Madrid, Mayo 16, 2002
Querido Dagoberto Valdés:
A través de mi hija Merche me ha llegado el muy amable párrafo
que me dedicaba usted en la comunicación a ella del 21 de marzo.
Gracias muy de verdad por la fidelidad de su pensamiento y le ruego
disculpe la involuntaria demora en expresárselo porque sólo
recientemente he conocido el texto de esa carta de usted a mi primogénita.
Me alegraría mucho tener noticias más directas de usted
porque sé hasta qué punto es admirable la acción
de usted y de todos sus compañeros en esa querida nación.
El haber conocido a todo ese colectivo es uno de los mejores regalos
que la vida me ha proporcionado en los últimos años. Deseo
que continúen ustedes actuando con el mismo espíritu y
espero que alguna vez tendremos la oportunidad de reencontrarnos físicamente
ahí o en algún lugar. En todo caso, continuaremos unidos
en espíritu.
Cordialmente le abraza su amigo
Joaquín Ruiz-Giménez Cortés
Ex-presidente de UNICEF-España.