Prólogo

dedicatoria
I
II
III
IV
V
VI
VII
VIII
IX
X
XI
XII
XIII
XIV
XV
XVI
XVII
XVIII
XIX
XX
XXI
XXII
XXIII
XXIV
XXV
XXVI
XXVII
ADIÓS


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Et toutes les étoiles rient doucement.

- XXVII -

Al fin dibujaremos los corderos.
Cuando oiga la risa de tu estrella
no sabré si se habrá comido ya la flor.
Olvidé la correa.
Guárdala en el fanal
todas las noches,
antes que el cascabel de las risas de todos
se convierta en la lágrima de todo el universo.

Cada noche estrellada
envía la pregunta hasta mi corazón:
¿Se ha comido el cordero la flor?
Si por aquí no hay niños
que vayan a buscarlos,
que los adultos no saben encontrar la solución.