Cuando de Caridad se habla, ¿de qué
hablamos? Del amor de Dios- Trinidad, porque " Dios es Amor"
1 Jn 4, 8 y deberíamos releer toda esta carta primera de Juan
para recordar que El nos ha amado primero 1 Jn 4, 10, que el Amor procede
de Dios 1 Jn 4, 7 y que el que dice " yo amo a Dios, y odia a su
hermano, es un mentiroso" 1 Jn 4, 20. Y este amor, en nosotros,
pero también en todo hombre o mujer que ama de verdad, es fruto
del Espíritu. Pudiéramos hacer un pequeño comentario
sobre la Primera a los Corintios con su famoso capítulo 13. Voy
a citar otro texto, más corto y tal vez un poco menos conocido
y utilizado: Ga 5, 22-23 que reza así: El fruto del Espíritu
es amor, alegría, paz, paciencia, bondad, amabilidad, fe, dulzura,
dominio de sí mismo.
Este pequeño pasaje viene en oposición
a una serie de males que son frutos de la carne o sea de lo que sería
puramente humano opuesto a lo que viene de Dios y que son males como:
"fornicación, impureza, desenfreno, idolatría, hechicería,
enemistades, discordias, rivalidad, ira, egoísmo, divisiones,
sectarismos, envidias, borracheras, orgías y cosas semejantes"
Ga 5, 19- 21. Esta descripción pudiera parecer de nuestro mundo
de hoy.
El apóstol subraya que el fruto del Espíritu
es amor, el fruto, artículo definido singular, en el texto griego
por supuesto, lo que puede permitirnos interpretar la frase diciendo
que si el fruto es amor, los signos de este amor son alegría
y paz. Quien ama " respira y propone" alegría y paz.
Que las manifestaciones del amor son paciencia, bondad y amabilidad.
Quien ama actúa con paciencia, es profundamente bueno y amable,
atento al otro, a la manera de Dios que es paciente con nosotros, bueno
hasta perdonar todo y no sólo en espera permanente sino buscando
a la oveja descarriada. Y las condiciones de nacimiento y de desarrollo
de este amor en nosotros son la fe o la fidelidad, el amor es fiel,
la dulzura y el dominio de sí mismo: conocerse bien para hacerse
conocer y poner esta gota de ternura o cariño que cambia la calidad
de las relaciones.
No se preocupen, termino aquí esta pequeña
introducción " exegética" para pasar a un momento
mucho más peligroso pero indispensable porque el amor no se vive
en las nubes donde Dios no está sino en la tierra donde quiso
Dios venir y vivir. Pero recuerden que cuando hablamos de amor-caridad,
hablamos de alegría y paz, de paciencia y bondad, de fidelidad,
de cariño, todo esto vivido por personas que asumen sus limitaciones
pero que reconocen y ponen al servicio de los demás los dones
recibidos y desarrollados.
El amor se vive en el " hic et nunc",
aquí y ahora. Entonces debemos intentar caracterizar o por lo
menos anotar algunos elementos importantes de este mundo en el cual
buscamos " vivir el amor". Y nuestro mundo está viviendo
momentos difíciles. Ya hace 35 años la Gaudium et Spes
en sus primeros pasos ( nº 5-9) advertía sobre los cambios
del mundo. Desde entonces las cosas se aceleraron y todo el mundo habla
de mundialización o de globalización, aprobando o gritando
a los cielos. En estos últimos tiempos, el Papa ha hablado sobre
el tema en primer lugar para recordar que la mundialización no
es ni buena ni mala, es y será lo que los hombres quieren que
sea, y que debemos aprovechar todo lo positivo de esta gran apertura
a los demás a través de los nuevos medios que permiten
" comulgar" a las penas y alegrías de nuestros hermanos
de todo el planeta. En un discurso a la Academia Pontificia de ciencias
sociales, en abril de este año, Juan Pablo II, reflexionando
sobre las consecuencias de la globalización, hace la advertencia
siguiente: esta mundialización es antes que todo la mundialización
del comercio y de los intercambios económicos entre los pueblos.
Pero esta relativa nueva realidad conlleva algo verdaderamente nuevo.
El comercio su a" nos transforma sin dar señales.
El consejo pontificio para la cultura en un texto
de mayo de 1999 subraya que esta cultura emergente está marcada
por la primacía del tener, la obsesión por la satisfacción
inmediata, el afán de lucro y la búsqueda del beneficio
sin preocuparse en lo mínimo del otro. Llegamos a una cultura
de élites, los que tienen y los que pueden, despreciando totalmente
los " perdedores" ( el " loser" como dicen los norteamericanos).
Y sin darnos cuenta, entramos en esta nueva mentalidad, que no tiene
un " ideal" de sociedad. No hay más ciudadanos, hay
sólo consumidores y la obsesión de las empresas es la
rentabilidad o sea el lucro sin seguir reglas de ´ética
alguna. Las ideologías "fracasaron" como dice el cardenal
Martini en un pequeño pero muy instructivo librito que debemos
tener todos en las bibliotecas diocesanas " educar para el servicio".
Unos meses atrás, Vladimir Putín, llamó la atención
de sus compatriotas, lanzando un plan quinquenal diciéndoles
que la sociedad rusa debe luchar contra el egoísmo, el cinismo
y la agresividad. Este mundo comercializado es un mundo de agresión:
"tengo que ganar y por eso eliminar al otro". En unas salas
climatizadas de algún banco, de un plumazo, un " consejo
ejecutivo" "ejecuta" a centenares de personas, cerrando
un centro de trabajo no rentable. Y en este contexto, se pierden valores
que ayer eran los puntos de apoyo de nuestras civilizaciones. ¿
Cómo vivir la paz en un mundo en guerra comercial? Cómo
vivir el amor al prójimo que es pura gratuidad, cuando lo que
importa es la ganancia, el placer y el poder, viejas tentaciones que
aparecen nuevas porque llevan nuevo ropaje.
Podemos notar también que el mundo tiende
a urbanizarse, los campesinos dejando sus cultivos y sus culturas para
entrar en el anonimato de grandes metrópolis donde el tejido
social del terrucho se diluye en un cada uno por su cuenta, dejando
a los ancianos morirse solos y abandonados en asilos pagados por el
seguro social. Hablo de los países dicho ricos. El mundo vive
también grandes migraciones de millones de personas en busca
de trabajo y alimento, el sur invadiendo el norte más próspero.
Todo esto lleva a un cierto intercambio de culturas donde la caridad
predicada por los que se dicen cristianos no aparece con tanta claridad.
No sigo más sobre el paisaje mundial del
cual somos parte, a pesar de ser también diferentes por varias
razones. Que estos apuntes nos despiertan sobre lo bueno y lo malo de
estas nuevas relaciones basadas sobre nuevas mentalidades que son ya
nuestras y en las cuales nos movemos no raras veces inconscientemente.
¿Y nosotros, aquí en Cuba? Participamos
en parte de estos cambios y vivimos los nuestros bien propios. En nuestro
contexto, ¿ cómo vivir la caridad? El período especial
con sus transformaciones y sobre todo el acceso al dólar, una
cierta economía mixta y las nuevas relaciones a través
del turismo, la diferencia que se aumenta entre cubano y cubano ( el
que tiene una parte de su salario en " verdes" y con módulo,
y el otro con su salario en pesos y que no alcanza), etc. han modificado
la vida de todos los cubanos y sus relaciones. Sin olvidar que el cubano
que tiene FE es todo aquel que tiene Familia en el Extranjero. No se
necesita seguir describiendo nuestra realidad que conocemos de sobra
pero propongo que tengamos la caridad de mirarla y mirarnos con ojos
cariñosos porque al fin y al cabo es sobre lo positivo que podemos
intentar construir relaciones humanas o sea basadas sobre el amor. Si
las estructuras de la sociedad cambian, algo cambia en las personas
pero para nosotros el cambio radical no viene de las estructuras sino
del corazón. Jesús no vino predicar un cambio de estructuras
hecho por un pequeño grupo que toma el poder, él vivió
y murió predicando en obras y palabras el reino de justicia,
de amor y de paz que implica una transformación radical, o sea
en las raíces del corazón humano, para establecer nuevas
relaciones entre nosotros y entre los grupos a los cuales pertenecemos.
Para un cristiano los cambios de estructuras necesitan estar acompañados
por estos cambios más profundos sino cambiamos de amo pero sin
mejorar mucho las relaciones humanas dentro de la sociedad.
Tengo más de 18 años compartiendo
la vida de los cubanos y algunos aspectos desde siempre me llamaron
la atención, tal vez con más fuerza desde algún
tiempo atrás. Un párrafo de la reflexión de Monseñor
Meurice, en el recibimiento de Titulo Doctor Honoris Causa,que le confirió
la Universidad de Georgetown en Washington viene abrir mi apetito sobre
el tema que nos preocupa.
"Cuando el estado o las iglesias u otras
instituciones intentan invadir, manipular, o restringir el sagrario
de la conciencia humana dictándole, desde afuera, un dogma y
una moral absolutamente heteronoma e impuesta, no solamente se violan
los derechos de la persona humana, sino que se provoca un deterioro
ético y cívico que puede llevar a las personas al vacío
existencial, a la despersonalización y a todo el tejido social
a un proceso de desintegración por corrupción interna.
Reconstruir esta subjetividad social y restablecer
la autonomía de la persona humana cuesta mucho más tiempo
y trabajo que reconstruir la economía o las estructuras políticas
de un país. Deseo llamar la atención sobre este punto
porque considero que está poco estudiado, forma parte esencial
de las relaciones sociales e internacionales y no puede ser importado,
ni exportado, sin tener un gran respeto a la identidad de las culturas."
( el subrayado es mío)
Desde la REC y el ENEC, y hasta antes, la Iglesia
cubana ha insistido sobre unos puntos como el diálogo o la solidaridad
opuesto al individualismo, la codicia, el egoísmo, la corrupción.
En la proclamación final del ENEC se reconoce aspectos positivos,
que tal vez hoy deberíamos matizar, como el hecho de que no hay
miseria extrema en Cuba, que no hay discriminación racial, anafalbetismo,
mendicidad, no se muere de hambre o por falta de atención médica
pero se reconoce la disolución familiar, el poco tiempo en el
hogar, la nupcialidad prematura, los divorcios, el aborto, el sexualismo,
el abuso del alcohol, la mentira, la simulación, el hecho de
actuar por conveniencias, el fraude, el daño a la propiedad privada
o social, el maltrato y el despilfarro de los bienes del Estado, la
falta de orientación de los jóvenes, la agresividad, la
falta de respeto o consideración a mayores, ancianos, maestros,
agentes del orden público.
En 1989, una carta pastoral alerta sobre el desaliento,
la frustración, las tensiones sociales. En la famosa " encíclica"
el Amor todo lo espera, en 1993, se nota un deterioro moral con incremento
de la delincuencia, robos, asaltos, prostitución, violencia,
carencias materiales en cuanto a alimentos, medicinas, transporte, fluido
eléctrico, el fuerte índice de suicidio. Tocando aspectos
políticos, los obispos cubanos alertan sobre el carácter
excluyente de un partido único, las limitaciones y el excesivo
control, el número elevado de personas encarceladas, los medios
de comunicación controlados por una sola mano, etc.
Debemos recordar también o buscar elementos
positivos en esta sociedad o cultura en la cual vivimos: el nuevo estatuto
de la mujer, los cambios de mentalidad sobre racismo, un mejor diálogo
social si pensamos que no estamos en una sociedad de " clases",
un mejor nivel cultural, el hecho de que a pesar de tantas dificuldades
el nucleo familiar y la familia grande siguen existiendo ( basta ver
la mobilización de los parientes, cuando uno se enferma) etc.
Todo esto debe ser matizado desde luego. Pero globalmente, a pesar de
todo lo positivo, la sociedad cubana debe ser considerada como enferma,
en su alma, y se habla de doble moral o de llevar máscaras, de
desinterés por el bien social, de falta de responsabilidad, de
la familia desarticulada, etc. Hace 15 años atrás, para
ocupar un puesto de responsabilidad se buscaba, recuerden, un verdadero
comunista o un verdadero cristiano. Hace tiempo que no se habla más
de eso como si no existiera más verdadero comunista pero que
no existiera tampoco verdadero cristiano.
Fernando Ortiz ha caracterizado la cultura cubana
como un ajiaco, lo que quiere decir por lo menos algo complejo pero
sabroso. La " cultura" de tipo soviético que no llegó
a tomar raíz en tierra cubana ha llevado elementos que sí
se quedaron y que debemos reconocer, como el sentido de una cierta igualdad
que aumenta la frustración de los que ven a unos con bienes a
los cuales no tienen acceso ( una compañera de trabajo diciendo,
un día después de la liberalización del dólar:
ahora, no somos iguales), el sentido de que la salud es derecho de ría
muchos matizes y análisis bastante fina, quisiera proponer unos
elementos de reflexión sobre la relación entre individuos
y grupos, forma natural de " vivir la caridad" en lo cotidiano.
Recuerden a Monseñor Meurice: se trata de Reconstruir esta subjetividad
social y restablecer la autonomía de la persona humana.
Cuando se habla de persona, los sicólogos
nos dicen que toda persona tiene dos necesidades fundamentales: la relación
y la comunicación. En Cuba, un cierto número de personas
viven con " caretas", lo que se llama la doble moral, etc.
Esto quiere decir que no saben o no pueden comunicar y relacionarse
correctamente. Una relación correcta se establece a través
de intercambios afectivos, concientes o no, que corresponden a deseos,
deseos personales que se resumen en ser uno mismo en relación
a los demás, llegar al yo auténtico, eliminar lo que "
parezco", lo que pienso que los otros esperan de mí, o sea
retirar la o las " máscaras" para relacionarme tal
como soy en realidad. Lo que me llama la atención en Cuba es
que un cierto número de personas, jóvenes sobre todo,
no saben lo que son. Un pequeño ejemplo me parece significativo:
unos años atrás, compartiendo con unas monjas, la más
jóven del grupo, que acababa de regresar del exterior después
de dos años de noviciado, nos dijo: lo que más me costó
durante este noviciado es cuando la maestra de novicias me decía:
haga lo que tu quieras, porque no sabía lo que quería.
Desde niños, un cierto número de cubanos fueron acostumbrados
a " adaptarse" en función de la persona o del grupo
con el cual se encuentran y viven sin saber muy bien lo que son. Son
como cameleones que para sobrevivir toman el color del ambiente en el
cual están.
Los sicólogos insisten sobre tres deseos
básicos:
1) deseo de " ser aceptado", ser reconocido de parte del otro
o del grupo con su verdadera identidad. Este deseo es también
portador del miedo de no ser reconocido, ser manipulado, sentirse objeto,
llevando la persona que se siente así, aunque sea inconcientemente,
a un sentido de inferioridad, de culpabilidad, de susceptibilidad, de
irritabilidad, etc.
2) deseo de seguridad, sentirse bien, vivir su vocación, compartir,
participar. Y al inverso, miedo a la diferencia, que es amenaza, miedo
a ser marginalizado, etc. lo que lleva personas a representar la imagen
que esperan los demás a pesar de que no es la suya, y viven frustrados.
3) deseo de certeza, deseo de ser confirmado en estas certezas que me
hacen ser lo que soy, a través del diálogo, del intercambio,
de la sana crítica, etc. Y miedo al cambio, a la novedad,
Todo esto puede conducir al individualismo, a la pasividad, a la resignación,
a aceptar ser sólo ejecutante, a la dimisión, al infantilismo
que es búsqueda de protección ( y en Cuba, el hecho bastante
común de ser educado sólo por mujeres con falta de afectividad
cree una superprotección), al adolescentismo que hace que uno
se opone a cualquier cosa, etc.
Los sícologos dicen también que
cada persona necesita sentirse bien en la sociedad en la cual vive.
Hoy día, en Cuba, ¿cuantas personas se sienten bien? Se
habla de exilio interior, muchas veces inconciente, lo que no impide
que exteriormente parecen participar. Cuantas personas " integradas"
como se dice, se fueron cuando les llegó la oportunidad, entonces,
¿de qué integración se está hablando? Y
no quiero situarme a un nivel político, sino plantear el problema
a nivel sicológico. Una persona necesita tener un sentido de
pertenencia al grupo. Hoy día, en Cuba, ¿ cuantas personas
piden la nacionalidad de sus padres? Yo no digo que al mismo tiempo
no se sienten cubanos, pero podemos por lo menos interrogarnos sobre
qué pasa en la cabeza de estas personas. No se trata aquí
de " dar la vuelta" a todos los problemas de nuestra sociedad
cubana pero debemos constatar que algo anda mal en el cuerpo social.
Son solamente unos apuntes y no soy especialista
pero tal vez esto puede abrir pistas para descubrir mejor lo que soy
y lo que son los demás en la perspectiva nuestra que es de vivir
el amor o sea aprender a relacionarnos, a dialogar, revelarme y dejar
a los otros revelarse en plena confianza para poder construir juntos
una sociedad donde realmente todos pudieran vivir felices.
Todo este " trabajo" de " rehacer"
su personalidad es un reto nunca terminado pero , tal vez, tiene más
importancia en las circunstancias en las cuales vivimos tanto al nivel
mundial como al nivel cubano. Leyendo la centesimus annus, me llamó
la atención la afirmación del Papa polaco que vivió
bajo un regimen de tipo socialista afirmando que en estos países
que pasaron por esto, para rehacer el país, se necesita tres
factores indispensables. Primero, restablecer la verdad, punto de partida
indispensable para que una sociedad pueda vivir "de verdad".
Esta verdad permite recuperar la confianza, confianza en los otros,
confianza en lo que se dice y se hace, confianza en las instituciones,
etc. Y para completar el Papa insiste sobre el hecho de redescubrir
el valor y el sentido del trabajo. En Cuba, se dice " voy al trabajo"
pero hace rato que no oigo decir " voy a trabajar". Pienso
que estos tres factores, verdad, confianza y sentido del trabajo, valen
desde ya para nosotros aquí. Y todo este largo proceso de reconstrucción
empieza por amarse a sí mismo. Como creyentes decimos, Dios que
es Amor me ama, con mis defectos y limitaciones pero sobre todo con
estos dones que hacen que soy imagen de este Padre Bueno, Dios me valora.
¿ Qué valor tengo a mis propios ojos? Toda sociedad propone
un cuadro de valores. Se puso los valores de moda después del
paso del Papa en nuestro país. ¿ cuales son los valores
que propone la sociedad cubana de hoy? ¿ cuales son los valores
propuestas por nuestras comunidades cristianas? Desde luego, no se trata
de analizar discursos o textos. Si queremos vivir en la verdad, debemos
verla a desnudo.
Debemos reconocer que en Cuba vivimos en "
ambiente de guerra", lo que conlleva buscar enemigos o por lo menos
opositores, lo que a su vez conduce a presiones, agresividad, enfrentamientos,
y hasta odios, venganza y rencores desde el seno de la familia hasta
cualquier grupo de jugadores de domino en la esquina de la calle. La
desconfianza hacia los demás hace que la autoridad, cual sea,
se ejerce con poder y no a base de diálogo y explicaciones. Y
un cierto número de personas que no encuentran en la calle el
lugar para imponerse toman a los grupos de iglesia como el espacio donde
uno puede " ser jefe", cuando muchos otros, más bien,
huyen las responsabilidades, las iniciativas y ciertas formas de creatividad.
El cubano, de naturaleza alegre y " buena gente" se ha transformado,
en parte por lo menos, en persona irritable, agresiva, desconfiada,
egoista.
Vivir la caridad es analizar con cariño
y realismo donde estoy y quien soy para poder rehacer este tejido social
que aparece herido, no sólo a través de mis relaciones
personales sino también en la familia, en mi centro de estudio
o de trabajo, con mis amigos, con los vecinos, en todas las actividades
a las cuales participo y desde luego en la o las comunidades de iglesia
a las cuales pertenezco. Ojala que la iglesia pudiera ser un lugar de
reestructuración de la personalidad dañada, que las familias
cristianas sean lugares de aprendizaje de una verdadera vida en sociedad,
y cuando digo familia, no pienso en la familia ideal, tipo la de Nazaret,
con papá, mamá y uno o dos niños. De manera muy
realista, debemos definir la familia cubana como el grupo de personas
que viven bajo el mismo techo, definición más exacta que
la libreta de la oficoda, primer grupo humano, no raras veces totalmente
femenino, que " educa" a los chiquillos en sus primeros e
importantísimos pasos por esta vida. Debemos también tomar
en cuenta el poquito tiempo que los niños de edad escolar tienen
para dialogar con calma y cariño con sus papás, el poco
tiempo que tienen los propios esposos para aprender a dialogar ( el
dialogo está siempre a reanudar), etc. Y en los centros de trabajo
donde uno pasa tanto tiempo, ¿cual es el valor de nuestros diálogos?
Vivir la caridad personalmente y en comunidad
es un inmenso reto que no se realiza con seminarios, conferencias o
cursos con o sin diploma. Es una labor educativa de cada instante, empezando
por uno mismo y ayudando personas y grupos a vivir en la verdad y la
confianza. No se trata de encontrar recetas aplicables mecanicamente
y que darían resultados automáticos. Vivimos en un mundo
marcado por las máquinas, los resultados obtenidos y medidos
a velocidad de la,luz. Pero debemos proclamar bien alto que no es el
hombre que está hecho por y para las máquinas, son todos
los elementos de nuestro mundo moderno que deben estar al servicio de
las personas y de los grupos, no para ganar más, o tener más,
sino para vivir mejor. Y cuando hablamos de vivir mejor, esto quiere
decir que importa más la calidad de las relaciones entre nosotros.
Que estas relaciones deben tener la sal de la sabiduría y el
calor de la amistad que supone verdad y confianza mutua. El Papa insiste
en construir la civilización de la solidaridad y del amor. Cuba
tiene una rica tradición de convivencia que hace que a pesar
de todo se mantiene estos lazos humanos y fraternales entre nosotros,
en la familia, entre amigos, entre vecinos, y hasta en centros de trabajo.
Estos son valores que debemos mantener y hacer crecer. Tener los ojos
bien abiertos para reconocer y valorar todos estos gestos sencillos
de cada día.
Al empezar del período especial, me llené
de alegría cuando unas abuelas venían confesarse y decían:
Padre, he mentido a mi vecina. Ella vino pedirme un vaso de leche y
dije que no tenía. Pero me quedaba sólo uno por mi nietecito
cuando volvería del círculo. Calidad de la atención
al otro, de la ayuda que era valor de nuestro pueblo. Y sentían
este " pecado" como algo muy grande. Los años pasaron
y este " pecado" ya no se confiesa, tal vez porque no haya
más leche. pero podemos interrogarnos:¿ Nos hicimos más
duros con los demás? ¿ Nuestro pueblo sigue dispuesto
a compartir lo poco que tiene? ¿Nuestras comunidades cristianas
son lugares de participación, de rico compartir, de descubrimiento
de dones y cualidades a poner al servicio de todos? El primer paso es
tener el valor de enfrentar la verdad tal cual es, ser realista y ser
indulgente, hasta con uno mismo. Se trata de buscar las causas y no
sólo las consecuencias. Tener la valentía de dar el paso
que se puede dar y no exigir del otro lo que yo puedo hacer pero que
él todavía no puede asumir, o peor, exigir de él
lo que no hago. Se trata de encontrar o construir grupos donde la verdad
y la confianza sean la base de relaciones verdaderamente humanas. El
tejido social está herido y tenemos mucha tela que cortar. En
doctrina social, se insiste mucho sobre los grupos intermediarios, como
eslabones indispensables para que una sociedad funcione y que cada uno
se siente representado por " delegados" que pueden dialogar
entre grupos y con las autoridades que " sirven" al pueblo.
La tarea de " construir o reconstruir" la sociedad es obra
nunca acabada y cada uno tiene su papel grande o pequeño en esta
reconstrucción para que los ciudadanos sean sujetos sociales
realmente activos. Y no se trata de idealizar una sociedad futura, sino
hoy, sabiendo donde estamos, saber dar los pasos, o tal vez los pasecitos,
posibles. ¿ Cómo puedo mejorar el camino hacia la verdad?
sin imponer mi verdad, sino dejando al otro o los otros la posibilidad
de " decirse" de verdad y descubrir lo que son. Si hay caminos
de diálogo que parecen cerrados, ¿ cómo busco o
buscamos nuevos caminos con los que quieren dialogar de verdad? Etc.
Soy sacerdote, permítenme terminar al
estilo de una predicación o de una plegaria.
Que Dios nos venga en ayuda con su Espíritu
de Amor. Que el amor dé frutos de paz y alegría, de dulzura,
de bondad y de comprensión. Que Cuba, bajo la tierna mirada de
la Virgen de la Caridad, sea este lugar dónde uno se siente a
gusto para vivir en paz y armonía con sus " hermanos".
Y que nuestra iglesia católica cubana sea servidora para emprender
y seguir este camino.