mayo-junio.año 3.No 13.1996


IMÁGENES

"¿EL TRAJE? HISTORIA Y VEGENCIA".

por Ángeles Álvarez

Cada época se caracteriza por su "estilo", y éste a su vez se expresa en el arte, la arquitectura, el mobiliario, cada objeto inanimado.

No es extraño que este Estilo represente el modo de vivir, la filosofía, la moral, y si influye tan profundamente, entonces es lógico que el hombre trate de modelar su "Imagen", su propia apariencia de acuerdo a este marco.

Parece increíble cómo cambian estos estilos de una época a otra o de un país a otro tan drásticamente que con solo ver una obra de arte, pintura o escultura en que esté representado el hombre, ya podemos determinar su origen y cuándo transitó por el mundo. También son marcadas las diferencias de clases sociales, aunque teniendo en cuenta que la gente humilde rara vez se representaba en esas obras de arte, resulta mucho más difícil caracterizarlos.

Intentaremos en esta sección mostrar cómo el medio ha determinado la apariencia de los estilos y cómo se suceden en grandes oleadas rítmicas.

Para comprender esta evolución es necesario darles algunas nociones del arte del vestir de los pueblos antiguos y hacer un tránsito por el Asia Menor, Creta, Antiguo Egipto, Grecia y Roma.

Existe una gran diferencia entre las fuentes de información sobre la apariencia del hombre en cada época, de Egipto tomamos sus pinturas murales, los objetos de cerámica, las esculturas y joyas de los sepulcros, de Grecia los vasos decorados, de Roma sus esculturas, de la Edad Media los manuscritos miniados..., y es que no fue hasta fines del siglo XVIII que aparecen las Revistas de Modas.

En sus maravillosos designios, la Providencia, que cubrió a otros seres vivos de abrigados pelajes, espléndidas plumas, enjoyados caparazones o multicolores alas de mariposas, quiso que el hombre naciera desnudo, pero con la inteligencia y creatividad como para hacer con sus propias manos sus vestiduras, que han alcanzado tal variedad y magnificencia como la de ningún otro ser de la naturaleza.

Y es que el cuerpo humano, la más bella creación en su complejidad de diseño, movimientos y funciones, la base inigualable para la creación de la Indumentaria o El Vestir al que no se le ha concedido aún un lugar entre las artes plásticas, sin embargo, busca como las más afortunadas manifestaciones artísticas, una realización de belleza, una complacencia de los sentidos y del espíritu.

En este viaje que intentamos realizar ameno e instructivo, para su disfrute, veremos curiosidades y maravillas. acompáñennos en esta "Máquina del tiempo" desde el cómodo sillón de su casa... si la luz lo acompaña.

El lugar de honor en Primera Clase lo ocupará el protagonista de esta historia, así pues, les presentamos a su compañero de viaje "EL TRAJE". Ponemos la llave en el encendido, empiezan a girar las luces, traquetea al moverse (es muy vieja) y ...

En el paleolítico y el neolítico, el hombre cubre su cuerpo sin tener aún un claro objetivo estético, sólo utilitario, protegerse del frío y la lluvia, aún así, las pieles duras, mal curtidas y rudimentariamente unidas con "hilos" de nervios de animales o del largo pelaje del caballo, sin cortes, en su forma natural. Pero su incipiente sentido de la belleza lo lleva a adornarse con collares, brazaletes, pectorales o cinturones confeccionados con lo que la propia naturaleza les ofrece: conchas, vértebras, dientes, piedras multicolores, y sepan que: el hombre se adornaba más que la mujer.

Igualmente cubrían sus cabellos con ingeniosos elementos de pieles o fibras, estas fibras pasaron a ser de uso común, se tejieron y tiñeron en la medida en que el hombre dispuso de reservas de alimentos, hogar seguro y tiempo para la creación.

Los oficios como la teneduría, la orfebrería y, por qué no, la sastrería van apareciendo con la vida en comunidades. A partir de esa división de tareas, el perfeccionamiento de los oficios y la aparición de maestros y de aprendices que trasmitirán sus conocimientos de una generación a otra, de una familia a otra, surge la base para el desarrollo futuro de las artes aplicadas convertidas hoy en productivas industrias.

Cada nuevo producto descubierto, enriquece y embellece el resultado anterior y con la diferencia de materiales de un lugar a otro del mundo, la diversidad de la Indumentaria, ya sean los tejidos, orfebrería, calzado, perfumería y accesorios, es inmensa y constituye para muchos de nosotros un mundo increíble para la investigación.

Mesopotámicos y Sumerios hicieron del vellón de oveja la materia prima preferida para sus trajes, el pelaje se terciaba, bucleaba, peinaba en infinidad de variantes. Los largos cabellos sobre los hombros para hombres y mujeres, atados con una cinta alrededor de la frente, mallas o redecillas recogiéndolas en abultados moños como coronas. Largas barbas masculinizaban la imagen. Conocieron y usaron el oro para sus ya elaboradas joyas.

Asirios, Babilonios y Caldeos siguieron la moda o Estilo Sumerio pero aportaron ricos tejidos, gruesos y adornados con flecos que imitaban o recordaban el pelaje de las ovejas.

La forma de usar estas telas los caracterizó y constituye la base del traje de civilizaciones posteriores. Túnicas y mantos, ricos brazaletes, aretes, cabellos largos rizados y sobre todo el tocado cónico por el cual los reconocemos hoy, fueron sus principales características .

Los Fenicios unieron con su comercio todo el mundo antiguo, pero del otro lado ese mundo conocido, las culturas de América nos muestran piezas con técnicas muy parecidas , llenas de una influencia venida tal vez a través del Pacífico o del Atlántico, que nos hacen pensar en antecesores de Colón quien sabe si muchos ¡Colones! ".

Otros pueblos con culturas, religiones y climas diferentes prefirieron un vestido más fresco, ligero, cómodo, que permita mayor libertad de movimiento.

Así con sus cortas faldillas y sus torsos descubiertos aparecen los egipcios en sus pinturas y relieves, jeroglíficos, sarcófagos y tantas y tantas maravillas que el pueblo del Nilo nos ha legado a los terrenales mortales que hoy detenemos nuestra máquina y nos permitirán curiosear un poco en su "IMAGEN".

... Nos encontramos con un pueblo apasionado por la limpieza y la belleza, tal vez por la influencia del deslumbrante sol, el cercano desierto con sus arenas ardientes en contraste con las fuertes corrientes del Nilo y sus fertilizantes crecidas.

El lino planta sagrada para este pueblo, es el material principal para la teneduría, en su color natural, el blanco, con su significado religioso, su suave caída e innumerables posibilidades de uso.

... Tengo en mis manos un gran paño de ese lino, plisado, engomado, no tiene corte determinado, me pregunto cómo usarlo... una amable joven me demuestra como lo enrolla bajo su busto dejando este al descubierto, las piezas caen, envolviendo la figura que se transparenta bajo el leve tejido, la Imagen de verticalidad, alargamiento y estilización imita el mismo tallo de la flor de lino. Dos gruesos tirantes rojos vivo con bordes dorados pasan sobre los hombros hasta más abajo del busto, cubriéndolo parcialmente y sujetando este traje llamado "CALASIRIS". Un suave chal envuelve sus hombros cuando se dispone a salir al sol, completa su arreglo, peina sus largos cabellos en dos bandos sobre los hombros y los cubre con una corta peluca de corte recto formada por finas trenzas, pesados aretes, un ancho brazalete en su antebrazo y un "COLLARÍN" formado por cuatro hileras de pequeños discos de oro y esmaltes cubre los hombros, parte de la espalda y el pecho.

Bellas sandalias de cuero y fibra trenzadas de papiros que inspirarían al mejor artesano de hoy, van a proteger sus pies del ardor del suelo. Maquilla sus ojos, alargándolos con una crema verde protectora y perfumada, y después los dibuja con mano segura siguiendo el contorno de las pestañas. Sus uñas pulidas tienen un tinte sonrosado. Un aroma suave brota de un pote labrado que abre ante mí y ya lista, nos invita a recorrer sus jardines, su esclava, desnuda, con un ancho cinturón multicolor de complicado tejido ciñe sus caderas y de él cuelgan cintas cortas, largas y medianas de lino teñido, su "COLLARÍN" es de tejido de lino o papiro con discos de metal, su cabeza raspada lleva una ancha banda sobre la frente, unos aretes tan pesados que alargan sus orejas llaman mi atención, sus sandalias son apenas una suela de papiro tejido de dos tiras que pasan entre sus dedos. Porta, la esclava, un Abanico con largo mango de madera y una gran hoja de loto verde acabada de cortar en el extremo, esta hará las veces de tapa sol en algún momento del paseo. Pronto nos encontramos con otros hombres y mujeres. Sus vestiduras son muy parecidas, su absoluta sencillez, acentuando la anchura de los hombros descubiertos, talle marcado más arriba o más abajo, de acuerdo un poco con el gusto, el sexo y la edad.

Recorremos las galerías que circundan un gran jardín cuadrado, perfectamente proporcionado en sus senderos, sus arbustos, de altura y disposición sabiamente combinados. El orden impera en la combinación arquitectura y naturaleza.

La galería está sostenida por impresionantes columnas rematadas con capiteles de representación vegetal, que se repiten rítmicamente, como las grandes puertas que abren los amplios salones hacia el frescor de la sombra del jardín.

A nuestro encuentro sale un joven de piel tostada por el sol, el torso desnudo, un corto faldellín plisado y transparente se enrolla a su cintura, su transparencia deja ver una especie de taparrabos constituidos por una larga tira de lino que pasa entre las piernas y se enrolla a la cintura, el extremo asoma sobre el faldellín, al frente, haciendo como un delantal, está la pieza llamada "SHENTI". Me doy cuenta de que los esclavos que lo acompañan visten una prenda similar aunque más sencilla. El joven, Menephtah, lleva una corta peluca de crin sobre la cabeza rapada, una cinta ajustada sobre la frente en la que se destaca una joya, una cabeza de serpiente símbolo de realeza. El collarín tiene tres hileras de discos metálicos, lleva gruesos brazaletes en las muñecas y antebrazos. Sus sandalias se atan sobre los tobillos.

El joven nos saluda gentilmente, sus esclavos se arrodillan en profunda reverencia, así puedo ver diferencias en la "Imagen" de unos y otros.

Estos llevan la cabeza rapada, sin pelucas, tampoco llevan "collarines" ni sandalias, otros dos llevan un pedazo de tela cuadrada a rayas rojas, siñiendo las sienes, y que cae detrás de las orejas perforadas. Este pañuelo llamado "KLAFT" debe resultar muy útil en este clima.

Menephtah nos acompaña a saludar a los padres de Akasha, nuestra joven anfitriona.

Entramos en uno de los salones, envueltos en una suave penumbra y después de adaptarnos a ella, veo dos altas sillas, en ellas un hombre y una mujer, enjoyados, elegantes, se ponen de pie tomados de las manos, ambos son esbeltos. ( ¿Qué dieta harán? ), él es más moreno que ella. Nos saluda y al ser presentados casi muero de un "patatús"...El Rey y la Reina Enkil y Nakaph.

Enkil lleva un "shenti" más largo apoyado en las caderas ajustado por un cinturón adornado con piedras preciosas como su "collarín". La corona de oro adornada con joyas y sujeta con una ancha cinta anudada sobre la nuca. Brazaletes, pulseras, sandalias de largas puntas curvas: ¡magnífico!

Nakaplh, luce espléndida, ¿qué edad tendrá?, viste el "calasiris' y sobre él una especie de túnica sin corte ni costuras, que la envuelven y cae suavemente hasta los pies, sobre las sandalias. Esta túnica es llamada "Haik real", su tejido es tan fino que lo comparo con la gasa o el tul, lo ajusta bajo el busto con una larga cinta roja anudada al frente. Su "collarín" es de oro, perlas y piedras preciosas ( supongo que sean legítimas, todavía no se han inventado los falsificadores). Sobre la peluca, dividida en piezas, lleva una alta corona de oro - se nota que no es migrañosa, pues debe pesar muchísimo -. Ambos reyes están maquillados igual que Akasha.

Junto al trono al lado del Faraón nos saluda el Gran Sacerdote , lujosamente ataviado con un shenti doble muy largo y una piel de leopardo cubriéndole un hombro hasta la espalda, la cola del difunto animal cae sobre el piso. es el símbolo de su rango sacerdotal. Junto a la reina una joven cubierta con ajustado, calasiris", bordado con hileras de perlas, dos tirantes dorados lo sujetan, su collarín es todo de Iapizlasuli. Luce aretes y una gran cantidad de brazaletes. Su peluca es toda trenzada y cae sobre el pecho y la espalda.

Reconozco en todo lo que he visto muchas prendas que usamos hoy. Los aretes, brazaletes, sandalias, los vestidos parecen salidos de una revista de modas bajo alguna firma famosa. Pero sobre todo los tejidos, ese "lino 100% made in India" plisado y teñido, lo tiene una falda que compré hace sólo unos días. Todo es diferente, antiguo y a la vez tan actual y conocido. Es el fenómeno de la "vigencia del traje" que veremos repetidamente durante toda la historia de la humanidad.

El arte de la cosmética que llegó a tal grado de especialización, aún hoy constituye la base para la perfumería moderna. Sus técnicas de peluquería, cremas y pinturas, parecería a cualquier desconocedor un proceso inverso: "ellos aprendieron de nosotros". Desde luego no es así. Fue el increíble buen gusto y refinamiento de una (le las más grandes culturas del mundo la que nos ha legado todo su saber. Hoy cubrimos nuestra piel con cremas para su conservación y embellecimiento, maquillamos los ojos, peinamos y teñimos los cabellos, perfumamos nuestro cuerpo, casi del mismo modo que lo hicieron los egipcios unos 2000 años antes de Jesucristo. ¡Qué actualidad!

No puedo explicarles como nos entendimos porque no lo sé. Nos despedimos de ellos. Todo denota un poder inmenso, sustentado sobre algo que no he visto pero se, no me va a gustar y con ese sentimiento recorremos de vuelta el camino de los jardines hacia la máquina.

El sol se pone tiñendo de rojo las arenas en el horizonte. Se escucha a lo lejos un canto o un lamento, no puedo distinguir, una masa oscura se acerca, son los esclavos que erigen la tumba del Faraón, vienen cubiertos de polvo, sudor, tristeza y desesperación, sus ojos se vuelven hacia el sol, tal vez implorando al Dios Rá que al salir mañana les traiga la libertad. no vi qué vestían, ni como se cubrían, sólo tuve tiempo para seguir las miradas y unirme a sus plegarias...

... Algo indica que debemos regresar, pero el mes próximo - si nos entregan los bonos de combustibles- iniciaremos otro viaje. Compren ahora sus boletos, las plazas son limitadas, y acompáñennos a recorrer Grecia y Roma, Si Dios Quiere

Bibliografía consultada:

1 - Historia Gráfica de la Moda, Henry Horald Hansen, 1959.

2-El Traje. Diana Fernández, 1984. 3-Historia del Traje en Imágenes. Colectivo de autores, 1957.

4-Egiptian Antiquities. Museo del Cairo, 1974.

5-Historia del Traje en Occidente desde la Antigüedad hasta nuestros días. Colectivo de autores, 1967.

6-Historia de la Antigüedad. Mishulin.

A. V., 1 962.

7-Le Costume. Jaques Ruppert, 1990.

8-Enciclopedia Gráfica del Arte. Ediciones "Rueda", 1985.

9-Correo de la UNESCO, septiembre 1988.