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LA HISTORIA, LOS OBREROS DEL COBRE Y LA IMAGEN DE LA VIRGEN DE LA CARIDAD

IGNACIO M. RUIZ DÍAZ

Año XVIII. no.105
enero-marzo de 2012


NUESTRA HISTORIA

 


ÍNDICE

editorial
.Háganse todos los cambios necesarios

nuestra historia
.La historia, los obreros del Cobre y la imagen de la Virgen de la Caridad por Ignacio M. Ruiz Díaz
.Martí y el socialismo por Carlos Valdés Sarmiento

documentos
.Encuentro Nacional Eclesial Cubano (ENEC)

educación cívica
.El talento y la fe por Lázaro Gómez Piquero
.Común unidad de amor por Redivaldo Rodríguez

especial
.Sobre Su Santidad Benedicto XVI

carta desde La Habana
.El cristianismo y la reconciliación por Félix Sautié Mederos

reflexiones
.Hacer lo mismo de otra manera por Herminio Josué Peña Otero
.El sentido de la vida en tiempos apocalípticos por Jorge Luis Lanza Caride

justicia y paz
.Diálogo y libertad religiosa en Cuba hoy por Sergio L. Cabarrouy

bioética
.Bioética de la persona desde una antropología cristiana por Jorge Suardíaz Pareras

religión
.Año Jubilar por P. Cirilo Castro
.Llamados a la Caridad por Tania Gómez Rodríguez

ecos diocesanos
.Premiación del concurso “Mi hogar en la navidad 2011”
.Encuentro de animadores de GDH en Pinar del Río
.La Colmenita “picó” fuerte en Pinar del Río
.La Iglesia junto al que sufre
.Encuentro de GNEES
.Viñales, reinauguración de su templo parroquial
.Celebran los 20 años de la Cáritas cubana

Minas de El Cobre a finales del Siglo XIX

Durante los primeros veinticinco años del siglo XVI se descubrió la existencia  de cobre, mineral usado en las monedas y en los cañones para defender la Corona Española, en el lugar conocido como Cardenillo, a unos 25 Km. de la villa de Santiago de Cuba, en la zona oriental de la isla de Cuba. Los primeros intentos de explotación de las minas por Gaspar Lomans fracasaron por la imposibilidad de fundir el mineral,  se carecía de conocedores en fundición; similares resultados negativos fueron los esfuerzos del alemán Juan Tezel, aunque este último logró extraer cobre y fundirlo. Tezel tuvo  desavenencias con las autoridades, el cabildo y los vecinos de Santiago, por lo que se retiró de las actividades mineras. 
A partir de estos momentos comenzaron a establecerse vecinos en el valle cercano a las minas, regado  por una corriente de agua que bajaba de las montañas, el nombre del caserío fue Santiago del Prado.
Los primeros pobladores de Santiago del Prado fueron unos algunos europeos, indios y negros africanos, siendo la principal fuerza de trabajo los esclavos. Con esta combinación social nace  una comunidad nueva; lejos de la visión oligárquica normal en esos tiempos, mestiza con cultura sincrética, que al paso del tiempo se convierte en los criollos.
En 1599, por mandato del rey  Felipe II,  llegó a esta zona oriental de Cuba el capitán de artillería Francisco Sánchez de Moya con instrucciones precisas de la Corona para la defensa de la costa y organización de una empresa cuprífera. Por esa razón, en 1603, estaba terminada una iglesia bajo la advocación de Santiago el Mayor y otras instalaciones como almacenes y depósitos.       
Francisco Sánchez de Noya adquirió en nombre de la Corona partidas de bozales procedentes de Angola (África) con los que comenzó la explotación, construcción de hornos y excavaciones para extraer el mineral, aumentándose el número de esclavos a casi trescientos, a los que mantenía obedientes y tranquilos con una serie de reglas de positivos beneficios para la población, como la construcción de bohíos, reparto de tierras para “conucos”, una relativa libertad y un encargado de instruirlos en la doctrina cristiana que era el ermitaño Mathias de Olivera.
No caben dudas que Francisco Sánchez de Moya, en poco más de una década, puso las bases de un núcleo urbano, que unido a una eficiente administración de las minas, estabilizó la extracción y suministro de cobre, tal como  la Corona le había pedido. Por  esto los estudiosos califican su época como la era dorada de la minería colonial.
Paralelo a estos hechos,  con similares elementos humanos, físicos y geográficos, ocure el hecho histórico de la aparición la imagen de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, Patrona del pueblo cubano cuyo 400 aniversario se está conmemorando en el trienio del 2010 al 2012.
En 1620 la concesión de las minas pasó a Don Juan de Eguiliz, que también fue alcalde de Santiago del Prado, este trato de controlar a los que trabajaban en las minas, los llamados “cobreros”, esclavos reales que disfrutaban, como hemos visto, de positivas prerrogativas y eran expertos mineros, pero estos se opusieron a la pérdida de sus beneficios por todos los medios.
Las autoridades los intentaron doblegar de nuevo en 1673, cuando el Comisionado Real Don Antonio Ortiz trató, con el apoyo de otras autoridades, de controlar a los cobreros, estos se rebelaron y las autoridades no pudieron someterlos. Lo intentos de control de los cobreros, se repitieron en 1691.
El historiador José Antonio Saco en su obra Historia de la esclavitud recoge   sucesos ocurridos en 1731, que son señalados por José Luciano Franco, estudioso de estos hechos históricos, como una de las más importantes protesta de esclavos en Cuba. Otra fuente histórica es el informe del obispo Pedro Morrell de Santa Cruz (1694-1758) a la Corona, al referirse a estos hechos el Obispo era Administrador Apostólico de la zona oriental de Cuba.
Los obreros cobreros sublevados  mantuvieron su actitud de lucha por años guiados por el sacerdote Alejandro Ascanio, capellán del Santuario, no solo ante las autoridades de la Isla, sino ante la Corona. Finalmente el 19 de mayo de 1801, mediante Cédula  Real, el Rey Carlos IV de España se comprometía a respetar la libertad de los “cobreros” y sus familias y mantenía todos los derechos y beneficios que disfrutaban desde su contratación inicial.  La Orden Real fue leída y aceptada por las autoridades correspondientes ante la imagen de la Virgen de la Caridad, haciendo que el poblado de El Cobre, en la zona oriental fuera el primer lugar en la isla de Cuba donde se proclamó la libertad de los esclavos, 80 años antes que se decretara la abolición formal de la esclavitud. 
El historiador Pedro Deschaps afirma: “La rebelión de los cobreros es la primera y triunfal protesta de la clase trabajadora cubana...”