,
sí, llevo esa molestia como el Reino.
Salta y juega a ocultarte entre las piedras
no vas a hallar ninguna isla de sal
a la orilla del lago que, muerta al mar,
vive ahora como tierra recobrada, tierra firme.
Ven conmigo esta noche
para mostrarte el lugar de la batalla
el espacio breve donde habitas.
Miércoles, 30
La lluvia traza puentes entre un monje ruso
y la noche del sentido donde las ranas,
protegidas por su charca, imitan al vestido
con el hábito negro que es el mismo siempre.
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