El célebre libro de Fromm, "El
miedo a la libertad", sería titulado hoy de modo distinto
por su no menos célebre autor. Llegaría a nuestras manos,
según Rainer Funk, albacea del escritor y presidente de la Sociedad
Internacional que lleva el nombre de filósofo, como "El
miedo a la realidad", porque el problema del hombre actual es aceptarse
como es.
"El
miedo a la libertad", uno de los libros más conocidos de
Erich Fromm, hoy se titularía "El miedo a la realidad",
porque el problema del hombre actual no es lograr más libertad
sino aceptarse a sí mismo como es. Así lo cree Rainer
Funk, que preside la Sociedad Internacional Erich Fromm y participa
estos días en Madrid en un seminario sobre el pensador alemán.
A pesar de que el psicoanálisis está en declive -soy muy
escéptico acerca de que tanto como teoría o como método
terapéutico tenga en el siglo XXI el mismo significado que ha
tenido en el XX-, afirma Funk-, la figura de Erich Fromm (1900-1980)
ha encontrado en el centenario de su nacimiento un eco que va más
allá de la aceptación de la escuela que representa. España,
después de Alemania e Italia, es el país europeo que más
interés ha demostrado por Fromm y prueba de ello es el seminario
que estos días ha organizado el Goethe Institut en Madrid. Rainer
Funk, que fue asistente de Fromm en los últimos seis años
de su vida, considera que la obra de este psicoanalista de la sociedad
o filósofo social es extremadamente actual, a pesar de que las
conclusiones de su célebre ensayo sobre el nazismo de los años
cuarenta o su compromiso con la izquierda en Estados Unidos de los años
sesenta queden ya muy atrás. Fromm había emigrado a Norteamérica
en 1933 y entre 1959 y 1974 residió en México, en cuya
Universidad impartió clases. Murió en 1980.
Una de las razones de su actualidad, según quien es albacea de
los derechos de autor de Fromm, es su desarrollo sobre el concepto de
necrofilia, que toma prestado de Miguel de Unamuno, a quien siempre
citó en sus disertaciones sobre este punto. Para Fromm, a la
sociedad le (fascina más lo que no tiene vida que lo que está
vivo pero no puede cuantificarse; no triunfa la política que
es humana o social, sino la que se puede contabilizar, del mismo modo
que la ciencia sólo lo es cuando es mensurable).
Junto a esta idea Fromm utilizó otra de igual actualidad basada
en la (orientación hacia el marketing), según la cual
a la sociedad sólo le preocupa "la escenificación,
el presentarse de la forma que pueda venderse mejor, que consiga más
éxito". Es lo que planteó en su obra. (Tener o Ser).
Lo que Fromm escribió allí hace años es exactamente
lo que ocurre hoy. La gente sólo busca alcanzar fama, tener buena
imagen, y nadie sabe ya lo que el hombre en realidad es; ya no importa
ser sino aparecer, afirma Funk.
Esta huida de la realidad sería precisamente la que hoy centraría
el capital libro de Fromm "El miedo a la libertad". Según
su máximo investigador, el problema del hombre actual no es la
libertad, no es la pregunta de si es libre o cómo puede ganar
más libertad, que tanto importaba a quienes crecieron en un mundo
de autoritarismos, sino el de la percepción de la realidad. Hoy,
cuando la posmodernidad prefiere la escenificación, sin mirar
a ver lo que se esconde tras el decorado, hay que luchar para que los
hombres no huyan ante la realidad, sino que sean capaces de aceptarse
como son.