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UNA NECESARIA DEFINICIÓN DE MOTIVOS DE SON
Cuando
hablamos de Motivos de Son nos referimos a los ocho poemas que
publicó Nicolás Guillén el 20 de abril de 1930 en
el Diario de la Marina, en la página "Ideales de una
Raza",21 y a tres poemas que aparecieron en
esa misma sección un poco después, el 6 de julio de 1930.
Todos ellos tienen, desde el punto de vista del lenguaje, aspectos comunes.
Los once fueron publicados en la edición príncipe de Sóngoro
Cosongo (1931) y tres fueron eliminados en ediciones posteriores.
En el primer conjunto de poemas se incluyeron: "Negro bembón",
"Mi chiquita", "Búcate plata...", "Sigue...",
"Ayé me dijeron negro...", "Tú no sabe inglé...",
"Si tú supiera..." y "Mulata..."; en el segundo
conjunto: "Curujey", "¡Me bendo caro!" y "Hay
que tené boluntá". Los textos de Motivos de Son, a
pesar de pertenecer a un momento bien definido de su poesía, quedaron
incluidos en Sóngoro Cosongo; ediciones posteriores de este
libro excluyeron: "Ayé me dijeron negro...", "Curujey"
y "¡Me bendo caro!".
La autonomía de este conjunto de poemas se puede justificar no
solo por su peculiaridad lingüística sino también por
la manera de presentar al negro como personaje. Sobre esta premisa de
distinción ya hemos hablado antes, ahora añadiremos otros
elementos.
En los Motivos iniciales, existen algunos rasgos que difieren de
los poemas de Sóngoro Cosongo. El hablante lírico
deja de ser el negro como personaje y pasa a ser el autor, abandona la
estricta oralidad e incorpora otras maneras de expresión lingüística.
La oralidad, si aparece en los textos posteriores, la hallamos entre comillas:
Manigueta: "Epabílate, mi conga,
/ mi conga..."22
Los poemas de Sóngoro Cosongo fueron su laboratorio de posibilidades
rítmicas. Lo que encontramos aquí, en materia de búsqueda
de sonoridades, será una constante en la poesía guilleniana.
Pero la oralidad, que en Motivos... tiene un papel fundamental,
pasa a un segundo plano en sus poemas posteriores. Al menos en materia
de lenguaje, podemos percatarnos de una evidente distinción; de
ahí la importancia de este punto de partida para cualquier estudio
lingüístico de los poemas recogidos en Sóngoro Cosongo,
porque no ha faltado quien hable de unos y otros indistintamente. Por
este error se han hecho generalizaciones de rasgos que no afectan a todo
el corpus y, por ello, es necesario dejar claro, cuando hablamos de Motivos
de Son, a qué textos nos referimos y por qué los analizamos
separados del conjunto donde quedaron definitivamente incluidos. Entre
los textos de Motivos de Son y los otros que fueron publicados
junto con los primeros en el libro Sóngoro Cosongo, existe
una diferente naturaleza lingüística, a lo que se suma la
manera diversa de presentar la cuestión social, como ya hemos aclarado.
En todo esto nos apoyamos para afirmar que Motivos... es un conjunto
diferente de los textos posteriores recogidos en Sóngoro Cosongo.
No excluimos para esta indagación los poemas "Ayé me
dijeron negro...", "Curujey" y "¡Me bendo caro!",
que el autor eliminó de ediciones posteriores, porque comparten
la misma naturaleza lingüística de los que no fueron desechados
y, al aumentar el corpus de Motivos..., tenemos una muestra cuantitativamente
mayor, que facilita una caracterización más rigurosa de
su expresión lingüística.
21 Véase Nicolás Guillén,
Estudio biográfico-crítico de Ángel Augier,
Ediciones Unión, La Habana, 1984. pp. 101 y ss.
22 Nicolás Guillén. Obra
poética I, Ed. Letras Cubanas. La Habana, 1972. p. 127.
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