noviembre-diciembre.año2.No 10.1995


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ULISES BRETAÑA

por Ángeles Alvares y Pedro P. Porbén

 

Ulises Bretaña comenzó a pintar alrededor de los años 80, incursionando en los paisajes naturalistas. La I Bienal de La Habana lo reafirmó en su intención de hacer una obra más comprometida, más madura. Pero para un artista autodidacta el ascenso en el mundo pictórico se hace difícil, aparecen escollos insalvables, "realicé los exámenes del ISA en el curso para trabajadores, pero no tenían albergue para los estudiantes de provincia y uno tenía que buscar dónde vivir... Abandoné La Habana y ahora mirando al pasado, creo que debí esforzarme más". Después de un periodo reflexivo, Ulises se inserta en la dinámica de vanguardia, compartiendo la escena con Segundo Planes, Juan Enrique González, Ponjuan, René Francisco, Carlos Lunas, Juan Suárez Blanco, "me percaté de que mi obra se encontraba en los rumbos acertados".

Los hombres han renunciado a sus viejos sueños y se han refugiado en las entrañas de la tierra. Allí, han construido sus ciudades laberínticas, gigantescas colmenas divididas en celdas y castas sociales. Verdaderas cavernas de acero ocultan al género humano: tienen horror a los espacios abiertos, al aire libre, al sol desnudo... Se espantan de lo que hicieron con su tierra, con sus campos. Pero tendrán que salir algún día, abandonar las entrañas de la tierra, nacer. Deberán dar el primer paso...

Esta pudiera ser la primera aproximación a una obra mágica, reflexiva, con una factura increíble y enmarcada en un poderoso discurso poético. Estamos demasiado preocupados con lo que nos está pasando hoy y descuidamos un mañana que siempre no resulta "ajeno". Ulises Bretaña nos lleva a reflexionar entorno al futuro, al futuro-presente, ese que comenzaremos a construir cuando dejemos de ser sus apóstoles.

¿Se considera usted un futurólogo, un intérprete del devenir humano?

Si, me considero un pintor que en este momento hace eso, reflexionar en torno al futuro, pero visto a través de mi obra plástica, interesado en que los futurólogos citen mi obra como referencia de lo que será nuestra tierra, mostrando ese artificialismo provocado por lo que yo llamo "desarrollo desenfrenado". Si no hay una destrucción nuclear, seguramente habrá grandes cambios en nuestro ecosistema, que podré ser bello desde el punto vista formal o estético, pero con seguridad, muy enagenante.

Luego de la década turbulenta de los 80, de su diáspora y su nadar contra corriente, los artistas de la plástica experimentan discursos más íntimos, más cercanos a la reflexión humanista con procesos catárquico-artísticos, con cierta empatía filosófica o existencial. ¿Considera usted que su codificación se adapta a estos cambios circunstanciales-epocales o se acentúan los valores en sí mismos?

Considero que en estos momentos los intereses de los artistas son bien diferentes a los de la década del 80, y por supuesto, me adapto a ellos, de los cuales resulta ahora imposible escapar, pero intento una obra plástica de carácter más universal, aunque la contextualizo. Busco un acercamiento a "nuevos lectores" pero sin convertirme en cazador de nuevas tendencias a pesar de las influencias, que repito, se hacen cada vez fuertes.

Con respecto a estos cambios coyunturales, ¿cómo ha influido en su obra la necesidad de generar alternativas propias basadas en su gestión personal al margen de las instituciones estatales?

Los cambios coyunturales debían influir más en las instituciones comercializadoras que en los artistas, ellas debían buscar mejores opciones. Yo he encontrado un mercado para mis obras fuera de Cuba, pero tampoco es seguro y siempre dependo del galerista y esto anula un poco las propuestas del artista.

Personalmente he realizado propuestas directas a algunas de estas instituciones dentro de Cuba, basadas en experiencias colectivas e individuales y sólo encuentro un gran buró ante mis ojos. En Alemania, por ejemplo, existe también el burocratismo, pero mucho empuje y aprovechamiento del tiempo por parte de los artistas, lo contrarrestan; aunque sólo una minoría logra vivir del arte. Aquí en Cuba, estamos tratando de que todos vivan del arte, por eso se necesita más agresividad y apoyo a los proyectos artísticos, tanto fuera como dentro de las galerías, perder el miedo y no ver los proyectos como independientes o paralelos, ya que si las instituciones apoyan, automáticamente forman parte de él. Las personas que dirigen, tanto a los artistas como a las instituciones, deben cambiar su actitud pasiva y adaptarse mejor a estos cambios para lograr una fusión lógica entre el artista y la institución de lo contrario, comenzaremos a buscar soluciones individuales y las instituciones no tendrían, razón de ser, serla la desaparición inevitable.

Considerando al Mecanismo de inserción estratégica en el mundo exterior como un fenómeno de connotación universal, ¿considera usted que aún se nos mira como a un bazar exótico de donde se pueden extraer millones?

Cuba es un país que resulta interesante para el mundo y más en estos tiempos, por ello existen galeristas que gustan de trabajar con artistas que realicen un arte contestatario, crítico o hipercrítico. Esta tendencia era más visible en la década pasada, muchos dieron en el blanco e hicieron mucho dinero colocando en el mercado a estos artistas por lo interesante del discurso o propuesta conceptual de una obra realizada dentro de un país como el nuestro. Esto provocó una emigración, algunos artistas se establecieron en el extranjero manteniendo sus vínculos con la patria, unos se exilaron definitivamente declarando su posición contraria a Cuba, otros se quedaron en el país. Muchos dieron el "palo de mercado" y otros muchos equivocaron su decisión.

Como artista independiente, Ulises Bretaña trabaja en un proyecto de galería en Jamaica dirigido por la señora Tina Spedo que seleccionó, en cierta ocasión, los trabajos expuestos por el artista en la galería habanera "La Acacia" y posteriormente surgen los contratos para comercializar y exponer su obra fuera de Cuba.

Este encuentro con la galerista norteamericana indujo a Ulises a retomar "por desgracia" una línea que ya había desechado, "a esto llamo yo hacer concesiones, no obstante, lo asumo con bríos renovadores, intencionando el paisaje con la introducción de figuras, una especie de figuración novedosa para mi, pero que siempre me atrajo".

Este nuevo discurso plástico colinda con el expresionismo, logrando efectos insospechados, incluso para el mismo artista que se siente mucho más consecuente consigo mismo desde su óptica contataria y figurativa.

Existe un punto de coincidencia en los criterios en relación con los artistas como seres humanos con necesidades económicas e inmersos en los cambios socioculturales de la Cuba de hoy y es que no se les retribuye como se debe, provocándose un alejamiento visible de los mecanismos gubernamentales como el caso del Fondo Cubano de Bienes Culturales (FBC). Consideramos que esta situación les permite articular nuevas utopías, explorar otros horizontes. En su opinión, ¿será posible estructurar el replanteamiento necesario y sensato de los mecanismos institucionales para acercar al artista evadiendo la burocracia o la inoperancia, o estará condenado el artista a ser "trabajador por cuenta propia", un vendedor que intenta no traicionarse demasiado a sí mismo y a su canon existencial?

Sobre este tema hay mucho que discutir y de hecho, se discute desde hace mucho tiempo. Las instituciones cubanas han dado muestras de sobrada ineficiencia e impotencia ante los nuevos cambios internos en el país, lo cual provoca que la comercialización interna sea mínima y sólo funcione en las ambientaciones de hoteles para turismo extranjero, en galerías oficiales que venden un cuadro en sólo mil o dos mil pesos a lo sumo. El FBC debe cambiar su política -y lo refiero a toda Cuba- soy partidario de que son las galerías quienes deben comercializar la obra plástica, pero es imprescindible más independencia para hacer gestiones comerciales.

Muchos artistas se independizan, incluso sin tener contactos con una galería, muchas veces si tienen que traicionarse a sí mismos y lo mas duro, se convierten en trabajadores por cuenta propia sin relación con las artes plásticas, como vendedores de mercancías.

Ulises ha desarrollado además un mecanismo de defensa un poco en contra de la atadura que representa ya la galería jamaicana, pues la inclusión de elementos nuevos en las obras provocan cierto escepticismo en los contratistas que "prefieren" determinados elementos "folklóricos", intentando convertir al artista en ese producto de arte por encargo bajo el criterio del mercado facilista, con visión puramente comercializada. "A veces incluyo figuras y las muestro a esta galerista y me siento contento cuando no le gustan, pues si ella no los selecciona para ser expuestas en su galería, me quedo con el derecho de hacer con la obra lo que yo quiera".

Pero las trabas de los comerciantes de arte van más allá de simples criterios o intromisiones en la obra plástica: "ellos me representan en el área del Caribe y en los E.E.U.U, con la cual me imposibilitan comercializar por mi cuenta en esos entornos. Tiene que ser solamente a través de la GALERIA".

El sistema tiene sus ventajas indiscutibles de mercado, pues los galeristas se ven obligados a incrementar progresivamente los precios de las obras en dependencia de la calidad y se ven obligados por ello a buscar nuevos y mejores mercados para el artista.

"Mi reto en estos momentos es minimizar las concesiones a las galerías, imponer mi forma de trabajo en la misma medida en que ellos mejoran mi ubicación en el mercado".

La representación religiosa –tanto afrocubana como judeocristiana- ocupa un lugar preponderante en la acción plástica cubana, sin embargo, su obra carece, al menos de forma explícita, de tales vehículos discursivos, ¿existe algún motivo en particular?

En verdad, hasta este momento no me he sentido identificado con este tema, pero en ocasiones he hecho obras con representaciones religiosas y en estos momentos estoy trabajando en un lienzo que tiene que ver con esto, pero prefiero no adelantar nada aún.

Mis proyectos, futuros, exponer en Panamá o Jamaica que es hasta ahora donde más interés existe por mi obra. ¿Cosas por hacer?- Yo diría cosas por pintar... pintar más.