De Yarelys Gandul
La mañana
Es el canto de sirenas
y es mi alma en tu palabra
oigo a Simbad lleno de islas y faros
ya Sheherezada cuenta con una y mil veces
y yo te estoy amando
aunque de amor estén llenos de libros
y Shakespeare lo hizo trágico
y Neruda tierno
y Vallejo antiguo
y yo hago el amor de flores y rocíos
de tierra fértil y pasto henchido
yo lo hago mío por todos los contornos
sin más dueño que mi mando
ya llega y aquí estoy
lanza la mano
-café-leche-flores
soñé contigo.
Fortuna
Juan de Dios Cristóbal es afortunado
cada amanecer tiene de espejo las manos
cerca el manantial
y no falla el gallo
hierba buena y romerillo
Juan de Dios Cristóbal es afortunado
dos más dos son cuatro
gaviotas
tres puntos
un garfio.
Pan Pocus Pus
Bendice
tal presencia
pesidida por
el pez en pos de paz
del pan que el pez pescó
San Porcus Pus
sé pues
el velero del paral
Espejismos hurtan la mente
Hurtan lento el asombro
esmeraldas con nombre
espejismos hurtan el cuerpo
mi cuerpo que enciende
cenizas con altas tejidas
con sueños y rostros tejidos
y yo despejo y tejo
y dale María Chuzena que su choza techa
y el leñador pasa a las cinco
Anda ve y compra
a ver si tejo un monte
y en el monte incrusté ramas
y si me buscas te digo
y si buscas lo que hallas
Espejismos hurtan la mente
cuídala
que no se vaya.
Che
Desde lo alto miras
cómo se encienden luces ya apagadas
se apagan las encendidas
y velas
muchas velas
ya en tu honor
ya en el cuento y descuento de aquella
tu manta
azul verde o cualquiera
dio tantas vueltas
vio tanto mundo
y fue a tanta guerra
que desde lo alto miras
cómo se apaga y enciende
y hasta se pone la cera
y pensar que no tengo
siquiera una escalera
para ver si como adentro
lo ve todo desde afuera.
No tener
Que seas un tipo
posibilita desear
un proceso metamórfico
rajaste en dos en una noche de eucalíptus
no tener por qué enamorarse
cuando te apuntan fijo.
De la lluvia
Guitarra no llores
que de soledad está hecho el mundo
y de tristeza
y de lluvia
y de ven y como que se enfría
Guitarra no llores
que te despintas
y te dañas
y puede que no suenes igual
así de nueva
así de santa
así de quien no está mojada
Guitarra no llores
que eres de canto
Guitarra no llores
no es para tanto.
Los de siempre
Los caminos señalados
la magnitud desconocida
dos vagabundos más tres
igual a cinco
dedos
notas chinas
sentidos sin cabeza
de capa espada y varita
cada día arrastras
aquí los de pie
los indomables
los soñadores
aquí nosotros
los de siempre
aquí la ruta
las alfombras no sé.
Este mundo
Este mundo así mismo
con la imagen de una lente unívoca
traspasando el vientre hecho de sueños y esperanzas,
esos pueden ser los desvelos del hombre
que agoniza ante un espejo sórdido de cascadas
abiertas a las espaldas de su presencia.
Ya la pobreza husmea las calderas
y los campesinos se vengan sobre la mesa
en una mezcla proletaria, sigilosa
caída del cielo a los recién nacidos
concebida por una clase que renunció
al beneficio escaso de su destino
y transformó el abismo en luz intensa
alucimante.
Todo cambia en un proceso vertiginoso
de carteles y consignas prendidas al pecho
con una historia de luchas y conquistas
recogidas en diferentes surcos de la victoria
que de puro andar con tanta carga
se mezcla en arcilla y revienta.
Hago mutis,
por cuanto nos diferencia a unos de otros,
pienso en la salvación, un día será, un día.
¿Por dónde terminar?
Dominus ultra de existir diariamente
sobre cantos de sirenas, edulcorados
en el corazón espacial desconocido aún
cuando más se nos acercan a las narices.
¡In aleluya!, olvidemos los peces de colores,
Desde el cielo se pueden dictar sentencias
contra el pobre que se levanta presto
a equilibrar su miseria en una cuerda definitiva
mientras pira experimental, divina,
Se pueden hacer tantas cosas a la manera de dioses
que empuñan el dedo, una y otra vez
sin que el mar abriera un trecho
ni peces, ni panes se multiplicarán.
Se pueden acabar
los adjetivos promisorios
y el destierro hartarse del susto que vocifera
a los cuatro puntos cardinales de su cobardía.
Se puede andar la eternidad cuesta abajo
con el mismo cuento de los tiempos ya pasados
si todo se justifica por derecho
si al cielo corresponden los aciertos y desaciertos
como una maldición cercana
que no acecha el alba sin más remedio,
Se puede hacer de todo contra uno mismo,
Se puede,
Y el mundo seguir mirándose
Y seguir siendo ÉL
Por simple deducción de sí mismo.
De Luis Figueroa
Nueva canción al dollar
“One dollar please, one dollar”,
y hágase tu voluntad
por unos míseros centavos
que nos cubren de vergüenza,
Ábranse todas las puertas
al que viene enmascarado
buscando la tranquilidad
que le niega su riqueza,
No piensen, los que tienen que servir
Pues todo se va a invertir
En comprar otras miseria,
“One dollar please, one dollar”.
June
June yace tendida cuanto es
hacia un techo de blanco infinito
susurrando como una santa confesión
las palabrotas de su desgarramiento,
se siente inmóvil, levitando el espíritu
sin comprender su cuerpo
que amó pocas veces y no ha parido.
Sola, anda con algunos años
en filas de un día al otro, nervioso,
como el vuelo de las mariposas.
June se está muriendo
como quería vivir, de azul intenso,
sobre flores y arrecifes reunidos
al antojo de las olas marinas.
El recuerdo de un parque vacío,
un árbol desnudo,
le hacen andar contando los pasos,
quitar las huellas viejas del camino
para limar un poco la aspereza
del golpe fijo en la sentencia.
A pesar de todo
June ama y hace amar
con tanta confianza en la oscuridad
como en la luz,
Ella, sólo tiene una ventana
que abre y cierra hacia sí mima
una vez, cada vez que ve la vida
llevarse sobre la fugaz brisa del tiempo
la gracia que no puede retener
en el inmenso vacío de sus brazos.
June se cansa de silencios
y recurre al juego de los sueños
para cenar en Mamparnasse
de frente a la torre Eiffel
y dormir una noche
bajo las estrellas de Rimbau y Picasso.
A pesar de toda la experiencia, se sorprende
cuando ve correr a todos hacia ella
y se van con ella todos,
juntos, bien guardados en sus ojos
que aprieta para no perder
la última imagen humana,
y no la pierde.
Aunque June se muere, se va viviendo
con el fuego de haber sido ella
lo que dejó prendido sus besos en nosotros
los que fuimos de June,
por causa irrepetible de June.
Viajes y dinero
Sí, abuela, me gustaba
aquel pullóver blanco, barato
y desmayado
que me dejaron los Reyes en tu casa.
Me gustaba el ciruelo
las orquídeas en el precipicio
vegetal de las granadas
y tus dulces
palabras
me gustaban como el punto
de almíbar de tus dulces
almohadas
y la cama donde en vez de dormir
se navegaba.
El sol que salíamos a coger
y que cogíamos
y aquellos largos viajes
hasta la cárcel y hasta el cementerio.
Tu dinero
esas monedas que dejaron de circular
dos besos si me duermo
tres si despierto temprano
cinco si estudio si recito y cuido mis camisas.
Todo me gustaba, abuela
estoy seguro ahora
que vivo sin camisas
no creo en los Reyes Magos
no tengo ciruelas, ni orquídeas ni granadas.
Hoy no tengo tus dulces
palabras
ni tus dulces
almohadas
y soy un náufrago de todas las camas
ahora cuando los viajes que me quedan
“sólo y sin tu dinero”
van también hasta la cárcel
o hasta el cementerio.
Invierno de 1990.
Preguntas
Por qué,
Adelaida, me tengo que morir
en esta
selva
donde yo mismo alimenté
las fieras
donde puedo escuchar hasta mi voz
en el horrendo concierto de la calle.
Por qué aquí donde quisimos árboles
y crecieron enredaderas
donde soñamos ríos y despertamos enfermos
en medio de pantanos.
En este lugar al que llegamos
niños, inocentes, tontos
y había instalada ya una trampa una ciénaga
con un cartel de celofán
que hemos roto aplaudiendo
a los tramposos.
Por qué me tengo que morir
no en mi patria
sino en las ruinas de este país
que casi no conozco.
De Raúl Rivero
Puito de la muerte
I
Acaban de avisarme que he muerto
lo anunció entre líneas la prensa oficial.
Yo no esperaba morir este verano hermoso
de fin de siglo
pero los periódicos de mi país no mienten nunca
y por lo tanto es falso este latido del corazón
las pulsaciones, el aire que respiro.
Los recuerdos que tengo son:
deben ser el delirio final porque el Estado
no puede equivocarse de forma tan flagrante
He muerto
yo mismo, que tengo sed y estoy triste
lo empiezo a comprender.
Y que amo todavía y que me asombra y tengo miedo
estoy aprendiendo a morir por decreto.
Lento, obediente, con discreción, sin un solo gesto de
rabia
comienzo a parecerme a mi cadáver.
Para cumplir la orden con rigor
y no turbar el regocijo de mis verdugos
apago con espíritu de contingente
los signos vitales que persisten
porque quien ha seguido como un carnero
el monoritmo de la campana
y la voz del pastor
tiene que disponerse a morir
con solo el relumbre del cuchillo.
II
Mamá ya lo sabe
y viene enseguida a cortarme las uñas
a ponerme un pañuelo con colonia
a convencer a Humberto para que me recorte el pelo
demasiado largo, demasiado blanco
demasiado tranquilo.
III
Es tan ciega la fe
y tan sorda
es tan absoluta la credibilidad
que las personas que me ven no me saludan
los que me escuchan no vuelven la cabeza
porque ya saben la noticia
y a los que visitan mi familia
yo les brindo café
y no lo agradecen
ni una frase cortés, ni un elogio para el amargor
porque esta clase de fe
es, además, muy desabrida.
Como se hizo público mi funeral
y mis pecados, mis aberraciones, mis torvas alianzas
con el enemigo
mucha gente ha venido a mi casa para ver mis despojos
y llevarse, si hubiere, la virtud o el amor.
Los he visto llegar a darme el pésame
mirando de reojo los muebles y el teléfono
añorando el abrigo, el calor de mi cama
de mendigos sentimentales
ayudando al Estado a clavar la tapa de mi ataúd.
He visto llorar a Cristina
estremecer el amor
y a María Karla feliz
seguro de que era otra trampa mía.
Soy testigo del entierro que me están haciendo.
Estuve alerta en el velorio
Y anoté cada gesto y cada comentario.
Lo he visto todo claro desde mi muerte.
Los estoy esperando.
No, si yo no estoy llorando
Esta niebla, esta pura neblina
No está en los espejuelos
Ni en la humedad en que escribo
Está en los mismos ojos
Con que la estoy mirando.
Y es nebuloso el sueño
el mismo sueño siempre
donde un perro me devora las manos
o el otro donde espero un tranvía
sabiendo que no viene o
el perfecto, el hermoso y lleno de dolor
sueño donde estoy en el mar
y son de arena las olas
que me cubren
lo estático es el agua
lo cristalino el cielo
lo peligroso el tiempo
que tengo que dormir.
Desde hace tantos años
vivo con esta niebla
de la que son inocentes
los lagrimales
que es casi dulce ya
neblina pura que empañas
los espejuelos donde hará noche mi cobardía.
Rocío, agua lejana
que me ayuda a crear
la extraña lámina
donde escondo
los hombres que puedo ser y sus fantasmas.
Cristal que romperán de pronto una mañana
la sangre y las arterias,
Niebla, neblina al llanto
agua, preludio del vapor
en que nos vamos. |