"se trata de formar hombres de conciencia, en lugar de
farsantes de sociedad, hombres que no sean soberbios con los débiles ni débiles con los
poderosos..."
Esto nos enseña el Padre
Félix Varela en sus "Cartas a Elpidio" en 1835, continuando así la obra de
educación cívica que comenzaron Montesinos y Las Casas, y que en él adquiere una nueva
dimensión: el pensar primero como cubano y en postular que estaba "contra la unión
de la Isla a ningún gobierno y desearía verla tan Isla en política como lo es en la
naturaleza". (El Habanero, paralelo... Esc. Políticos pág. 159).
FUNDADOR DE LA EDUCACIÓN CÍVICA CUBANA.
Podemos decir que el Padre Varela es, en su sentido más amplio y preciso el
fundador de la Educación Cívica en Cuba cuando a los 32 años el 18 de enero de 1821,
inauguró la primera Cátedra de Derecho Político bajo los auspicios del Obispo Espada en
el Aula Magna del Seminario de San Carlos en La Habana.
Allí, con una matrícula de 193 habaneros y con los jóvenes asomados por las
ventanas para escuchar sus lecciones definió Varela lo que sería aquella primera escuela
de formación cívica y política:
"yo llamaría a esta cátedra la cátedra de la libertad, de los derechos
del hombre, de las garantías nacionales...
la fuente de las virtudes cívicas, la base del gran edificio de nuestra
felicidad, la que por primera vez ha conciliado entre nosotros las leyes con la
Filosofía, que es decir que las ha hecho leyes, la que contiene al fanático y déspota
establecimiento y conservando la religión santa y el sabio gobierno..."
CUBA: ¿INDIFERENCIA O IGNORANCIA?
Hace 173 años resonó por primera vez esta "voz que clamaba en el
desierto" de aquella sociedad que el propio Varela describiría así:
"En Cuba no hay amor a España ni a Colombia ...a nadie más
que a las cajas de azúcar y a los sacos de café. El pecado político casi universal en
aquella Isla (Cuba) es indiferencia..."
Y a la indiferencia por el verdadero bienestar de Cuba mezclada con el interés
materialista se suma dice el Padre Varela la irreflexión y un humor superficial y pueril:
"¿Quién podrá ver sin lágrimas el carácter frívolo e
irreflexivo, superficial, pueril y ridículo ...que adquiere un pueblo dominado por la
superstición? ...Entonces los pueblos, lo mismo que los hombres exagerados, se entregan a
la indolencia cuando llegan a figurarse que es inútil la actividad, apelan al gracejo
para encubrir la ignorancia".
Mucho se acerca esta descripción del Padre Varela sobre la sociedad cubana del
siglo XIX a la nuestra... Pero, tal como nos enseñó este fundador de la cultura y la
nación cubana, el hombre cívico no se queda en la crítica amarga, ni solamente se
dedica a la queja estéril y frágil. No deben pensar los hombres cívicos de hoy que
"algo tiene que suceder", que hay muchas cosas que cambiar para mejorar,
mientras dedican su tiempo a "esperar" a que esa solución caiga del
"cielo".
¿PRUDENCIA O MIEDO?
Aprendamos de Varela cuál debe ser la actitud cívica de cada cubano:
"Cuando la Patria peligra y la indolencia sensible de unos y la
execrable perfidia de otros hacen que el pueblo duerma y vaya aproximándose a pasos
gigantescos a un precipicio... ¿será imprudencia levantar la voz y advertir el
peligro...?
¡Qué fácil de recursos es el miedo!: Si la casa de un amigo arde, ¿Sería
prudencia y amistad no despertarlo mientras duerme?..." "Y a los que siempre
andan diciendo: ¿Quién le pone el cascabel al gato? ¿Es preciso ponérselo? ...Fórmese
la opinión y basta... y perciba todo el mundo que los ánimos están de acuerdo y
entonces ¡Gato escaldado del agua fría huye!"
Ya desde el siglo pasado este Maestro del pensamiento otorgaba a la influencia de
la opinión pública bien formada un carácter decisivo.
Reflexionemos seriamente en esta frase que escribió en El Habanero:
"Para saber lo que harán los pueblos, basta saber lo que les interesa,
siempre que el interés sea percibido por la generalidad."
Es muy saludable que cada uno de nosotros, todos, nos preguntáramos hoy:
¿Cuáles son mis intereses? ¿Qué medios uso para alcanzarlos? Y lo que es más
importante: ¿Me interesa algo?...
REUNIR ESFUERZOS EN LA NECESIDAD.
Sucumbir ante la lucha cotidiana por la subsistencia ¿no nos permitirá tener
altos ideales y nobles intereses? "Escapar", "ir tirando", el exilio
exterior o hacia el interior de nuestra intimidad alienada por el agobio, el
"conseguir cosas", dinero, y resolver mis problemas al estilo de "sálvese
el que pueda y como pueda" son algunas de las opiniones que escucho hoy, a veces
demasiado a menudo y de forma apasionada, lo importante, para algunos es "salir de
esta situación"... le preguntaría ¿Hacia dónde? ... ¿por qué caminos?
...¿salir o permanecer?, ¿permanecer indolente o comprometidos en la búsqueda de
soluciones aquí... de aquí? ¿A qué precio? ¿Con quiénes?... El Padre Varela nos
responde:
"...en vano se pregonan los beneficios recibidos de España y
las bondades del Rey. Todo eso no viene al caso. Hablando de beneficios habría mucho que
decir... pero ...tampoco viene al caso. La isla de Cuba sigue la ley de la necesidad y
así como por ella se conserva dependiente, por ella misma puede verse precisada a tomar
otro partido.
Para este caso, que quizá no dista mucho, deben prepararse los ánimos. Sea cual
fuere la opinión política de cada individuo, deben todos reconocer el gran principio de
la necesidad, y hacer todo lo posible para que su aplicación no produzca males.
Una lucha imprudente es una ruina probable y a veces cierta. Es preciso reunir
todos los esfuerzos para sacar ventajas de la misma necesidad".
PARTICIPACIÓN CÍVICA: OBLIGACIÓN DE TODO HOMBRE HONRADO.
Su exhortación a la participación cívica de cada hombre honrado, más allá de
sus intereses estrictamente individuales es hoy un desafío para cada cubano de buena
voluntad:
"Lo que más debe desearse en la isla de Cuba, sea cual fuere
su situación, es que los hombres de provecho, losverdaderos patriotas, se persuadan que
ahora más que nunca están en la estrecha obligación de ser útiles a la Patria,
obligación en cuyo cumplimiento va envuelta su utilidad personal; que depongan una
timidez cohonestada con el nombre de modestia, que tomen parte en todos los negocios
públicos con el interés de un hombre honrado, pero con toda la energía y firmeza de un
patriota. No abandonen el campo para que se enseñoreen en él cuatro especuladores y
alguna chusma de hombres degradados".
Abandonar el campo de la participación cívica, en todos los ámbitos de la vida
pública -y no sólo en la política partidista- es una forma de abandonar a la Patria a
su suerte. Los hijos honestos del país deben como lo han hecho siempre, aunque en
"minorías guiadoras" como las llamó Medardo Vitier, adquirir una cultura de la
participación ciudadana. Es lo más deseable para Cuba.
UN PROGRAMA DE VIDA PARA HOMBRES CÍVICOS.
Al Padre de la Nacionalidad, al primer Educador de la Conciencia Cívica, al
fundador de la primera cátedra de la libertad y los derechos del hombre debemos la
inspiración para nuestra obra de formación cívica y religiosa de hoy: el Padre Félix
Varela no sólo nos enseñó en pensar... sino también cómo vivir y procurar el bien de
la nación:
"Yo no he hecho más que procurar que los hombres se conozcan
mutuamente y conozcan su situación, para que en un caso que por su naturaleza es
inevitable se calmen las pasiones, se impidan los desastres, y saque el país inmensas
ventajas, que hagan felices a sus actuales habitantes y a sus futuras generaciones. Si
este es un crimen, he aquí un crimen protector de la humanidad y arreglado a la justicia,
he aquí un criminal que se gloria de serlo".
He aquí un programa de vida para la sociedad civil, para los hombres cívicos:
Procurar
que los hombres se conozcan entre sí.
Que
conozcan su situación tal cual es.
Que se
calmen las pasiones.
Que se
eviten los desastres.
Que el
país saque ventajas.
Que
sean felices sus actuales habitantes (no sólo los de mañana).
Que lo
sean también las futuras generaciones.
Y ¿quién de nosotros dice que no sabe qué hacer ante esta situación que
vivimos? Es más, ¿quién dice que no hay proyectos realizables? Hay que encontrarlos y
comenzar, cada uno abriendo su propio espacio... no importa cuan pequeño y limitado sea. |