enero-febrero.año 3.No. 17. 1997 |
| CORRESPONDENCIA |
| Tampa
10 de octubre de 1996
"Rompió de pronto el sol sobre un claro del bosque, y allí, al centelleo de la luz súbita. vi sobre la yerba amarillenta erguirse, en torno al tronco negro de los pinos caidos: los racimos gozosos de los pinos nuevos: ¡Esos somos nosotros: pinos nuevos!" José Marti (Rumbo a Tampa, 1891) Queridos amigos en la fe: Ese texto leído y olvidado me golpeó en la cara más que el gélido viento de aquel 10 de febrero cuando un cura amigo me llevaba raudo penetrando la Florida Central hacia Tampa nombre que en los pasados 15 años ha tenido mucho que ver con mi vida y Sacerdocio, que es lo mismo. En verdad se contemplan Pinos de todo tamaño y variedad mientras se sube la sinuosa costa Oeste hacia esa Gran Bahía que tiene mucho de materna¡ forma y acogida. Los acontecimientos y anécdotas que median entre 1981 y este 1996 son muchos, variados y en ocasiones de difícil olvido por su peso de dolor ante las arrugas de la Iglesia amada, pero en mi ir y venir Pastoral entre Puerto Rico y Florida, Tampa ha sido la base armónica que ha dado continuidad y solidez a mi crecimiento en contrapunto. Redescubrir la huella hispana que casi llega a los dos siglos es excitante y esperanzador: un ejemplo de ello es aquella señora a la cual fui a visitar al Hospital Municipal y al descubrir mi acento en el Inglés, me dijo: ¿Padre, en qué idioma hablamos? Italiano, Español o Inglés, yo soy tampeña y esas son mis raíces-, vivo testimonio de una microcultura que vive acunada en esta tranquila ciudad que no quiere perder esta particular forma de ser y convivir. La índole de mi trabajo sirviendo a la Comunidad Hispana de esta Diócesis me ha permitido ser más Universal lo Caribeño y Latinoamericano en el contexto de la Unión Americana ya es algo que me salva de ser solo Insular en lo Geográfico y Vivencial, y lo veo como un sumar, no restante, y menos divisivo. Este año de 1996 ha sido uno de profundo Gozo y Esperanza-, por designios de Dios y el lugar en que vivo, cien años después ha resurgido una corriente refrescante de vida y pensamiento entre Tampa y Cuba, nuestra Iglesia Católica ha sido el canal afectivo y efectivo, lo demás solo ha sido dejar que el Binomio Martí, Varela nos inspire a todos en las orillas de este mar sin fronteras para que la fuerza del tiempo haga el resto; la presencia del Cardenal de los cubanos, Polcari, Gaby, Carlos Manuel y Pepe Félix (nombres con el Protocolo del cariño); y el encuentro con nuevos amigos de esta orilla que han sabido ante todo ser cubanos, han refrescado las memorias y nos han hecho vibrar a todos como si el tiempo no hubiera pasado, creo es lo mejor que puede pasarnos en orden al futuro proyecto común. En mis noches de teléfono, otro cura amigo, este en una Isla Universal, Manhattan, le da a toda esta experiencia ese toque de poético y desgarrado realismo que solamente los que sufren el arte saben ver Miguel, fiel a su nombre de tradición Pictórica, da paletadas y matiza mi vivencia; con su Ser y Estar, Siro y Claudio, en los cuales aprendí la raíz curativa del Curar, me traen el sonido aromático del Rio en el Pinar; gracias amigos por ser colores del Vitral del Uno y Verdadero. Terminar este sincero diálogo es difícil, digamos que lo posponemos hasta que podamos continuarlo en tiempo y espacio; gracias por soportar este añejo amigo en el viaje de la Fe, que ha tenido la necesidad de expresar todo lo que ese texto releído de Martí me ha impulsado a compartir con los que quieran disfrutarlo como pequeño festín en la fiesta de la Vida. Les quiere y tiene presentes P. Ramón Hernández ------------------------------------------------------------------------------- Querido P. Ramón: Escribirte a Tampa, tan cercana a Martí y a Cuba, es establecer ese perenne encuentro entre Cuba y su diáspora que es parte inseparable de esta Isla verde, abierta, archipiélago y ajiaco, que no es si no es plural y cruce de corrientes y ciclones. Gracias por tu testimonio de cubanía y eclesial arraigo. Recibe no solo los colores, siempre cambiantes, de este "Vitral" que aspira a ser transparencia para "la libertad de la luz", de nuestra luz y de la Luz de Aquel que es "el sol que nace de lo Alto para iluminar a los que viven en sombras de Muerte, para guiar nuestros pasos por los caminos de la Paz" (cant. Zacarías, Luc. 1.2, versículo 79). Esperamos tus colaboraciones para esta Revista de los pinareños de aquí y de allá, de los demás miembros de la nación que peregrina en su tierra y en el exilio. Ojalá que otros cubanos también colaboren, para hacer un Vitral más polícromo y más universal serenamente arraigados en el tronco viejo y añoso de los pinos viejos, pero con la vista puesta en el "centelleo de la luz súbita", para que por fin, erguidos, encontremos juntos "un claro en el bosque". La Fundación "Félix Varela" de la Arquidiócesis de Nueva York se propone reproducir íntegramente "Vitral". Así se abre otra ventana para que podamos entablar un diálogo más directo y permanente en esa parte de Cuba que son todos los que sienten y aman a su ritmo, con su impronta y proyectos. Te abraza, Dagoberto.
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