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EDITORIAL
 

 

LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

 

 

"Vitral" cumple cuatro años. Es poco para una publicación y mucho menos para la vida de una obra de la Iglesia bimilenaria, pero esta revista nació creyendo en "la fuerza de lo pequeño y en la eficacia de las semillas de la verdad..."tal como expresara el Papa Juan Pablo II en su discurso al mundo de la cultura refiriéndose a la mística del Padre Varela.

"La libertad de la luz" ha sido intención y programa. Una libertad que tuviera su fundamento en la verdad y que fuera respetuosa y responsable con relación a los derechos y libertades de los demás. "Si, libres, con la libertad que nos trajo Cristo" improvisó el Papa en la Misa de la Plaza José Martí cuando el pueblo gritaba "El Papa, libre, nos quiere a todos libres". Porque la libertad no es empellón, ni garra, sino clima de confianza, aire compartido, convivencia en paz. Esa es la inspiración cristiana de la libertad.

Luz y transparencia que permiten los matices del vitral y la diversidad de tonos en cubano mestizaje. La luz de la verdad vivida y compartida. La luz de la verdad que nos libera en el interior. La transparencia del hermano que no tiene trastiendas, ni doblez, ni oportunismos, ni manipulaciones, porque la luz misma las pondría en evidencia. Creemos que la transparencia es el camino de la liberación interior y de la renovación de las estructuras. Sin transparencia no hay cambio. Porque la mentira oscurece el camino y la confusión paraliza el espíritu.

La transparencia es la ventana de la verdad. Es el remedio de la doble moral. Y es lo que más duele cuando se vive en la mentira. Ser transparente es el primer paso para ser libre.

La transparencia es ejercicio de sinceridad con uno mismo. Es abrir la vida a la verdad. Es abrirse a los demás para vivir en comunidad.

La transparencia es hija de la luz y la deja penetrar hasta el hondón del ser humano. Así dice una milenaria Secuencia al Espíritu Santo: "Entra hasta el fondo del alma, Divina Luz y enriquécenos, mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro".

El vacío del hombre cuando no vive en el espíritu de la libertad y en la transparencia de la verdad es la mayor pobreza. Porque no se trata de la falta de algo sino del vacío interior y de la oscuridad del espíritu.

Desde esta perspectiva es que deseamos acercarnos a la libertad de expresión. Que no es solamente poder publicar en prensa escrita, ni poder hablar en público y en privado, ni es solo poder expresar lo que se siente como todos deseamos. Es algo más profundo. Es poder llenar de luz de verdad nuestro vacío interior de modo que se desborde en la transparencia de la palabra y de los gestos.

La libertad de expresión es un derecho esencial al espíritu humano que no puede vivir amordazando la Luz que lo creó. La libertad de expresión es un derecho de Dios que es el origen de la libertad de la luz y es la Luz misma, sin ocaso y sin medida.

La libertad de expresión es la más genuina expresión de la libertad. Por eso un pueblo que no goza de la libertad de expresar lo que vive, no vive en libertad. Es un pueblo empobrecido y sin luz, porque como dijera el Arzobispo de Santiago de Cuba en su saludo al Papa: "los más pobres entre nosotros son aquellos que no tienen el don preciado de la libertad".

No se trata entonces simplemente de lo que "se puede decir o no decir", sino de lo que se puede ser o no ser, de lo que se puede vivir o de lo que dejamos morir. No se trata sólo de una de las libertades cívicas fundamentales, o de uno de los derechos humanos irrenunciables, se trata de la esencia de la luz, de la razón de ser, del meollo de la vida. Vida sin libertad para expresarse no es vida sino mordaza. Se puede acallar la voz, pero no el espíritu. Se puede censurar la palabra pero no la luz que le da origen. Se pueden prohibir libertades a los hombres pero jamás acallar el alma de los pueblos.

En ningún lugar de la tierra hay total transparencia para la libertad de expresión porque el mundo está marcado por huellas de oscuridad. Pero en ningún lugar se puede oscurecer por completo la libertad de expresión. La libertad de la luz es imposible de amordazar porque es transparencia imparable.

Cuba se debate en el claroscuro del amanecer y mientras trabajamos por alcanzar mayor libertad de expresión para todos los cubanos, sabemos que nadie puede detener el día. Nadie. Porque la luz llena el vacío del hombre que jamás renuncia a dar sentido a su vida con la libertad de sus transparencias.

Es la luz de cada hombre que lucha por ser mejor. Sólo teme a la libertad de la luz, que es la libertad de la verdad, quien teme a la transparencia porque vive en la oscuridad de la mentira. Quien amordaza la luz de la verdad, apaga el espíritu del hombre y empobrece el alma de los pueblos.

Por eso el Papa imploró en Santiago de Cuba: "El bien de una nación debe ser fomentado y procurado por los propios ciudadanos con medios pacíficos y graduales. De este modo cada persona, gozando de libertad de expresión, capacidad de iniciativa y de propuesta en el seno de la sociedad civil y de la adecuada libertad de asociación, podrá colaborar eficazmente en la búsqueda del bien común." (no.4)

"Vitral", en su cuarto aniversario, se une a todos los cubanos de buena voluntad que buscan la libertad de la luz, la transparencia de la expresión, y la independencia de la palabra. Acude a Aquel que es el Verbo Eterno y la Palabra hecha carne, y mientras enciende esta pequeña luz, esperanza que anuncia la mañana, clama, aún desde la noche, este Himno de Laudes:

 

 

"De mañana te busco, hecho de luz concreta

de espacio puro y tierra amanecida.

De mañana te encuentro, Vigor, Origen, Meta

De los profundos ríos de la vida.

 

No hay brisa si no alientas, monte si no estás dentro

Todo es presencia y gracia; vivir es este encuentro:

Tu por la luz, el hombre por la muerte.

 

¡Mira que es desdecirte dejar tanta hermosura en tanta guerra!

Que el hombre no te obligue, Señor, a arrepentirte

De haberle dado un día las llaves de la tierra."

 

 

 

Pinar del Río, 20 de Mayo de 1998

96 Aniversario de la República de Cuba.