julio-agosto. año I. No. 2. 1994


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TIBURCIO LORENZO

por Ángeles Álvarez y Pedro Pablo Porbén Álvarez

"Sus pinceles se parecen a él. Son suaves,

discretos, pero ágiles y penetrantes. Se

complementan de tal forma, que uno no

podría sobrevivir en ausencia del otro.

¿Cómo le gusta que lo llamen Tiburcio o Lorenzo? "... cuando comencé a crecer y me di cuenta de este nombrecito que me echaron encima, me dije: hay dos caminos, quitármelo o llevarlo siempre con cariño como a esta gorra, esta camisa y estos huesos de mi cuerpo".

Taironas a dos leguas de la ciudad de Pinar del Río: entre mangos y flamboyanes tiene Maceo uno de sus combates en su Invasión a Occidente, era el 17 de enero de 1896: savia y semilla para la tierra donde 16 años más tarde, bajo un proverbial aguacero, un 14 de abril de 1912 nacería Pedro Tiburcio Lorenzo Sánchez... como si la historia repitiera el aciclonado Abril en que el chocar de metales y la furiosa embestida española contra el general mulato en la Loma de Tapia (Candelaria, Pinar del Río) saludasen el retoño que surgía lavado con la sangre del Titán herido... ese infante, fiel al terruño, será luego: "El Titán del óleo, Dueño y señor del Paisaje Cubano".

Los Orígenes.

Los campos de la más occidental de las regiones de Cuba, sirvieron de inigualable escenario a las vivencias de aquel humilde campesino, niño de fantasía pródiga que tomaba el barro y modelaba las más increíbles figuras, preludio, acaso, de las maravillas que surgirían de esas mismas manos algunos años más tarde. La vida rural embriaga las primeras vivencias del niño, y en ese ambiente hostil se transfiguran los sueños infantiles, las aspiraciones de un mejor porvenir... las esperanzas. Levantose en su voluntad el ansia de estudiar, cursando en la zona agrícola que lo vio nacer, sus primeros estudios. "Fui un niño como todos, con ilusiones y con profundo afán por retener en mis pupilas todo lo bello que me rodeaba: me fascinada el viento, ver una noche de luna, o una puesta de sol".

Con nueve hermanos campesinos y con un padre que se oponía a que su hijo Tiburcio fuese pintor: "Pintor... hambre y trabajo" -solía decir.

La escuelita rural, de enseñanza multigrado, formó el incipiente espíritu del niño; muy buenos maestros y un gran amor por su trabajo, le ayudarían: Pepita Montoro, Arsenio Gutiérrez, fueron sus maestros primarios, pero recuerda con especial agrado a Juan José Geada - "fue un gran maestro".

A los 13 años marcha a la capital provincial, la ciudad de Pinar del Río sería el centro de su vida futura, de su vida... por siempre. Estudiará, y trabajará como dependiente de una fonda, mensajero de la farmacia Camacho, cualquier cosa con la que pudiese ahorrar algún dinerito para comprar libros que hablasen de arte. "Así me fui haciendo gente, como se dice, éramos diez hermanos y la situación económica era crítica".

La pasión por el arte, su sueño de estudiar -algún día- en San Alejandro, las negativas de su padre, condicionaron la vida del joven Lorenzo: "otra de las cosas que recuerdo era mi libreta, llena de dibujos y garabatos... al viejo, hombre de campo y de inteligencia natural, que no le hacía mucha gracia esto, pues no entendía de dibujos".

La noticia de la oferta de becas para la escuela de San Alejandro llegó como bendición a sus sueños. Las oposiciones se realizaron en el Instituto de Segunda Enseñanza de Pinar del Río, dura prueba y buena suerte. Modeló una mascarilla en barro, dibujó, pintó... corría el año 1936.

Academia de San Alejandro:

Las puertas de San Alejandro podían resultar murallas enormes. Solo la dedicación, el esfuerzo enconado... el virtuosismo abrirían las verjas... "Un día me enteré que se ofrecían becas para estudiar pintura en San Alejandro, eran solamente tres las plazas y se discutieron por oposición. Se presentaron más de 70 personas y ocurrió algo que muestra cómo eran las cosas entonces. Resultó que una mañana, estando ya en la escuela, se me acerca ese magnífico pintor que fue Domingo Ramos y me dice: "guajirito, estás aquí de casualidad". Luego supe que la persona que me hubiera podido ayudar cuando la convocatoria (porque era el único de la provincia que integraba el jurado) quería la plaza para un hijo de un importante comerciante de esta ciudad, y de no ser por la valiente posición de Domingo y del resto del jurado, me hubiera quedado fuera de todo".(2)

Era el año 1936, tras rigurosa oposición, obtenía Lorenzo la añorada beca para estudiar pintura en San Alejandro.

San Alejandro no fue un sueño. "Allí la vida fue más dura de lo que pensaba pues el estado demoraba el pago (trece pesos al mes) y no teníamos con qué pagar el hospedaje, la alimentación, los materiales didácticos y todo lo necesario para poder alcanzar la meta, graduarnos de profesores, llegar a ser verdaderamente pintores. Muchas veces tuvimos que dormir en el suelo y taparnos con sacos, quedarnos sin comer, aquel sueldo era para todo y no alcanzaba ni para comprar los libros de texto"(3).

Comía gracias a la bondad del chino de la Fonda, sobrevivía haciendo pequeños trabajitos para fiestas y carnavales. La vida para los jóvenes de interior no era fácil. Se reunían, formaban sus asociaciones, que más tarde concretarían grupos como "Punta", "Lupa", "Comité Pro-Escuela de Artes Plásticas"...

Realizaban sus ejercicios de paisaje en la Quinta de los molinos en La Habana, y con lo poco que sobraba de los trabajos que podía hacer, el joven Lorenzo mejoró sus pinceles, sus óleos, sus libros, su espíritu.

Su talento, su fe inquebrantable en el triunfo, su enorme amor hacia el arte... habrían de colocar al recién graduado en la merecida cima plástica.

Fueron sus maestros Romanach, García Cabrera, Domingo Ramos, Sicre, Ramón Loy...

Se hiergue el Titán dormido.

1944 marcaría el comienzo de la inagotable y pujante vida social y artística de Lorenzo. Su dinamismo, su sello inconfundible de dignidad, hicieron al recién graduado de Dibujo y Pintura, propugnar y luchar por la creación de una Escuela provincial de Artes Plásticas. La crítica artística se hizo eco de los primeros atisbos coloridos de los paisajes de Lorenzo. A propósito de la exposición de Arte Pictórico (de artistas pinareños) a celebrarse en los salones del Centro Social de la Colonia Española, se decía de Tiburcio Lorenzo "pintor de excepcionales cualidades, graduado en San Alejandro... que ya nos ha ofrecido las primicias de su arte en las obras expuestas en las vidrieras de `Fuerza y luz´(4).

La Exposición pretendía despertar el entusiasmo por la pintura entre los pinareños, y serviría como piedra de toque a la creación futura de la Escuela Vocacional de Pintura y Escultura. Animaban el proyecto personalidades del ámbito socio-cultural como el Dr. Isidro Pruneda, director del "Heraldo Pinareño", Dr. Pablo Ferro Martínez, abogado y notario además de graduado de San Alejandro y la Dra. Evelia Cruz de Regalado, distinguida profesora de la Escuela Normal de Maestros.

Se funda para tales fines el Comité Pro-Escuela de Artes, un grupo de incansables misioneros irrumpe en la escena socio-cultural de la provincia en una de las cruzadas cívicas más sacrificadas y felices de la historia de nuestra ciudad. Este Comité radicó en La Habana, era la mejor forma de socavar el autoritarismo gubernamental establecido en la capital del país.

El justo y necesario impulso a la cultura pinareña, y con ello elevar el nivel educacional artístico de su pueblo, fueron el supremo objetivo. En un marcado momento de ascenso en la labor cultural de Vueltabajo, este Comité llevó su propuesta ante el entonces Ministro de Educación Dr. Diego Vicente Tejera, pero la renuncia de éste canceló todo avance. Alzan sus voces hasta la presidencia de la república, se le concede audiencia. La defensa de los derechos del pueblo pinareño a una educación artística, la creación de un espacio donde los obreros y artesanos engrosasen sus conocimientos, extender la cultura en una provincia que ya entonces se veía "cenicienta"... encomiable labor y legítimos anhelos que animaban a este grupo de valiosos coterráneos.

Surten los esfuerzos los primeros resultados en 1946. Se abren las puertas de la Escuela Provincial de Artes Plásticas para más de 200 alumnos.

La crisis en las artes en sentido general por la que atravesaba Cuba en la década del 40 era motivo de seria preocupación del novel artista Tiburcio Lorenzo que ya empezaba a descollar como uno de los más impresionantes artistas plásticos del país.

"Siempre tuve la idea de fundar la Escuela Provincial de Artes Plásticas y en pleno gobierno de Grau comencé junto a otros compañeros a luchar por ello, hasta que lo logramos... y empezamos a impartir clases con mucho amor y rigor profesional"(5).

Durante cuatro cursos los profesores de la escuela no recibieron sueldo alguno. Costeaban sus esfuerzos con cursillos de verano, obras por encargo, con el dinero de matrículas pagadas, colectas, etc. Se desempeñó en las cátedras de "Perspectiva, Dibujo Lineal y Naturaleza Estática".

Hasta que el gobierno al fin decidió oficializar la Escuela. Para ello el Ministerio de educación convocó a oposición para obtener las plazas. Lorenzo se presenta a ellas y opta por la cátedra de Dibujo del Natural. El tribunal habría de felicitar al futuro maestro por su brillante labor. Para ese entonces Lorenzo trabajaba en el Mural "Hecatombe del Cuartel" en honor a las víctimas del lamentable incidente que privara de sus vidas a casi todos los trabajadores del Comité de Obras Públicas que tenía su sede a un lado del Cuartel provincial. Obras Públicas fue reemplazado en el lugar que hoy ocupa el Partido Provincial, y luego de la obtención de la plaza por Tiburcio, el mural fue colocado en la nueva sede.

Siempre inserto en la vida socio-cultural de la provincia natal, es nombrado Lorenzo, Director Técnico de la publicación "La Provincia" a propuesta del Gobernador. Esta publicación tuvo vida muy limitada y los datos al respecto son escasos. Esto fue en 1949.

Se decidía el futuro bregar del artista, sería en lo adelante "el Maestro" Tiburcio Lorenzo... dedicó su vida al magisterio.

¿Por qué? -"por vocación" - responde.

Es necesario retroceder algunos años, a julio de 1945, cuando aparece en la ciudad de Pinar de Río uno de sus monumentos más bellos: "El Monumento a las Madres". Esculpido por Lorenzo a propuesta del Comité Ejecutivo Pro-construcción del monumento iniciado y presidido por Conchita Canto de Pruneda, emplazado originalmente en el Parque de la Independencia de Pinar del Río.

Volverá a regalar su arte imaginario, esta vez en bronce, con el busto de Tony Guiteras realizado alrededor de 1949. Fue entregado por Lorenzo al Comité pro-monumento "Tony Guiteras" en julio de ese año. Aquel comité lo presidía el Dr. José M. Pérez Hernández y lo Vicepresidía el Dr. Tebelio Rodríguez del Haya. De nuevo "Todo por Pinar del Río" abrazaba la obra del magnífico pinareño y la potenciaba, además.

Mery Pereira de Lorenzo.

El amor será la razón de vivir del virtuoso artista. El año 1953 traerá consigo la conquista mayor alcanzada por Lorenzo, el 12 de abril de ese año contrae matrimonio con la señorita María Pereira Méndez, luego de incontables ardides y mañas, y con la sabia Presencia del dios Eros. Mientras Lorenzo impartía sus clases en la recién fundada Escuela de Artes Plásticas, Mery asistía a la escuela del Hogar, pero la fortuna quiso que las Artes Aplicadas (pirograbado, repujado, etc.) que figuraban en el plan de estudio, se impartiesen en la sede fundada por Lorenzo. La joven había escuchado tanto del Sr. Pintor Tiburcio Lorenzo de las charlas de la Dra. Rina Malo, tan amiga de su familia, había escuchado del maravilloso monumento a las madres... pero no conocía al pintor.

Alzó la vista en clases, un día en que su profesor presentara al Sr. Lorenzo. "Has visto manos más bellas" -comentó el joven profesor a uno de sus compañeros de cátedra... serán estas manos las que con incansable amor atesoren por más de cuarenta años las fibras humanas de Lorenzo. El amor es y será eterno en al vida -que es su obra- del artista que se empeñó siempre en brindárnoslo.

GRUPO PUNTA.

En el ámbito del existir cultural pinareño surge "Punta" grupo de artistas plásticos, escultores, grabadores, dibujantes, y pintores de notable relieve profesional. Levantan sus creaciones y su enseñanza en el escenario social "sin jactancias, ni humos, sencillamente con el deber de sus vocaciones y sensibilidades". Sus principios, el panorama futuro: "desarrollo popular y ancho de lo artístico-cultural; divulgar las producciones realizadas por artistas pinareños: conquistar mayor capacidad de comprensión hacia el Arte; celebrar exposiciones, conferencias, charlas y diálogos; exihibir películas, láminas, libros, etc., dando de este modo impulso ascendente al sentimiento eterno de vida en el Arte...". Integraban este grupo: Atilano Armenteros, Miguel A. Chaumont, Julio Fuentes Pino, Juan Ramón González, Tiburcio Lorenzo Sánchez, Universo Picazo, Fausto Ramos y Ricardo Tejedor.

Punta sale a la palestra cultural con la presentación de la Primera Exposición de Artes Religiosas en el palacio Municipal de Pinar del Río.

La muestra define los afanes y calidades, "... es cielo abierto y esperanza en tierra de promesas". Asisten a la inauguración todas las autoridades locales y representaciones de las instituciones cívicas, culturales y religiosas. Lorenzo presenta su magnífica creación pictórica "Cabeza de Cristo" (óleo) "ejecutada en plasmación bíblica de universal impresión... su creación nos tiene aquí en arcilla etérea..."(6).

Los artistas trasladan a sus logros religiosos toda la fortuna espiritual de sus modos de ser, ver y sentir. El drama bíblico que en Jesús se protagonizó viene ahora en pincel y talla. Esto ocurría el 2 de mayo de 1955. La crítica no pudo ser más elogiosa. El redoble de tambor mítico y poético estremece la basamenta socio-cultural sobre la cual se afianza Tiburcio Lorenzo. "Punta" clava en el sentir popular el artículo 27 de la declaración Universal de los Derechos del Hombre (1948, ONU): `toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida de la comunidad, a gozar y participar en el progreso científico..."(7).

Entre las personalidades más notables asistentes a esta inauguración estuvieron Monseñor Evelio Díaz, Obispo de la Diócesis; el Dr. Francisco Sánchez, Alcalde Municipal; Manuel Herrera, historiados de la ciudad(8).

Lorenzo se afianza en la plástica.

Sus cuadros presentados en el XXXI Salón de Bellas Artes de La habana (en febrero de 1949) sirvieron de catalizador al fenómeno de aceptación y validación de su obra. Luego se repetía la experiencia en el XXXII Salón Nacional de Pintura y escultura, que anudaría "vidas ennoblecidas por el arte", y enriquecería el ímpetu y los esfuerzos de lograr una cultura patria. El constante batallar de Lorenzo, la continua búsqueda de sus raíces, justifican el horizontalismo del pensador Lessing "los hombres no se miden por el éxito sino por el esfuerzo que han dedicado a alcanzarlo". A este Salón se presentaron más de 100 obras, siendo seleccionadas solamente 71 de ellas. "Noble Semilla". (óleo), estaría dentro de las obras de Tiburcio escogidas para la muestra.

Bellas Artes y sus salones serían siempre plaza fuerte del pinareño: Su Círculo, en 1958, verá otra de sus muestars ("Paisaje", óleo, será galardonada); el XXXIV Salón Anual; el II Salón de Otoño (Pintura) a partir del 20 de noviembre de 1958, etc.

Regresemos al Primer Salón Nacional de Artes Plásticas celebrado en la ciudad natal en mayo de 1955. Los salones de la Sociedad Liceo servirán de sede. Auspiciado por el "Liceo Unión Pro-Arte" (LUPA) -al cual pertenecía Lorenzo-, animado y presidido por el Dr. Alberto Fernández Riquer, fiscal de la Audiencia Provincial, a la par de artista por naturaleza y vocación. LUPA surgirá para intentar llenar el vacío y propender al mejoramiento artístico, para dar a conocer a los valores pinareños, en pos de incrementar el desarrollo cultural. Se proponían brindar al turismo una venta de mérito en cuanto a tipicidades vueltabajeras. LUPA sufrió de muerte súbita.

Un año después, en abril de 1956, un acontecimiento cultural en un marco de selecto conglomerado social y artístico, nos traerá al "Dueño y Señor del Paisaje". Presentado por la Dra. Rina Malo, tendrá lugar el Salón de Pintura y Escultura del Lyceum Femenino Pinareño. "Punta" y el Instituto Nacional de Cultura serán sus patrocinadores. "Flamboyán" y "Alborada" (óleos) fueron las obras presentadas por Lorenzo.

Para la inauguración de la Galería "El Prado", en el paseo de Martí en La Habana, será invitado Lorenzo. "Expone Tiburcio Lorenzo sus paisajes según su modo, a la vez realista e impresionando en un impresionismo que no alucina lo mental...". Es esta visión, diferente a las anteriores muestras. Un avance, una variante en respuesta feliz y certera a las distintas demandas del paisaje, sin exclusión ni merma de las específicas cualidades que son norma y técnica de este paisajista.

Tampa en 1955 conmemoraba el centenario de su fundación como ciudad. La que acogió con los brazos abiertos a nuestros emigrados, que les brindó paz y trabajo, hogar y cooperación en el logro de sus ideales, fue centro donde Martí desarrolló con mayor intensidad su labor libertadora. Tampa recibirá en su seno a un grupo de artistas cubanos, en él: Tiburcio Lorenzo.

"HOMBRE SUPERIOR APRENDE A REIR"

Nietzche.

La labor educativa de la Escuela Provincial de Artes Plásticas se hizo extensiva a todos los pinareños abriendo paso e inventando una buena dosis de entusiasmo a sus actividades docentes. Todos los años, al finalizar el curso, se ofrecían exposiciones de los trabajos confeccionados en la escuela. Con ello se demostraba el avance cultural de los alumnos y la capacidad pedagógica de los profesores. La fama, prestigio y simpatía de tales eventos se fundieron en la sociedad pinareña con la presentación, en noviembre de 1955, del Primer salón de Humoristas expuestos por el grupo "Punta", en los salones del Gobierno Provincial.

Faceta novedosa en la labor de Lorenzo que hace un paréntesis en su paisajística para hacer suyo el consejo de Nietzche de enseñar a los hombres a reír. Pero las pretensiones eran más abarcadoras: dar a Pinar del Río el privilegio de ser la primera ciudad del interior de la República que ofreciera exposiciones de este tipo.

El medio comunitario captó bien las intenciones y las supo agradecer, hasta el pasquín intencionado que decía: "La entrada es gratis... a la salida la alcancía del Comité". (Lorenzo presentó en esta ocasión "cuatro negros e un tiro y...", técnica: lavado, dibujo cómico). La crítica de la época calificó la exposición como la de mayor éxito cultural en la provincia. Aún en medio de las penosas dificultades, los profesores de la escuela decidieron formar su identidad cívica que tenía como lema `la construcción del edificio que la "Escuela de Artes Plástica" necesita y Pinar del Río también merece´. Justo, pero utópico aún.

RETORNO A "EL PRADO".

En febrero de 1959 Lorenzo regresará a la Galería de Prado. "Sus cuadros tienen el don de la calidad y la belleza al mismo tiempo... sencillamente arroban" -expresaba el catálogo de la exposición personal.

El Diario "La Marina" -a través de Adela Jaume expresó_ "... constituyen un homenaje a la esplendente naturaleza de la patria con su cielo límpidamente azul, con sus verdes brillantes, con ese mágico embrujo que respira y trasciende de todo su paisaje. "Sus famosos `Luz Tropical´, `Valle de Viñales´, `Rincón Pinareño´" -todas galardonadas anteriormente- arrancaron de la crítica tales comentarios.

El 4 de mayo de 1960, tras una visita a nuestra ciudad, el Dr. Jorge Mañach envía una elogiosa y aclaratoria carta al señor Lorenzo. En ella expone su agradecimiento en cuanto a hospitalidad y atenciones que Lorenzo y esposa le brindarán en la visita. Agradece en especial el "bellísimo paisaje de Viñales que para mí pintó". Sus deseos, no satisfechos hasta entonces de poseer uno de estos paisajes, se veían potenciados con el "paisaje incomparable" pintado por Lorenzo. "Domingo Ramos me lo había prometido pero nunca llegó a cumplir su promesa. Aquí, entre Ud. y yo, acaso no olvidaba que yo, alguna vez, enjuiciando su obra pictórica, no dejé de mezclar a los elogios algunos reparos: particularmente cierta crudeza y agrura en el color". Y sobre Lorenzo "...Su finura de matices en lo cual Ud. supera a mi juicio al gran pintor desaparecido". Sabio quite en magnífica lid. Sabia apreciación del severo crítico e historiador que ya en 1957 había elogiado sin reparos la obra de Lorenzo durante la exitosa exposición de sus lienzos en Madrid.

Gracias a Dios, el apocalíptico catálogo de 1971 tras su exposición de Retratos y Paisajes en la galería de pinar del Río, era una falsa interpretación del oráculo artístico. En este, con rudo patetismo, se lee: "Esta será su última exposición Personal..." Nada podrá contra el incontenible Tiburcio. El ansia del Titán no será domeñada: el 20 de setiembre de 1972, su obra "Ciclón" es representada en la emisión de 4 sellos de correos con motivo del Decenio Hidrológico Internacional. "Por su rigor científico, su belleza y realismo" -opinaba la Comisión Nacional cubana de la UNESCO. Figuraban, además, Domingo Ramos y Antonio Rodríguez Morey.

Fiel a su origen confiesa: "Al morir Domingo Ramos, me sentí comprometido con ese estilo, pues siendo pinareño y tener en este pedazo de Cuba lugares tan bellos, no podía desatender el reto... cuando veo un paisaje me siento contento, y cuando me dispongo a pintar me entrego a esa imagen que se presenta ante mis ojos...".

Sobre Domingo Ramos y su técnica, Lorenzo ha dicho: "la paleta de él no influyó en mi. Su técnica era brillante, muy bonita, interesante. Yo tenía una técnica diferente, éramos muy amigos... Yo tenía mi propia rebeldía, mi colorido. No veo en mi obra influencia de otros pintores"(8).

Su peculiar manera de aprehender el paisaje de Vueltabajo volvería a admirarse en su singular muestra de 1981, de nuevo en la Galería "Amelia Peláez" del parque Lenin, después de haber sido premiado en el Salón Nacional de Paisaje "Leopoldo Romañach" en 1980. Y en esta década, Lorenzo y su pueblo, serán víctimas de una nueva injusticia periodística: Durante el "Salón Paisaje 82", que incluyó cerámica, dibujo, diseño gráfico, fotografía, grabado, humorismo, pintura y escultura... -una oferta por demás sugerente- se editó un catálogo representativo que incluía un "Panorama del Paisaje en Cuba". Se habla de Serres, Mason, Laplante, Menocal, Romañach, Domingo Ramos, Victor Manuel, Carlos Enríquez... no incluyendo a su real y connotado "Dueño y Señor".

¿Ignorancia o crueldad? -No podremos juzgar pues no somos Dios, pero la historia y el pueblo, el pueblo que ama el ARTE, el paisaje de su tierra, sabrá hacer justicia a tal "desliz".

Ajeno a vicios especulativos antiartísticos -tan de moda hoy-, a falsas codificaciones monetarias, Lorenzo mantuvo siempre su fe en el arte, en la obra humana trascendente. Representar con signos naturales sin distinción de educación, la naturaleza natal, el ambiente criollo y raigal, fue el objeto de sus cruzadas. Extrajo de los hombres sus mejores sentimientos utilizando un lenguaje estético asequible, una dinámica interior sentida y verosímil. ¿Quizá sirvan estas conjeturas para explicar su inexplicable ausencia de los medios oficialistas que han manejado el arte recientemente? O el ¿por qué es "raro" Lorenzo dentro los hombres que con él conviven? o ¿la razón de nuestro sentido aprecio?...

Muchos críticos atacaban el realismo de Lorenzo, sus "copias" del original, pero... si se mantiene el éxodo de artistas, y en especial de artistas plásticos, y dentro, paisajistas como Tomás Sánchez; si la inevitable desaparición biológica se adueña de los lienzos, mostrando tan sólo burdas muestras de un arte entre comillas; si los "ismos" acomodan al artista plástico; si el crítico benévolo y apóstata tiende puentes invisibles y terribles entre el kitsch vulgar y el arte que recién nace en una tierra casi desolada... ¿qué tendrán nuestros críticos para hacer su labor? ¿Cómo verán nuestros hijos o nietos lo que no supimos conservar y admirar? ...Dios ha puesto a Lorenzo ante nuestros sentidos para que pintemos nuestros lienzos con el verdor y azul de nuestra patria, de nuestras palmas, de nuestros valles.

No es menos cierto que la obra del "Titán del óleo" sufrió de una lamentable dispersión. La bondad, en ocasiones extrema, la modestia y las buenas intenciones del maravilloso artista, hicieron que sus cuadros se tornasen espíritus volátiles en manos ajenas y egoístas al arte. Su esposa, albacea eterna de su obra, también sufrió de tales "pérdidas". "He hecho tantas obras que ya perdí la cuenta, creo que llegué a las mil, en el extranjero hay muchos de mis cuadros", Alemania, Bulgaria, Polonia, Rusia, Méjico, España, Hungría, Corea, Argentina, parte de África, los estados Unidos.

Finales.

El 20 de Octubre de 1987 se celebró el V Salón Provincial de Artes Plásticas presidido por Pedro Pablo Oliva -a quien Lorenzo considera como "el más sobresaliente de los plásticos pinareños". En esta ocasión se rindió homenaje al pintor, artista... al poeta del paisaje pinareño.

Durante las décadas del 70 y el 80 Lorenzo mantuvo su febril accionar, combinando -siempre- el magisterio con la creación plástica. "Quiero llegar a las entrañas de la naturaleza, sobrepasarla...". Como un Fausto, entrega su alma, su vida, a plasmar su visión majestuosa de nuestro entorno. Sus primeros planos, de mensajes directos, poéticos, sin transformar la realidad; su búsqueda en el lienzo del sentir interior, de su mundo rico e intangible; su inspiración" ...es muy difícil de explicar, es un momento que tiene uno, se ven las cosas con más facilidad, y más suerte, depende del estado de ánimo que tenga el artista. Pero lo cierto es que hay días en que uno no tiene ganas de pintar y nada sale bien".

Es muy probable que Lorenzo concluyera su actuación en la escena pictórica alrededor de 1991. Su salud no es buena, pero su espíritu lo mantiene eternamente joven.

Epílogo.

Sirvan de justo colofón las palabras del más versátil y carismático de los críticos de ARTE pinareño, el Dr. Aldo Martínez Malo: "Lo que más nos ha impresionado del artista es su humildad, esa sencillez en que se ha desenvuelto su existencia dedicada por entero a la plástica. Nada hay en él de pose, de exhibicionismo. Su personalidad define su obra. Hay una perfecta comunión en lo que es y en lo que hace.

Sus paisajes tienen la particularidad de refrescarnos el sentido visual. Hay buen gusto en el juego de colores, armonía cromática que por momentos crea la ilusión de estar contemplando el lugar de inspiración".

NOTAS:

  1. Apuntes sobre la pintura el grabado en Cuba, Jorge Rigol, Edit. Pueblo y Educación, La Habana, 1983, pg. 188.

  2. Laminario de Artes Plásticas, José Delarra, Dirección Política de las FAR, Febrero 1990, pg. 72-73.

  3. "Un Romántico de los pinceles", Gerrillero.

  4. Apreciación de las Artes Visuales Ramón Cabrera Salort, Edit. Pueblo y Educación, 1978, p. 148.

  5. Guerrillero, entrevista a Tiburcio Lorenzo, 1978.

  6. Juventud Rebelde, Viernes 8 de enero de 1988.

  7. Abate Du Bos. "Reflexiones Critiques sur la Poésie, et sur la Peinture", Tissat, París, 1770, Tomo II, sección I, pg. 7.

  8. "Heraldo Pinareño", mayo 1955.