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LOS APROVECHADOS

SERGIO R. SAN PEDRO

Año XVIII. no.103
junio - septiembre
de 2011


NUESTRA HISTORIA

 


ÍNDICE

editorial
.La Patrona de Cuba, una visita añorada

nuestra historia
.Los aprovechados
.Canje de billetes en Cuba por Sergio R. San Pedro
.Presencia cubana de la Virgen de la Caridad por Octavio R. Costa

carta desde La Habana
.El cristianismo y la sociedad por Félix Sautié Mederos

arte
crítica
.Alienación y desarraigo en Memorias del desarrollo por Jorge Luis Lanza Caride
poesía
.Décimas a la Virgen por Carilda Oliver Labra

reflexiones
.La rebelión de Calibán por José A. Quintana
.Maltrato infantil por Juan Padrón Camejo
.La sensibilidad, información y educación vs VIH / SIDA por Lázaro López Llerena

economía
.¿Quién hizo las cuentas por mí? por Herminio Josué Peña

especial
.La mediación de la Iglesia Católica en Cuba (final)

justicia y paz
.Fertilizar la tierra para el cultivo del Evangelio. Entrevista a Mons. Jorge Serpa por Sergio Lázaro Cabarrouy

bioética
.La Bioética cuarenta años después de Bridge to the future por Jorge Suardíaz Pareras

educación cívica
.Palabras de orden: diálogo, cambio, transformaciones por Humberto Javier Bomnín

religión
.Cuba, peregrina en las JMJ por Tania Gómez Rodríguez
.La misión de cada cristiano por Herminio Josué Peña Otero
.La peregrinación de 1951 - 1952 por la diócesis de Pinar del Río por Rafael A. Bernal Castellanos

ecos diocesanos
.”Vivir y sentir como catequistas”
.Reporteros de Vueltabajo se preparan para la Peregrinación Nacional
.Despues de 50 años: procesión de la Virgen de las Nieves
.Hombres coherentes que no son perfectos
.III Escuela de Verano para Educadores
.El catequista: cultivador de la tierra regada por Dios
.Novena por el 8 de septiembre en la Ermita de la Caridad
.La virgen de la Caridad invita y Pinar del Río responde

Cuando se produce un cambio en una sociedad, son muchos y brotan de muchas maneras los aprovechados que, por lo general, tienen mayor éxito cuanto menos escrúpulos tengan.
Los triunfos de un aprovechado le proporcionan recursos económicos que hacen que los aprovechados menores, principiantes, se unan al que nunca fracasa.
Uno de los que mayor éxito logró con el advenimiento de la República de Cuba en 1902 fue, sin lugar a dudas, el peninsular nacido en Maside, Orense, y llegado a Cuba pobre y analfabeto en 1880, José López Rodríguez, más conocido por el sobrenombre de “Pote” sin que le molestara.
Debido a que las regulaciones norteamericanas limitaban las actividades que sus ciudadanos podían hacer en Cuba durante la Intervención, la North American Trust Co. usó a Pote para fundar el Banco Nacional de Cuba en 1901.
Para esa fecha Pote tenía intereses en el Banco Español de la Isla de Cuba, creado por el Gobierno de España y usado durante la Guerra de Independencia (1895 -1898) para emitir billetes, de uso local, sin garantía alguna que no fueron redimidos al terminar el dominio español.

El Presidente William McKinley, en 1898, estableció como únicas monedas el dólar norteamericano y las monedas de oro españolas y francesas “centén” y “luises” con un cambio inferior a su valor en oro ($4.82 y $ 3.86), que en 1901 rebajóvaloró a $5.30 y $4.24.
Siendo el flamante Banco Nacional de Cuba un banco privado, no tenía autoridad para emitir papel moneda pero, para unos aprovechados, la carencia de monedas, dado que los centenes y luises eran transferidos a Europa, donde obtenían un cambio más favorable, no podían perder la oportunidad de emitirlos.
La impresión de los billetes, que confiaban serían aprobados o por lo menos permitidos, le fue confiada en 1905 a la American Bank Note Co. de New York, la misma que había impreso los billetes del Banco Español de la Isla de Cuba.
Los billetes fueron impresos con el nombre del banco en inglés y español en las denominaciones de 1, 2, 5 y 10 pesos. Desconociendo la práctica de honrar a los patriotas en forma inversa al valor de los billetes, mostraban las siguientes personas:
1 peso: Domingo Méndez Capote, Presidente del Senado
2 pesos: Generalísimo Máximo Gómez
5 pesos: José García Martínez, Secretario de Hacienda
10 pesos: Tomás Estrada Palma, Presidente de la República.

El reverso de todos los billetes mostraba una vista del Castillo del Morro de La Habana. El Presidente del Senado, en el primer gobierno de Tomás Estrada Palma y Vicepresidente de la República en el segundo término de este, Domingo Méndez Capote, era un abogado nacido en Lagunillas, barriada del municipio Cárdenas, que en la Guerra de Independencia pasó de Gobernador Civil de Las Villas a ser el Jefe del Cuerpo Jurídico Militar y, por tanto, General de Brigada.
La hija de Méndez Capote, Renée, describe con todos los detalles el lujo de la casa de sus padres y las frecuentes visitas a esta de Pote, que pasaba largas horas charlando con su padre.
Llama la atención qué podría motivar las largas y frecuentes reuniones entre un cubano culto y un español semi-analfabeto en los inicios de la República.
A pesar de las grandes influencias de Pote, la emisión no fue puesta en circulación, alegándose las siguientes razones:

  1. El Banco Nacional debía tener un capital de tres millones de dólares para respaldar la emisión de papel moneda y sólo poseía seiscientos mil dólares en oro español.
  2. El Banco Nacional no tenía autoridad legal para emitir papel moneda, la que debía obtener del Congreso. El Presidente Estrada Palma, de moral y honradez intachable, declaró que el Poder Ejecutivo no había autorizado la emisión.

Los promotores de esta impresión de papel moneda tuvieron que pagarle a la American Bank Note Co. De New York el costo y destruir la misma.
El 29 de octubre de 1914, bajo la presidencia de Mario García Menocal, fue autorizada la acuñación de monedas nacionales y “curiosamente” el contrato para coordinar esta primera acuñación oficial, dado que España aunque había creado monedas con la efigie del Rey Niño Alfonso XIII para Filipinas y Puerto Rico no lo había hecho para Cuba, le fue otorgado al mismo Banco Nacional de Cuba, que presentara quiebra en 1912.
Las monedas fueron acuñadas en el Philadelphia Mint, la misma que aún hoy acuña las monedas norteamericanas que muestran una «P» en el anverso, que no solo registró en sus libros la cantidad de monedas acuñadas de cada valor, sino la fecha y hora de acuñación, a saber:

1 centavo

13 de marzo de 1915

A las 3:00 pm.

2 centavos

13 de marzo de 1915

A las 2:45 pm.

5 centavos

13 de marzo de 1915

A las 2:00 pm.

10 centavos

9 de marzo de 1915

A las 2: 17 pm.

20 centavos

11 de marzo de 1915

A las 9:39 am.

40 centavos

12 de marzo de 1915

A las 10:00 am.

1 peso plata

11 de marzo de 1915

A las 10:50 am.

1 peso oro

27 de septiembre de 1915

A las 9:00 am.

2 pesos oro

24 de septiembre de 1915

A las 10:00 am.

4 pesos oro

23 de septiembre de 1915

A las 10:00 am.

5 pesos oro

26 de marzo de 1915

A las 2:45 pm.

10 pesos oro

24 de septiembre de 1915

A las 2:00 pm

20 pesos oro

27 de septiembre de 1915

A las 10:00 am.

Conociendo que el gobierno de Mario García Menocal carecía de las virtudes de Tomás Estrada Palma, el Inspector Técnico de la República de Cuba, Eduardo I. Montoulieu llevó estos registros que pueden lucir innecesarios, dado que registra que el 11 de marzo fue jueves, al igual que el 23 de septiembre cuando se reanudó la acuñación de las piezas de oro.
Cuando años más tarde el Gobierno, por conducto del Ministerio de Hacienda, emitió papel moneda, el reconocimiento a los héroes se hizo en seis billetes con valor de 1, 5, 10, 20, 50 y 100 pesos y las efigies de José Martí, Máximo Gómez, Carlos Manuel de Céspedes, Antonio Maceo, Calixto García y Francisco Vicente Aguilera.

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