Revista Vitral No. 43 * año VIII * mayo-junio 2001


MEMORIA CULTURAL

 

TROPICAL MELODY: UNA AGRUPACIÓN PARA DISTINGUIR

ADALBERTO CABRERA ESPINOSA

 

 

Ya lo dijo el poeta... "el son es lo más sublime para el alma divertir"
Y ¿quién que no sea cubano, no se mueve al compás, cuando escucha ese ritmo tan nuestro y hasta echa su pasillito?
Charlo con un sonero, a quien tengo el honor de conocer desde que éramos niños en La Flora, donde ambos nos criamos. Siempre tuvo preferencia por estos ritmos que calan en lo más hondo, y más cuando tuvo como compañeros en su niñez a valores de nuestra música, como Andrés Echevarria "El Niño Rivera" a Miguelito Cuní, a Armando Silva, Catulo y otros muchos.

 

Lázaro Garriga, junto a su hermano Mario, en la mañana, con el trés y el contrabajo se deleitaban tocando nuestro rico son, y esa gama de melodías que componen y forman parte del rico folklore cubano.
Duros tiempos, en que había que hacer algo... y ellos se deleitaban tocando son, así fue su niñez.
Y eso, que estaba bien arraigado en su corazón, no se marchitó, al contrario cada día fue creciendo, hasta llegar a la madurez en que fundó en 1952 el conjunto "Tropical Melody", después de un periplo por el cubanísimo "Edén Pinareño". Los "Jóvenes Amigos", "Estrellas de Elio" y otras agrupaciones de su tiempo, que como él, tocaban son para calmar sus penas, para deleitarse, por que "el que canta... su mal espanta"..
Siempre en la música, ha habido y habrá, románticos que no solo deleitan a quienes les escuchan, sino también a sí mismos, porque el músico que no siente y se emociona con su música.... ese dura poco en el oficio.
Lázaro buscó a un grupo que como él, les gustaba lo que hacían, les entusiasmaba ensayar, montar números, interpretar lo último que se escuchaba en la radio, ayudar a los suyos, tocando ya fuera una guaracha, un montuno, un bolero, lo que fuera, y brindárselo en esa forma tan agradable que es... tocándolo, interpretándolo.
Los uniformes, no sin sacrificios salieron de sus endebles bolsillos, de sus depauperadas economías, y le dieron más vista, más elegancia al propósito que les animaba, y crearon su conjunto, que ganó simpatías y admiradores, y salieron a la palestra a batirse fraternalmente con lo suyo, con su identidad, sin copiar ni imitar a nadie, como el "Tropical Melody" con su sello y personalidad propia.
Y así llegan hasta nuestros días, porque mientras Lázaro viva se mantendrá la agrupación musical; los sorprendimos en la calle Vandama en el hogar de los Garriga, tocando, por que el que canta, sus males espanta, y añorando tiempos idos, pero pronto estarán amenizando fiestas porque así lo requieren los bailadores, y según promesas, de los que desean que continúe el grupo, para deleite de los de antes y de los de ahora, con lo mejor de nuestra música, de la que son magníficos exponentes. Hay "Tropical Melody" para rato. Eso esperamos.


 

 

Revista Vitral No. 43 * año VIII * mayo-junio 2001
Adalberto Cabrera Espinosa
Eminente locutor de radio. Historiador de la cultura pinareña. Periodista y miembro de la
Fraternidad Pinareña.