Prólogo

dedicatoria
I
II
III
IV
V
VI
VII
VIII
IX
X
XI
XII
XIII
XIV
XV
XVI
XVII
XVIII
XIX
XX
XXI
XXII
XXIII
XXIV
XXV
XXVI
XXVII
ADIÓS


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ce qui est important, ça ne se voit pas...

- XXVI -

Podrás volver a casa.
Yo volveré a la mía.
Te dejaré mi risa
atada a un cascabel.
Te dejaré la noche
con toda la dulzura
hasta que las estrellas
se rían como tú te reías.

Esos son mis regalos
y los tuyos.
Las estrellas serán para nosotros
miradas hacia el cielo,
cascabeles risueños
que nos dan de beber.
Fuentes de música,
serpientes que nos llevan
al necesario viaje.

Así, los dos
caeremos en la arena
como un árbol,
pareceremos muertos
en esta noche mágica
que la serpiente acecha.

A través del desierto,
de las horas que el veneno nos roba,
tú serás, irremediablemente,
responsable por siempre de tu flor.