mayo-junio. año 4. No. 19. 1997 |
| POESÍA |
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Ernesto Ortiz cosmogonía del agónico
el universo es un cuarto donde el reguero abunda y no aparece el cincel que busco para abrir una ventana, un ojo familiar. el humo del cigarro quiere ser huidizo polvo navegando sobre la luz, grácil puente. ya se acumula mi rostro en el desteñido espacio. tuve un amor que ahora se ruboriza en el aire congelado, como una vírgen de las postales de antes ha salido del caos; me alegro. mi desorden me salva de la multitud que se adentra en mi costado y soy yo mismo en un cuarto de espejos paralelos, mi desorden moviéndose sobre las aguas. tócame con la firmeza con que una mujer bajo la lluvia y su sombrilla hurgan en mi soledad. cerraré los ojos si me abrazas. no apuestes por el sexo del universo o por la vitalidad de sus pancartas, muerte y meseta orgásmica trazan idéntica curva ad infinitum. el universo no es sencillo como un lienzo agujereado al centro por una estocada de dalí, en el universo son siempre las siete de la tarde, hay una opacidad, un cansancio, y un perro caza moscas -especie de solución-. el universo cuatro paredes descascaradas, rincones donde los insectos se multiplican. quiero escapar. ah lubricidad de la enfermera en la hora deslizante del pinchazo; si hubiese al menos una ventana desde la que se viera un árbol.
José Rúl Fraguela
Juego de Inconstancia Día de vigor de la fatal cadena hoy fue más grande el solitario abismo hoy cavó más mi corazón la pena hoy fue más grande el peso de mí mismo.
Salgo al otoño, me acaricia el gris, reposado frescor de la mañana, un halo antiguo de deidad pagana impone al horizonte su matiz. La noche quedó atrás, escapan mis diabólicos fantasmas; entro a escena, de nuevo el ajetreo en la colmena, extraño verde, florecer tardío, día de imprecisión, abulia, hastío,
día de vigor de la fatal cadena. Hoy el silencio amordazó la arritmia con que el pecho llorara su abstinencia; duda, certeza, perpetuó la ausencia la amarga exigüidad de la vendimia. Se fuga prisionero en la bohemia nota de una mirada el egoísmo, fascinante visión, mudo espejismo que deja el alma vegetar desnuda donde a retazos el orgullo anuda...
Hoy fue más grande el solitario abismo. Tras el umbral es todo nebuloso, amalgama de imágenes extrañas, agresivas o tiernas alimañas contra mi indiferencia en frío acoso. Ya para qué seguir, venga el reposo, desde nada hasta nada es la condena, agobia deambular con vida ajena, ante cada clamor la desconfianza... Preso de una ambición que nunca alcanza
hoy cavó más mi corazón la pena. Docto en mi identidad quien me traiciona, mentida candidez, falsa ignorancia. Pieza soy en un juego de inconstancia, espejismos falaz; tienta, ilusiona. Vuelto al pasado, al porvenir cuestiona desde el presente (eterno silogismo) sin encontrar respuesta, un ateísmo que niega toda fe, toda esperanza. Hoy asaltó mi tiempo el mundo a ultranza,
Hoy fue más grande el peso de mi mismo.
Pedro José González Figueroa Patada Jaque del Mitraleour Victorioso A la soledad.
Levanto la copa en tu nombre, mañana tiro piedras al pasado y de ti un diluvio milenario, ya sin torre ni rey en tu vanguardia, porque los náufragos son salvos, como yo en esta isla de columnas silvestres y los caníbales del alma, en lago de algún cisne que los parias habitaron, mi luz de Dios fronterizo, la esencia del yo en un anticuario, así héroe, así lejano, Vivo.
Alfredo León Barceló (quinta historia de la ciudad)
vamos a escribir los muros de la ciudad como si escribir fuera perderse trás las palmeras y los ómnibus como si estar gastando grafito fuera más fácil que ser algo de otra persona
vamos a escribir de lo que nos han quitado y siempre fue nuestro un corazón una luz una familia un árbol que nos salve ahora abandono
existe un niño en esta ciudad que sufre al escribir "un cielo azul y un redondel" y ese niño no conocerá su condición de adulto gracias al tiempo aunque nuestro tiempo fuera extraño fuera más peligroso que gritar una paloma blanca que salir de una botella siendo genio aunque escribir no sea más que un disparo en el muro y no resolvamos nada a cambio para soñar.
René Valdés "MEDITACIÓN DEL INOCENTE" Cuántas veces he traspasado esta puerta sin poder evitarlo: Es como si un terrible imán se divirtiera atrayéndome a su centro, como si el negro callejón de Oyá me reclamara para ser otro grano en su despensa. Abro los brazos en medio de cenizas, las dejo que se impregnen en mis poros abiertos. He querido vivir de otra manera, tener menos harapos en mi casa, no esconder la palabra que me gusta y mostrarla en la luz como limpia bandera, o como el hueso evidente de un espectro. Oigo un clamor de pífanos, un eco sordo de fugas en la noche. Con mis dos manos me aparto de la yedra, la espuma fría de juegos derramados. Con doce vientos duros se construye un ciclón, un torbellino que seque hasta las aguas. Siempre regreso al lugar más viejo de mi sangre, retorno a osarios buscando la respuesta. ¿La tienes tú, mi padre? ¿Sientes mi cuerpo erguido sobre tu corazón de roble? Abro ventanas sin que cruce un pájaro y me diga. Cruzo mil puertas sin magras reverencias para poder ser otro. la madrugada es una esperma en la que nado para evitar ahogarme. Tengo los párpados heridos por insomnios y la lengua desnuda en el silencio. ¿Cuántas veces volveré a traspasar la puerta más sagrada? ¿Qué imán me atrae aquí? ¿Será que también siento la misma soledad, el mismo encierro? Toco en la noche un verso que ilumino con lámparas, con pomos encendidos en petróleos. Toco los amuletos que siempre me acompañan. Toco la lluvia si canta y se aparece antes de amanecer, pensando que me he muerto y que vuelvo a nacer, desesperadamente.
David Horta Pimentel Al ver un cuadro de Sir John E. Millais. Ofelia espuma canto donde irrumpe el mar Por una línea en tu mano va otra noche rectangular y fría y sin retorno En el viento susurros de antiguos restos pretextos ancestros lentos caen y se agotan en tu mano Ofelia. Recuerdo... aquel tu-amante-joven bajo la flor y el llanto y el puñado de tierra - todo el dolor de un golpe - pero tú callabas ...recuerdo. Y ahora que vuelves no a tus pies sino al agua ¿a qué llamas límite pasadizo
La muerte se esconde en otra parte no acudirá no esperes Toma en calma este camino sin mirada cruza tus brazos y sumérgete.
Raúl Tortosa POEMA
Como se ha podido constatar los que organizan el misterio no saben - ni podrán saber - que sólo crece a oscuras la ignorancia. No se detienen a pensar si son de humo o cenizas las palabras más lejanas. Les basta saber que administran la ausencia y a los que en fila van callados a la muerte. Es cierto que todo miedo tiene un fantasma y aunque nadie lo asegure muchos dicen o se callan pero los que dicen lo dicen desde los sitios en que a un hombre le resulte difícil aplazar el coraje. El miedo silba y canta a los caminos y a la noche para asegurarse de que no anda solo.
Gleyvis Coro ¿Del tirano? * "Si acaso me contraigo en este confuso error aquel que tuviere amor entenderá lo que digo". Sor Juana
Agobia de tan inmenso tu escudo sin libertad, se ha perdido la verdad en un marco oscuro...denso. Digo las cosas que pienso, pienso en las cosas que digo y con decir no consigo que al honor le des tu paso y estás buscando si acaso, si acaso me contradigo. Valientes son tus maneras de encauzarme la derrota, de una promesa tan rota como lo están tus quimeras. De donde un milagro espera; si por huir, sin pudor, buscas la ley del temor para que el miedo decida. Así despeñas la vida en este confuso error. Aquel que tuviere amor que se levante y te clave sobre los hombros, del ave, las alas que dan valor para sentir el dolor que no te vuelva enemigo y aparezcas, cual mendigo que eleva al cielo una mano y se pregunta ¿el tirano entenderá lo que digo?. *José Martí.
Roberto Caveda Dialéctica de un Hombre
A José Fco. Borges Gazón
Amo a los que no saben vivir sino para desaparecer, porque son los que llegan al otro lado Nietzsche
En torno al iniciado rugía un viento peligroso se dejaba permear inundándose con el licor que fecunda aprendió a vivir, dilatad su tiempo ahora que no hay bocados de pan saturados de reproches disimulados y se han perdido las primeras batallas para alcanzar un existir de mera poesía.
Su torso mutilado forma parte de un drama inconcluso miserable hospicio cuando se es falso de toda falsedad de los más desenfrenadas hipérboles de un cerebro que queda libre de su eterna misantropía.
Golpea el tálamo odiado ya no morirás en la ignominia ni carecerás de la energía de los noctámbulos iluminados con voz terrena contestas a los escogidos su verso es un reflejo solemne es la creciente tiniebla de un caos con categoría de rapsodia trágica es la emisión barroca de algunos sonidos articulados luego volverán a manar las palabras lúcidas de una guerra innervante entre dominio y pasión, la parca misma acudirá en tu ayuda resucitarás a cada paso con el brillo enfermizo de un sol de medianoche.
Frank Zubizarreta Hay una ciudad perdida Hay una ciudad perdida en el esqueleto de la noche una obra inconclusa se debate no importa que el aguacero humedezca los zapatos para secarlos hay más carbón que de costumbre en casa desde la ventana contemplo como se hunde el cristal en las encrespadas aguas de lo aparente es cada vez más tenue su luz como por encanto surge con pesar desde lo profundo una broma dentro de poco habrá que preocuparse menos por los muertos
Estéban Menéndez NOTA A GREGORIO SAMSA
Gregorio Samsa: Te he visto hoy frente a frente y quedé espantado al ver tu rostro. No pienses nada comparable al acto de coger un avión apresuradamente o lanzarse al mar en una débil barca continuamente llamada a engrosar las ciudades coralinas, visitadas en realidad por los ojos hinchados de los ahogados o la mirada transparente de los peces amantes de la más profunda soledad. No. Todo ocurrió de forma absurda, cruel: risas, miradas, rechazos, y de pronto, de mi interior, el otro: Tú, es decir, el bicho raro.
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