mayo-junio. año 4. No.19. 1997


ENCUENTRO

ENTREVISTA A ORLANDO MÁRQUEZ

por Dagoberto Valdés Hernández

 

 

¿Qué perfil tiene "Palabra Nueva" y qué puede esperar de ella el lector habanero?

La publicación trata de dirigirse a un público amplio dentro de la feligresía católica. El propósito inicial de esta publicación era que los fieles de la Iglesia pudieran encontrar respuestas a distintas interrogantes que se presentan en la vida normal de las personas, pero que no aparecen en los medios de comunicación oficiales que, como sabemos, son de propiedad estatal y que, en concordancia con la Constitución vigente en el país, responden a intereses muy específicos según el sistema social que existe en Cuba.

Por ello, pensábamos, pensamos hoy, en la necesidad que tiene la Iglesia institucional de comunicarse con sus fieles, de orientar, de formar, de fortalecer la evangelización a través de este medio, cuyo radio de acción rebasa las posibilidades de un púlpito.

Los temas tratados, pretendemos sean lo más variado posible. Nos interesa la cultura, la economía, la historia de la evangelización en nuestro país, emitir una opinión sobre determinados aspectos que afectan la vida nacional… Y todo ello porque el hombre y la mujer católicos no son entes aislados de la sociedad, sino personas que forman parte de esta sociedad, que en ella estudian, trabajan o viven y necesitan conocer qué piensa la Iglesia sobre cada uno de estos temas mencionados, así como conocer la historia eclesial y nacional. La Iglesia siempre tendrá algo que decir. Así ocurre en muchos países, y así ha ocurrido en otros momentos y lugares. Pensemos en el Padre Varela por ejemplo, quien durante su vida en Nueva York fundó y trabajó en casi una decena de publicaciones católicas interesadas en la vida de los fieles de aquella ciudad.

Por otro lado incluimos también, en la medida de lo posible, acontecimientos de la Iglesia universal cuyo conocimiento resulta provechoso, así como los documentos, declaraciones o cualquier otro tipo de comunicación del episcopado cubano. Pero tampoco descartamos otros materiales o temas cuyo conocimiento permite a los católicos comprender mejor la realidad actual.

De manera que esto es precisamente lo que puede esperar un católico habanero de esta publicación. Y digo católico, porque Palabra Nueva no es un medio de comunicación masivo sino grupal, se dirige a los fieles católicos, quienes la adquieren dentro de los templos católicos.

 

¿Qué lugar ocupa en tu vida esta publicación?

 

Un lugar importante sin dudas. Un anhelo, un compromiso, una reflexión constante, una alegría y en algún momento angustia, desvelo… Me recuerda además, y también a los otros que en ella colaboran o trabajan, que "formo parte de…", que soy instrumento del Plan de Dios. Esto último por supuesto, si es que no me aparto del Plan de Dios.

Pero la publicación no es mi única ocupación dentro del Arzobispado de La Habana, lugar donde trabajo a tiempo completo desde hace varios años. Eso es también algo que no debo olvidar, porque pudiera pensarse, y de hecho se piensa, que es lo único a lo que dedico tiempo, pero no es así. Si bien es cierto que le dedico mucho tiempo, porque una publicación toma mucho tiempo, en ocasiones se ha visto afectada por otros trabajos a los que ha habido que dar prioridad. Y esto también tiene su lado positivo, al menos en las condiciones actuales de la Iglesia, donde el concepto de "multioficio" sí se comprueba fácilmente, porque refuerza la idea de que hay otras cosas que merecen atención, a la vez que mantiene latente la idea de que un día no estaré ahí para dirigirla, que otro puede ocupar ese lugar, lo cual me alegraría y me gustaría que ocurriera en un tiempo no muy lejano, porque sería la evidencia de que Palabra Nueva no depende de una persona para mantenerse con vida, sino que se ha convertido en proyecto compartido por otros. Eso es importante porque no trabajamos para nosotros, trabajamos para Dios.

 

¿Qué es la UCLAP-CUBA y cuáles son sus planes inmediatos?

 

La Unión Católica de prensa, tal como se recoge en sus estatutos, es una entidad de servicio de la Iglesia cubana para los comunicadores católicos, más específicamente para aquellos que trabajan en las distintas publicaciones que existen en el país.

En los momentos actuales esto se traduciría en hacer cuanto esté a nuestro alcance para ayudar en la formación de los miembros. El periodismo es algo complejo, no basta el deseo de escribir o decir algo; es necesario saber qué se dice, a quién, cómo, cuándo, por qué, para qué y, no menos importante, quién lo dice. Lo que aparece en nuestras publicaciones, independientemente de quien lo firme, es voz de la Iglesia, o al menos debe coincidir con criterios eclesiales. Si a esto le añadimos que no hay periodistas católicos, porque en las últimas décadas no se ha permitido el acceso de personas que declaran públicamente su fe religiosa a la escuela de periodismo de la Universidad -situación que espero cambie en algún momento- entonces se comprende bien por qué debemos dedicar especial atención a la formación de los miembros de UCLAP-Cuba, que son quienes realizan las publicaciones católicas de hoy.

 

Alguna prensa extranjera ha dicho que hay un arreglo entre la Iglesia y el Gobierno, pues no se permite la prensa independiente y sí la católica. ¿Cuál es su opinión?

Es un error. Y es una pena, porque las consecuencias son evidentemente de desinformación. No es cierto que la Iglesia goce de un privilegio sobre esto como resultado de una manipulación. La Unión Católica de Prensa de Cuba surge por voluntad de quienes hacemos este tipo de trabajo dentro de Cuba, y por voluntad también del Episcopado cubano, sin cuya aprobación sería impensable que existiera, porque es una organización eclesial y no privada. Lo mismo ocurre con otras organizaciones eclesiales, como los movimientos de trabajadores, de familias, de trabajadores de la salud, de estudiantes, entre otros. En ningún caso, incluyendo nuestra Unión, se ha solicitado o esperado autorización de las instancias gubernamentales, porque este tipo de agrupaciones forman parte de la vida de la Iglesia católica, y no es exclusivo de Cuba. El Gobierno cubano ha dado muestras de entender esto.

Suponiendo que quienes hayan emitido semejante opinión, lo hayan hecho con buena intención, debe decirse que su opinión es errada, porque también era errada la información que tenían.

Lo que se hace hoy en Cuba como prensa católica es algo muy específico, y nada tiene que ver con la prensa oficial ni con lo que se ha dado en llamar prensa independiente. Como no siempre se comprende a la Iglesia, tampoco se comprende esto. Lamentablemente en Cuba no existe otra prensa, de amplio alcance, que no sea la oficial, la cual responde a objetivos ideológicos muy definidos Digo lamentablemente, porque si bien el Gobierno y una parte de la población, tienen derecho a defender su programa a través de los medios, otros grupos de la sociedad deberían poder ejercer también ese derecho, y sabemos que la sociedad cubana actual no es totalmente homogénea. Ello provoca en algunos la expectativa de encontrar en nuestras publicaciones lo que deberían reflejar esas publicaciones que no existen en Cuba. Incluso si presentamos alguna crítica, no piensan -y aquí sí de cualquier lado- que está motivada en una interpretación cristiana de la realidad, sino que refleja intenciones políticas de rebeldía, lo cual es errado. Muchos consideran que la Iglesia es la única institución que pervive independiente frente al Estado cubano hoy, pero con cierta facilidad se llega a la conclusión errónea de que la Iglesia es quien debe llevar la voz opositora dentro de Cuba. El hecho de que no existía en Cuba oposición reconocida, ni prensa secular independiente de la oficial, no significa que la Iglesia sea la oposición y los medios con que cuenta la Iglesia deben llenar el vacío tal cual lo haría un medio secular.

La prensa católica es otra cosa, porque la Iglesia es otra cosa.

Pero pudiera ocurrir también lo contrario. Alguien pudiera darse cuenta que no es así, que no podrá esperar jamás que la prensa católica se convierta en prensa de oposición, y pensar entonces que lo que hacemos es con el beneplácito, la aprobación o por una especie de componenda con el Gobierno cubano. El asunto cubano es muy complicado, al parecer nada escapa a una desfasada lectura política, y pocos son capaces de darse cuenta que el plano donde actúa la Iglesia no es el mismo de aquel donde actúa el Gobierno o el otro donde actúan los que a él se oponen. Aunque es justo reconocer que, al menos dentro de Cuba, personas opositoras al Gobierno cubano comprenden bien la posición de la Iglesia.

Esta posición no tiene nada que ver con "alineados" y "no alineados", sus actos son también diferentes. Ha obrado así la Iglesia desde que fue instituída hace bastante tiempo, por eso entrará pronto al Tercer Milenio de vida.

Me he extendido un poco en la respuesta, y también he "estirado" la pregunta, pero considero oportuno matizar algunas cosas. Y es que estamos en un estado de alerta permanente, porque nuestras publicaciones no son precisamente nuestra propiedad, sino ese "tesoro que" se nos ha dado y "llevamos en vasija de barro". Pero al riesgo de quedar atrapados en una confusión de planos, precisamente por la coyuntura actual cubana, no somos inmunes.

 

¿En esta organización del periodismo católico algo nuevo en Cuba?

Como prensa organizada sí es algo nuevo en Cuba, Porque antes existían publicaciones católicas que estaban en manos de religiosos, como era el caso de La Quincena, sostenida y dirigida por la comunidad franciscana, o de laicos católicos que eran propietarios de periódicos seculares o comerciales, como El Diario de la Marina, pero que no eran sin embargo, ni uno ni otro, voz oficial de la Iglesia cubana como institución porque no eran patrocinados por ningún obispo. Hoy sin embargo, los obispos diocesanos han mostrado interés en el uso de la prensa escrita como parte del trabajo de apostolado al margen de que puedan existir, como existen, otras publicaciones que responden más a los intereses de grupos católicos determinados, sean estos religiosos o laicales. A nivel internacional ocurre de forma similar, dependiendo sobre todo de la voluntad del episcopado o de determinado grupo católico para conseguir una prensa propia más o menos fuerte. Yo conozco publicaciones católicas en otros lugares que gozan de gran prestigio a nivel nacional, que están entre las más leídas, no sólo entre el público católico; como también sé de otras que ni los católicos las quieren leer, porque no les llega. Como decía hace un rato, el periodismo es algo muy serio, porque se convierte en consulta y fuente de orientación a la vez que de información.

Pero está claro que los grupos humanos necesitan acompañamiento, por ello la Iglesia católica, a través de la Pontificia Comisión de Medios de Comunicación, sugiere y promueve el trabajo del apostolado de la prensa. Por ello existe la Unión Católica Internacional de Prensa, UCIP, con sede en Ginebra, Suiza, y representantes en más de 120 países, incluidos nosotros; y a nivel regional existe la Unión Católica Latinoamericana de Prensa, UCLAP. A nivel internacional este apostolado es mucho más amplio, porque agrupa no sólo a periodistas católicos, sino también a especialistas de la comunicación, a editores católicos, entre otros. De manera que el trabajo a nivel mundial es grande, serio y reconocido.

 

En tu opinión ¿Cómo debemos prepararnos para la visita del Papa?

Promover la unidad, necesitamos promover la unidad que nos ha caracterizado, es importante; y dedicar tiempo a la oración. La oración no es cosa "de viejas" como creen algunos. La acción sin oración, si produce, no produce con todo su potencial. Debemos hacer uso de nuestra mejor arma, la oración, para que esta ansiada visita sea provechosa para todos. Por lo demás, cedo la palabra a los obispos cubanos, quienes se han pronunciado varias veces sobre el asunto, y más recientemente en un documento conjunto, reflexivo, catequético y orientador, aparecido durante las festividades de Pascua de Resurrección.

 

¿Podrán estar representadas las publicaciones católicas en la visita del Papa?

Pienso que las publicaciones católicas pueden estar representadas, aunque no se ha definido aún cómo se realizarán las acreditaciones. La visita del Papa Juan Pablo II a Cuba, que es pastoral, no es un evento estrictamente eclesial; en su preparación y desarrollo tiene parte importante el Gobierno cubano, y el aspecto de la prensa es muy singular. Posiblemente miles de periodistas querrán venir a Cuba para reportar este acontecimiento, ello implica unas estrategias propias para programas de este tipo donde la prensa se distingue sólo por dos categorías: una es la prensa que acompaña al Santo Padre en su viaje desde Roma y que regresará con él; la otra es la de la prensa acreditada para la ocasión, en la cual estarán también los representantes de nuestras publicaciones.

 

 

¿Qué opinión tiene sobre las relaciones Iglesia-Estado en estos momentos?

Me limitaré a dar una apreciación personal, puesto que es algo que observo "desde las gradas", pudiera decir, ya que no me corresponde tomar parte en las conversaciones Iglesia-Estado en Cuba; pero también como católico que ha vivido durante toda su vida dentro de la Iglesia, padeciendo y alegrándose con ella según las circunstancias, tal como lo han vivido otros católicos en Cuba. Considero que se corresponden con el momento que vivimos. Se ha iniciado un proceso de diálogo que tiene como telón de fondo inmediato la próxima visita del Papa a Cuba. Pero debemos esperar que ese diálogo se mantenga una vez haya concluido la visita del Papa, porque hay otros telones de fondo esperando ocupar un lugar. Durante estas cuatro décadas las relaciones han tenido momentos de más o menos tensión, de ninguna tensión, en ocasiones frías, a veces formales… realmente es difícil definir, como no sea decir que no se podrían calificar de buenas. Los acontecimientos sociales de estas décadas han dejado su huella en estas relaciones, propias de una sociedad que se caracterizó por un fuerte ateísmo de estado. Hoy esto se ha modificado en la ley escrita, pero no totalmente en la práctica. Recuerdo unas declaraciones del Cardenal Ortega a la prensa hablando sobre ésto, y comentaba que lo establecido durante cuatro décadas no es posible cambiarlo en veinticuatro horas, porque cuando alguien ha obrado de una forma durante tanto tiempo no se puede esperar que cambie radicalmente en poco tiempo, sobre todo en materias conceptuales, aún cundo cambie la ley. Es difícil de aceptar pero debemos de ser comprensivos, debemos esperar que la voluntad de cambio de actitud con respecto a la Iglesia no se trata sólo de modificaciones a la Constitución o de palabras. Los mismos miembros de la Iglesia no seremos ajenos a modificar actitudes si fuera el caso. Pero la realidad es que esas relaciones han sido condicionadas sobre todo por quien controla el poder, en este caso el Estado cubano. Ha sido la Iglesia quien se ha adaptado a las condiciones impuestas, no al revés.

Yo creo que las propias circunstancias actuales, cada vez más, irán definiendo un marco de referencia nuevo para estas relaciones, que la cotidianidad se corresponderá con la ley y la palabra, algo que nos concierne a todos, no sólo a los católicos, sino a toda la nación. Con ello no quiero decir que la Iglesia católica sea el centro de la sociedad, pero sí tiene un lugar relevante.

 

 

 

¿Qué desearía que quedara de la visita del Papa a Cuba?

 

Que fuéramos mejores cristianos, es nuestra misión. Y que el mensaje de verdad y esperanza que esperamos de Juan Pablo II, nos beneficie a todos.