mayo-junio. año 4. No.19. 1997


CORRESPONDENCIA

 

San Juan, 6 de marzo de 1997.

 

Querido Dago:

 

Acabo de leer el número de Vitral, correspondiente a noviembre-diciembre de 1996. No me sorprendió pero sí me sentí complacido de disfrutar a fondo la madurez que en todos los sentidos ha alcanzado nuestra revista.

La selección de los temas y la factura de los mismos, la convierten en una publicación impecable y estoy seguro que cada año se superará a sí misma.

Leer "Vitral" desde el exilio es no solo ponerse al día de lo que sucede en Pinar del Río, sino también, y quizás sea lo más importante, vivir desde fuera de Cuba lo que dentro de la Isla acontece. Se produce en uno el milagro de la traslación espiritual a los sitios donde asistíamos, las personas con quienes conversábamos, las voces que nos saludaban y los corazones que latíamos en cada suceso y en cada proyecto que imaginábamos. Resulta entonces, que la nostalgia por lo que sentimos lejos se convierte en presencia diaria, pero, esta vez, en otro espacio.

Los tintes que cubren el exilio no son para nada rosados, quizás los tonos se oscurecen y "Vitral" les da luz. Gracias, desde aquí, por mantenerla resplandeciente.

Aplaudo el editorial porque fortalece las raíces de lo cubano-cristiano y porque siembra menos árboles; me emociono sinceramente ante el homenaje a Alejandro Mora por merecido, necesario y digno, justamente en fecha tan memorable para todos los pinareños, aunque la tarja no se haya colocado todavía; me alegra profundamente que Violeta Gener mencionara un ejemplo de reconciliación bien cubano y bien humano, felicito a Ángeles Álvarez por su sinceridad y a todos los articulistas por cumplir con el deber más prístino y elemental que una publicación debe tener: la comunicación veraz y la franqueza del espíritu.

Te felicito porque has sabido conducir con sabiduría, sin temor y con fe lo que fue hace años un sueño, lleno de luz (no por gusto nació en la Calle Sol) y pido a Dios desde esta Isla que el vitral la siga tamizando siempre.

Deseo que a través de tu persona, todos y cada uno de los amigos que tienen que ver con la revista, reciban mi agradecimiento porque me hacen recorrer nuevamente, en cada lectura, las calles de la ciudad mas linda del Planeta, porque es la mía, la de nosotros; porque, gracias a ellos entro al Obispado, recorro el parque Colón, subo la Calle Real; voy a las Galerías, escucho los versos de Jochi, Juan Carlos, Nelson Simón; me encuentro con Estela, Carmen, Anita, saludo al Sr. Obispo y paseo por el único Malecón en el mundo que no tiene ni una gota de agua.

¡Tengo tantos amigos y los recuerdo de tan variadas maneras!

Hoy, en la Universidad de Puerto Rico, escuché una conferencia sobre la poesía de las últimas promociones de escritores cubanos, impartida por un cubano, residente en la Isla, Edel Morales, a quien conocí hace varios años en la Casa Loynaz y mucho pudimos conversar acerca de poetas amigos y libros publicados.

Dago, sé todo lo que es "Vitral" para ti. Te felicito nuevamente. Un abrazo cordial para todos. Un beso para tu mamá y tus hijos.

¡Qué Dios nos bendiga a todos!

Armando González Martín