mayo-junio. año 4. No.19. 1997 |
| NUESTRA HISTORIA |
LA PRIMERA MISA CELEBRADA EN CUBA por Wilfredo Denies Valdés |
«Detén el paso, caminante» dice la lápida latina en los muros del Templete, situada al noroeste de la actual Plaza de Armas
Se ha podido precisar que la ciudad de La Habana tuvo tres asentamientos entre 1514 y 1519. El 25 de julio de 1514, día de San Cristóbal, 50 colonizadores españoles fundaron una pequeña población en la desembocadura del río Onicaxinal o Mayabeque, costa sur de la región cerca de Batabanó que los aborígenes llamaban Habana. En honor al Santo del día a cuya protección se encomendaban y al descubridor Cristóbal Colón, nombraron la nueva villa "San Cristóbal de La Habana". Según la leyenda el nombre de San Cristóbal se debe al legendario gigante bíblico que caminó sobre las aguas en una palma, y cuyas fiestas conmemorativas se celebran desde el lejano siglo XVII, el 16 de noviembre. Los colonizadores, desconocedores del clima y el terreno se asentaron en un lugar bajo y cenagoso. Angustiados por tantos contratiempos, decidieron trasladar la población a otro sitio más ventajoso, encontrándose el lugar donde desagua el río Caciguaguas, hoy llamado Almendares que fue elegido por la proximidad de las corrientes que les proporcionaba agua potable. No satisfechos, continuaron explorando las cercanías y encontraron más hacia el puerto una planicie que fue llamado Carenas que viene del nombre latín y que quiere decir casco (carenar una nave), ya que Sebastián de Ocampo, empeñado en concluir el bojeo en 1509 para comprobar que Cuba era Isla, tuvo la necesidad de hacer un alto en ese lugar para carenar o reparar los barcos que se encontraban en malas condiciones por los moluscos incrustados en la popa para no naufragar durante el recorrido. Carenas era más provechoso por su posición, con un ambiente más saludable, además les ofrecía mejores posibilidades para la entrada de los barcos que venían de España o de las colonias de América; lugar donde se asentaron definitivamente manteniendo desde la primera fundación desde la primera fundación el nombre de lo que es hoy la ciudad de San Cristóbal de La Habana. Esto ocurría en el año 1519. Al encontrarse en un lugar donde se sentían felices y esperanzados aquellos hijos de la madre patria rogaron al Todopoderoso por la buena nueva y dentro de su animosidad levantaron un altar, donde el reverendo Francisco Martín, ofreció la primera misa, junto a una bellísima ceiba que crecía a la orilla del mar, a cuya sombra acogedora se reunió el cabildo, celebrando la primera sesión el Ayuntamiento de La Habana. En el año 1754 el gobernador don Francisco Cagigal de la Vega erigió una columna de tres caras que ostentaba en lo alto una pequeña imagen de la Virgen del Pilar y en su base dos inscripciones alusivas a esos acontecimientos, una en latín y otra en castellano antiguo. En 1827, siendo capitán general de la Isla don Francisco Dionisio Vives y Planes ordenó destruir esa columna y levantar, además, otro monumento mayor, quedando estos terminados el 18 de marzo de 1828. Consistieron esas obras en la restauración y embellecimiento de la primitiva columna, colocando el antiguo pilar sobre cuatro gradas circulares de piedra y sustituyendo la imagen de la Virgen del Pilar que la remataba por otra dorada a fuego, de una vara de alto; y la construcción de El Templete. En el interior de El Templete, que es de mármol blanco, existen tres lienzos del pintor francés establecido en La Habana desde 1816, Juan Bautista Vermay, representando imaginariamente, dos de ellos, la primera misa y el primer cabildo, y el tercero, que se colocó después, reproduciendo la inauguración oficial de El Templete. Sin el ánimo de polemizar con algunos historiadores que afirman que la primera misa celebrada en Cuba es la que se llevó a cabo donde actualmente se encuentra El Templete, quiero traer a colación lo que se plantea en el Manual de la Isla de Cuba, compendio de Historia, Geografía, Estadística y Administración del autor D. José García de Arbolaya, editado en La Habana en la imprenta del Tiempo en 1859, página 14 y 15 y que textualmente dice: "Era domingo cuando saltaron en tierra á orillas del Hatibónico, y su primer diligencia fué dar gracias al Omnipotente que tantas tribulaciones los había librado. Improvisando al efecto un altar se celebró allí por primera vez en la Isla de Cuba ( 6 de julio de 1494) el santo sacrificio de la misa. Profunda impresión hizo en los indígenas la visita de aquellos héroes arrodillados humildemente ante la cruz de nuestra redención y el ministro de Jesucristo; y uno de ellos anciano á quien todos respetaban, dirigió a Colón un discurso que Diego interpretó de este modo: «Me parece que acabas de hacer una obra buena, porque has adorado a tu divinidad. Aunque según dicen has venido de tierras extrañas con gran armamento á conquistar muchos pueblos y países, no por eso te envanezcas. Sabe que hay en la otra vida dos puntos á donde van las almas; el uno lleno de goces y ventura se destina á los que fueron buenos; en el otro, temeroso y horrendo, gimen los malos. Si tú eres mortal ytemes los eternos castigos, no hagas mal á los que no te lo hicieron y cuenta con que serás recompensado». Estas palabras tan análogas a los dogmas cristianos y pronunciadas por un salvaje, conmovieron al Almirante. Contestó al venerable cubano que se alegrara de que los hombres de aquella tierra tuviesen creencias tan verdaderas, que los Reyes de España le habían enviado, no á sojuzgar, sino para enseñarles la verdadera religión y defenderlos de los ataques de sus crueles enemigos los caribes, y que así todos los cubanos debían tenerle por su amigo y protector. La respuesta de Colón trasmitida por el interprete, y lo que esta añadió sobre el poder y riqueza de sus Reyes, llenaron al anciano de tal admiración y alegría que deseó embarcarse en las naves para ir a visitar las regiones europeas; más los ruegos de su esposa y de sus hijos le hicieron, con mucho dolor suyo, desistir de su improvisado proyecto. Después de abandonar el río Misa (así llamó Colón al Hatibónico) viajó por los Jardines de la Reina " El río Hatibónico, como lo llama Arbolaya, es el mismo Hatibonico que crece en la vertiente meridional de las sabanas del norte de Camagey, muy cerca de las fuentes de Samaraguacay, pasa por aquella ciudad y se une a Tínima a varios kilómetros al sur de Camagey y Santa Cruz hasta el mar. A mi manera de ver, cabe la posibilidad de que esta sea la primera misa celebrada en América por lo que este lugar histórico debe ser motivo de una investigación más exhaustiva dentro de los historiadores, principalmente de esa provincia, para situar con exactitud este hecho, y caso de ubicarlo, levantar un sencillo monumento que recuerde esta significativa fecha de tan fausto acontecimiento.
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