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UNA PREMISA IGNORADA EN LA INVESTIGACIÓN LINGÜÍSTICA
DE LOS TEXTOS: LA DISTINCIÓN ENTRE MOTIVOS DE SON Y LOS
POEMAS DE SÓNGORO COSONGO
Si
revisamos la intención primigenia de Guillén al escribir
Motivos..., aquella que se desprende de un acercamiento en el que
se prescinda de toda reflexión lingüística o musical,
veremos que presenta los valores de los negros a partir de una óptica
racial. Prima lo racial que, junto a lo musical, está por encima
de lo social. Esta jerarquía de "intenciones" que queda,
si se obvian los elementos de lenguaje y ritmo, será de suma utilidad
para caracterizar los textos. De ese presupuesto parece partir la crítica
literaria sobre el tema, lo que la ha llevado a realizar lecturas del
lenguaje y el ritmo acomodadas a esa equivocada jerarquía de intenciones.
Veamos las diferencias entre el tratamiento de lo social de Motivos...
con algunos que habían abordado el tema anteriormente para
notar las discrepancias y acentos que introduce Guillén.
Los conflictos sociales ya habían aparecido antes en la literatura
cubana, pero las obras anteriores, como La zafra (1926) por ejemplo,
no asumieron la cuestión desde una perspectiva prioritariamente
racial y musical, como lo hace Motivos de Son (1930), donde la
dimensión dramática del conflicto de clases se soslaya.
Lo socio-clasista se ve desplazado a un segundo plano por lo racial y
lo musical. Lo social dejó de ser el grito desesperado de quienes
sufren para transformarse en un "son", un ritmo musical. La
tragedia se volvió intención caricaturesca al presentar
así el tema; casi nos recuerda esa frase popular cubana que quiere
indicar la poca importancia de algo: "eso es musical". Por tanto,
lo social aquí cambió en su manera de presentación
y, en este proceso, perdió protagonismo el conflicto de clases.
Sóngoro Cosongo (1936) fue, hasta cierto punto, un giro
que pretendió corregir ese modo de presentar lo social en Motivos...
Guillén incluso se preocupó por subrayar años después
que su interés en estos poemas se centraba en los conflictos sociales
no en los raciales1 para intentar conciliar así
Motivos... con el conjunto de su obra poética posterior.
Después de esta comparación es claro que la jerarquía
de intenciones que pretende subordinar la lectura del ritmo y el lenguaje
de los textos a cierta eticidad está en un error.
Este interés de Guillén nos lleva a pensar en la necesidad
de establecer una clara distinción entre la naturaleza de Motivos...
y las diferencias con su obra posterior. Es decir, prescindiendo de criterios
lingüísticos, sólo considerando la evolución
de las intenciones estilísticas del escritor y la reflexión
que hace sobre su propia obra.
Este punto es sumamente pertinente para establecer los rasgos distintivos
de este conjunto de textos y evitar así el peligro de que sean
valorados dentro de un corpus del que difieren sustancialmente; este error
es la base de muchas confusiones por parte de la crítica e investigación
literarias. A pesar de todas las evidencias, las valoraciones lingüísticas
sobre Motivos... carecen de esa distinción.
Detengámonos un poco en su manera de presentar los valores éticos
de los negros y así podremos dar un paso más en la diferenciación
entre Motivos de Son y Sóngoro Cosongo.
No es lo mismo el conflicto de un negro que ve frustrada su relación
amorosa con una turista norteamericana por no saber inglés, como
en el motivo "Tú no sabe inglé", al conflicto
del yanqui sobre el cañaveral en un poema como "Caña"
de Sóngoro Cosongo. Si bien en este último poemario
aparecen conflictos muy cercanos a los de Motivos de Son, como
"Velorio de Papá Montero" o "El secuestro de la
mujer de Antonio", que se caracterizan por subrayar lo anecdótico
y lo musical sin ninguna evidente intención social,2
estos no constituyen la mayoría.
Los conflictos de naturaleza social que se han pretendido ver en Motivos...,
en textos como "Hay que tené boluntá" y "Búcate
plata", no son tales; porque no olvidemos que en uno el negro empeña
la plancha eléctrica para poder vestir de traje, y en el otro la
negra se queja de su pareja porque tiene zapatos nuevos y ella está
comiendo solo arroz con galletas. Estos pasajes, más que denuncia
de un situación de pobreza, son caricaturas de los valores de cierto
tipo de personas que anteponen las necesidades secundarias a las primarias.
Lo social, por tanto, se diluye.
1 En una entrevista que le hacen, al
hablar de la negritud dice que: "Era una de las manifestaciones
de la lucha de clases." Es decir, reduce el antagonismo racial
a un problema socio-clasista. Tomado de Nancy Morejón (comp.)
Recopilación de textos sobre Nicolás Guillén.
Serie "Valoración Múltiple", Ed. Casa. La Habana,
1974. pp. 44-45. Siempre nos ha extrañado la ausencia de las
referencias a la guerrita de los negros en su lectura sobre la historia
de Cuba.
2 No olvidemos que se ha dicho que en
Motivos de Son: "...sangraba una herida enorme, flotaba
una injusticia monstruosa que era preciso denunciar hasta lograr erradicarla
de la sociedad cubana." Tomado de Ángel Augier Nicolás
Guillén. Estudio biográfico-crítico. Ediciones
Unión, La Habana, 1984. p. 108.
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