Revista Vitral No. 49 * año IX* mayo-junio 2002


HECHOS Y OPINIONES

 

VITRAL: MUEVE IDEAS

RAÚL RIVERO

 

RAÚL RIVERO LEE EL DICTAMEN
DEL JURADO DEL CONCURSO
VITRAL DEL AÑO 1998

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



E
l totalitarismo adora las credenciales. Sus conspicuos y fosforescentes funcionarios llegan al llanto y a la ternura por los solapines, los autorizos, los pases, las tarjetas (blanca, de menor, del comedor obrero) y los carnets.
A veces, esa obsesión policial y sus muros de papel, cifras, edades, nombres del padre y de la madre, profesión y actitud ante las tareas revolucionarias, deben convivir con documentos de otro fulgor y otras esencias.
Son fichas que tienen sus estrías en dimensiones que la burocracia no alcanza a encerrar en sus gavetas. Papeles de identificación que circulan, en esta sociedad ajada y enferma, en tránsito hacia puntos que empiezan a iluminarse.
En un país donde la propuesta oficial no es el cambio positivo y enriquecedor, sino arduas peripecias para durar, la aparición de esos fenómenos es siempre una sorpresa.
Nadie esperaba hace siete años la salida de la revista Vitral.
Ahora que está viva en la república y en el mundo es, para muchos cubanos, un pasaporte decente para presentarse en el porvenir.
Comenzó en nuestro occidente cotidiano y aunque le han puesto traspiés y le han volcado el velocípedo, consigue una infancia saludable, relativamente feliz y rodeada de una libertad sin límites que, como se sabe, es la que tiene su límite en la responsabilidad.
El periodismo criollo halló, dentro de nuestras fronteras,en esa publicación un traje de fervor y alpaca con que vestirse para asistir a la resurrección.
Sus editores abrieron las páginas a todos, sin tener en cuenta los signos políticos y temas que se extraviaron o se sepultaron por décadas, encontraron, encuentran allí espacios y anchuras.
Conocedores como son del entorno en el que se mueve la revista, presumo que sus conductores desdeñaron los manuales y cierta cosmética del oficio para dejar crecer una floresta copiosa y desbordada de la que está necesitado el lector.
No hay artículos largos o cortos. Hay artículos buenos y malos.
Tampoco se propone darle absolución definitiva al pecadillo del descuido formal. Me parece estar ante la voluntad de permitir a quienes han callado tanto tiempo, el ejercicio de pensar y expresarse a mano suelta.
Vitral refleja la vida y convida a la meditación. Nos recuerda en cada número quiénes somos. Mueve ideas y ese movimiento funda un murmullo que puede ayudar a salir de la gran siesta nacional que arrulla, en clave de propaganda, la prensa oficialista.
La academia enseña a podar un artículo y a equilibrar una entrega, pero a ser libre se aprende solo, aunque en Vitral tienen la ayuda de Dios.
Muchos amigos ven ya esa publicación como uno de los documentos que alumbra el futuro que, por lo menos en materia de periodismo, sabemos que comienza en Pinar del Río.

 

 

Revista Vitral No. 49 * año IX * mayo-junio 2002
Raúl Rivero
Poeta y Periodista cubano.