Todos nos hemos preguntado,
alguna vez por lo menos, por qué tantos cubanos quieren marcharse de su país y a qué se
debe que más de un millón de nuestros compatriotas hayan emigrado en las últimas tres
décadas.
Muchos son los enfoques que intentan explicar esta realidad: problemas
ideológicos, búsqueda de mejoras económicas, exilio político, escape a las
dificultades y penurias en que hemos vivido, nuevos espacios de realización personal,
conocer algo nuevo...
En los últimos años se ha incrementado el número de personas que desean
marcharse del país y lo intentan desesperadamente por cualquier vía y medios, y aumentan
también las explicaciones y razonamientos que, de todos lados, se procura dar al hecho de
la creciente e imparable emigración cubana.
Habría, en todo caso, que dejar bien claro antes de seguir adelante que emigrar
es un derecho consagrado universalmente en el artículo 13 de la declaración de los
derechos del Hombre proclamada por la ONU el 10 de Diciembre de 1948 que dice: "Toda
persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su
país". Y en el artículo 14. (1) dice además: "En caso de persecución, toda
persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país".
Pero no es este derecho inalienable lo que deseamos presentar en este editorial.
Queremos ir más al fondo del problema, no a sus motivaciones que todos conocemos, desde
uno u otro enfoque, sino a su significado y consecuencias.
¿Es realmente la salida del país, una solución para los cubanos o un problema?
Si nos quedamos en la superficie, esta pregunta puede parecer ingenua. Para otros
podría ser dolorosa... Nosotros creemos que es necesaria.
En todos los tiempos, si usted es un perseguido político y se encuentra en una
situación límite, con riesgo de su vida o la de su familia, o al borde de la resistencia
psicológica o en una penuria económica y social insostenible... el exilio ha sido una
última salida para su problema personal y familiar, si logra salir con toda su familia.
¿Ha sido esta la situación del millón y medio de cubanos que se ha ido del
país? Si la respuesta fuera negativa tendríamos ya una apreciación sobre el asunto. Si
la respuesta fuera positiva, podríamos seguir preguntándonos si la solución es ir
resolviendo "uno a uno", los problemas personales y familiares o buscar -entre
todos- la solución al problema de los cubanos. es como si para curar a un enfermo se
fuera extirpando célula a célula, sanas o enfermas. ¿Con eso se mejoraría?
Contra todo pesimismo, consideramos que se pudiera resolver el problema de Cuba
si en lugar de escapar uno a uno de esta situación nos pusiéramos a resolverla entre
todos, haciendo lo que tenemos que hacer, reconozco que es una opción. Pero nos parece
que sería la mejor opción.
Una de las trampas en que casi todos hemos caído históricamente es sucumbir y
secundar aquella falsa disyuntiva que nos priva del derecho de ser como somos y empobrece
a la nación porque le resta muchos talentos y capacidades de sus hijos: "O te
adaptas o te vas del país". Lo que significa: "O te acomodas a las cosas como
están o abandonas tu Patria porque no cabes en ella".
O peor aún: "O te haces igual a una forma de pensar y actuar o tienes que
irla a buscar fuera".
Si entramos en esta encrucijada:
hemos perdido la iniciativa personal, pero al irnos "parece" que
ganamos esa iniciativa; hemos renunciado al derecho de ser iguales y diversos en nuestro
país, pero al irnos nos "creemos" que estamos ejerciendo un derecho mayor.
Estamos renunciando a la nación -casa de todos- para dejar en manos de algunos
la nación.
Si permanecemos en Cuba, siendo como somos, pensando como pensamos, actuando en
consecuencia, asumiendo los riesgos que esto conlleva en una sociedad como la nuestra,
dialogando con todos los que deseen dialogar porque les interesan los problemas de Cuba y
no sólo sus problemas personales o familiares, entonces Cuba podrá contar con más
hijos, con más posibilidades humanas, con más virtud, -que es fuerza interior
irrefrenable- para que tengamos una Patria mejor.
Buscar fuera la solución de "mi problema" es un derecho individual.
Buscar fuera la solución de "nuestros problemas" es renunciar a las
posibilidades de resolverlos entre nosotros y desconfiar en la capacidad de los cubanos de
aquí para hacer lo que les corresponde por derecho propio.
Buscar la solución a "nuestros problemas" permaneciendo en Cuba con
las máscaras de la doble moral o en un exilio interno creándonos artificialmente -a
fuerza de dólares- un mundo distinto al resto de los que no tienen esa posibilidad, es
otra forma mucho más enfermiza -alienada- de resolver "mis problemas".
Una solución más constructiva sería, cultivar poco a poco, otras opciones:
Empezar
por reconocer que el binomio "o te vas o te acomodas a esto" es falso y excluye
la riqueza del pluralismo, la igualdad de derechos y el ejercicio de la propia
ciudadanía.
Remontar
el pesimismo y el espanto de que no hay nada que hacer si permanecemos aquí siendo lo que
somos y actuando en consecuencia, aceptamos audazmente las consecuencias.
Descubriendo
que en mi propio medio, por muy reducido e insignificante que sea, mi sola presencia,
distinta al patrón de pensamiento y comportamiento, es ya algo que se puede hacer. Y algo
más eficaz por la fuerza del ejemplo.
Ejercer
la posibilidad, que siempre nos brindan nuestras relaciones humanas transparentes y
honestas, de crear nuevos espacios donde podamos ser y expresar lo que somos y queremos:
-Ambientes familiares, amistosos, informales, donde cada cubano pueda realizarse como
persona y como miembro activo y responsable de la sociedad civil.
Y otras muchas opciones que la creatividad y capacidad de recuperación de los
cubanos podamos ir inventando. Así cuando algunos jóvenes y otros muchos nos vengan a
preguntar qué sentido tiene permanecer aquí en las actuales condiciones, podemos tener
algo serio y audaz que responderles para que le encuentren sentido a sus vidas...
Y si no encontramos algo conveniente que decirles, por lo menos permanezcamos
viviendo aquí... buscando, juntos, soluciones a nuestros problemas, sin abandonar a Cuba
a su suerte y sin buscar su suerte lejos de aquí... |