APRENDE DE LA HISTORIA DEL TABACO.
El primer asentamiento de
Pinar del Río, de cuyo entorno geográfico tomó nombre el pueblo naciente en los Caminos
de Abajo y del Sur, donde hoy convergen las calles Vélez Caviedes y Recreo, ocurrió a
principios del siglo XVII según los "Anales y Memorias de la Real Junta de Fomento y
de la Real Sociedad Económica" (Habana, 1859, serie 4, tomo 2, pág. 198).
Sin embargo, el primer documento escrito que testimonia la vida de nuestro pueblo
es precisamente la Fe de Bautismo que da inicio al Archivo Parroquial de San Rosendo
correspondiente al Domingo 2 de Agosto de 1699 y que hoy se conserva en dicho Archivo. En
innumerables pueblos en que no se conoce la fecha exacta de su fundación se considera
esta el día del primer bautismo que aparece en los archivos.
Con el paso del tiempo, las inundaciones por las frecuentes lluvias de la zona en
que estaba enclavado el pueblo y la Iglesia y su cercanía del río, provocaban grandes
daños a los pobladores, hasta que en 1750, para evitar perjuicios mayores se comenzó a
trasladar el centro del pueblo para "un collado cuyo punto culminante se halla en la
actual Plaza de Independencia" según consta en oficio dirigido al Gobernador General
de la Isla por la Junta Municipal de la Nueva Filipina con fecha 2 de Octubre de 1858.
(Santovenia E., Ensayo Histórico, pág. 17).
Un buen sacerdote llamado Don Tomás de la Luz hizo construir, con su dinero, el
segundo templo del entonces llamado "Partido de San Rosendo de Pinar del Río"
(sic) según aparece en escritura del año 1775.
La nueva iglesia se inauguró en 1764 en el lugar que hoy ocupa la glorieta del
parque de la Independencia, su frente daba para la calle del Camino Real de Vueltabajo y
poseía un cementerio a la usanza de la época.
Pinar del Río, cabecera del territorio.
El nuevo asentamiento, el desarrollo de la población y la mayor facilidad para
comunicarse con La Habana tanto por el puerto de la Coloma, como por el entonces casi
intransitable Camino Real de Vueltabajo, trajeron para Pinar del Río la cabecera de la
Tenencia de Gobierno de Nueva Filipina que era como se llamaba entonces nuestra región.
La orden de su traslado de Guane para Pinar fue recibida y ejecutada por el Gobernador en
1787, solamente 13 años duró aquella primacía de Guane a orillas del Cuyaguateje pues
fue el 23 de Julio de 1774 que había sido declarada cabecera de Gobierno por Don Felipe
de Fondesviela, Marqués de la Torre y Gobernador de la Isla de Cuba, en su honor este
territorio recibió el nombre de Nueva Filipina.
"Pueblo mío, que estás en la colina,
tendido como un viejo que se muere,
la pena, el abandono, son tu triste compañía..."
Esta canción popular de nuestros días puede muy bien describir la suerte de
Pinar del Río durante las tres primeras décadas del siglo XIX. Desde el final de la
anterior centuria el Conde de Mopox y de Jaruco en recorrido por esta región de la Isla
sólo encontró "un pequeño pueblo compuesto por 20 ó 25 casas todas techadas de
guano y su parroquia, carecía de factoría de tabaco mientras Guane y Mantua la tenían
desde mucho antes". de las factorías hablaremos después. El Ayuntamiento integrado
por un alcalde, cuatro regidores y un síndico creado en 1813, no llegó a organizarse
bien ni a funcionar pues al año siguiente se ponía en vigor una nueva constitución en
España que intentaría abrir el sistema político de las islas de ultramar a un régimen
más democrático en que podía elegir los gobiernos provinciales y municipales todos los
súbditos de más de 25 años. Sin embargo, el Gobernador Apocada, por la premura y otras
crisis internas y externas, hizo las diligencias para instaurar el sistema electoral
agenciándose para dejar las cosas como estaban aunque con diferente modo de nombrarlas y
manipularlas.
LA "HISTORIA DEL TABACO".
También nuestra vida económica tuvo, en aquella época, situaciones muy
tristes, solamente mencionaremos una de las medidas que más perjudicó la vida de
Vueltabajo: el estanco del tabaco.
Así fue la historia.
El tabaco de Vueltabajo era solicitado con mucho aprecio en el mercado mundial
por su calidad indiscutible, esa demanda creció increíblemente en la primera mitad del
siglo XVII.
Los vegueros de Pinar del Río vendían sus cosechas en el mercado libre a
cuantos compradores, estatales o particulares lo demandaran. Esta era una razón de las
que explica, por qué aún en medio del poco desarrollo de la vida campesina de la isla,
los vegueros de Pinar del Río han tenido un nivel de vida superior a los de las zonas
cañeras y orientales del País.
Entonces el Rey Felipe V dictó una "Instrucción" el 11 de abril de
1717, mediante la cual el gobierno español prohibía la venta de tabaco a particulares y
obligaba a los cosecheros a vender todo el tabaco a los funcionarios estatales de una
oficina establecida por el gobierno llamada "FACTORÍA". También prohibía la
libre exportación de la aromática hoja.
Esto trajo como consecuencia:
la
sublevación de los vegueros.
la
protesta de los priores de los conventos que recibían donaciones de los vegueros y que
decían claramente que "si se estanca el tabaco, ningún mercader lo querrá ni
podrá comprar... de lo que resultará que los labradores no lo siembren..." (Acta
Capitular del Ayuntamiento de la Habana, 27 de Sep. 1717, fol. 564-566).
la
disminución de la producción del tabaco y de su calidad.
nada
menos que UN SIGLO DESPUÉS en 1817 otro Rey, Fernando VII, de funesta actuación en su
Patria tuvo para Cuba este real decreto:
REAL DECRETO 23 DE JUNIO DE 1817
ABOLIENDO EL ESTANCO DEL TABACO
Y DECLARANDO EL MERCADO LIBRE.
"... Considerando que sólo un comercio libre y protegido entre españoles,
europeos y americanos puede verificar en ambos hemisferios, y aún restituir a su antiguo
esplendor la agricultura, el comercio, la industria y la población; fijé mi soberan
atención sobre el fomento y cultivo de la preciosa hoja del tabaco tan importante, por el
privilegio exclusivo que la naturaleza ha dado al sueño de la Isla de Cuba de producirla
de la más exquisita calidad...
La errada política que en esta parte se ha observado bajo el espacioso título
de celo de los intereses del real erario... fue una de las causas que contribuyó a que
mirasen con indiferencia el cultivo de sus feraces campos...
Art. 1- Que los privilegios de la factoría de tabaco de la Habana queden
abolidas.
Art. 2- Que se alce el estanco del tabaco en la Isla de Cuba.
Art. 3- El cultivo, venta y tráfico de toda clase de tabaco será libre en ella.
Art. 4- La vigésima parte de la cosecha será el tributo real (impuesto) que
debe pagarse.
Art. 5- Los fabricantes de la isla de Cuba constituirán gremios..."
(Pichardo H.Doc. para la Historia de Cuba. Pueblo y Educación, La Habana, 1986,
págs. 147-261).
Esta otra historia del tabaco provocó que, durante un siglo, los vegueros de
Pinar del Río se preguntaran:
¿por qué disminuyen nuestras cosechas?
¿por qué mengua la calidad del tabaco?
¿por qué miramos con indiferencia el cultivo de nuestros fértiles campos?
Mientras tanto la ciudad, desde lo alto de la colina, miraba languidecer nuestras
empobrecidas vegas de tabaco.
Pero como no hay mal que dure 100 años, dos meses después del siglo, otro Rey
se dio cuenta de los errores cometidos.
Y se levantó el estanco del tabaco... así pudo seguir la historia: los
vegueros, como buenos cubanos, pronto se recuperarán.
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