noviembre-diciembre.año2.No 10.1995


OPINIÓN

TRES PROFECÍAS CUBANAS

por Manuel Fernández Santalices.

 

Muchos cubanos disidentes del actual proceso revolucionario de Cuba se han hecho de tal modo víctimas que eso los ha incapacitado para aprender y aprovechar las lecciones de la historia. Cuando las culpas se hacen recaer sólo en los otros, se hace el papel del fariseo de la parábola evangélica que se proclamaba "justo" y menospreciaba al publicano sinceramente arrepentido.

Parece llegado el momento de hacer recuento de algunas "justicias" porque la historia va a ser implacable con los olvidadizos.

Tres momentos de la inmediata historia contemporánea de Cuba contienen profecías que no seria inoportuno recordar ahora, corno lecciones acaso no aprendidas.

 

1. Pío Xll:

"LA SERPIENTE TENTADORA"

En 1947 se celebró en La Habana un Congreso Eucarístico Nacional que tuvo su "campus" en la habanero Avenida del Puerto. Momento de gran expectación fue aquel en que por primera vez un Papa se iba a dirigir directamente al pueblo cubano desde su sede del Vaticano. La voz del pontífice reinante, Pío Xll, se escucho a través de las ondas radiofónicas: "Todos os sentís orgullosos de haber visto la luz, como alguien felizmente dijo: "es la tierra mas hermosa que ojos humanos vieron y dais gracias a Dios porque os hizo hijos de la Perla de las Antillas".

"Pero precisamente en esta placidez y suavidad del fácil vivir, en esta perenne y casi irresistible sugestión de una naturaleza luminosa y exuberante, en esta prosperidad alegre y confiada se esconde acaso el enemigo: por el tronco airoso de vuestra palma real, que el suave soplo de la brisa hace cabecear airosamente, nos parece ver que precozmente se desliza la serpiente tentadora: ¿Por qué no coméis?... -os dice-, seréis corno dioses (Gén.3,5) y si todo el esplendor de esta atracción puramente natural no se compensara con una vida sobrenatural, potente y robusta, la derrota sería cierta".

El símil de la serpiente tentadora trepando por la palma real no dejaba de tener la originalidad de una inculturación de la imagen bíblica. ¿Cómo lo tomarnos entonces? Recuerdo que nos gustó mucho y así lo hubimos de destacar en nuestras publicaciones, la descripción de la hermosura de la isla con expresiones realmente logradas en el discurso papal; pero sobre todo, la frase con la que el Papa quiso atenuar algo la severidad de su advertencia: "No es que ignoremos que, por la infinita misericordia del Señor, hace ya años que en vuestra patria retoña una prometedora primavera de las almas..."2. Aquellos fueron los años de la fundación y entusiasta desarrollo de la Acción Católica; del nombramiento del primer Cardenal cubano, "una púrpura romana, Llamada a ser ornamento de su patria, de las Antillas y de toda, América Central"3 en frase del propio pontífice. "Lo de la prometedora primavera de las almas " supimos retenerlo mejor que lo de la "serpiente tentadora", que sin embargo, estaba allí.

 

2. P. LOMBARDI:

"PAGAR SU CUOTA DE DOLOR".

Cuatro años más tarde visitó Cuba el jesuita italiano Padre Ricardo Lombardi, que entonces animaba una "Cruzada de la bondad" y más tarde fundó el movimiento "Por un Mundo Mejor" La "visión de Cuba" que dio entonces parecía una secuencia de las palabras del discurso de Pío Xll: "La nación en que ha repercutido menos mi cruzada es Cuba. Hay en ella tal abundancia de dones, tal riqueza, tal facilidad de vida, que las clarinadas de anuncio y de llamada resbalan sobre sus gentes. Fuera de algunos núcleos selectos y de los sectores humildes y miserables, Cuba vive bajo el signo de la frivolidad. Aún no comprenden el drama del mundo y aún tienen que pagar su cuota de dolor, como la han pagado y la están pagando ya casi todas las naciones contemporáneas"4 ¿No es, por cierto, esa abundancia de dones, la riqueza, la facilidad de vida lo que hoy se nos evoca como paradigma de aquellos "buenos tiempos" cubanos?

Un comentarista de la época, al glosar en 1953 las palabras del Padre Lombardi decía: "Afirmar eso en Cuba y en diciembre de 1951 parecía cosa de locura. Tres meses Después, sin embargo, un súbito viraje institucional cayó como un rayo sobre nosotros. Todas las crisis colectivas empezaban a iniciarle en la Cuba próspera, despreocupada y desdeñosa de hace dos años: la política, la económica, lo social... Verdaderamente, ya hemos empezado a pagar nuestra cuota de dolor". Se refería a las consecuencias del "golpe" de Batista, en marzo de 1952.

Pero las cosas no hacían más que empezar.

 

3, PADRE BlAÍN:

"EL REVERSO DE LAS REVOLUCIONES" -

En 1954, el Padre Ignacio Biaín, franciscano, tenía la dirección de la revista "Semanario Católico". Algún día habrá que reivindicar la memoria de este hombre que, aunque no siempre acertara, nos dejó los más vibrantes juicios sobre momentos cruciales de Cuba y cómo debía afrontarlos la conciencia cristiana, sobre todo en los momentos de indecisión e incertidumbre que condujeron a la torrentera del exilio.

En el número de mayo de ese año del "Semanario Católico", el Padre Biaín comentaba, bajo el seudónimo de Ignotus, el tema de las revoluciones, cuando en Cuba la revolución que iba a venir era de una lejanía casi inalcanzable:

"Yo comprendo el pavor de muchas gentes de cara a las revoluciones. Lo que comprendo menos es que se las tenga por absolutamente execrables, como si se tratara de un fenómeno infernal, terriblemente fortuito, que viene a romper la paz de un estado de cosas, corno si no tuvieran ellas una lenta y lógica preparación y como si, luego de la resaca, todo fuera ruinas y no hubieran aportado algunos bienes". Más adelante dice: "La historia enseña que ninguna violenta revolución se produce porque si, al azar, por capricho de un destino enigmático e indescifrable. Se las ve venir, se las siente gestarse. Y obedecen a leyes de la psicología colectiva". Y aún añade esta afirmación: "convengamos que entre las muchas cosas que destruyen las revoluciones, algunas quedan bien destruidas. Las revoluciones acaban con rutinas retardarias, con muchos estilos del "orden" que eran desordenes, con instituciones que exhibían epítetos brillantes,

 

"LA TERCERA DE LAS REVOLUCIONES".

Pero donde mejor luce la capacidad profética del Padre Biaín es en el artículo "La tercera revolución", que publicó en la revista "La Quincena", sucesora del " Semanario Católico", bajo el seudónimo de Padre Martín Moyúa, en noviembre de 1959. ¡Atención a la fecha!

Las tres revoluciones son: la francesa, la soviética y la que seguirá a esas dos.

Se aventura a decir ya entonces: "La libertad no puede ser descepada, del organismo social. La segunda revolución ha hecho un escarnio de ella bajo el pretexto de un mejor orden social. Un régimen policial -el más severo y sanguinario que se ha conocido en la historia- domina todas las estructuras sociales. El estado impone su filosofía, su adoctrinamiento, ahogando toda libertad para pensar y escribir en voz alta"'.

En momentos en que en Cuba comenzaba a imponerse la idea de que la revolución marxista-leninista era el modelo programático para el país, el Padre Biaín apunta la grave crisis que ya había sobrevenido en el sistema comunista, "no precisamente dentro de Rusia si no en su órbita inmediata exterior: Polonia y sobre todo, en Hungría"8. ¡Estábamos entonces a más de treinta y cinco años vista de la actual crisis y caída de los regímenes de "socialismo real" en los países del este europeo!

Pero aún le queda por definir lo que llamaba "la tercera revolución" que "se fundamenta en tres principios de libertad. La libertad individual que se opone a las exacciones del autoritarismo, a las compulsiones del adoctrinamiento masivo, a la dictadura policial. Junto a esa, la libertad profesional mediante una participación activa de los trabajadores en la gestión de los asuntos económicos. Y por último... un mínimo de libertad nacional. La tercera revolución lucha por la libertad, ciertamente; pero no lucha por la resurrección del capitalista. El capitalismo, en la forma actual, queda ya atrás en la noche de la historia. La tercera revolución revisará la política social y en cuanto ésta, es opuesta a resultados positivos, eficaces, será reestructurada, como la colectivización agraria. Por lo demás, tampoco se preocupa mucho de las formas parlamentarias, sino más bien de los valores permanentes de la civilización occidental. El anticomunismo de la tercera revolución nada tiene que ver con el anticomunismo de los conservadores y capitalistas. Es más los hombres de la tercera revolución seguirán siendo "comunistas" conservadores. La tercera revolución no entiende la "libre empresa" al estilo clásico del liberalismo..."9 y así sigue...

 

¿Y LOS CATÓLICOS?

La reflexión del padre Biaín termina refiriéndose al papel de los católicos que dice "tienen mucho que ofrecer a esta tercera revolución": "Por de pronto, agotados ya el individualismo y el colectivismo, el liberalismo y el socialismo extremista, los hombres de la tercera revolución se inspiran ante todo en el personalismo... El personalismo del que aquí se habla apenas se diferencia del personalismo cristiano... Un siglo de reflexión, la crítica exhaustiva del liberalismo, la reivindicación de una doctrina social olvidada, las organizaciones de acción católica, todo esto hace que los cristianos estén preparados para asimilar la tercera revolución" lo.

Finalmente hace esta afirmación que parece hecha para hoy mismo: "La tercera revolución no ha cuajado todavía. Pero se la ve venir. Se ven sus formas históricas incipientes. Se ven, sus formas, un clima histórico adecuado para que un día no muy lejano, entre en la historia a rubricar un gran periodo de ella. Se salvará la libertad,- pero también se salvará la comunidad ".

Profetas, en el sentido teológico de denuncia y anuncio, sin duda los hubo entre nosotros. Pero ¿fueron escuchados y atendidos?

 

CITAS.

1- "El Papa habla al pueblo cubano". Semanario Católico,

No. 1057-58, febrero 16-23, de 1947, Pág. 10.

2- Ibid.

3- Ibid.

4- Rubén Darío Rumbaut, "Una visión profético de Cuba", Sumanario

Católico, La Habana, No. 11 60-61, julio 19-26, de 1953, Pág. 28.

5- Ibid.

6- lgnotus, "El reverso de las revoluciones". Semanario Católico, La Habana, No. 11 95-96, mayo 9-15 de 1954, Pág. 23.

7- P.Martín Moyúa, "La tercera revolución". La Quincena, La Habana Año V, No. 21-22, noviembre de 1959, Pág. 47.

8- Ibid.

9- Ibid.

1 O- Ibid., pág. 61.

11- Ibid. 

 


 

A PLUTARCO:

HOMBRE DE GRANDES IDEAS

 

Enrique José Varona

Carta publicada en "Desde mi Belvedere", 19 de junio de 1904.

Obras de Enrique José Varona, t. ll, La Habana, 1938.

Clarísimo varón:

Aunque tu fama anda ya por el mundo algo desmedrada y paliducha, se debe más a la malicia y descreimiento de los hombres actuales, que a su buen juicio. Por mi parte, sigo pensando que los productos de tu antigua fábrica son excelentes; y los prefiero con mucho a los de los innumerables émulos tuyos, que, en mis días, tienen taller abierto, para proveer el mercado de hombres ilustres por medida.

Por pensarlo así, me he decidido a escribirte, a ver si me socorres y conmigo a mis conciudadanos, en la apretada necesidad en que nos encontramos. No te impacientes, figurándote que se trata de que nos remitas algunas parejas de hombres egregios. No, no necesitamos que sacudas el polvo de tus anaqueles. Por el contrario, aquí los tenemos a porrillo, hasta para exportar y si te hicieren falta algunas docenas, podemos cedértelos, con descuento sobre el precio de catálogo.

 

Te diré en puridad, para tu gobierno, que este artículo se ha desacreditado un poco, por el exceso de producción, que tiene abarrotadas las plazas y trinando a los fabricantes. Con los procedimientos modernos, no cuesta más inflar un personaje, que una pompa de jabón. Todo lo que se necesita son unas cuartillas de papel, un vocabulario abundante de epítetos empenachados, dos docenas de papanatas y un empresario hábil, a quien tenga cuenta la operación.

Precisamente lo difícil hoy es dar un paso, sin tropezar con un grande hombre. Nosotros, míseros consumidores, estamos reventando de empacho de ellos. Y aquí tienes que se me ha venido a la mano el objeto principal de mi epístola.

Vivo, insigne beocio, yo que me permito importunarle, vivo en una isla de que no tuviste noticia, mucho más acá de la última Thule. Esta isla tiene fama de fértil-, y aunque no muy poblada, compensan sus habitantes la falta de cantidad con la sobra de calidad. Somos pocos, pero todos ilustres. Nuestra historia no es historia, sino epopeya. Nuestros hechos no son hechos, sino hazañas. Excepto la talla todo en nosotros es grande, todo admirable, todo mayor de la ordinaria marca.

A tu perspicacia y experiencia no puede ocultarse que del exceso de tanto bien nace nuestro mal. Tantos superhombres juntos se sienten estrechos, se estorban unos a otros y en cierto modo se anulan unos a otros.

Tantas cimas iguales hacen el efecto de una línea continua. Nuestra común grandeza resulta monótona. Si de algún modo, no se introduce entre nosotros algo que forme contraste, vamos a morir de hipertrofia de todas las células que componen nuestro tejido social.

Como eres tan perito en hombres, que los sabías bertillonear muchos siglos antes de Bertillón, se me ha ocurrido acudir a tu ciencia; a ver si nos mandas unas cuantas remesas de individuos perfectamente mediocres. Por lo mismo que tu especialidad son los grandes hombres, has de saber distinguir a maravilla la gente común, la de poco más o menos, que es la que nos hace falta.

Queremos buen Plutarco, hombres laboriosos, que no pregonen a todos los vientos su laboriosidad como virtud excelsa, gente que labre su huerta y no crea que se le deben recompensas públicas por labrarla; que ame su patria y no entienda que un miento tan natural merece estatuas; que la defienda llegado el caso y no espere que se le consagre héroe por haber cumplido un deber rudimentario; que sirva con celo a la República, se vea recompensado por la prosperidad de que forma parte la suya, sin esperar que le paguen en privilegios lo que es deuda de todo ciudadano. No más que eso queremos; pero lo queremos con gran apremio, porque la carencia es mucha.

Si nos puedes servir, siquiera con algunas muestras, nos dejarás eternamente obligados.

Te deseo grata compañía, buena conservación y sutiles disquisiciones.

 

Postdata.

Si te decides a complacerme, mira si encuentras por ahí de repuesto un Filopoemen de marca menor. Dices del tuyo, en alguna parte, que sabía no sólo mandar según las leyes, sino a las mismas leyes, cuando la necesidad pública lo requería. No pretendo que el nuestro sepa tanto; sino que acierte a servirse de las leyes, para evitar que otros se crean superiores a ellas y por tanto exentos del deber de cumplirlas.

Después de todo, dicen por ahí y ya se decía en tu tiempo, que la ley sólo se ha hecho para los pequeños. Razón de más, para procurar nosotros que venga esa remesa de hombres no grandes, no ilustres, no excelsos; sino modestos, pobres de espíritu, súbditos de la ley. Porque éstos y sólo éstos, son los que hacen innecesarios a los filopoemen completos o recortados.

No te importuno más, no sea que algún malicioso pretenda sacar a mi postdata más jugo que a mi carta.

 


 

UN SALÓN EN LAS MARGENES: COORDENADAS Y RETOS.

por Amalina Bomnín.

 

La reciente entrada de Cuba en la tentadora urdimbre mercantil constituye un fenómeno bien caro y aquellos que emplean su intelecto en congeniar realidad e imaginación para ofrecer un producto artístico que conduzca al goce y a la reflexión estética. Gracias a esto, hoy en día, la desacostumbrada "maniobrabilidad" del arte en nuestro contexto se convierte en la vía más común y riesgoza de establecer la creación: Atendiendo ya no, a determinados presupuestos generacionales, sino a los eventuales requerimientos del encargo o el mercado artísticos.

Dentro del arte, la producción plástica, históricamente, ha tendido a convertirse con mayor propensión que otras manifestaciones en objetos fetichizables; incluso aquellos productos o acciones que han transgredido los límites de la actividad artística, para instalarse en la actividad humana con fines sociales (proyectos pedagógicos, proyectos comunitarios). Y si a esto sumamos la embarcación de esos bienes simbólicos en un contexto periférico por excelencia, las consecuencias son aún más desconcertantes.

En una provincia como Pinar del Río, en muchas ocasiones la desacertada promoción, circulación y consumo de la obra de arte nos hace asistir en estos momentos a la marcada depreciación de la misma. La venta arbitraria, sin un conocimiento a fondo de las leyes de marketing, ha hecho cambiar legítimos valores artísticos por un plato de lentejas.

El pasado 20 de octubre quedó inaugurado el XIII Salón de Artes Plásticas en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales de nuestra provincia. Dicho evento, pudiera ser buena tela por donde cortar la dispersada y automarginada actividad plástica pinareña que, tradicionalmente, ha contado con avaladas figuras que se han visto obligadas a encallar en otras coordenadas geográficas por la ausencia de un clima cultural favorable a sus prerrogativas.

En dicho certamen hubo un envío masivo de piezas sin parangón en la historia de los salones pinareños: 11 9 obras de 61 artistas. De éstas fueron aceptadas 54, quedando cuarenta artistas participantes. Se otorgaron tres premios y dos menciones. El primero de estos lo mereció un grabado en madera intitulado La Travesía, 1995, de la estudiante de 5to.afio del ISA Tamara Campo Hernández. El segundo fue entregado a Luis A. Rodríguez Díaz, graduado de la E.P.A.P. (Escuela Profesional de Artes Plásticas de Pinar del Río) por el tríptico concebido con el óleo/lienzo Historia de un Caballo Mítico (autorretrato), 1995, y el tercero realizado a carboncillo y grafito/cartulina.

Las menciones fueron dadas en igualdad de condiciones a Ronaldo Encarnación Sánchez, por el díptico "Mi papalote nunca usó cuchillas", 1995 (técnica mixta) y a Abel Morejón Galá por "Dos cenas para un herrero". 1995, (óleo/lienzo).

La pieza de Tamara Campo resultó ser la propuesta más al día de acuerdo a las nuevas líneas de trabajo del más joven arte cubano. Como en otras ocasiones, la artista recrea un billete en madera, pero esta vez usa su propio rostro como representativa de su valor de uso y de una manera que nos remite a la popular película La Bella del Alhambra, se autorretrata con beneplácito llevando un disfraz de cotorra. Es un billete imaginario de 36 pesos, alusivo a los más inmediatos afios de construcción social en nuestro país. En él Tamara navega dentro de una embarcación que lleva por nombre ISLA DE CUBA y a su alrededor naufragan muchas cotorras sin encontrar asidero.

La obra hace honores al acostumbrado afán problematizador del arte de nuestro contexto; y logra interpelar al receptor acerca de acontecimientos sociales de significación existencial para el cubano. El carácter lúdrico de ésta y la excelente factura, permiten a Tamara un discurso que, a pesar de dirigirse a una realidad quejosa es también ampliamente disfrutable.

Hay en este trabajo un intento de solidarizar crítica y poesía en una suerte de conjuro que disuelva lo tempestuoso de la travesía.

El segundo premio correspondiente a "Historia de un caballo mítico" (autorretrato), de Luis A. Rodríguez se estructura a partir de tres tiempos convergentes en un mismo espacio: la isla de Cuba. La diferenciación cronológica explícita, la narración a través de la recreación del mito del caballo; animal legendario que ocupa un lugar preponderante en la historia del arte universal.

La iconografía medieval que Luís utiliza para este fin se caracteriza por su amaneramiento y estilización, en contraste con la carga emotiva que debiera desplegar la historia y en mi opinión, aunque evidencia el virtuosismo técnico del autor se desentiende de las nuevas aperturas formales del arte actual; dado a "desetiquetar" cualquier noción trascendentalista de la creación. Además, el uso y singularización de su metáfora resultan manidos y establecen un discurso caracterizado por la unidireccionalidad del texto y literalidad del lenguaje.

No son éstas razones que argumento, por supuesto, obstáculo mayor para valorar en su justa medida la producción de Luis que, incluyendo esta vez, transcurre en la búsqueda por la definición de un estilo muy personal y una meditativa conceptualización.

Por otra parte, la obra de Miguel A. Couret, "Oda a la resistencia", acreedora del tercer premio, hilvana un discurso cargado de signos culturales y citas a la historia del arte, que logra amalgamar a través de un lenguaje que va del sarcasmo a lo escatológico.

La poética de Couret se establece a partir de dichos referentes buscando la dualidad de sentidos; lo temporal y lo eterno, lo sacro y lo profano, lo lógico y lo absurdo, lo habitual y lo desacostumbrado, logrando así caricaturizar el falso mito del héroe cotidiano.

Los variados y ajenos elementos culturales que este creador desterritorializa, en ocasiones son usados de manera gratuita, sin valorar que por su distanciamiento en espacio y tiempo pueden resultar discordantes en la composición de no ser refuncionalizados acertadamente.

En cuanto a las menciones concedidas, estimo que aducen igualdad de condiciones. Son propuestas con cierta osadía en el planteamiento de los contenidos pero que más bien hacen énfasis en la riqueza y eficacia técnica; permitiendo al receptor experimentar aquiescencia en lugar de confrontación. No estoy en contra de que el objeto artístico exhiba vanidades formales pero sería más admirable que éstas sirvan de apoyatura a una aguda conceptualización. Ronaldo y Abel por esta vez intentan una oferta controvertida, pero prefieren más ser agradables a la vista.

Además de las obras premiadas existen tres trabajos que llaman mi atención y que estimo pudiesen ser futuros candidatos a la obtención de lauros. Uno de ellos es "Cosas extrañas las de mi valle", óleo que se destaca por la frescura y desenfado en el tratamiento del color al recrear los paisajes de Viñales. Su autor Ramón Vázquez nos remite habitualmente con su producción a los cuadros del Aduanero Rosseau. En esta ocasión la fantasía, la luz y el barroco colorido apuntalan una problemática social escabrosa, pero que al alcance de su mano se convierte en sutil ironía cargada de imaginación. Sólo señalaría en contra algunos deslices técnicos que empañan la armónica composición. Por lo demás, me parece una propuesta reveladora. Las otras piezas que resaltaré son fotografias, manifestación que en este salón tuvo tres exponentes a diferencia de otros años, en los que apenas se mostraron trabajos de este tipo. Es conveniente destacar que en la capital existe un grupo diverso de fotógrafos jóvenes que vienen llevando a cabo una renovación a partir de (...) la develación de las posibilidades estéticas de la imagen como "médium" Lo épico deja de imponerse y comienzan a hacerse "reales" aquellas zonas que hasta el momento habían permanecido marginadas de la realidad . Apunto lo anterior porque todo parece indicar que ya se advierten los ecos de dicho movimiento en nuestra región. "Un triste tríptico". de Esteban Díaz, es uno de los ejemplos.

El autor ha trabajado con (...) el concepto de ruina como categoría de la cultura al fotografiar una arquitectura en deterioro que da pie a valoraciones de tipo eco-sociológico. Su discurso sobre lo marginal pertenece a una arista hipersensible de la realidad: el origen bajo de la cultura que él porta. Y de esta manera, aguza nuestra mirada hacia un estado de cosas que a ratos tiene de mágico, de insólito, de lacerante.

Sus trabajos tienen un acercamiento bastante reconocible con la obra de Carlos Garaicoa, joven fotógrafo cubano que utiliza y enfatiza en la arquitectura ruinosa (...) como documento y como forma de intervención reproductiva de lo real. Sus fotos han formado parte de instalaciones que recuperan la teatralidad de los ambientes urbanos y arquitectónicos marginales, con un texto que ( ) manipula las relaciones percepción-ideología.

Por otro lado Eduardo Lima expone cuatro fotografías dentro de las cuales resalta, por su hiperbólico texto, El Difunto: resuelto con la combinación de tres claves simbólicas: dos de ellas universales y una de carácter local (un árbol, una cruz, un automóvil viejo) que someten al espectador a una lectura sugestiva y cargada de significantes.

A pesar de ser una producción incipiente la de este artista, parece anunciar un golpe de gracia a la casi nula creación fotográfica pinareña.

Otra manifestación que demostró su letargo fue la escultura. Las soluciones dadas resultan estereotipadas y facilístas al no complejizar el tratamiento del material y las formas; además de no existir grado alguno de conceptualización salvo en el trabajo de Manuel de la Curz, que plantea un discurso a partir de ciertos elementos decorativos de identidad cultural.

No quisiera detenerme en un resumen que haga malabares en un final feliz y una escéptica despedida, solo apuntaré que, a mi entender, éste ha sido un salón digno, por llamarle de algún modo. Y que ha servido de termómetro para medir la temperatura de la plástica regional, que en el caso nuestro, por pertenecer a los "margenes" debe ser atendida con periodicidad. Además, constituye un espacio propicio para el debate entre artista y público y una vía dialéctica de socializar la cultura que hoy se nos escapa de las manos en busca de los bolsillos.