LA PECULIARIDAD LINGÜÍSTICA DE MOTIVOS DE SON

La pretendida identidad entre los poemas guillenianos y la africanía lingüística y, por otro lado, entre insurgencia y revolución dentro de su obra es insostenible en Motivos de Son. En el resto de la obra de Guillén, los nexos de este autor con lo racial aparecen subordinados al conflicto social, pero los textos que aquí estudiamos no cumplen con esta regularidad.

Como hemos visto, el católico de raza blanca, Emilio Ballagas, es más negro, e incluso más bozal, según los criterios de los lingüistas investigadores del tema, que el mulato y revolucionario Guillén. La africanía de Ballagas, que es evidente, ha sido ignorada por los estudiosos de la identidad nacional y, en cambio, a Guillén le han querido ver a ultranza una influencia africana. ¿Dónde están las claves que nos permiten explicar este empeño de los estudios culturales? ¿Cuáles son las repercusiones de esta confusión para los paradigmas de la identidad literaria cubana? Estas respuestas solo son posibles si volvemos desde otros presupuestos sobre los paradigmas de la identidad nacional que alguna escuela historiográfica ha legitimado.

¿Acaso es válido seguir asociando la identidad nacional con lo negro o con una actitud social determinada? En este caso, si me permito una respuesta, me parece que no; en Cuba no se puede hablar de razas sino de color cubano, al menos en términos de arquetipos culturales.

No obstante, la pregunta obligada sería: ¿en qué reside la peculiaridad lingüística de Motivos de Son? No se trata, como ya hemos visto, de un modo peculiar de hablar de los negros habaneros de la década del treinta, ni de una variante del habla bozal o de los restos de un criollo, tampoco es posible atribuirle la influencia de alguna lengua africana. Lo cierto es que está mucho más cerca de lo que hoy se reconoce por los especialistas como rasgos dominantes de la variante cubana del español pero, en términos propios, tampoco es posible considerar que sea un "reflejo" de esa modalidad en la oralidad de nuestro idioma. Lo que hallamos en estos poemas es una hipérbole de ciertos rasgos que aparecen regularmente en la variante cubana del español desde principios del siglo XX e incluso algún tiempo antes. Recordemos que, en la modalidad del español que se habla en Cuba, aparecen otros rasgos que el autor en términos generales ignora o le resta importancia.

Otros poetas llamados "afrocubanos" potenciaron rasgos lingüísticos diferentes de los que Guillén subraya y esto nos permite caracterizar los textos guillenianos como un intento más de la poesía de la década del treinta por asumir la oralidad de los cubanos con una intención estética. Los poemas desde un punto de vista lingüístico no son más que la manera como Guillén escuchó la oralidad de su época y, a esto, lo único que se puede añadir es que esa manera trata de imitar la variante cubana del español y no otra.

Debemos tener en cuenta también que se elaboró un código propio de trascripción de acuerdo con aquellos rasgos que le parecieron más significativos. Lo más que podemos decir de Guillén es que enumera los rasgos del español coloquial cubano que más le llamaron la atención y, si lo consideramos algo ingenuo y poco observador, también podemos añadir que creyó de esa manera imitar al habla de los negros, idea puede provocarnos reservas.

Otra hipótesis, quizás la más probable, es que supo lo que hizo y después dejó a la crítica descubrir otras intenciones en su obra porque le pareció que era mejor callar o, tal vez con el tiempo, él mismo se fue convenciendo de lo que decían los investigadores. Estas dudas, ya hoy día, son casi imposibles de disipar.

Motivos de Son se diferencia del resto de la obra guilleniana, no solo por lo lingüístico, sino también por la manera de acoger lo social concretado en una forma específica de presentar al negro.

La peculiaridad lingüística de los poemas está en perfecta consonancia con sus ideas sobre la función del escritor ante el idioma. Fue quizás la praxis más osada de toda su obra literaria, pues se dio el gusto de considerarse como un auténtico legitimador del uso popular y es posible que lo haya sido de cierta manera. Su acercamiento a la oralidad parece tener primeramente una intención folclórica. No se trata de cuestionar aquí el estatus literario de los textos, que tanto defendió Guillén, se trata de dar una caracterización lingüística más objetiva de sus logros formales.