Es difícil encontrar personas como el pequeño príncipe de este sueño, y es tan complicado porque los hombres, desgraciadamente, se han acostumbrado a considerar importantes cosas que no lo son tanto, porque los placeres de la vida se encuentran en las cosas más sencillas, como poder gozar de la belleza de una puesta de sol. Lo que, en definitiva, pretende mostrar Nieves Fernández, que tan bien conoce la psiquis de los niños, es la necesidad de que los años no nos cierren los cuentos, como dice en uno de sus versos, porque si guardásemos en nuestro interior una parte del alma del niño que fuimos, veríamos la vida de diferente forma y también cambiaría nuestra forma de relacionarnos con los demás, porque daríamos importancia a las cosas que verdaderamente la tienen, no a las superficiales. Y todo esto lo muestra Nieves Fernández con un “envoltorio” perfecto, unos versos alegres, con la palabra justa en cada momento para hacernos entender otra forma de ver la vida, más sencilla y, sin duda, mejor.
Marisa García Carretero |
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