UNA PREMISA TARDÍA: ¿HASTA DÓNDE FUE REFLEXIVA LA ESCRITURA DE MOTIVOS DE SON?

 

La publicación de la autobiografía de Guillén mostró el carácter que tuvo la escritura de Motivos...; lamentablemente esta premisa no la conocimos hasta 1982, pero, incluso después de su aparición, se han sostenido varias hipótesis sobre la expresión lingüística de los textos que suponen en su escritura una elaboración muy compleja y que, a las claras, ignoran dicha premisa.

El giro que sufrió la incipiente obra guilleniana a partir de estos poemas ocurrió de una manera muy curiosa:

"Porque he de decir que el nacimiento de tales poemas está ligado a una experiencia onírica, de la que nunca he hablado en público, y la cual me produjo una vivísima impresión. Una noche -corría el mes de abril de 1930- habíame acostado ya, y estaba en esa línea indecisa entre el sueño y la vigilia, que es la duermevela, tan propicia a trasgos y apariciones, cuando una voz que surgía de no sé dónde articuló con precisa claridad junto a mi oído estas dos palabras: negro bembón."3

Ese mismo mes fueron publicados los primeros poemas de este tipo y, por la rapidez de su escritura y por el carácter "onírico" o "revelado" de ellos, no pensamos que hayan sido elaborados teniendo en cuenta una rigurosa observación lingüística de la oralidad de las lenguas africanas. Además, este fragmento nos muestra que el protagonismo de lo musical en el momento de creación de los poemas estuvo muy distante de ser un hecho reflexivo y más cercano de ser un suceso onírico. No se trata de un texto escrito durante mucho tiempo, sobre el cual volvió una y otra vez, sino de unos poemas repentinos, tal y como lo confirma su autobiografía.


3 Nicolás Guillén. Páginas Vueltas. Memorias. Ediciones Unión, La Habana, 1982. p. 78.