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EL NEGRO, LAS LENGUAS AFRICANAS, Y EL ESPAÑOL COLOQUIAL
CUBANO
La
crítica ha tejido tres teorías alrededor de Motivos de
Son que tratan de explicar la peculiaridad de su expresión
lingüística, que casi siempre aparecen mezcladas y jerarquizadas
una sobre otra, ellas son: imita a los negros de la década del
treinta en Cuba (en lo adelante la llamaremos anegramiento), imita el
habla de los negros bozales (la llamaremos bozal guilleniano) e incorpora
o imita elementos de alguna lengua africana (la llamaremos africanización).
El sentido común indica que, si imita el habla de los negros de
la década del treinta, entonces por esos años estaba bien
diferenciada la oralidad de los negros respecto de la de los blancos.
Tenemos, sobre este aspecto, pocas noticias, y casi todas asociadas con
el fenómeno de la esclavitud. Esto nos lleva a comprender por qué
los partidarios de la existencia de un bozal guilleniano en Motivos...
casi siempre son los que también creen ver una distinción
lingüística entre el habla de negros y blancos. No se puede
sostener la teoría de la diferenciación entre el habla de
los blancos y el habla de los negros sin ver la causa de esta distinción
en la esclavitud. Como el habla bozal es la diferencia más notable
entre la oralidad entre blancos y negros en Cuba, no ha faltado quien
se invente un bozal guilleniano.
La primera objeción que le podemos hacer a estas teorías
es de carácter lógico. Tampoco falta quien sostenga que
imita el habla de los negros y al mismo tiempo el habla popular. Si fuera
así, las diferencias entre el habla de los negros y la popular
no sería muy significativa porque ambos modos de hablar tendrían
muchos rasgos en común; entonces ¿qué sentido tiene
establecer la distinción?, pues el habla de los negros quedaría
incluida en la popular. Luego, qué pertinencia tendría,
en tal caso, señalarle a los poemas una proximidad con el habla
del negro, si ella no es exclusiva de un grupo racial puesto que comparte
casi todas las características de un grupo mayor. Evidentemente,
esta postura no tendría ninguna pertinencia.
Por otra parte, si el habla de los negros y el habla popular no compartieran
casi todas las características de los hablantes en Cuba, entonces
sí habría distinción y, por consiguiente, no podríamos
hablar de que imita, al mismo tiempo, el habla popular y el habla de los
negros. Esto no puede ser porque no podrían imitar dos modalidades
lingüísticas en un mismo poema sin que estas se pudieran aislar
fácilmente y, en Motivos de Son, evidentemente, no se puede
aislar lo popular y lo negro.
Incluso podemos encontrar autores que afirman que imita el habla popular,
a los negros de la década del treinta y a los negros bozales, desconociendo
la contradicción que implica hacer estas tres afirmaciones al mismo
tiempo sobre un mismo poema.
Las investigaciones sobre el bozal tocan inevitablemente la cuestión
de la influencia africana en el español hablado en Cuba que, a
nivel del léxico es muy evidente, pero en los niveles fonológico
o morfosintáctico es menos visible. Como no se imita una variante
lingüística únicamente a partir del uso del léxico,
al menos si se trata de lograr una construcción eficaz de un personaje
literario, y como lo fonológico y lo morfosintáctico son
los niveles de más difícil imitación, entonces trataremos
de centrarnos en estos dos últimos aspectos para buscar una consistencia
mayor en la caracterización del lenguaje de los textos30
. Esto implica que no se puede afirmar que haya un bozal en los textos
de Guillén analizando solo el aspecto del léxico, porque
nos enfrentamos a poemas que tienen una marcada intención de imitar
la oralidad y que no podemos ignorar.
El primer obstáculo que hay que salvar al hacer tal afirmación
es el poco consenso que existe entre los especialistas en el tema, pues
hasta ahora son pocos los estudios sobre la obra de Guillén que
abordan de alguna manera sus niveles fonológico y morfológico;
nos parece necesario detenernos en ellos para ver cuánto de útil
podemos hallar.
Es imprescindible, antes de entrar en estos aspectos del análisis,
hacer alguna precisión sobre qué se entiende por "habla
bozal", pues este punto no ha sido aclarado lo suficiente por los
estudiosos guillenianos. La etnolingüística cubana llama "negro
bozal" al esclavo nacido en África que está aprendiendo
la lengua española31 . No es lo mismo hablar
de imitación del "habla bozal" que de imitación
de una lengua africana o de imitación de una lengua criolla cubana
con base española; se trata de tres fenómenos bien diferentes.
No obstante, las investigaciones sobre estos tres procesos, aportan un
inventario de rasgos que pretenden ser característicos de la presencia
del negro en el español coloquial de Cuba32
.
Germán de Granda,33 en 1978, lanzó
una hipótesis sobre la posible existencia en la Cuba colonial de
una lengua criolla con base española. La fuente de tales inferencias
fue la oralidad recogida en El Monte de Lydia Cabrera, e hizo sus
conclusiones al comparar los rasgos de los textos allí registrados
con los rasgos caracterizadores de las lenguas criollas con base francesa
e inglesa.
Posteriormente aparecen los trabajos de Ricardo Otheguy34
y Ma. Beatriz Fontanella35 . El primero sostiene
que es posible detectar la existencia de una lengua criolla en el Caribe
de habla española, y la segunda no parece partidaria de esta hipótesis
porque recuerda cómo los rasgos lingüísticos caracterizadores
del supuesto criollo están presentes en las variantes regionales
del español ibérico.
Humberto López Morales36 responde a Granda
y Otheguy. Dice que el fenómeno se puede explicar si lo comprendemos
como una castellanización progresiva de individuos que no son de
origen hispanohablante, es decir, los negros nacidos en África
van poco a poco aprendiendo el español. A este último estudio
siguió el de Mathias Perl, quien reconoce en su tesis de doctorado
que los datos lingüísticos no son suficientes para afirmar
la existencia de una lengua criolla a partir del bozal.37
Pero, mucho después, se fue radicalizando hacia una postura partidaria
de la existencia de un criollo cubano 38 . Entre
los trabajos más recientes y lúcidos sobre el tema, están
los de Isabel Martínez Gordo,39 que concluyen
que El Monte de Lydia Cabrera, más que contener fragmentos
de diferentes fases de estadio de un criollo (continuo postcriollo40
), recoge rasgos propios de la adquisición progresiva de estructuras
españolas por individuos de origen africano, de esta manera confirma
la hipótesis de Humberto López Morales41
.
Si no se puede hablar con certeza de la existencia de un criollo cubano,
mucho menos podemos decir que Guillén imite ese criollo. La mayor
utilidad que tiene la investigación sobre el criollo en la caracterización
de las peculiaridades lingüísticas de Motivos... es
el inventario de rasgos que hace de muestras del habla bozal que usaremos
como punto de referencia para delimitar los posibles contactos de estos
poemas guillenianos con lo bozal.
Las fuentes fundamentales, a partir de las cuales se estudia el bozal,
son cuatro:
- los textos recogidos por Lydia Cabrera 42
- los textos recogidos por José García González 43
- García Herrera 44
- y el Catecismo para negros bozales 45 .
Las tres primeras fuentes son recogidas por etnólogos, la cuarta
es un texto cuya finalidad fue la evangelización de los negros
bozales y que pretende mantener una clara comunicación entre el
catequista y los catecúmenos. Esta último ha suscitado polémicas,
pues da solo la percepción del catequista hispano y, al igual que
las demás fuentes, está mediada por la percepción
del que las recoge.
En el Catecismo encontramos, junto a expresiones muy poco hispánicas,
otras tales como cosa bueno o lo que quisiere y como
quisiere, que difícilmente las hallaríamos en boca de
un negro bozal de finales del siglo XVIII pero, a pesar de ello, no pierde
su legitimidad como fuente.
Hay allí un empeño por blanquear la raza, cuyo eco lo podemos
hallar en Motivos de Son cuando la negra se enorgullece de ser
"adelantá", es decir, de ser menos negra de piel que
otros. Este racismo de los propios negros tuvo una respuesta de los blancos,
al menos a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Si el negro pretende
parecerse al blanco, lo más lógico es que este último
trate de diferenciarse.
La fecha aproximada del Catecismo es 1795, y seis años después
en El Regañón de Ventura Pascual Ferrer se publica
un artículo 46 donde su autor se queja de
los jóvenes habaneros "que sabemos han cursado las Aulas"
que elidían el sonido de la grafía "j" en las
palabras que debían llevarla (Ej. "hornada" por "jornada",
"hornal" por "jornal", "enhalma" por "enjalma",
etc.) y la ponían donde no debía ir (Ej. "jábito"
por "hábito" y "ajorro" por "ahorro").
Cabría entonces la pregunta: ¿acaso la pronunciación
que imita el Catecismo (Ej. "jacha" por "hacha",
"jabla" por "habla", etc.) no sería la causa
de que los jóvenes con estudios, en ese afán de "diferenciarse",
reaccionaran como lo hacían los negros que querían "adelantar"?
La curiosa relación entre estas dos fuentes sugiere ese afán.
Este racismo que practican los negros al querer "adelantar"
es un nuevo argumento contra la teoría del criollo cubano y es,
además, un aspecto sólido que ha sido ignorado cuando se
indaga en la dimensión lingüística del negro cubano.
Otras fuentes importantes son las caracterizaciones lingüísticas
que del negro se hicieron en el teatro bufo decimonónico, o las
que aparecen en algunos textos literarios de la primera mitad del XX.
Hemos seleccionado aquellas investigaciones sobre el bozal que nos aportan
una caracterización lingüística de sus fuentes lo más
precisa y completa posible para tener un punto de comparación con
los textos guillenianos y poder determinar hasta qué punto imita
al bozal.
Sobre el bozal cubano, los estudios más conocidos son el de Juan
Jorge Fernández47 y el de Rodolfo Alpízar;48
ambos se detienen en la Explicación de la doctrina cristiana.
Acomodada a la capacidad de los negros bozales del P. Duque de Estrada.
Los rasgos que delimitan estos especialistas en el habla bozal se pueden
agrupar en dos: rasgos exclusivos de la modalidad lingüística
y rasgos comunes entre ella y la variante cubana o las variantes ibéricas
del español. Estos últimos son los que encontramos en Motivos...,
de ellos: omisión de sílabas y, finalmente, encadenamiento
y redistribución silábica del grupo fónico. Este
rasgo final es más propio de la oralidad que de una variante lingüística
perteneciente a un grupo étnico, se trata de los fenómenos
llamados fonosintácticos. La omisión de sílabas podría
considerarse quizás más característica del bozal
pero no todas las omisiones serían características. No es
lo mismo la supresión de sílabas en palabras como "pa"
por "para" o "casá" por "casada",
muy comunes en algunas variantes lingüísticas del español
ibérico, que "pa" por "padre", por ejemplo.
En los poemas de Guillén, solo aparecen aquellas omisiones propias
del español hablado en Europa.
Mathias Perl49 utiliza todas las fuentes etnográficas
que hemos referido. De los rasgos caracterizadores de los momentos de
descriollización en Cuba que él señala, no aparece
ninguno en Motivos de Son. Los elementos distintivos del criollo
descritos, a partir de una muestra de habla bozal, son: empleo no-diferenciado
del pronombre "yo" en vez de "me", empleo simplificado
del pronombre relativo "que", errores de concordancia de género
y, finalmente, incongruencia entre el pronombre y la forma verbal. Los
hemos enumerado para que se aprecie lo distante que está el intento
de oralidad de Guillén de estas características; sin embargo,
en Ballagas sí encontramos la incongruencia entre el pronombre
y la forma verbal.
Isabel Martínez Gordo trabaja fundamentalmente con El Monte
de Lydia Carbrera como fuente. Se ha centrado en el estudio de la estructura
verbal del habla bozal. Demuestra que los rasgos atribuidos al bozal no
se diferencian en casi nada de los propios del archisistema español.
Los rasgos que deberían caracterizar la estructura del bozal son
dos: la simplificación desinencial (manifiesta en el uso de infinitivo
donde va un verbo conjugado y en la reducción de la cantidad de
modos y tiempos verbales empleados) y el uso de marcas preverbales (ya,
va, ta). El primero no aparece en los poemas de Guillén, como tampoco
en el texto de Lydia Cabrera. El otro no se encontró ni en El
Monte ni en Guillén, porque los investigadores del bozal que
han señalado este rasgo confundieron el adverbio español
"ya" y algunas formas conjugadas de los verbos "ir"
o "estar" con marcas preverbales. No obstante, en el poema de
Ballagas que tomamos como punto de comparación al hacer el panorama
de la poesía afrocubana, sí hallamos una simplificación
desinencial.
Germán de Granda reconoce otros rasgos como característicos
del bozal: eliminación del elemento de enlace, eliminación
del artículo y eliminación del indicador de dirección,
que también están presentes en el poema de Ballagas.
De estos rasgos que se le señalan al bozal, después de un
examen exhaustivo, nos percatamos que ninguno está presente en
Motivos de Son, y todo parece indicar que la oralidad de la poesía
de Ballagas está mucho más cerca del bozal que la de Guillén,
quien, según parece, está más próximo al español
popular.
Hasta aquí, si en los textos guillenianos existe alguna influencia
de las lenguas africanas, esta llegó a través del español
coloquial cubano. Vamos a detenernos ahora en la influencia de lo africano
en el español popular. Sobre este tema la información de
la que se dispone es pobre, al menos en lo referido a los niveles fonológico
y morfológico. Uno de los especialistas que más ha estudiado
este aspecto de la historia de nuestra lengua es Sergio Valdés
Bernal. Los rasgos fónicos a los que le señala una supuesta
procedencia africana son: cambio de /-r-/ por /-d-/, nasalización
de la "ch" y de la "ll" y vocalización de las
líquidas50 . Estos últimos rasgos
recuerdan más "Para dormir un negrito" que los Motivos
de Son.
Aquí es necesario hacer notar un dato curioso, en Guillén
se da un cambio similar a la nasalización que describe Sergio Valdés
Bernal, aunque no exactamente igual, se trata de "quedrán"
por "querrán". Este único rasgo no nos puede llevar
a ninguna conclusión sobre la africanía de estos poemas
guillenianos.
Las peculiaridades lingüísticas de Motivos de Son aparecen
en dos formas: como un rasgo estable (esto quiere decir que cada vez que
en el texto existe la posibilidad de que aparezca ese cambio el autor
la explota) y como rasgo inestable (cambios que solo aparecen ocasionalmente).
El dato al que nos referimos anteriormente es el más próximo
a lo que se pudiera identificar como influencia africana en el español
coloquial de estas composiciones. Pero, al ser un rasgo tan inestable,
pues solo aparece una vez, no resulta elemento suficiente para argumentar
la teoría de que imita o tiene influencia de alguna lengua africana.
Por otra parte, en Ballagas sí hallamos rasgos mucho más
estables que permiten hablar de algo más cercano a una imitación
del bozal y, sin embargo, hasta ahora nadie ha hablado de esa posible
influencia en su poesía afrocubana. Esta diferencia nos lleva necesariamente
a preguntarnos las razones por las cuáles se ha querido ver una
africanización y un anegramiento, que no existen, en Motivos
de Son, mientras que en Ballagas este aspecto ha sido obviado.
Otro rasgo del español coloquial cubano al que se le ha señalado
como posible influencia de las lenguas africanas es la eliminación
de la /-s/ al final de sílaba51 . No obstante,
sobre este punto no hay nada conclusivo; en el Catecismo para negros
bozales de P. Duque de Estrada, por ejemplo, este rasgo no aparece,52
y el argumento fundamental, contra esta hipótesis es que aparece
en otras zonas de habla española que no han tenido influencia africana53
.
Decir que Guillén imita el habla de los negros basándonos
en hipótesis de este tipo, nos permite también señalarle
a este autor una influencia de la lengua portuguesa. El cambio de expresiones
como "nunca más" por "más nunca" (en
Motivos... por ejemplo: "No te enamore má nunca, Bito
Manué, si no sabe inglé") es una consecuencia, según
algunos investigadores54 , de la influencia portuguesa
en el español coloquial del Caribe, y estos elementos no han llevado
a nadie a considerar seriamente una influencia lusitana en el autor de
Motivos...
Esta es la segunda objeción que podemos hacer a los partidarios
de las teorías que aquí nos ocupan. La influencia del portugués
llega a Guillén tal y como le llegó la africana: a través
del español coloquial cubano. Es a este último al que el
autor conoce, y lo demás le viene como una intención estilística
nada premeditada. A partir de los estudios sobre la historia de la lengua
española en Cuba, hemos comprobado que no existe ningún
indicio de que en Guillén aparezca ni el bozal guilleniano, ni
la africanización, y mucho el anegramiento.
30 Muestra de la consistencia de lo
fonológico y lo morfo-sintáctico para los estudios de
historia de la lengua es que los investigadores de la materia no pueden
hacer un juicio verdaderamente de peso ignorando el estudio a fondo
de estos dos niveles.
31 Sergio Valdés Bernal, "Negros bozales, ladinos, curros
y criollos", Universidad de la Habana, No. 229, enero-abril de
1987. p. 39-52.
32 Sergio Valdés Bernal. "Acerca de la presencia africana
en el español coloquial de Cuba.", Santiago, No.31,
1978. p. 81-107.
33 Germán de Granda, "Algunos
datos sobre la pervivencia del criollo en Cuba", Estudios lingüísticos
hispánicos, afrohispánicos y criollos, Madrid, Ed.
Gredos, 1978. p. 481-491. Una panorámica más amplia sobre
la historia de esta teoría se puede hallar en María Elena
Pelly Medina, "Acerca de los estudios sobre un criollo cubano.",
Anuario L/L, No.16, La Habana, 1985. pp. 240-247. y en Germán
de Granda, "Situación actual de los estudios lingüísticos
afrohispanoamericanos", Thesaurus, Boletín del Instituto
Caro y Cuervo, Tomo XLII, enero-abril de 1987, No.1, Bogotá.
p. 60-94.
34 Ricardo Otheguy, "The Spanish
Caribbean: A Creole Perspective.", New Ways of Analyzing Variation
in English. Washington, University Press, 1973.
35 Ma. Beatriz Fontanella, "Español
del Caribe: ¿Rasgos peninsulares, contacto lingüístico
o innovación?", Lingüística española
actual, 2 (2), 11 de febrero de 1980. p. 189-201.
36 Humberto López Morales, "Sobre
la pretendida existencia y pervivencia del criollo cubano.", Anuario
de Letras, Vol. XVIII, 1980. p. 85-116.
37 Mathias Perl, Die Bedeutung des
Kreolenportugiesischen für die Herausbildung der Kreolensprachen
in der Karibik (unter Besonderer Berücksichtigung der Kubanischen
"habla bozal") Leipzip, 1982.
38 Mathias Perl, "El fenómeno de descriollización
del habla bozal y el lenguaje coloquial de la variante cubana del español",
Anuario de lingüística hispánica, Valladolid,
I, 1985. p. 191-201.
39 Isabel Martínez Gordo, "Aproximación
a la estructura verbal del habla bozal", Anuario L/L, No.
22, serie estudios lingüísticos 6, La Habana, 1991. p. 67-95.,
"Los verbos ser y estar en una muestra de habla bozal", Anuario
L/L, No. 21, serie estudios lingüísticos 5, La Habana,
1990. p. Ver paginado. y "Lengua bozal como lengua criolla. Un
problema lingüístico", Santiago, No.46, 1982.
p. 47-53.
40 N. Ch. Bailey, "Some Suggestions
for Greater Consensus in Cróele Terminology", Pdgins
and Creoles: Current trends and Prospects. Washington, p. 88-91.
41 Op. Cit.
42 Lydia Cabrera, El Monte, Ediciones
C.R., La Habana, 1954.
43 José García González,
"Algunas consideraciones lingüísticas a propósito
de un nuevo cuento afrocubano", en Islas, No. 59, 1978. p. 131-139.
y José García González y Gema Valdés Acosta.
"Restos de lenguas bantúes en la región central de
Cuba", en Islas, No. 59, 1978. p. 3-50.
44 R. García Herrera, "Observaciones
etnológicas de dos sectas religiosas en una comunidad lajera:
La Guinea", Islas, 43, Santa Clara, p. 145-181.
45 P. Duque de Estrada, Explicación
de la doctrina cristiana. Acomodada a la capacidad de los negros bozales.
Oficina de Boloña, La Habana, 1823.
46 Ventura Pascual Ferrer. "Hablar bien", El regañón
y el nuevo regañón. Ed. Comisión Cubana de
la UNESCO, La Habana, 1965. pp. 157-158.
47 Juan Jorge Fernández, "Comunicación historiográfica
sobre la lengua bozal en Cuba. El catecismo de los negros bozales.",
Universidad de la Habana, No. 234, enero-abril de 1989. p. 183-192.
48 Rodolfo Alpízar Castillo.
Apuntes para la historia de la lingüística en Cuba.
Ed. Ciencias Sociales, La Habana, 1989.
49 Mathias Perl, "El fenómeno
de descriollización del habla bozal y el lenguaje coloquial de
la variante cubana del español", Anuario de lingüística
hispánica, Valladolid, I, 1985. p. 191-201.
50 Sergio Valdés Bernal. "Las lenguas africanas y el español
coloquial de Cuba." En Santiago No.31, 1978. p. 81-107.
51 Germán de Granda, "Situación actual de los estudios
lingüísticos afrohispanoamericanos", Thesaurus,
Boletín del Instituto Caro y Cuervo, Tomo XLII, enero-abril de
1987, No.1, Bogotá. p. 82.
52 Juan Jorge Fernández, "Comunicación
historiográfica sobre la lengua bozal en Cuba. El catecismo de
los negros bozales.", Universidad de la Habana, No. 234, enero-abril
de 1989. p. 186.
53 Sergio Valdés Bernal, "Caracterización
lingüística del negro en la novela ¡Ecue-Yamba-O!
de Alejo Carpentier", Anuario L/L, No. 2, Ed. Academia,
La Habana, 1971. pp.123-170.
54 William W. Megenney, "La influencia
criollo-portuguesa en el español caribeño." Anuario
de Lingüística Hispánica, No.1, 1985. p. 157-175.
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