Revista Vitral No. 43 * año VIII * mayo-junio 2001


PEDAGOGÍA

 

SEMBLANZAS DE EL SALVADOR: EJEMPLO DE "LUZ" PARA LA REFLEXIÓN

HUMBERTO BOMNÍN JAVIER

 

 

Leyendo el artículo publicado en el espacio Educación Cívica del No. 41 de la revista Vitral, (enero - febrero) titulado "¿Qué tipo de educación quiero para mis hijos?" en el que se invita a la reflexión y al discernimiento en cuanto al derecho de los padres a la hora de elegir el tipo de educación que prefieren para sus hijos, y en el que también se exponen algunos de los fundamentos teóricos que rigen diferentes tipos y estilos pedagógicos, me asaltó la necesidad de compartir una breve semblanza acerca de uno de los estilos y tipos de educación, puesto en práctica por un hombre de pensamiento, un inspirador y fundador sencillo que con su testimonio y maestría pedagógica, nos ha brindado un modelo convincente y positivo que ha dejado su huella en el campo de la Historia de la educación en Cuba.
Se trata de la figura de José de la Luz y Caballero, que al abrir las puertas del Colegio "El Salvador" en La Habana colonial de mediados del siglo XIX, nos invita a meditar y discernir en los presupuestos éticos y pedagógicos que sirvieron y pueden servir al enaltecimiento de nuestras raíces y a la fundación de una concepción viable, a la que nadie ha de temer, por los resultados que en su aplicación aportaron a la realidad y necesidades de los que en sus aulas se educaron y sirvieron mejor a los propósitos nacionales y patrióticos de aquella hora crucial de nuestra historia.
He de emplear en mis propósitos, las propias palabras de un cubano, el Dr. Jorge Mañach, que al celebrarse el Centenario de la apertura de aquella fragua de hombres nos dijo:
"Es el del árbol con sus frutos; el de la matriz moral que fue "El Salvador", con el linaje de vástagos que contó también a los Ayestarán y los Piñeyro, los Gálvez y los Guiteras, los Zenea y los Zambrana..." "...de quien el propio Sanguily dejó escrito que fue" "...el cubano más grande de su tiempo, y el mejor que haya nacido" "...la institución que estaba destinada a ser, no ya un fecundo vivero de caracteres patrios, sino el molde espiritual de toda una época cubana..." "...la víspera había amanecido también para nuestra tierra uno de los hombres solares por el calor y la alta claridad de su espíritu, uno de los próceres de la nación, de la palabra y de la actitud: Manuel Sanguily, destinado a ser, por lo pronto, el más brillante discípulo de aquel Colegio".
Debe ser verdadero motivo de atención y estudio investigativo la labor enjundiosa y formativa que dejó para nuestra historia, el estilo pedagógico y la maestría que con su servicio brindó a la época, a sus hijos, en los cuales se descubre una vigencia extraordinaria para los empeños y exigencias del ahora en que vivimos, de la necesidad y los requerimientos de un hombre como Luz y Caballero que en su testimonio nos presenta un estilo propositivo viable y abierto al enriquecimiento.
¿Y quién fue José de la Luz y Caballero? Fue un sembrador de una ética y de unas virtudes que puso a Cuba en condiciones de tener historia sobre bases cristianas, incadas en las raíces del ideario del Sacerdote y siervo de Dios, Félix Varela, de quien fue, además, discípulo.
En palabras de Mañach "...y muy mal le miden a él y entienden su tiempo quienes no vean que ello era bastante para un hombre, y premisa necesaria para una creación nacional..."
Y continúa: "Don josé de la Luz y Caballero que había nacido con el siglo, muere en 1862, el comienzo de la primera década crítica de nuestra historia. He ahí una nueva y significativa coincidencia. Su vida llena toda la época cubana en que por oscuras y diversas vías, se prepara la acción libertadora".
Veremos que nadie contribuye más que él a acumular uno de los tipos de fuerza necesarios para el glorioso empeño: la energía moral. Su formación le prepara con un doble signo: religioso y científico, en él, signos en armonía de crecimiento humano y de conciencia espiritual. Esa misma dualidad se había venido manifestando en mayor o menor grado caracterizando al patriciado incipiente de nuestra cultura en hombres como: Hechavarría, Caballero, Espada y Landa, O'Gaban, Varela, etc.
"Martí vio mucho más claro que los censores antihistóricos de hoy, cuando habló del "silencio fundador" que "a solas ardía y centelleaba, y se sofocó el corazón con mano heroica, para dar tiempo a que se le criase de él la juventud con quien se habría de ganar la libertad que sólo brillaría sobre sus huesos" -Refiriéndose a José de la Luz y Caballero.
Veamos lo que significó para el propio Sanguily "El Salvador..." en aquella atmósfera de intensa espiritualidad, aquel clima de elevación moral que él mismo tanto nos pondera: "...allí hirvió todo un mundo, grande de luz y de belleza; allí se realizó una hermandad sincera y fecunda; allí hubo religión, ideal y patria; en medio del mercantilismo de nuestro siglo, a la materialidad de la vida colonial, parecía haberse trasladado allí un pedazo de la risueña Galilea del siglo primero; allí el entusiasmo encendió corazones para el bien y para el sacrificio; allí la fe reclutó soldados para la lucha y mártires para el cadalso; allí se encerraba, como en preciosa redoma, el perfume de virtudes y de purísimos anhelos que pudieron desprenderse de una sociedad gangrenada. En el seno de la colectividad, minada por el vicio, irritada por la injusticia, enconada por el odio, aquella casa era un oasis apacible de esperanza, de fe y de ventura moral. Pero era más todavía: era un templo consagrado a cuanto digno, noble y elevado se ofrece al respecto y al amor de la humanidad. Y aquel hombre que lo fundara, logró sin proponérselo como un fin calculado, formar en torno suyo un ambiente tibio de paz, de confianza y de pureza que penetraba y dominaba las almas con la fuerza mansa de una religión espiritual. Su secreto consistió en hacerse amar, y ese precisamente fue también el grande, el único secreto de CRISTO."
¿Por qué se conoce tan poco de hombres como éste?
Les invito a escudriñar en estas enseñanzas que este espacio hace insuficiente, busquemos en nuestras raíces el tesoro que ya se deja vislumbrar. La verdad puede ser encubierta, silenciada, manipulada o vilipendiada, puesta a distancia deliberadamente durante un tiempo, pero no todo el tiempo, en ella está la luz que encierra nuestra historia e identidad de raíz cristiana. Que el ejemplo y testimonio de "El Salvador" y el ideario vareliano sirvan de inspiración cristiana en aquel que "primero nos enseñó a pensar" y nos inicie por el camino de la verdad y la reconciliación, el pluralismo participativo, la virtuosidad que sólo la piedad, la fuerza moral y el amor harán triunfar.
Mañach termina su discurso en conmemoración del centenario de la fundación del Colegio ante sesión pública celebrada por la Academia de la Historia de cuba el 27 de marzo de 1848:
"El 68, pues, representó esencialmente el pensamiento patrio de Luz, como el 95 había de representar el pensamiento republicano de Martí. Por delante del Apóstol de pueblo había tenido que ir el maestro de hombres.
Cada cual en su turno y a su manera, le dio a Cuba lo necesario para tener historia. Y es buena lección esa, porque nos recuerda que también nosotros tenemos nuestra tarea de seguidores. Todavía nos parece escuchar que aquellas nobles voces perseveran en su inquieto desvelo y nos llaman a una junta de superior dignidad histórica, pidiéndonos que salvemos la creación lagada, que pongamos más patria en la República y más luz en su libertad".
He aquí un modelo más para el discernimiento y la elección de lo que constituiría una educación fundadora y liberadora que nos viene de nuestras raíces y de nuestra historia, forjadora de nuestra identidad y abierta a la pluralidad de ideas y concepciones, con la energía moral centrada en las virtudes, en la piedad y el amor, indaguemos en nuestra historia plagada de múltiples ejemplos y testimonios que pueden servir en esta hora, para enrumbar una educación en la diversidad enriquecedora y democrática, servidora de los más altos valores humanos y patrióticos.


 

 

Revista Vitral No. 43 * año VIII * mayo-junio 2001
Humberto Bomnín Javier
(Pinar del Río)
Animador del CFCR. Corrector de Vitral.