ÍNDICE
editorial
.La Patrona de Cuba, una visita añorada
nuestra historia
.Los aprovechados
.Canje de billetes en Cuba por Sergio R. San Pedro
.Presencia cubana de la Virgen dela Caridad por Octavio R. Costa
carta desde La Habana
.El cristianismo y la sociedad por Félix Sautié Medero
arte
crítica
.Alienación y desarraigo en Memorias del desarrollo por Jorge Luis Lanza Caride
poesía
.Décimas a la Virgen por CarildaOliver Labra
reflexiones
.La rebelión de Calibán por José A. Quintana
.Maltrato infantil por Juan Padrón Camejo
.La sensibilidad, información y educación vs VIH / SIDA por Lázaro López Llerena
economía
.¿Quién hizo las cuentas por mí? por Herminio Josué Peña
especial
.La mediación de la Iglesia Católica en Cuba (final)
justicia y paz
.Fertilizar la tierra para el cultivo del Evangelio. Entrevista a Mons. Jorge Serpa por Sergio Lázaro Cabarrouy
bioética
.La Bioética cuarenta años después de Bridge to the future por Jorge Suardíaz Pareras
educación cívica
.Palabras de orden: diálogo, cambio, transformaciones por Humberto Javier Bomnín
religión
.Cuba, peregrina en las JMJ por Tania Gómez Rodríguez
.La misión de cada cristiano por Herminio Josué Peña Otero
.La peregrinación de 1951 - 1952 por la diócesis de Pinar del Río por Rafael A. Bernal Castellanos
ecos diocesanos
.”Vivir y sentir como catequistas”
.Reporteros de Vueltabajo se preparan para la Peregrinación Nacional
.Despues de 50 años: procesión de la Virgen de las Nieves
.Hombres coherentes que no son perfectos
.III Escuela de Verano para Educadores
.El catequista: cultivador de la tierra regada por Dios
.Novena por el 8 de septiembre en la Ermita de la Caridad
.La virgen de la Caridad invita y Pinar del Río responde |
La juventud es una de las etapas más bellas en la vida de una persona, y aunque no se vive muchas veces con la madurez necesaria, es la que más tendemos a añorar cuando pasan los años y comenzamos a peinar canas.
Todo produce en el joven una gran impresión: un viaje, un encuentro importante, la lectura de un libro, una proeza, una desgracia. Con la misma sensibilidad detecta y se deja impresionar por lo justo, lo bello y lo noble que por lo injusto, lo repulsivo y lo ruin que el mundo puede ofrecer a sus ojos, por eso durante el Jubileo de 1983-1984, llamado Año Santo de la Redención en recuerdo de la muerte de Jesucristo 1.950 años atrás, el Espíritu Santo sopló de manera especial sobre S. S. Juan Pablo II y entre las distintas celebraciones dedicadas a la juventud, la más importante tuvo lugar en la vigilia del Domingo de Ramos en Roma. Más de 300.000 jóvenes procedentes de todas las partes del mundo (y albergados por cerca de 6.000 familias romanas) participaron en el Jubileo internacional de la juventud.
Además de muchos obispos estaban también presentes el Hermano Roger y la Madre Teresa de Calcuta. El papa Juan Pablo II obsequió a los jóvenes con una cruz de madera que simbolizaba "el amor del Señor Jesús por la Humanidad y como anuncio de que sólo en Cristo, muerto y resucitado, esta la salvación y la redención".
Luego, 1985 fue proclamado por la ONU “Año Internacional de la Juventud” y la Iglesia organizó un nuevo encuentro internacional el 31 de marzo, también Domingo de Ramos, con otros 350.000 jóvenes que se reunieron en la Plaza de San Pedro.
Para el próximo año 1986 Roma se preparaba para vivir la primera Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), el Domingo de Ramos, la primera de una serie que contribuyó a atribuir al Papa el sobrenombre de "El Papa de los jóvenes", designando para la organización y coordinación de las mismas al Consejo Pontificio de Laicos, cuya sección joven fue instituida en el 1985
A las JMJ están invitados todos los jóvenes del mundo, que se autofinancian los gastos de su participación, realizando horas extras de trabajo, colectas, y cualquier otra iniciativa para reunir los fondos necesarios en sus respectivos países.
Existe también un grupo de jóvenes voluntarios que brindan sus servicios en temas como logística y guía a los participantes, durante los días de la Jornada, la cual se realiza cada dos o tres años en los meses de verano, en un país seleccionado como sede y anualmente el Domingo de Ramos en cada comunidad parroquial, con una ceremonia principal en el Vaticano, siempre alrededor de un mensaje enviado por el Santo Padre para animar la reflexión de la misma.
En 1997 la Jornada Mundial se transformó en un festival para la juventud con una duración de tres días de catequesis antes de la ceremonia final, precedida por una Vigilia de Oración, esquema que se ha mantenido a través de los años.
Durante las mismas los jóvenes tienen la posibilidad de descubrir “el joven y actual misterio de la Iglesia” (Juán Pablo II.) a través de la experiencia comunitaria en la peregrinación, la oración y la celebración de la Misa.
Son encuentros del Papa con los jóvenes, para compartir las experiencias de fe en Cristo Jesús, quien nos invita desde la exigencia de la radicalidad, a abandonarlo todo y seguirlo a Él.
Uno de los símbolos más representativos de las JMJ es la Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud o Cruz de los Jóvenes, hecha de madera de 3,8 m de altura entregada a los jóvenes por Juan Pablo II en la Jornada de 1984. El Papa encomendó a los jóvenes la tarea de llevarla por el mundo "como símbolo del amor de Jesús a la humanidad". En 2003 Juan Pablo II hizo entrega también de una imagen de la Virgen María para acompañar a la cruz en su "peregrinación”. Además de estar presentes en grandes encuentros, los dos símbolos realizan un recorrido visitando las diócesis católicas como preparación de estos eventos. En Australia comenzaron en julio de 2007 un itinerario por todo el país con relevos al estilo de la antorcha olímpica.
Aunque la Jornada Mundial de la Juventud está en principio dirigida a jóvenes cristianos de la Iglesia Católica, abre sus puertas a todos los interesados desde quienes sólo quieren participar en las actividades hasta los que van por conocer o redescubrir la fe católica.
Para muchos jóvenes las Jornadas Mundiales suponen una experiencia inolvidable. Conocen a cristianos y cristianas de todo el mundo, celebran juntos una gran fiesta y de este modo viven su fe de una manera nueva. Los participantes quedan profundamente conmovidos por la fuerza del mensaje del Papa, quien tiene grandes esperanzas puestas en los jóvenes y les infunde ánimo y valentía para su vida diaria. La experiencia de la fe común más allá de países, idiomas y culturas, les fortalece en su camino personal, en el cual algunos tienen la sensación de vivir aislados. Muchos experimentan una orientación nueva y energía para seguir su propio camino de fe.
Para los jóvenes católicos cubanos, la posibilidad de participar en la JMJ es un regalo especial que el Señor nos hace, a la vez de la responsabilidad por representar a los cientos de jóvenes que se quedan en Cuba compartiendo también su fe en los centros educacionales, en el compromiso laical de sus comunidades, y en las opciones vocacionales que son testimonio para otros jóvenes de que la vida puede y debe ser vivida desde el Evangelio.
De las experiencias en las Jornadas recogemos testimonios como estos:
- París 1997 me abrió las puertas de la XII JMJ al igual que a otros nueve cubanos. Juntos, en el corazón de Europa, donde confluyen historias y culturas, asistimos al encuentro con Jesucristo joven que unió a miles de cristianos del mundo entero en un solo idioma: el del Amor. La experiencia dejó huella permanente en mi vida, me hizo vibrar ante la presencia de un Juan Pablo II cercano y amigo, sabio y consejero. Fue la oportunidad de advertirme dichosa por pertenecer a la Iglesia Latinoamericana, más pobre pero más encarnada; y finalmente el momento en que sentí madurar mi opción por el trabajo evangelizador del mundo joven, con la esperanza de hacer posible la Civilización del Amor. (Anitery Travieso, Pinar del Río)
- Fui uno de los participantes en la JMJ de Toronto 2002. Fue una experiencia que marcó mi juventud, en especial, por la posibilidad de compartir junto a otros jóvenes y al Santo Padre Juan Pablo II la universalidad de la Fe cristiana. La apertura a la trascendencia, pero vivida en comunidad. En la Jornada tuve la posibilidad de conocer y escuchar a muchas personas y ello me confirmó que Cuba y los cubanos somos parte de una gran civilización fundada en los valores cristianos. (Yaxys Cires Dib, Pinar del Río)
- “Venid, adorémosle” fue el lema de la Jornada Mundial de los Jóvenes en Colonia, Alemania; proveniente del pasaje evangélico que narra la visita de los Reyes Magos al pesebre donde nació Jesús, este texto sirvió de preparación espiritual al grupo de jóvenes cubanos que participó en la Jornada.
- Llegué a tierra alemana con el deseo de vivir una experiencia de fe profunda y para, junto a jóvenes de distintos países, adorar a Jesús y visitar la catedral de Colonia donde, según la tradición, está la tumba de los tres reyes.
Todos los participantes estábamos expectantes, pues era la primera Jornada Mundial sin Juan Pablo II, iniciador de este evento, y el estreno de Benedicto XVI como su anfitrión. También con el nuevo Papa el Espíritu sopló sobre la juventud y los que permanecimos atentos a los signos del mensaje de esperanza que se encarnaba en la multitud, salimos renovados de cada uno de los encuentros por la amistad y las experiencias de fe compartidas entre hermanos de distintas culturas e idiomas.
La acogida del pueblo alemán a los peregrinos fue muy calurosa; recuerdo las palabras del párroco de la primera ciudad que hospedó a nuestro grupo, cuando decía, al terminar una de las misas: “El cielo está un poco nublado y hace frío, pero el calor de los cubanos se siente”.
En esa misma parroquia celebramos un día de trabajo social donde cubanos y alemanes nos ocupamos en el acondicionamiento de un centro juvenil.
Para este tipo de eventos siempre se convoca a personas que quieran trabajar de voluntarios atendiendo y guiando a los peregrinos. Me impactó mucho ver a jóvenes luteranos que con amor y respeto prestaban este servicio dando un bonito testimonio de unidad cristiana.
El final del relato evangélico de la visita de los Reyes Magos cuenta que, después de adorar a Jesús y ofrecerle sus regalos, ellos regresaron por otro camino. Puedo decir que después de participar en esta fiesta joven, regresé a mi país, a mi diócesis y a mi comunidad, por otro camino. Un camino lleno de esperanza que evocaba toda la alegría vivida y me daba fuerzas nuevas para trasmitir el mensaje recibido en tierra alemana. (Karen Morell Avilés, “Colonia 2005: mi regreso por otro camino”, Camagüey).
Yo tuve la dicha de participar en el Jubileo del 2000, en la Jornada celebrada en Roma. En aquella etapa se realizaba previo a la misma, el Forum Internacional de Jóvenes, con dos representantes de cada país de los que asistían a la JMJ. Como preparación al Forum, la noche anterior, la delegación de América Latina nos reunimos con el Responsable del CELAM, por la Comisión de Jóvenes, para compartir nuestra realidad a nivel de continente. Fueron días de analizar la situación de los jóvenes católicos en el mundo, escuchar testimonios de católicos en China, en Luanda, de compartir la experiencia vocacional de un joven que había descubierto su llamada al sacerdocio en la Jornada de París, de conocer lugares históricos y culturales, de descubrir los cimientos de nuestra fe en el martirio y la persecución, de compartir símbolos como el paso de la delegación cubana por la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro, mientras rezábamos el Credo de los Apóstoles, junto a nuestros pastores, el Cardenal Jaime Ortega y Mons. Baladrón, Obispo Responsable de Pastoral Juvenil en la Conferencia Episcopal Cubana, o al pasar frente a la Sábana Santa en la ciudad de Turín. Pero nada se compara a los encuentros con el Santo Padre, vivir su cercanía, la alegría y juventud a pesar de sus 80 años y escuchar sus palabras que iban directo al corazón, pues como él mismo decía: “Quien vive con los jóvenes se transforma en joven”. Los jóvenes buscábamos al Papa porque nos hablaba con amor y autoridad: “…Queridos jóvenes, al volver a vuestra tierra poned la Eucaristía en el centro de vuestra vida personal y comunitaria: amadla, adoradla y celebradla, sobre todo el domingo, día del Señor. Vivid la Eucaristía dando testimonio del amor de Dios a los hombres…De este testimonio tiene necesidad urgente nuestra sociedad, de él necesitan más que nunca los jóvenes, tentados a menudo por los espejismos de una vida fácil y cómoda, por la droga y el hedonismo, que llevan después a la espiral de la desesperación, del sin-sentido, de la violencia. Es urgente cambiar de rumbo y dirigirse a Cristo, que es también el camino de la justicia, de la solidaridad, del compromiso por una sociedad y un futuro dignos del hombre”
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España fue el escenario, en Agosto de este año 2011, para la XXVI Jornada Mundial, el cual se preparó durante varios meses, en medio de la realidad de un pueblo de origen católico, pero que actualmente se enfrenta a la indiferencia y rechazo a la religión por parte de algunos de sus pobladores. “Sin mayores consideraciones ni análisis, vemos un rotundo retroceso en la creencia entre los jóvenes españoles de los últimos años en cuanto a su pertenencia personal a la fe católica.” Sin embargo, el movimiento creado alrededor de la Jornada ha motivado a que muchos jóvenes abran las puertas de sus hogares para acoger a los peregrinos, 63 diócesis españolas ofrecen a los jóvenes venidos de fuera de España que participan en la JMJ la posibilidad de pasar un tiempo de convivencia con otros jóvenes; las autoridades locales han brindado su apoyo a las iniciativas surgidas y se han sensibilizado con el encuentro, se ha creado una expectativa alrededor de la celebración que ha hecho que los Españoles se reencuentren con sus raíces.
Fueron días de experiencias imborrables: desde el saludo del Santo Padre, en Cibeles, invitando a “edificar nuestra vida en Cristo y plantearnos seriamente vivir la santidad”; la vivencia del Via Crucis, que nos recuerda la importancia de “no pasar de largo ante el sufrimiento”; las confesiones en el Parque de Retiro; las catequesis de los cardenales en los diferentes momentos de la Jornada y los discursos del Papa, especialmente su saludo a los cubanos en la Catedral de Almudena, en la eucaristía con los 2 500 seminaristas, al expresar: “Cuba… amados cubanos”, ante el ondear de las banderas cubanas en medio de la multitud. Y ser testigos de la alegría expresada por los brasileros al recibir la noticia de que Río de Janeiro será la sede en el 2013.
Por eso las Jornadas Mundiales de la Juventud no son una actividad más de las que se realizan en la Iglesia con los jóvenes. Son el motor que acelera el compromiso eclesial, las que nos recuerdan la opción que hicimos en el bautizo para ser sal y luz del mundo, y para vivir el sentido de Iglesia aferrados a la Cruz de Cristo, pues cada participante es embajador de su país y como tal debe responder a la Iglesia local que representa.
Vivamos la experiencia de la Jornada Mundial, los que participamos y los que nos quedamos en Cuba con la certeza de que vivimos en el corazón de una Iglesia que se preocupa y ocupa por nosotros y tomemos con seriedad la invitación del más reciente beato de la Iglesia Católica, S. S. Juan Pablo II de ser los “centinelas del mañana”. Las Jornadas Mundiales de la Juventud sólo son el comienzo de una gran aventura, vivirlas a plenitud depende de nosotros.
Bibliografía:
- http://elrefugiodemimente.blogspot.com/
- http://www.madrid11.com/es/agenda
- http://es.wikipedia.org/wiki/Jornada_Mundial_de_la_Juventud
Anexo 1. Eventos de las Jornadas Mundiales de la Juventud
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Fecha |
Sede |
Asistentes |
Tema |
- |
1984, 15 de abril |
Ciudad del Vaticano
|
300.000 |
Jubileo de la Redención |
- |
1985, 31 de marzo |
Ciudad del Vaticano
|
300.000 |
Año Internacional de la Juventud |
I |
1986, 23 de marzo |
Celebraciones diocesanas en Domingo de Ramos |
Siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere (1 Pe 3:15) |
II |
1987, 11 y 12 de abril |
Buenos Aires, Argentina
|
1.000.000 |
Nosotros hemos conocido el amor que Dios tiene y hemos creído en Él (1Jn 4:16) |
III |
1988, 27 de marzo |
Celebraciones diocesanas en Domingo de Ramos |
Haced todo lo que Él os diga (Jn 2:5) |
IV |
1989, 15 al 20 de agosto |
Santiago de Compostela, España
|
400.000 |
Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida (Jn 14:6) |
V |
1990, 8 de abril |
Celebraciones diocesanas en Domingo de Ramos |
Yo soy la vid, ustedes los sarmientos (Jn 15:5) |
VI |
1991, 10 al 15 de agosto |
Częstochowa, Polonia
|
1.600.000 |
Ustedes han recibido un espíritu de hijos (Rom 8:15) |
VII |
1992, 12 de abril |
Celebraciones diocesanas en Domingo de Ramos |
Vayan por el mundo predicando el Evangelio (Mc 16:15) |
VIII |
1993, 10 al 15 de agosto |
Denver, Estados Unidos
|
500.000 |
Yo vine para que dar vida en abundancia (Jn 10:10) |
IX |
1994, 27 de marzo |
Celebraciones diocesanas en Domingo de Ramos |
Tal como el Padre me envió, yo los envío a ustedes. (Jn 20:21) |
X |
1995, 10 al 15 de agosto |
Manila, Filipinas
|
5.000.000 |
Tal como el Padre me envió, yo los envió a ustedes (Jn 20:21) |
XI |
1996, 31 de marzo |
Celebraciones diocesanas en Domingo de Ramos |
Señor, ¿a quién acudiremos? Tú eres el único que tiene palabras de vida eterna (Jn 6:28) |
XII |
1997, 19 al 24 de agosto |
París, Francia
|
1.200.000 |
Maestro, ¿dónde vives? Ven y verás (Jn 1:38-39) |
XIII |
1998, 5 de abril |
Celebraciones diocesanas en Domingo de Ramos |
El Espíritu Santo les enseñará todo (Jn 14:26) |
XIV |
1999, 28 de marzo |
Celebraciones diocesanas en Domingo de Ramos |
El Padre los ama (Jn 16:27) |
XV |
2000, 15 al 20 de agosto |
Roma, Italia
|
3.000.000 |
El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros (Jn 1:14) |
XVI |
2001, 8 de abril |
Celebraciones diocesanas en Domingo de Ramos |
Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame (Lc 9:23) |
XVII |
2002, 23 al 28 de julio |
Toronto, Canadá
|
800.000 |
Ustedes son la sal de la Tierra... son la luz para el mundo (Mt 5:13-14) |
XVIII |
2003, 13 de abril |
Celebraciones diocesanas en Domingo de Ramos |
He ahí tu Madre (Jn 19:27) |
XIX |
2004, 4 de abril |
Celebraciones diocesanas en Domingo de Ramos |
Quisiéramos ver a Jesús (Jn 12:21) |
XX |
2005, 16 al 21 de agosto |
Colonia, Alemania
|
2.530.000 |
Hemos venido a adorarle (Mt 2:2) |
XXI |
2006, 9 de abril |
Celebraciones diocesanas en Domingo de Ramos |
Para mis pies antorcha es tu palabra, luz para mi sendero (Sal 118[119],105) |
XXII |
2007, 1 de abril |
Celebraciones diocesanas en Domingo de Ramos |
Amaos los unos a los otros, como yo os he amado (Jn 13, 34) |
XXIII |
2008, 15 al 20 de julio |
Sídney, Australia
|
300.000 |
Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos (Hch 1,8) |
XXIV |
2009, 5 de abril |
Celebraciones diocesanas en Domingo de Ramos |
«Hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo» (1Tm 4,10) |
XXV |
2010, 28 de marzo |
Celebraciones diocesanas en Domingo de Ramos |
«Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?» (Mc 10,17) |
XXVI |
2011, 16 al 21 de agosto |
Madrid, España
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«Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe» (cfr. Col 2,7) |
4 MADRID, viernes 29 de abril de 2011 (ZENIT.org).
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