enero-febrero.año 3.No. 17. 1997


NUESTRA HISTORIA

SOCORRO PARA LEONOR PÉREZ, MADRE DE MARTÍ

por Wilfredo Denies Valdés.

Leonor Pérez Cabrera nació en Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, el 17 de diciembre de 1828. Era hija de Antonio Pérez Monzón y de Rita Cabrera Carrillo. Se trasladó a Cuba en compañía de aquellos, cuando aún no había cumplido la mayoría de edad. La familia se estableció en La Habana en la calle Neptuno. Leonor contrajo matrimonio con Mariano Martí y Navarro, el siete de febrero de 1852. Tuvo ocho hijos que se nombraron, en orden de nacimiento: José Julián, Leonor, Mariana Matilde (Ana), María del Carmen, María del Pilar, Rita Amelia, Antonia Bruno y Dolores Eustaquia (Lolita).

La familia residió en Valencia de 1857 a 1859, año en que regresó a La Habana precedida del padre. El 21 de octubre de 1869, Martí es detenido y enviado por el gobierno de la Metrópoli al Cuartel de la Cárcel. En aquel mismo edificio radicaba el Presidio Departamental a donde fue trasladado Martí. El cuatro de marzo de 1870 fue condenado a seis años de prisión por infidencia. Desde las canteras de San Lázaro, donde fue castigado a realizar trabajo forzoso, Martí escribiría:

"Todavía vibran en mis oídos los golpes del martillo que remachó mis cadenas. Todavía quema en mis espaldas, el látigo que coaguló en ellas la sangre. Todavía oscila en mis párpados la lágrima preñada que congeló en ellos, el dolor del presidio, el más cruel dolor del presidio, el más cruel dolor de los dolores, el que mata la inteligencia y seca el alma".

El cinco de abril del propio año 1870, Leonor Pérez solicitó de las autoridades españolas clemencia para su amado hijo, que solo contaba con 16 años de edad. Sus lágrimas fueron derramadas en la foto que le enviara su hijo Pepe, rapado, con burdas ropas de presidio y un infame grillete en el tobillo, a rastros, con una bola de acero negra; como el dolor de la patria esclavizada, seguro sintió que su corazón se quebraba de angustia. La dedicatoria de la foto no podría ser más elocuente:

 

 

Mírame, madre, y por tu amor no llores:

Si esclavo de mi edad y mis doctrinas,

Su mártir corazón llené de espinas,

Piensa que nacen entre espinas flores.

 

En 1875 la familia Martí Pérez se estableció en Méjico, donde se les reunió José, quien había sido deportado a España en 1871. Sus padres y hermanos volvieron a La Habana el siete de marzo de 1877. Leonor quedó viuda el dos de febrero de 1887, y el 17 de noviembre de ese año salió para New York, en donde residió en compañía de su hijo, hasta finales de enero de 1888. En 1899, cuando ya contaba 61 años de edad, se vio precisada a pedir un puesto de oficial tercero en la Secretaría de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas, con un sueldo de $83.33 mensuales.

Ante aquella terrible situación económica, los amigos más allegados a José Martí, entre los que se encontraba su querido hermano Fermín Valdés Domínguez, realizaron una cruzada para ayudar en algo a Leonor. El eco de aquella humanitaria exclamación llegó a Pinar del Río.

El ocho de agosto de 1901, en reunión celebrada por el Ayuntamiento pinareño, el Licenciado Juan A. Domínguez manifestó: "que puesto que en la sesión de esta noche se iba (sic) a tratar de la aprobación del presupuesto ordinario de gastos e impuestos de este Ayuntamiento;

proponía se hiciese figurar en aquel documento, una cantidad con que socorrer a la señora Leonor Pérez, madre de Martí; con la cual creía se cumplía con un deber sagrado, al que se halla obligado todo cubano, socorriendo a la madre de nuestro Apóstol, héroe y víctima en "Dos Ríos", por la causa de Cuba". El Ayuntamiento sin discusión de ninguna clase y acogiéndose con agrado a la manifestación del señor Domínguez, por unanimidad acordó en votación nominal consignar en el presupuesto de gastos del mismo para el ejercicio en curso, la suma de mil veinte pesos al objetivo indicado (sic).

Por otra parte, una comisión de patriotas pinareños en ese mismo año, celebró una benéfica función en el teatro José Jacinto Milanés para recaudar fondos y socorrer de esta forma a la madre de nuestro Héroe Nacional.

Leonor Pérez Cabrera, falleció en La Habana, el 19 de junio de 1907, sumida en la pobreza, pasando sus últimos años en compañía de su hija Amelia, recordando los versos de su hijo idolatrado:

 

 

¿Qué me pides? ¿Lágrimas?

Yo te las daré:

¡Si tengo el pecho de ellas tan lleno

Que ya con ellas no sé qué hacer!

 

 

¿Enseñarlas? ¡Nunca!

No las han de ver.

Quien su dolor en público difunde

De su dolor o alivio indigno es...

"Y cuentan los que la conocieron que a finales de su vida, sentada en una ancha poltrona en su casa de la calle Consulado, agitando su inseparable abanico en las tibias tardes habaneras, nadie osaba distraería porque todo su pensamiento y todo su corazón estaban puestos en el recuerdo de aquel hijo que al despedirse un día, le aseguró que el deber de un hombre está allí donde es más útil y que junto a su creciente y necesaria agonía iba siempre con él lo más hermoso y puro: el recuerdo de su madre".

En este año en que conmemoramos el 90 aniversario de la desaparición física de Leonor Pérez Cabrera, te decimos gracias Leonor, por habernos dado el más grande, el más querido, el más generoso de todos los cubanos: nuestro José Martí.