enero-febrero.año 3.No. 17. 1997


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ARTURO REGUEIRO: A LAS PUERTAS DE ACUARIO

por Ángeles Álvares y Pedro Pablo Porbén.

Salomón y Job han conocido, mejor que nadie, la miseria del hombre y han hablado mejor que nadie de ella: el uno el más dichoso, el otro el más desgraciado; el uno conoce, por experiencia, la vanidad de los placeres; el otro, la realidad de los males...

Blas Pascal (XV)

 

...sí bien es cierto que Jenófanes y Parmónides prefirieron exponer sus ideas filosóficas en hexámetros o que Homero y Hesiodo son reverenciados por su poética, no lo es menos que los dioses depositaron en ellos el estímulo genera-dor de especulaciones en tomo al ser en métrica bien definida y no en imágenes plásticas; y que, tal vez, la "primera revolución iconoclasta de la historia" comenzada por Platón -según Hauser- no alcanzó los marcos pictóricos porque le eran ajenos o que aún la visión Dantesca no alcanza total esplendor sin los grabados de Durero... he aquí que un autodidacta logra, a las puertas del signo de Acuario, con todo ese adelanto industrial que le antecede, iluminar sus trazos para llevamos al "monstruo incomprensible" que en su pequeñez y su miseria sigue siendo "sólo una caña, la más débil de la naturaleza" como afirmara Pascal el hombre; a través de la común avidez por la salvación del espíritu y la conciencia del género humano, intentando como el filósofo "convencer a la razón y conmover al corazón"...

A.R. "Si necesito hacer "Los ritos invocadores de la lluvia", voy a La Rama Dorada o a la Biblia, al Levítico, con la polémica "nube en el ojo" que le impide a un hombre servir a Dios por esa simple nube, y es que el hombre siempre intenta superarse y superar lo anterior, indagar en la filosofía para utilizarla en las artes, tal vez he sido iconoclasta, por ejemplo en "Rapto de Europa" en que cuestiono lo místico y la real, en "Ascensión y caída de ícaro" un tríptico -que por cierto fue premiado por un antropólogo-pintor como lo es Bedia- que me sirvió para definir el camino por el que debía seguir en mi obra. En "Rumbo al Gólgota" yo cargo con la culpa de ese 99 porciento de los hombres que eligen también a Barrabás y no al Cristo, a través de ese personaje pequeñito vestido con mi uniforme de ómnibus Nacionales. Mi educación fue religiosa o, más bien, en colegios religiosos que marcaron fuertes impresiones en mi vida, como el olor a incienso mezclado con el sudor de los niños en fin de semana, pero siempre, desde que tuve razón, buscaba la verdad, el por qué la religión es tan muleta como la bebida, milité en los Rosacruces, en Iglesias Bautistas, y descubrí el Yoga y el Vedanta-Monista hindú predicado por Vivekananda en el que estoy detenido actualmente."

... esas vidas paralelas, que discurren en el eterno silencio del desconocimiento, que no se manifiestan, que se asfixian en la imagen "de las cosas", que el lienzo atrapa en la levedad del instante mismo de "ser", y que sólo el teatro con su magia infinita podría develar...

 

A.R. "El teatro es lo tremendo, pero tienes que ponerle voz, y se necesita muchísimo talento para que los demás comprendan eso que tú quieres comunicar... En la pintura no; a través de ella siento que logro expresarme mejor de lo que podría escribiendo o haciendo teatro; por supuesto, lo intenté y no pocas veces; pero al final lo deseché y la pintura se convirtió en una prolongación de mí mismo para lograr las necesarias explicaciones filosóficas que me acosan o que asaltan a todos los hombres alguna vez en su existencia"...

... Degli eroici furori, nuestra "vita Nuova", fantástica y discursiva, total ditirambo, en la que se ve el atrevimiento de un hombre que declara "el fín de los hombres" pero que intenta la cruzada del amor en sus lienzos bañados de luz natural, comunicando primero a las almas y por ellas a los cuerpos el efecto del amor en la belleza sin fulgor vulgar, ni estado de contemplación o de abstracción...

A.R. "Yo busco la limpieza del color, la limpieza de los cielos, tal vez me distancio un poco así de los Naif, pero en la imaginación y la utilización de los temas populares volvemos a acercarnos. Para mí la obra plástica tiene que ser ante todo bella, sea pintura Naif, o Matérica, la que sea, debe ser bella, un alacrán resulta repulsivo pero si lo miras como brilla a la luz o la distribución de su cuerpo al moverse, te resulta bello, no acepto esas manifestaciones antiestéticas que se han puesto de moda como una especie de fiebre por el anti-arte y el humor negro como ese "arte-bruto" que se hace en Alemania... Sin embargo, mis obras relacionadas con los cultos fálicos fueron censuradas en un principio pero después del artículo que apareció en "Revolución y Cultura" sobre mi obra, fueron entendiendo que mi objetivo era hacer una defensa a la mujer y los ultrajes que ella sufre con los métodos anticonceptivos y otros vejámenes que por desgracia hemos heredado de los ancestros."

... Acteón consiguió contemplar a Diana desnuda, fue transformado en ciervo, de cazador a caza; símbolo del alma humana que, yendo en busca de la naturaleza y llegando finalmente a verla, se convierte en esa naturaleza, fuente de todas las razones... ¡pero! Cuando vemos un resultado producirse siempre de la misma manera -decía Pascal- concluimos que hay una necesidad natural, como que mañana será un día, etc., etc., pero a menudo la naturaleza nos desmiente no sujetándose a nuestras reglas...

A.R. "En los inicios, mis cuadros abordaban las religiones grecorromanas, "Leda y el Cisne", "Rapto de Europa", la fecundidad desde aquellos puntos de vista, que en muchos casos me resultan aún terribles en acción, pero con intenciones que todavía se validan hoy; bueno, no tanto al principio, porque al principio dediqué muchas horas a estudiar con los libros de "Parramón", que se convirtió en parte de mi familia, y les debo mucho; después de esta etapa, sí logré arrancar utilizando técnicas que ya Tiziano utilizaba, como "En Rumbo al Gólgota" en que el colorido sobresale. Poco a poco fui transmitiendo cosas, elementos de cultura general que muchos desconocían antes, resucitando leyendas y mitos que forman el acervo cultura¡ de la humanidad. Intentando allanar los posibles escollos con los que se tropieza uno al intentar la lectura de un cuadro que aborda temáticas que le son desconocidas. Y a la vez hacer una catarsis muy personal. En una revista Life que vi cuando niño, hablaban de un payaso que era el que más hacia reír a todos, y sin embargo era un payaso triste, maquillado con colores tristes, aquellas visiones de los circos, que para mi son espectáculos únicos, me llevan a pintar una serie de personajes en cuerdas flojas haciendo malabares con su existencia, como expresión interior de esa sonrisa que debemos tener a flor de labio cuando algo nos corroe el alma y no queremos dañar a los demás. Yo comencé a pintar en el año 1978, a raíz de un Salón de Dibujo Nacional celebrado aquí, en Pinar del Río, y con el cual no estuve de acuerdo, con sus premios, en especial el primero; envié una crítica a Guerrillero pero en el Consejo de Dirección no la acepta-ron y se excusaron diciéndome que yo no era periodista, y sin embargo nadie había escrito nada acerca del Salón, recuerdo que Crespo Manzano expuso algo en él; preparé un artículo mejor elaborado y lo envié a Camacho con una carta y me citaron a Cultura, pero allí la reacción fue similar a la de Guerrillero. Cuando vi que no podía escribir, me fui a la Biblioteca a escarbatear" por mi cuenta en los libros -no sé de dónde salió este verbo, pero lo utilicé en el vídeo que me hicieron, y aquí está. No lograba la limpieza en los colores, las mezclas de grafito y óleos impresionaban a los que veían esos cuadros... aún no lo logro, no quisiera que por las calles me llamaran "maestro" como escucho a veces, porque no lo soy."

... cada 2100 años el Sol precede y cambia de signo, durante Tauro se adoraba al buey Athys; Aries, la etapa de/ cordero anunciada por Moisés con toda la simbología que la caracteriza, "Cristo cordero de Díos"- cercano estaba Pisis, nuestra era, en la que aún se dibuja en el polvo la silueta de un pez en la oscuridad de las catacumbas citadinas que nos aprisionan y oscurecen... esperando la llegada de Acuario, en la que tal vez, en algún lugar, unos hombres enciendan velas ante el lienzo salvado a los años en el que un autodidacta del feneciente siglo XX anunciaba esa llegada, y en el que aún se distingue la firma de un filósofo-pintor que no intentaba ascender al séptimo cielo pero seguro de perdurar en los planos suprafísicos: Arturo Regueiro.

Pinar del Río, noviembre de 1996.