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PANORAMA DE LA EXPRESIÓN LINGÜÍSTICA
DE LA POESÍA LLAMADA "AFRONEGRISTA"
¿Hasta
dónde la poesía afrocubana puede ser considerada fuente
de nuestra oralidad y qué conclusiones podemos sacar de la especificidad
de Motivos de Son en comparación con el conjunto de la poesía
llamada "afronegrista" si valoramos las tendencias fundamentales
que en ella se dieron sobre la expresión lingüística?
Tratemos de responder a estas interrogantes.
Casi todos los historiadores literarios consideran a la Órbita
de la poesía afrocubana como una colección de poemas
representativa. Esta muestra será la referencia que utilizaremos
para precisar lo específico de Motivos... en relación
con el corpus de la poesía llamada "afrocubana".
En esa antología es posible hallar dos pautas de composiciones
poéticas: una basada en la finalidad del texto y otra que se apoya
en la peculiaridad lingüística. Ellas nos pueden servir para
esclarecer qué opción escogió Guillén para
sus textos iniciales. La primera tiene dos intenciones posibles: la de
texto para ser musicalizado y la de texto literario. La otra tiene también
dos: una donde el hablante lírico es el poeta y otra en la que
el negro o mulato es un personaje que funciona como tal.
Un escritor representativo de la primera variante (un texto escrito para
ser musicalizado) es Carpentier, quien, sin ser poeta, era más
conocido entonces como autor de libretos para música más
que como novelista23 . Aparece en la antología
con unos textos que escribió para Alejandro García Caturla,
donde se mezclan palabras de uso literario junto con otras de origen africano
o popular (Ej. "eclipse" alterna con "yamba ó"
y "belfo" con "coba"); este rasgo lo comparte con
quienes se sitúan a sí mismos como el hablante lírico
de sus poemas, el cual obviamente difiere mucho del negro que pretenden
mostrar. En esos textos no hay ninguna novedad; quizás lo que los
hace interesantes es la finalidad para la cual fueron hechos, lo que ha
llevado a muchos a poner en duda su naturaleza estrictamente literaria24
.
Nos interesa delinear estos tipos para distinguir claramente a los poemas
guillenianos del corpus de la poesía "afrocubana". Esos
textos de Nicolás Guillén, aunque muy pronto llegaron a
ser canciones, no se escribieron con tal finalidad. Las pruebas son abundantes;
basta revisar su contexto primigenio de publicación y la manera
o la intención con que fueron escritos. Es importante entonces
distinguir entre un texto literario en verso y otro cuya función
era exclusivamente ser texto de una obra musical. Los poemas de Guillén
no pueden ser agrupados en este conjunto porque se distinguen substancialmente
de los textos de Bola de Nieve o de Carpentier en cuanto a la finalidad
con la que fueron escritos.
En el caso de la poesía que presenta al autor como hablante lírico,
pueden ser representativos: "Rumba" de Tallet y "Bailadora
de Rumba" de Guirao. El primero apareció en Atuei en
agosto de 1928, y el segundo en Diario de la Marina en abril de
1928;25 ambos son anteriores a la publicación
de Motivos de Son, que no fueron dados a conocer hasta 1930. Esta
fecha es sumamente importante ya que nos lleva necesariamente a preguntarnos
por qué estos poemas "afrocubanos", que precedieron a
los textos de Guillén, no levantaron la polémica de estos
últimos. Evidentemente, la recepción fue distinta porque
los textos son diferentes.
La selección de estos poemas de Tallet y de Guirao no es arbitraria,
se apoya en los criterios ya mencionados. ¿En qué se diferencian
de los de Motivos...? En la respuesta a esta pregunta quizás
hallaremos la novedad que introduce Guillén a la entonces naciente
poesía "afrocubana".
Ortiz, cuando habló de esta poesía, trató de conceptuar
el modo de expresión lingüística que ahora intentaremos
definir, es decir, aquel que usaron Tallet y Guirao; lo compara con el
torso tatuado de un marinero que recoge dibujos de las culturas ajenas
a la suya, para usar sus palabras: un "marinero nórdico taraceado"
con dibujos propios de pueblos lejanos del suyo, y llama a estas composiciones
"poesía blanca con incrustaciones negroides"26
.
La expresión anterior, "poesía blanca", no se
debe entender como una referencia al origen racial de los escritores;27
el conocido etnólogo va más allá. Ortiz, cuando usa
esta expresión, se refiere a la poesía "afrocubana"
donde el negro aparece "incrustado" en un texto de poesía
muy hispánica, como es el caso, por ejemplo, de Tallet. Esto no
tiene nada de censurable pero ilustra el tipo de poesía a la que
se trata de caracterizar. Lo que determina la naturaleza de esa "poesía"
es a quién se nos presenta como hablante lírico. Esta metáfora
de Ortiz es sumamente elocuente aunque es necesario hacer otras precisiones.
Los rasgos generales que definen esta variante son: el hablante lírico
es el poeta y no es el negro o mulato como personaje, un fuerte contraste
a nivel lexical entre vocablos de uso fundamentalmente literario y otros
característicos de sectores muy populares de la población
y, por último, encontramos la pretensión de imitar rasgos
populares en los niveles sintáctico y morfológico. En términos
generales, escasean los momentos que buscan transcribir la oralidad, la
cual siempre aparece intercalada. Más que un personaje, estos autores
nos muestran un paisaje. Todas estas características son consecuencia
del modelo de emisor que se escoge como hablante lírico, que no
es otro que el autor mismo.
Detengámonos más en el poema de Tallet. El protagonismo
del léxico como espacio para darle relevancia a la presencia del
negro en esta variante, es evidente. Resulta imprescindible hacer énfasis
en el nivel de construcción del discurso para poder caracterizar
lingüísticamente el texto. Lo primero que salta a la vista
es la onomástica de los personajes, que recuerda un imaginario
racial determinado (Ej. Tomasa, Chepe Cachón, Che Encarnación
y José Encarnación). Si bien no existen trabajos sobre los
nexos entre la raza y la forma de nominación en Cuba que nos permitan
llegar a conclusiones seguras al respecto, el sentido común de
alguien que haya vivido en la Isla reconoce que ciertos nombres propios
pertenecen a un grupo racial determinado, como en el caso de los ejemplos
referidos.
Por otra parte, podemos encontrar dos formas de presentación de
las frases cuya finalidad textual es musical. En una de ellas, la frase,
a pesar de que aparece expresada propios de la lengua española
en el Caribe, busca reproducir por escrito el sonido de la rumba con una
función fundamentalmente rítmica, aunque no de manera absoluta
porque no carecen de contenido lexical (Ej. zumba mamá, la rumba
y tambó). En la otra, se usan palabras carentes de un contenido
lexical o morfosintáctico perceptibles (al menos para los hablantes
de la lengua española) que se reduce a sonidos y que tienen un
valor eufónico y ningún otro adyacente que no sea imitar
quizás la sonoridad de ciertos instrumentos musicales o, quizás,
la pronunciación de alguna lengua africana28 que
hasta ahora nadie ha identificado suficientemente (Ej. piqui-tiqui-pan,
con-con-co-mabó, pa-ca, pam, chaqui charaqui).
No ha sido posible hallar algún texto de los autores donde se expliquen
suficientemente sobre este último punto. No ha faltado quien haya
hecho alguna que otra interpretación psicoanalítica, pero
esta respuesta tampoco parece ser conclusiva.
Llama la atención el uso, en algún momento, de la expresión
"cambi'e'paso"29 que aparece en un fragmento
de evidente pretensión oral y que reproduce un fenómeno
morfo-sintáctico propio de la lengua hablada. Lo que puede decir
en trascripción literaria es "cambié el paso".
¿Qué ocurrió entonces? Pues muy sencillo, al ser
la última vocal de la primera palabra la misma que la primera de
la siguiente, ambas se unieron en una sola vocal. Esa omisión del
fonema /-l/ en posición final de monosílabos es muy frecuente
en la oralidad como fenómeno fonosintáctico pero no es un
dato suficiente para hacer muchas inferencias a partir de él. Este
fenómeno no es exclusivo de la variante cubana del español,
por tanto, es una falacia procurar encontrar en él alguna pretensión
de mestizaje o nacionalización de la expresión lingüística.
Hay, además, un campo léxico referido al cuerpo humano,
a sus movimientos y al contexto, cuya finalidad parece ser muy plástica
y enmarcar la acción articulada al paisaje donde aparecen los personajes.
Esto refuerza nuestra tesis de que, en esta modalidad de la poesía
"afrocubana", el negro solo es una figura del paisaje y no un
personaje que habla.
Por último, los recursos rítmicos a nivel sintáctico
tampoco parecen tener nada de particular que no se haya usado ya en la
poesía hispánica precedente.
Detengámonos en el poema "Bailadora de Rumba" de Ramón
Guirao, que comparte casi todas las peculiaridades lingüísticas
del anterior y solo se diferencia en que el fragmento de oralidad aporta
un par de rasgos lingüísticos nuevos. "Alabao sea Dió"
añade la elisión del fonema /-s/ en posición final
de palabra y la elisión del fonema /-d-/ en las terminaciones /-ado/.
El primero de estos cambios es muy característico del español
de la variante cubana pero el segundo es también muy frecuente
en algunas variantes del español de la Península Ibérica.
Un solo rasgo y un pequeño fragmento de oralidad no permiten hablar
tampoco, en este caso como en el anterior, de un intento de caracterización
lingüística del negro. Mucho menos se puede afirmar que este
intento sea un elemento que distinga a la poesía "afrocubana".
En todo caso, caracterizar la oralidad del negro sería el intento
de una parte de esta poesía.
Veamos ahora el segundo modo de aquella poesía afrocubana de finalidad
claramente literaria que pone al negro como hablante lírico. Es
preciso tener en cuenta a uno de los autores paradigmáticos de
este movimiento literario; nos referimos a Emilio Ballagas, quien es,
además, otro poeta en ocasiones mucho más anegrado en su
expresión que el mismo Guillén. Detengámonos en su
poema "Para dormir un negrito", para ver como se diferencia
su empeño del de Guillén.
A pesar de que la oralidad de los poemas de ambos tiene como hablante
lírico al negro, los dos difieren muchísimo en su imitación.
En Ballagas, además de algunos rasgos lingüísticos
que en Guillén aparecen como rasgos estables, y de aquellos que
son causados por contextos fonosintácticos muy concretos, hallamos
otros que lo diferencian. Ellos son: eliminación del artículo
(Ej. "calla bemba" por "calla la bemba"), eliminación
del pronombre enclítico (Ej. "no limpia moco" por "no
te limpias los mocos"), cambios vocálicos (Ej. o>e, e>i,
ue>ó, e>i), error en los tiempos verbales (Ej. "va"
por "voy"), nasalizaciones (Ej. y>ñ o añade
"n" en posición final de sílaba), eliminación
de preposiciones (Ej. "acuetta 'la 'maca" por "acuesta
en la hamaca"), y uso excesivo del presente del indicativo.
Como vemos, en ambos poetas hay un hablante lírico que es el negro
pero existen diferencias significativas en cuanto a la caracterización
lingüística que estos autores hacen de él. Por tanto,
sí hallamos un intento sistemático de imitar el habla del
personaje que no es más que una muestra de la manera como cada
poeta percibía esa oralidad.
23 No hay más que ver la reseña
bio-bibliográfica que de él se hace en Órbita
de la poesía afrocubana (1928-1937), selección y prólogo
de Ramón Guirao, Ucar, García y Cía, La Habana
1938. p. 76.
24 Al respecto Carpentier ha dicho: "Hay dos títulos que
llevo por el mundo hace años y que son usurpados. El de poeta
y el de musicólogo. Hay al menos diez antologías, diez
historias de la literatura moderna latinoamericana en las que aparezco
en calidad de poeta. Y nunca he escrito un solo verso, tal vez por el
respeto religioso que le tengo a la auténtica poesía.
Lo que ocurre es que a veces he escrito textos rítmicos para
responder a las demandas de músicos deseosos de componer un andamiaje
verbal determinado. Emilio Ballagas y Ramón Guirao, hallando
que estos textos tenían virtudes precursoras en lo afrocubano,
llevaron a dos de ellos a sus antologías. Desde entonces soy
"poeta", en ciertas enciclopedias norteamericanas cuban poet."
Tomado de Entrevistas de Alejo Carpentier, Editorial Letras Cubanas,
Ciudad de la Habana, 1985. p. 26.
25 Max Henríquez Ureña.
Panorama histórico de la literatura cubana. Editorial
Pueblo y Educación, La Habana, 1974. p. 442.
26 Tomado de Fernando Ortiz
"Más acerca de la poesía mulata" en Revista
Bimestre Cubana, La Habana, 1936, Vol. XXXVII. p. 29.
27 Al parecer el origen racial
de los escritores tuvo cierta importancia al menos para Ramón
Guirao, el antologador de Órbita de la poesía afrocubana,
porque en la reseña bio-bibliográfica siempre lo indica.
28 Esta opción es menos probable porque los estudios que han
intentado justificarlo no han logrado dar una respuesta basada en argumentos
sólidos; sobre este tema abundaremos más adelante.
29 Tomamos el ejemplo de José
Zacarías Tallet Poesía y Prosa, Editorial Letras
Cubanas, La Habana, 1979. p. 119 porque en la versión que aparece
en Órbita de la poesía afrocubana (1928-1937),
selección y prólogo de Ramón Guirao, Ucar, García
y Cía, La Habana 1938. p. 66. aparece como "cambia e'paso",
este cambio implica que ya no es alguien quien le dice a la bailadora
de rumba que cambie el paso, es ella misma quien nos dice en la segunda
versión "yo cambié el paso" de la primera versión
a la segunda ocurrió una modificación substancial en el
hablante lírico de esa frase que es la única que tiene
un auténtico valor como oralidad. Este cambio en el hablante
lírico que hace Tallet viene a confirmar la importancia que tiene
este aspecto como elemento caracterizador de la poesía "afronegrista",
él busca incorporar una forma literaria legitimada posteriormente
con Motivos de Son.
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