Prólogo

dedicatoria
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XXIV
XXV
XXVI
XXVII
ADIÓS


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Attendre que le soleil se couche..

- VI -

En la puesta de sol de mi melancolía
quise mover la silla
y apareció otro sol para esconderse.

En la balanza de mi tristeza
entraron nuevos soles
que siempre se ponían.
Y todos los colores
pedían ver tus ojos
en Estados Unidos
al mediodía.

Cuarenta y tres veces
se escondió el sol un día
y al corazón le quemaban crepúsculos
de un sol anaranjado
que siempre se caía.

En España te espero
para buscar la tarde
que la noche extorsiona y asesina.