noviembre-diciembre.año2.No 10.1995


ENCUENTRO

EL SONIDO LECUONA.

UN JOVEN DE ESTOS TIEMPOS

por Rafael A. Bernal Castellanos.

 

En el pasado mes de agosto se desarrolló en el Centro de Promoción del Libro y la Literatura "Hnos. Loynaz" un coloquio acerca de la figura y el arte de Rita Montaner. Entre las destacadas personalidades que asistieron al mismo se encontraba la distinguida musicóloga y directora del Instituto de la Música, María Teresa Linares.

Como parte del programa previsto para esos días, a los asistentes se les ofreció un pequeño concierto con obras de Lecuona a cargo de Jorge Ricardo Genó, uno de esos jóvenes que con atuendos veraniegos transitan nuestras calles.

Parecería a simple vista una formalidad más a las que nos ha querido acostumbrar un protocolo más conservador que solemne, al que habrían de seguir los conocidos aplausos, "las gracias por la atención dispensada" y el disculpen, pero el piano tiene dificultades mecánicas, etc.

Sin embargo, el final no fue ese; después del pianista le correspondía a la doctora Linares pronunciar una enjundiosa conferencia acerca del arte de la homenajeada y antes de comenzarla hizo un alto para reconocer la calidad del joven pianista que acaba de escuchar. Esa justa y experta opinión la repetiría horas después, más ampliada, en una entrevista radial y en ella establecía:

"... Él ya tiene una virtud: es el sonido Lecuona, ya él oye, siente e interpreta a Lecuona, una virtud que no todo el mundo tiene. Muchas personas pueden tocar "En, 3 x 4", tocar "La Malagueña", tocar "La Comparsa", la obra tal como es, sin sonar como Lecuona. El sonido Lecuona lo tiene él, y es una gran virtud.

EL SONIDO LECUONA.

Nacido en esta ciudad nuestra el 22 de octubre de 1978, José Ricardo ingresó temprano en la Escuela Vocacional de Arte para comenzar estudios musicales en el piano, rápidamente asimilados, que le permitieron destacarse como ejecutante y acudir al Concurso Provincial de Música "Amadeo Roldán" el 23 de abril de 1991, donde obtuvo el Primer Premio, Mención a la Mejor Interpretación de la Música Cubana y el derecho a representar a Pinar en el Concurso Nacional a celebrarse un mes después.

La participación en este certamen fue un éxito; obtiene Primera Mención y -algo muy importante- una beca para continuar sus estudios en la Escuela Nacional de Música, conocida entre nosotros por Cubanacán.

Su calidad interpretativa no demoró en manifestarse. Escasamente un año después, el 11 de abril de 1992, conquisto el Gran Premio en el Concurso V Centenario del Encuentro de las Dos Culturas a la vez que premios de mejor interpretación de las tres obras obligatorias: una española (La Playera, de Granados), una latinoamericana (La Chacarerita, poco conocidas variaciones sobre un tema musical del Antiplano andino) y una cubana Antigua, de Lecuona), además del Primer Premio entre los alumnos de su nivel -piano básico-. Debe señalarse que concursaban 28 ejecutantes.

El año siguiente le vería obtener otro notable triunfo, organizado por la Escuela Nacional de Música se desarrolló el Concurso "Juan Sebastián Bah" donde Jorge Ricardo volvería a obtener el Primer Premio y el de Mejor Interpretación de las obras de este autor.

En julio de este año, mientras se preparaba para actuar como invitado en el Concurso Festival Internacional en homenaje a los cien años de Ernesto Lecuona - al que no pudo acudir como concursante por no alcanzar la edad permitida- el pianista, su instrumento y algunos versos escritos por él hablaron para usted.

"Un pedazo de cielo,

la luna: su luz

dos estrellas,

una linda melodía y

un buen poema,

Lo esencial para ser feliz.

Y aunque no es tanto;

lo es todo".

  • ¿Cuándo sentiste por primera vez que el mundo se tornaba música?

Yo creo que desde muy chiquitico, porque hay dos cosas para mi principales desde pequeñito: una es la música, cuando no sabia piano me pasaba el día entero cantando -me encanta cantar, todavía me paso el día entero cantando- y otra es la sonrisa.

Hay dos cosas que tengo bien claras, una es tener siempre la sonrisa presente porque creo que eso es principal para vivir y para poder vivir bien y la música; además, creo que esas dos cosas van muy unidas; entonces siento la música desde pequeñito. No niego que la música pueda, en determinado momento, ser vehículo de un dolor o un pesar, pero para mí está unida a la sonrisa.

  • ¿Qué sueñas como músico?

Aspiraciones tengo muchas, además en la música soy ambicioso, muy ambicioso y quisiera llegar a lo máximo, claro que no caiga de la nada, sino estudiando, perseverando; ese máximo para mí es trasmitirle a los demás lo que yo siento, lo que yo doy en el piano a la hora de tocar, transmitírselo todo.

  • ¿Piensas alguna vez ser compositor?

Eso no puedo decirlo porque pienso que eso salga solo algún día, a lo mejor alguna noche me acuesto y surge algo, no lo descarto; me gustaría componer, incluso ya lo he hecho, pero cuan do era muy pequeño, después llegó el estudio, se empieza a ser mucho más riguroso, voy para La Habana, ya es diferente y entonces me tengo que dedicar más a la ejecución.

¿Máximas aspiraciones? Estar complacido con lo que hago; el publico sale complacido de las actuaciones, pero el músico, al menos yo, siempre se encuentra algo, algún detalle que pudo haber salido mejor, entonces llegar y sentarme un día y salir complacido con lo que uno hace, yo creo que sería, si no el final, el principio de lo que uno aspira, del sueño como el pianista que tengo.

  • ¿Por qué el piano? ¿Te interesa otro instrumento?

En estos momentos y desde bastantes años atrás yo no me podría despegar el piano nunca; no te digo que desde el principio fuera del piano; ¿qué sucede? Me gustaba la música hice mis exámenes para piano en la Escuela Vocacional de Arte y al aprobarlos ingresé en este instrumento, a partir de ahí, me enamore de él, pudo haber sido cualquier otro instrumento musical, pero a partir de que comencé el piano lo hice mío y hoy no podría separarme de él.

Todos los instrumentos me interesan, todos tienen su papel lo mismo en una pequeña agrupación que en una orquesta sinfónica; me encanta el corno inglés como suena en determinados fragmentos de la orquesta, me encantan los violines; es muy difícil. Me gusta el sonido del saxofón, me gusta mucho el dúo del saxofón y el piano, pero en general, todos los instrumentos me simpatizan, tienen su papel en cada momento, en cada partitura. Para alternar, para cambiar, como un hobby, aprendí guitarra, fundamentalmente algunos acordes para cantar, porque el piano no se puede llevar a todo lugar que uno quiera, un campismo, la playa; entonces aprendí guitarra para no despegarme de la música, pues iba a estos lugares y me sentía solo, no tenía un piano para tocar, por eso ahora llevo una guitarra a donde quiera que voy.

  • ¿ Qué recuerdas de tu primera actuación en público y de las últimas?

Mi primera actuación en público fue en el teatro Milanés, a teatro lleno, fue como al año de haber ingresado en la Escuela Vocacional de Arte, estaría en cuarto grado y segundo año de piano, chiquitico, unos ocho años de edad,- recuerdo que todo iba muy bien, tocaba una " Invención a dos voces" de Bach, pero faltándome dos o tres compases para terminar se me olvidó por completo la obra...¡tuve que empezar a improvisar! Nunca paré, porque siempre he tenido muy claro no parar nunca cuando actúe ante el público, eso no se hace; me calmé, nadie se dio cuenta.

Eso fue lo principal que recuerdo, no tengo un mal recuerdo de eso, al contrario, ahí supe que podía, improvisé un final que no tenía nada que ver, pero terminé en el acorde que era me levanté y el teatro se cayó abajo.

  • ¿Y tus profesores que sí se dieron cuenta?

Me felicitaron y me dijeron que todo había salido muy bien.

En mi penúltima actuación me sentí muy bien, maravillosamente bien, incluso después fuimos a festejar, pero no actué yo solo sino que fuimos varios; fue una gala, un festival que se hizo en el Centro Internacional de Prensa en homenaje a Lecuona, allí toque "La Comparsa" y después "La Malagueña"; gustó mucho, lo noté en los aplausos y después cuando salimos se me acercaron varios espectadores que me lo confirmaron.

  • ¿Cuáles son tus pianistas modelos?

Hay una gran cantidad de pianistas muy buenos, magníficos, en el mundo, pero yo tengo como mis pianistas modelos a Vladimir Horowitz y a Arthur Rubinstein, incluso la mayoría de las grabaciones que conservo son por ellos, siempre trato de conseguir las piezas que ellos grabaron.

De ellos me llama la atención su libertad, su facilidad al tocar y sobre todo el sentimiento y el sello que le imprimen a la música que ejecutan sobre todo Rubinstein; era de los llamados pianistas románticos que le imprimen mucho sentimiento a la obra.

Después de ellos surge una generación de pianistas que van más a la perfección técnica de la obra pero que a veces no llegan a ponerle tanto sentimiento. Quizás es por la cantidad de años, Rubinstein vivió casi 100 años y pienso que en la medida de los años uno aprende a comunicarse mejor con el piano y puede irle poniendo más y más y ya va conociendo, pero estos dos pianistas eran increíbles y... me gustan.

  • ¿ Dentro de los pianistas cubanos, cuál te es más cercano?

Jorge Luis Prats, sin dudas. Hay pianistas muy buenos cubanos, además Cuba en estos momentos no sólo tiene buenos pianistas clásicos sino también de música popular y en el, jazz y aquí me agrada Gonzalo Rubalcaba.

Como espectador en un concierto ¿qué aprecias más, la técnica o el sentimiento?

Las dos cosas tienen que estar unidas indudablemente, todo sale bien cuando las dos cosas van unidas, si se separan, siempre, falta algo, el público sale inconforme. Siempre hay que tener el cuidado de aprender muy bien técnicamente la pieza que se ejecutará y después ponerle el sentimiento. No creo que ninguno de estos factores vayan en detrimento del otro, ni que vayan a estar en exceso; cuando esto ocurre es porque el otro falta realmente; en primer lugar nunca hay un exceso de técnica, toda la técnica que se puede tener, todo lo bien que se pueda tocar técnicamente nunca va a ser malo, al contrario, siempre va a ser bueno porque primero hay que tocar la música como está y poner los dedos donde van; hay muchos pianistas que no les nace poner ese sentimiento a la obra y son excelentes pianistas tan sólo por tener una excelente técnica.

Decía Horowitz que él siempre tocaba bien... "porque cuando yo le pongo música a lo que toco y no le pongo sentimiento, pongo todas las notas, no fallo ninguna; y cuando me equivoco le pongo una música tremenda".

Creo que la técnica es fundamental. Técnica es mucho más que ejercicio, es estudio, conocer el repertorio, conocer estilos, conocer el instrumento y tocar mucho, estudiar mucho; en el piano todo está escrito, en las partituras de piano todo está escrito y pienso que si hace todo lo que está escrito, en el piano se puede lograr hacer un buen papel, incluso un excelente papel si se logra hacer todo lo que está en esa partitura, porque el sentimiento va apareciendo con el tiempo, con el transcurso de los años, con la madurez, con la cantidad de presentaciones; primero que todo hay que tocar técnicamente bien, indudablemente siempre saldrá, algo de ti.

"... entonces llegará el momento

de mirarte a los ojos

sin ayuda del espejo.

Porque te mirarás

a los ojos a través de tu corazón

y verás más profundo.

Y en cada una de tus arterias

se multiplicarán hoyos infinitos

donde caerán por montones, derrotadas,

las larvas del pesimismo.

Querrás ganar

en la próxima competencia

y te prepararás para ello.

Irá el caracol.

En ese momento sabrás

la verdad sobre ti mismo".

  • ¿Te has mirado muchas veces sin ayuda del espejo, "a los ojos a través del corazón"?

Sí, me ha ocurrido, con algunas piezas me ha ocurrido, recientemente en mi último examen con la sonata "Claro de luna" de Beethoven, pues con ella se puede transmitir mucho, se pueden transmitir imágenes a través del piano y creo que llegué a transmitir algo, el jurado quedó muy satisfecho. Esta es una de las piezas que más yo había querido tocar, pues Beethoven tiene mucho que ver conmigo, ya lo había escuchado antes y fui yo quien Ia pidió para el examen, pero ya me había valorado y sabía que sí, que yo estaba en condiciones porque sentía que tengo mucho que ver con esa sonata y con su compositor en general; quedó bien, al final quedó bien. Nunca tuve dudas de que pudiera transmitir algo de lo mucho que hay en ella.

  • ¿Excluyes que en un momento determinado tengas que interpretar alguna o algunas piezas del cancionero popular?

No excluyo esa posibilidad, pienso que incluso es necesario, me ayudaría, es necesario conocer y ejecutar esa música porque es mi música la música de mi país y es importante llegar a cualquier lugar y tocar un danzón; voy a poner un ejemplo, no es lo mismo llegar a Austria y tocar música de Lecuona, no te estoy hablando ya de un "tumbao" de Juan Formel, sino de música cubana en África que tocar una sonata de Mozart, de igual modo que no lo sería si un austríaco viene aquí a tocar música de Lecuona y no interpreta a Mozart. Si tu eres cubano que el mundo entero sepa que tu eres cubano.

  • - Si en determinado momento de tu vida artística llegara el instante cumbre donde sabrías y demostrarías "la verdad sobre ti mismo "en un ciclo de conciertos irrenunciable, irrepetible e inolvidable, hoy con el ímpetu, la osadía y el conocimiento de tus 17 años ¿qué piezas incluirías?

Hay muchas piezas importantes que quisiera tocar y uno no conoce todavía, pero de las que conozco habría obras de Chopin, escogería scherzos de Chopin -de los cuatro scherzos el Uno y el Dos me gustan-, algunos de sus estudios, sin especificar, alguna que otra sonata de Beethoven, podría incluir Claro de Luna; como conciertos me gustaría tocar el Dos de Rachamaninov, el Uno de Chaicovski. Me gusta tocar algunos estudios de Scriabin, quizás llevara alguno de los Estudios trascendentales ,y de Liszt, de Bach también me gustaría interpretar algunas obras, si no son Preludios y Fugas, pudieran ser Partitas de Bach siempre me gustaría incluir a Bach en mis conciertos, como mismo a Chopin y a Beethoven, pero además el Concierto Número Cinco de Beethoven, la Rapsodia Húngara Número Dos, de Liszt también la Numero Seis. Es una cosa bastante ambiciosa, pero me dice que seria en la cumbre de mi carrera y esas son las primeras que incluiría, claro está desde la perspectiva de lo que conozco ahora, es indudable que en el futuro pueden aparecer obras o autores que sustituyan a los que acabo de mencionar, pero nunca sería a todos.

" ... En, mi entierro rían,

y cada diente al sol

de cada persona que allí esté

será la prueba

del bien que le he hecho al mundo,

será además,

el recuerdo de lo malo,

porque nadie es perfecto.

Ahora

lloren y rían

hagan lo que les dé la gana.

Aún quedan cien años para mi muerte".