noviembre-diciembre.año2.No 10.1995 |
MEMORIA CULTURAL |
SÍMBOLOS PINAREÑOS por Adalberto Cabrera |
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Todos sentimos en lo más profundo de nuestro ser, ese natural orgullo sano, esa íntima satisfacción de haber nacido en determinada región, ésa, a la que identificamos como "la Patria Chica" y a los pinareños, a los de occidente, nos satisface contar con nuestro Escudo, con nuestro Himno, con nuestros representativos símbolos. EL ESCUDO, el que nos identifica como provincia, luce con satisfacción su bello diseño en uniformes de deportistas, pullóveres, tarjetas, objetos artesanales que dan a conocer a propios y extraños nuestra procedencia, ubicación geográfica, nuestra rica región vueltabajera, una de las más hermosas de Cuba. Este blasón que nos representa, tuvo su origen, su evolución y otros pormenores, los que en apretada síntesis daremos a conocer, en fin, historia de lo que actualmente forma parte de los símbolos de la más occidental provincia, su Escudo, su Himno; cómo fueron concebidos. Corría el mes de agosto de 1916, representaba a nuestro país en la capital de los Estados Unidos de Norteamérica el doctor Carlos Manuel de Céspedes y Quesada, hijo del Padre de la Patria. Se construía en dicha fecha el edificio que albergaría en Washington, su capital, la sede diplomática de Cuba. En el mencionado mes, el ministro Céspedes le dirigió una comunicación a los seis gobernadores provinciales de entonces, dividido el territorio nacional en seis provincias solicitándoles que se le remitiera a la mayor brevedad posible un modelo oficial del "Escudo de Armas" de cada una de las citadas provincias. A excepción de Pinar del Río, Matanzas y Camagüey, las restantes pronto cumplimentaron dicha petición hecha por la representación diplomática de Cuba en la capital norteamericana. El embajador Céspedes, por mediación de los secretarios de Estado y Gobernación insistió en dicha solicitud del modelo del Escudo que ya habla interesado con anterioridad a todas las provincias y en especial a las incumplidoras en tal sentido. En su nueva misiva a Pinar del Río, dirigida al gobernador, con fecha primero de marzo de 1917, el embajador doctor Céspedes le informa que es necesario que los contratistas que construyen el edificio de la embajada reciban sin demora ni dilación el modelo oficial del Escudo. Transcurre un año de la petición original sin que la provincia enviara el modelo oficial del Escudo, pero al recibir una nueva solicitud, esta vez conminatoria, el Consejo Provincial se reúne con urgencia el 19 de septiembre de 1917 y adopta el acuerdo de integrar una comisión "para que someta al Consejo un proyecto de Escudo de la provincia". A fines del mes de septiembre el pintor Gregorio Díaz hace un dibujo de lo que consideraba era el Escudo de Pinar del Río y una fotografía del mismo es enviada al doctor Céspedes, nuestro embajador. Al transcurrir el tiempo se pudo comprobar que ese primitivo escudo no respondía a los cánones de la heráldica, según señalamientos de los peritos en la materia. Ello da lugar a que en la sesión del Consejo Provincial del 18 de julio de 1917 se conozca del mensaje del entonces gobernador provincial Ramón Fernández Vega en el cual recomendaba la modificación del actual Escudo, iniciativa ésta del doctor Raimundo Ubieta que había tomado dicho asunto con el mayor interés. Junto con su mensaje, el gobernador Fernández Vega acompaño un croquis del nuevo Escudo que proponía se adoptara como oficial en sustitución del primitivo. El croquis de lo que sería el nuevo Escudo de Pinar del Río había sido confeccionado por el pintor Esteban Valderrama de la Pena siguiendo orientaciones al respecto del historiador doctor Emeterio S. Santovenia y Echaide. El Consejo Provincial por unanimidad acordó aceptar el Escudo trazado por Valderrama, después de un profundo y exhaustivo análisis. Este nuevo Escudo fue impugnado por el pintor Luis Lamarque, residente en Cuba en dicha época, al apreciar según él, varios errores que contravenían los cánones de la heráldica, entre ellos, la colocación de hojas de tabaco en el nuevo Escudo en vez de hojas de laurel o de encina. Según refiere el historiador ya fallecido, doctor Antonio R. Delgado Villa al respecto, el 18 de octubre de 1927, la Academia de la Historia designa al doctor Santovenia Echaide para que informe acerca del nuevo Escudo de la provincia pinareña. En su informe, el doctor Santovenia le refuta al pintor Lamarque lo señalado por éste sobre las hojas de tabaco, "que habría sido imperdonable falta ya que, al confeccionarse con carácter oficial el Escudo de la provincia de Pinar del Río no se hubiera hecho representar el tábaco, cuando es una verdad universalmente reconocida que aquélla es la región productora del "mejor tabaco del mundo". Permítasenos señalar, que uno de los principales cambios que se produjeron en el nuevo Escudo concebido por el doctor Santovenia y dibujado por el pintor Valderrama fue la supresión de las banderas, atributo que es de la Nación y no de una porción de su territorio, lo que solamente es privativo del Escudo Nacional, así como se suprimió el mapa de la provincia por entenderse que era innecesario e impropio, ya que carecía de significación heráldica. DESCRIPClÓN DEL ESCUDO. El Escudo, o blasón definitivo, que es oficial de la provincia de Pinar del Río dibujado por el pintor Valderrama siguiendo las orientaciones del doctor Emeterio S. Santovenia y Echaide, presenta en primer término un río, teniendo a la derecha del borde del mismo unas matas de tábaco en un primer plano y después, en un segundo plano, un pinar a lo lejos; en el horizonte unas montañas. Todo el Escudo está pintado en sus colores naturales siguiendo la pauta de la heráldica. Ésta solamente determina los esmaltes (que son los colores). Estos esmaltes o colores son: oro, plata, gules-bermellón, púrpura, azur, sinople-verde, sable-negro y anaranjado. El Escudo se halla descansando sobre un pergamino de oro, enrollado en sus cuatro esquinas. Las superiores, hacia atrás y las inferiores, hacia delante. A cada lado del pergamino, por su parte posterior, sobresalen ejemplares de matas de tabaco color verde-sinople. El conjunto se sostiene sobre un haz de varillas anaranjadas que representan la unión republicana atadas por cinta púrpura. Sobre este haz aparece el gorro frigio color bermellón (gules), símbolo de la libertad republicana. Por último en su centro, el gorro frigio ostenta la estrella solitaria y blanca, cinco puntas, emblema de la Patria. Así pues, el bello diseño de nuestro Escudo provincial con sus lindos y atractivos colores, sus simbólicos atributos hacen del mismo un fiel exponente de lo que constituye la representación heráldica de la más occidental provincia cubana. EL HIMNO DE PINAR DEL RíO. La profesora Rosita Delgado Carvallo de Pazos, fue la creadora de su letra y música, llevó al pentagrama atendiendo una cordial y amable petición de la Directiva del Comité "Todo por Pinar del Río" para que se uniera al fervor pinareño y mantuviera aquel entusiasmo que presidió de inmediato en todos los corazones y voluntades de los residentes en la capital provincial vueltabajera, del "Comité de los Mil" y de aquellos laudables propósitos de hacer, lo que hasta entonces no se había hecho y con aquellas señeras figuras ciudadanas entonarlo y dinamizar más aún la cívica labor que en el mismo ejecutaba. De inmediato se grabó y todos entonaban sus versos y melodía que así dicen: Pinar del Río, región fecunda donde natura vertió sus joyas con esplendor cuna de sabios y de patriotas hecho a la prueba, la abnegación. Pinareño, valor, de la ardua lucha se recoge por fruto la victoria la conciencia del pueblo se ha hecho grande y ascenderá triunfante hasta la gloria. Pinar del Río, tierra olvidada, la Cenicienta desventurada no puede ser porque tus hijos, en lucha heroica te harán hermosa, es un deber. Pinareños valor, de la ardua lucha, se recoge por fruto la victoria, la conciencia del pueblo se ha hecho grande y ascenderá triunfante hasta la gloria. Que bella y humana exhortación, como su letra y melodía señalan la conciencia ciudadana se hizo grande y el sueño y las aspiraciones de aquella pléyade de pinareños, tuvieron el respaldo y colaboración de su pueblo.
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