Revista Vitral No. 49 * año IX* mayo-junio 2002


NUESTRA HISTORIA

 

LAS HIJAS DE LA CARIDAD
EN PINAR DEL RÍO

ROSARIO GONZÁLEZ ÁLVAREZ

 

 


"En mi visita a esta noble tierra no podía faltar un encuentro con el mudo del dolor, porque cristo está muy cerca del mundo del dolor. Les saludo con todo afecto queridos enfermos acogidos en el cercano hospital Dr. Guillermo Fernández, Hernández Baquero, que hoy llenan este Santuario de San Lázaro...Saludo a las "Hijas de la Caridad de san Vicente de Paul" que trabajan en este Centro y en ellas saludo a las demás almas consagradas que pertenecientes a diversas instituciones religiosas trabajan con amor en otros lugares de esta hermosa Isla para aliviar los sufrimientos de cada persona necesitada."
Así comienza, el 24 de enero de 1998 el Papa Juan Pablo II sus palabras a los enfermos en el Santuario de San Lázaro.¿Quiénes son estas mujeres, estas monjas, estas "Hijas de la Caridad", que como otras dedicadas a la vida consagrada, que no "temen pasar a la otra orilla" y lo mismo en una aldea de la selva amazónica, que en una populosa ciudad de cualquier parte del mundo, están entregadas a servir al que sufre, a proclamar la Palabra de Dios, a ofrecer el valioso aporte de la religión en la formación de la educación integral del hombre?
La constitución de su organización tuvo su origen en la mente y el corazón de un humilde pastorcito llamado Vicente de Paul. Nacido el 24 de abril de 1581 en la aldea de Pouy, Francia.
Desde niño demostró gran inclinación por los estudios, pero por sobre todo, mostró gran piedad y caridad.
Se ordena de sacerdote en 1600, pero para mejorar su preparación cultural (que el mismo considera incompleta) prosigue cuatro años más sus estudios.


HIJAS DE LA CARIDAD CON ANITA ALONSO A LA DERECHA.


Al fin, tras ardua lucha e increíbles peripecias (estuvo sometido a dos años de esclavitud, capturado por los moros) llega a París, que entonces tenía una población de 250,000 habitantes, donde los pordioseros, los vagabundos, los campesinos sin tierra, los artesanos sin trabajo, los niños sin nadie, se daban cita. En Francia (17 millones de ciudadanos) se calculaban en 1660, 2 millones de mendigos vagando por toda ella.
Allí, sin ejército ni riquezas socorrió galeotes, huérfanos, mendigos, niños, enfermos, logrando conmover el corazón de los ricos que lo ayudaron con su dinero en esa labor. Así llegó el año1663, que tras dar diversos nombres a su agrupación ("Damas de la Caridad", " Siervas de los Pobres", etc.) en que confió a Luisa de Marillac, las jóvenes dispuestas a servir a los pobres, a los niños, a los enfermos, considerándose tal fecha como la fundación de la "Compañía de las Hijas de la Caridad."
Nuestra patria ha tenido el privilegio de tener desde hace años, las hermanas religiosas de esa congregación ("Compañía") y que hayan compartido su vida con nosotros.
Ellas atienden a los que sufren en el significado amplio que tiene esta entrega, tanto física como espiritualmente, cuando se acoge acercándose confiadamente a Dios, rico en misericordia.
Así las hemos visto caminando por nuestras calles, por los barrios marginales, por nuestros campos, visitando seres necesitados de ayuda, llevando la Palabra de Dios a muchos hogares, antes, con sus blanquísimas y amplias tocas, cual palomas de paz y hoy, con sus hábitos de sencilla hechura acorde con nuestro clima, acogedoras y acogidas con cariño por nuestro pueblo, Por Todos admiradas, creyentes o no.
Las primeras "Hijas de la Caridad" que llegaron a Cuba fueron 6, destinadas a la "Casa de Beneficencia y Maternidad", de La Habana. A pesar del interés que mostraba el Gobierno español en el correcto trato y mantenimiento de los niños de dicha Casa de Beneficencia y Maternidad" de La Habana, comprendía que tal cosa no sucedía así, y decidieron solicitar a la Reina Isabel II el envío de "Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul" para la crianza de las criaturas que allí vivían.
Tras dilatadas gestiones al fin, se dictó Real Orden..."Su Majestad no sólo no halla reparo en ello, sino que desea ...que así se verifique cuanto antes....."
A este efecto, dispensó el Padre Codina que las dirigía en España, el envío de 6 Hermanas acompañadas de 2 Padres paules en calidad de Directores y Capellanes.
Formaban esta expedición: S. Casimira Irazoque, Superiora, S. Benita Pérez, S. Eustaquia de Benito, S. Martina Iribarren, S, Agustina Cortés, S. Marta Juana de Lastiegui y los Padres Francisco Bosch y Ramón Vilá.


ANTIGUA PRIMERA CASA, SITA EN LA CALLE MÁXIMO
GÓMEZ FRENTE A LA AUDIENCIA, AÑO 1952.

Salieron de Madrid, el 22 de noviembre de 1846 hacia el Puerto de Cádiz, embarcando rumbo a Cuba el 4 de diciembre a la cual llegaron el 12 de enero de 1847.
En 1854 se funda la leprosería "San Lázaro", la primera confiada a ellas en el mundo. Ya con anterioridad habían llegado, procedentes de Francia, dos Hermanas en 1849 y en 1851, cuando Mons. Antonio María Claret viene a Cuba para tomar posesión del Arzobispado de Santiago de Cuba, llegan con él, 18 Hermanas. En 1854, embarcan del Puerto de Cádiz 32 Hermanas ( el 12 de octubre), y en noviembre del mismo año, 18 más.
Al pasar los años el Gobierno Español en Cuba, "estimando sobremanera y satisfechos de los felices resultados que han producido para alivio de la humanidad doliente los establecimientos de la "Hijas de la Caridad"... confían a su celo el servicio de todos sus establecimientos benéficos"... y pasan a servir a los 4 hospitales de La Habana: el Militar, el civil de hombres, el civil de mujeres y la leprosería.
Así la palabra ¡ " Hermana "¡, gritada a viva voz, acompañada por un estertor de dolor o susurrada como un ruego se oye constantemente en aquellas salas...mientras amputados, vientres destrozados, cuerpos abrasados por las llamas o con toda clase de enfermedades de la época, recibían atención amorosa de ellas. Por ejemplo, una apendicitis aguda producía un dolor tan fuerte que era llamado "cólico miserere", pues terminaba, inexorablemente, con la muerte. ¿Cuántos tuvieron como única compañía su presencia en esos momentos de dolor!
¡Cuántos recibieron palabras de consuelo, rebeldes ante la muerte, pues su falta de fe no los confortaba en ese momento final de la vida, palabras iluminadoras de vida eterna que les permitía morir en paz en sus brazos!
¡ Y qué decir de los leprosos! No sólo eran víctimas de la terrible enfermedad, si no que eran marginados, casi malditos por la sociedad. Y al reclamo de ¡ "Hermana"! aparecían ellas silenciosas, pacientes, dulce el habla, suave el contacto de sus manos que más que sabiduría de ciencia, ofrecían sabiduría del consuelo, presencia de la esperanza y por sobre todo, junto a la acción bienhechora, la oración, aquel que sufría era un hijo del Señor ¡ Esa era su verdad...!
Decía Walt Witman: "todas las verdades están esperándonos en todas las cosas prestas a entregarse más fragantes que las rosas si las contemplamos con un sol de primavera. Más ese sol debe arder en uno mismo...ha de ser el Amor" Y en ellas ese sol es el más brillante del universo: el del Amor de Jesús! "Yo soy el camino, la verdad y la vida".
Ya en 1864 acuden a la llamada de Jesús las dos primeras seminaristas cubanas, dos jóvenes habaneras, que tiene que ir a Madrid para su formación.


LAS HIJAS DE LA CARIDAD DE PINAR DEL RÍO CELEBRANDO
LAS BODAS DE PLATA DE SU HERMANA SOR MARÍA ELENA GARCÍA.
DE IZQUIERDA A DERECHA, SOR MARÍA DEL ROSARIO
GRAJALES(SUPERIORA),
SOR CARMEN DIVAS CASTILLO, SOR ROSARIO PRIETO,
SOR MARÍA ELENA GARCÍA.


En 1866 se constituye en Provincia la Filial, Cuba y Puerto Rico. En 1874, las seminaristas ya hacían sus estudios en la Casa Principal "La Inmaculada", sita en la calle San Lázaro, frente al Parque "Maceo", conocida por todo el pueblo de Cuba.
¡ Y sigue la Compañía nutriéndose de jóvenes ansiosas de servir a Dios, llegando en 1944 a 300 hermanas.
En 1933 estaban a su cargo 14 escuelas, 10 asilos, 6 hospitales con un número total de 302 hermanas.
Es bueno recordar que aunque eran las escuelas de las llamadas "privadas", en todas existían becas para la enseñanza gratuita a niñas de familias de pocos ingresos, incluyendo los uniformes, ya fueran semi-internas o internas.
Desde los años 25 al 59, aparecen a su cargo:
Hospital "Nuestra Señora del Carmen", Caibarién.
Quinta "Santa Luisa de Marillac", Isla de Pinos.
Asilo "Anita Fernández", Cienfuegos.
Academia "San José", Isla de Pinos
"Escuela Parroquial de Monserrat", Habana.
Asilo "Amparo de la Niñez", Camagüey.
Colegio "Nuestra Señora del Carmen, Habana.
Instituto del Cáncer "Kourí",Habana.
"Casa para Hermanas Mayores", Madruga.
Instituto del Cáncer "Dolores Falla Bonet", Santa Clara.
Colegio en el Central "Dolores", Jovellanos.
Casa "Santa Luisa de Marillac", Pinar del Río.
Casa para Impedidos y Subnormales "Cristo de Limpias", Habana.
Dispensario "Cristo Rey", Camagüey.
Colegio "Nuestra Señora de la Caridad", El Cristo, Oriente.
Escuela " Nuestra Señora de la Asunción", Baracoa.
En el año 59 había en Cuba 325 hermanas. De ellas 45% eran españolas, 18% mejicanas, 6% de otras nacionalidades y el resto cubanas.
Tras el triunfo de la Revolución lidereada por el Movimiento "26 de Julio", con la constitución de un régimen de marcada tendencia marxista-leninista, y el pase de sus instituciones a dicho gobierno, se produce un éxodo de cerca de 200 hermanas, quedando en Cuba 66, con un 85% de cubanas, 5% de españolas y 10% de otras nacionalidades.
El Seminario había sido cerrado desde 1961. Se reabre en el 63 para la formación de nuevas hermanas, sin interrupción hasta el día de hoy.
En la actualidad están en servicio:
"La Inmaculada" Casa Provincial y Seminario, Habana
Hogar de Impedidos "La Edad de Oro", Habana
Hogar de Ancianas "San Francisco de Paula", Habana
Casa "San Vicente de Paul", Madruga
Hospital y Hogar "San Lázaro", Rincón, Habana
Hogar de Ancianas "Santa Susana", Bejucal, Habana
Casa "Santa Luisa de Marillac", Pinar del Río
Casa "San Juan Bautista", Pueblo Nuevo, Matanzas
Casa "Santa Catalina Labouré, Baracoa
A nuestra ciudad llegan en 1954.Se instalan en la planta alta de la casa de Segundo del Valle, sita en la calle Máximo Gómez frente al parque "Rafael Morales" (por todos conocido como "Parque de la Audiencia"), pero no por mucho tiempo. La más joven de las hermanas Cavada, Paulita, muere, dejando en herencia su hermosa casa, que colinda con el Obispado, a esta Compañía de religiosas, que allí van a vivir, fundan la Casa bajo el nombre de "Santa Luisa de Marillac".
Llegaron presididas por Sor Asunción Mazot, que junto a su natural actitud de oración era una maestra de la acción fecunda, de entrega a los humildes, de celo en proclamar la Palabra de Dios en todos los ámbitos.


ANTIGUA SEGUNDA CASA DE LAS HIJAS DE LA CARIDAD,
DONADA POR LA FAMILIA CAVADA, HOY DÍA CASA
DIOCESANA NUESTRA SRA. DEL LORETO.


Junto a sus monjas se multiplicaba en su caminar y tan pronto estaba en esta ciudad como haciendo misión en nuestros campos.
¡Y qué sencillez de sentimientos primarios! Bondad, alegría, respuestas rápidas ante cualquier situación que se presentara y que requería de tal actitud. Me cuenta Caridad Horta (Cachita para todos, leal e íntima amiga de estas monjas desde que llegaron a esta ciudad), que a veces la amplísima toca que ella usaba le molestaba y por ejemplo, una vez que iba sentada en un jeep, al lado del Señor Obispo, dicha toca, batida por el viento, le llegaba a la cara. Pues ella, sencillamente sacaba del bolsillo un palito de tendedera" y con él la aprisionaba en la parte de atrás, parece que lo tenía guardado para tales incidentes, y así seguía tan campante como si fuera mejor ataviada que la Reina de España. La Casa de las Monjas pinareñas ha servido durante años, no sólo para acoger en ella a niños y adolescentes que reciben catequesis, sino para múltiples actividades, tanto eclesiales como culturales. Al crearse la "Comisión Católica para la Cultura" fueron sus salones y jardín marco para conferencias, homenajes, celebraciones patrióticas, exposiciones de pinturas, etc. Allí se han oído con igual atención las notas de sabrosos danzones, bailados por parejas del "Club del Danzón" pinareño, en homenaje a la familia Rubalcaba, como magistrales conferencias de distinguidas personalidades, tanto cubanas como extranjeras. En esa sala recibió Mons. Jaime Ortega Alamino al ser nombrado Cardenal, a los representantes del mundo de la cultura pinareña, allí compartió Dulce Mª Loynaz con nosotros, en íntimo coloquio, que creo fue el primer homenaje público que ella recibió después de obtener el Premio "Cervantes".
También el "Centro de Formación Cívica y religiosa" tuvo en la Casa "su casa" para celebraciones de toda clase, al igual que otros grupos parroquiales: de jóvenes, de matrimonios, de educadores, etc.
Todas estas actividades tuvieron en ellas cooperación. Era de ellas la preparación del "bufet" que se brindaba, de la comida que recibían los participantes de las diversas comisiones de los grupos, que durante varios días sesionaban en sus salones. ¡Y siempre atentas alegres El gesto servicial, su presencia femenina, su cordial actitud dieron a dichas actividades el toque de organización perfecta que a todos complacía.
La Casa cuenta con una pequeña capilla donde se realizan frecuentes celebraciones eucarísticas, destacándose la del 27 de septiembre, día de San Vicente de Paul, día de la "Virgen Milagrosa, fecha en la cual resulta pequeña para la gran cantidad de fieles que siguen dicha advocación, con la certeza que Ella los llevará al Padre y al Hijo, con la misma realidad con que salen de las manos de la Virgen la gloria de sus rayos, que tuvo en dulce visión Santa Catalina Labouré: Hija de la Caridad", la "Santa del Silencio", monja francesa que en el año 1830 recibió de Nuestra Señora la manifestación de dicha medalla, estando Sor Catalina en la Capilla de San Vicente de Paul de su convento.
Desde el año pasado se inició en la Casa una reparación importante de paredes, techo, pisos, etc. que se hallaban en franco deterioro. La Capilla ha sido bellamente remodelada y ahora se ha dedicado a la virgen de Loreto, Patrona del Hogar, de la casa familiar. Las Hermanas han pasado a vivir en una casa cercana a la antigua donde ya residen con más privacidad que antes.
En la actualidad están al servicio de la Comunidades Parroquiales, visitan el Sanatorio del S.I.D.A. y el "Hogar de Ancianos".
Atienden un comedor para ancianos, en la Casa antigua , llevando (con la ayuda de Jóvenes y laicos comprometidos) al hogar de los que están impedidos de asistir al comedor, una cantina, atendiendo a sus necesidades y llenando su soledad con el amor que en ellas es parte fundamental de su entrega: el amor de Jesús, a los necesitados.
En su labor pastoral llenan de alegría a grupos de catequesis, tanto de jóvenes, niños como adultos.
Como ejemplo del trabajo que realizan en las comunidades les presento algunos datos del Reparto "Cuba Libre", allí se atienden 48 familias y 62 niños en "Promoción Humana" y Cristiana, a saber...Se capacitan a las mujeres y muchachos en clases de corte y costura",
artesanía, bordados, tejido, se les ayuda con algo de ropas y calzado, y los niños de lunes a viernes, reciben desayuno, allí también van médicos, maestros etc. que les imparten charlas para una mejor toma de conciencia, de actitud ante la vida, convivencia familiar, educación en el hogar, la escuela, la ciudad y lugares públicos, en la escuela, etc. También los muchachos los sábados reciben de maestros, repasos de las asignaturas que consideran necesario aclarar, con una buena asistencia de niños y jóvenes de distintos niveles escolares. Al igual que el reparto "Cuba Libre", los repartos Mayca y Capó reciben atención pastoral de las Hermanas, promoviendo a los que allí asisten para que sean cada vez más, mujeres y hombres plenos, útiles a sí mismo y a la sociedad.
Todo esto como es natural y saludable, con la ayuda de miembros de la propia comunidad y de laicos comprometidos en tan hermosa y difícil tarea.
En dichos grupos son ellas"uno más de ellos" que cantan bailan, juegan, enseñan, aprenden, se hacen parte de su familia, van de paseo, de excursión al campo, a la playa, a La Habana, donde visitan distintos centros por ellas atendidos, Iglesias. Etc.
Hay formado un pequeño grupo , la Infancia Misionera", que con la ayuda de las madres de los propios niños, realizan misión en distintos lugares, inclusive en poblados lejanos a esta ciudad.


COMEDOR DE ANCIANOS ATENDIDOS POR LAS HIJAS DE LA
CARIDAD, FUNCIONA EN LA CASA NUESTRA SRA. DEL LORETO.


Al conocer la vida fecunda de estas monjas nos alegramos también nosotros, dulcemente nos abandonamos a la misericordia del Señor, en un vértigo de verdades y claridades, y damos gracias a Él porque ellas existen.
Han hecho suya la oración de Santa Luisa de Marillac:
Como tú, Señor, deseo
amar con ternura
y despertar profundamente
a todos aquellos con quienes me encuentro,
deseosa, afable y bondadosa
con los más desposeídos.
Como Luisa le dicen a la Virgen: "Soy toda tuya, Santísima Virgen, para ser más profundamente de Dios"
Han pasado por la Casa pinareña las siguientes Hermanas:
A partir del año 54, que ya apunté, llegó Sor Asunción Mazot, la acompañaban Sor Matilde, Sor Lorenza, Sor María Presilla.
Después de ellas hasta 196l, les siguieron:
Sor Isabel Valdés Pérez, pinareña, ya fallecida, que dejó una estela imborrable en los que la conocieron, sobre todo en los enfermos del Hospital "San Lázaro, a los que dedicó casi toda su vida. Sor Alicia Delgado, Sor Rita Diez, Sor Ofelia Mesa, Sor María Josefa Sellés, Sor Ana María Méndez, Sor Marina Mesis, Sor María Rita Romero, Sor Rosario Prieto, Sor Aida María Ramírez, Sor Iradia Pérez, Sor Julia Expósito, Sor María Elena García, Sor Concepción Pegudo, Sor Rosario Prieto de nuevo, Sor Alicia González, Sor Reinelda Ramírez, Sor Ligia Palacio, (colombiana), Sor Zoe Barrios, Sor Lucy Pardías, Sor Zoila Álvarez, Sor Fara González (provisional) y las cuatro que ahora viven aquí: Sor Rosario Prieto, Sor María Elena García, Sor Carmen Diva Morales y Sor María del Rosario Grajales, éstas dos últimas colombianas. Sor Ana Isabel Hernández, pinareña de nacimiento que estuvo en la Casa de forma transitoria.
Y para terminar este trabajo, que con cuanto gozo he hecho al saber la trayectoria de ellas en Cuba, te digo paciente lector:

Espera no te asombres de nada
"Bienaventurados los que tienen compasión de otros,
pues Dios tendrá compasión de ellos."
San Mateo 5,7

Espera...¿Ves aquella mujer
de rodillas, sumisa, no le importa el dolor
de la carne, el duro suelo, el diario quehacer?
Frente a ella un leproso. Marginado,
maldito su nombre por años. Ya nada espera,.
En el pecho, puñal clavado
- y ardiente puñal - tiene ella
al verlo sufrir. Sus manos suaves
curan las llagas, su voz, al alma llega.
¿Qué más puede dar?
Espera... Si canas peina
y pausado el gesto
o joven la carne y ardiente la mirada
tiene la mujer,
es sencillamente el amor y la bondad.
¡Fuerte y abnegada!
Es una "Hija de la caridad".
¡No te asombres de nada...!
Carga dulcemente un niño ajeno,
cálido nido es su regazo.
Para que no llore, darle quisiera el pecho
¡pero su seno es puro, limpio de pecado!
¡Sólo hecho para sufrir y amar!
Esa es su entrega.
El pequeño, contrahecho, de abultados labios
Y ojos rasgados, mira asombrado
A quien calor de madre le brinda.
¡Y ríe!
Un halo de luz lo rodea. Es que un ángel
a su lado vuela y vela!
Serenamente se duerme. Y la mujer sonríe.
Espera...¿Quién es ella?
Si suave el gesto y canas peina
o carne fresca y fulgurante la mirada
tiene la mujer.
¡ Es sencillamente el amor y la bondad!
¡Fuerte y abnegada!
Es una "Hija de la Caridad"
¡No te asombres de nada...!
Ella quisiera tocar todas las puertas
y preguntar por alguien que sufre o solitario espera
la llamada final.
Y las manos, como aquellas
desclavadas de la Cruz, quisieran
llegar al corazón de todos
(corazón de carne, no de piedra)
Abrir bolsas, revisar bolsillos
y que del egoismo el hombre alejara la ceguera.
¡Más no ceja! El ímpetu del ruego le sigue accidentado en la pelea!
Y pide... Y no le importa el "no puedo".
Y a San Vicente ruega
las fuerzas no la dejen.
Espera... ¿Quién es ella?
Si canas peina y su andar es lento
o carne joven tiene y brillante la mirada.
Es sencillamente el amor y la bondad
¡Fuerte y abnegada!
Es una "Hija de la Caridad".
¡No te asombres de nada...!
La boca sin dientes, la carne estremecida,
el pulso tembloroso tiene el hombre.
Quizá no sabe quien es y no teme a la partida.
Darle de comer, cuidarlo
ofrecerle el pan de cada día, esa es su vida.
Pero el rostro que ella ve, no es el del anciano:
es el de Cristo que la llama.
¡Y a Él se debe! Nada la detiene.
No le importan escollos ni palabras vanas.
¡Y el cansancio olvida! ¡Y el dolor de las manos, ocupadas!
Espera... ¿Quién es ella?
Si peina canas y andar lento tiene
o hermosa muchacha ves, no importa.
Es sencillamente el amor y la bondad.
¡Fuerte y abnegada!
Es una "Hija de la Caridad"
¡No te asombres de nada...!
Cuando ella camina sobre la hierba cortada
o por senderos lacerados de piedras y de espinas.
Cuando el invierno envejece el paisaje
o la primavera lo cubre de verdor y florecillas.
Cuando sube empinada cuesta,
Cuando al valle desciende,
Cuando la casa humilde la recibe
o cuando manteles de hilo y vajillas de plata
Y porcelana mira, su andar sigue.
¡Nada la detiene! ¡Nada!
¡Sólo piensa en llevar a todos de Cristo la Palabra!
Y la humillan y la burlan, la apartan.
Y el lodo le detiene la pisada,
Y el frío hasta los huesos cala,
Y el calor le derrite la carne,
Y el aliento le falta al subir la montaña,Y la lluvia la envuelve,
Y las sombras de la noche la acorralan,
Y el viento aciclonado le avienta la falda.
Si sola está o brazos amigos la acompañan
nunca la abandona la alegría.
Nada la detiene, nada.
¡Sólo piensa en llevar a todos
de Jesús la Palabra!
¡Y al pobre y al humilde, siempre amar!
Espera... Si peina canas o carne joven tiene
es sencillamente el amor y la bondad.
¡Fuerte y abnegada!
¡Es una "Hija de la caridad"!
¿Reza por ella!
¡No te asombres al mirarla!
¡La Virgen Inmaculada la acompaña!.

 

 

Agradecimientos:
A Caridad Horta, Sor María Elena García y Sor María Lázara por el aporte de datos que me ofrecieron, sin los cuales no hubiera podido escribir este trabajo.

 

 

Revista Vitral No. 49 * año IX * mayo-junio 2002
Rosario González Álvarez
(Pedro Betancour, Matanzas, 1923)
Maestra jubilada. Miembro de la Comisión Católica para la Cultura en Pinar del Río.

Fotos: Ernesto Ortiz y archivo de la Autora.