Revista Vitral No. 50 * año IX* julio-agosto 2002


CENTENARIO DE LA REPÚBLICA

 

SITUACIÓN PREVIA
Y SEGUNDA INTERVENCIÓN

Pedro Pablo Arencibia Cardoso

 

 

 

En su mensaje...

La Guerrita de Agosto.

Segunda intervención norteamericana
.

Gobierno provisional de Charles E. Magoon.

Magoon y la anexión de Cuba a los Estados Unidos.

Bibliografía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


En su mensaje a la Nación de abril de 1905 Don Tomás Estrada Palma planteó los avances que tenía la República:
1.Construcción de carreteras, faros, muelles, líneas telegráficas, etc..
2.El saldo positivo de 10 764 000 pesos en la hacienda de la República después de haber sido cubiertos los gastos generales de la nación.
3.El incremento del comercio exterior y el pago, aunque lento y mediante empréstito, de los haberes de los antiguos integrantes del Ejército Libertador.
Desde principios de 1904 la situación económica había mejorando. La zafra de 1903-1904, por solo dar un ejemplo, había sido extraordinaria: 1 200 000 toneladas.
En ese mensaje Estrada Palma también habló de las situaciones negativas que presentaba el país: la Ley Electoral había dado lugar a que en ocasiones se produjeran fraudes, abusos e injusticias; el poder judicial no poseía todas las condiciones necesarias que garantizaran su total independencia (en particular el funcionamiento de los juzgados municipales era en extremo defectuoso) y la legislación cubana, tanto en lo civil como en lo criminal, era muy incompleta.
A fines de 1905 el ambiente político de Cuba se complicó por cuestiones relativas a los aranceles y al anexionismo a los Estados Unidos. Poco tiempo atrás a los Estados Unidos no le había simpatizado el proyecto del tratado comercial entre Cuba e Inglaterra por afectar sus influencias y objetivos en Cuba; este descontento le sirvió de base a los intereses cubanos para entablar la renegociación de los aranceles entre Cuba y E.U. y la obtención de un tratado (Tratado Hay-Quesada ) el 2 de marzo de 1904 que otorgaba a Isla de Pinos la soberanía cubana. Este tratado no le agradó a los residentes norteamericanos de Isla de Pinos, los cuales desde mediados de 1905 empezaron a mostrar su resentimiento e intentaron una sublevación en el mes de noviembre (ya en 1903 los norteamericanos de Isla de Pinos habían comenzado un movimiento político anexionista a los Estados Unidos) . En Isla de Pinos en esos momentos había aproximadamente 3000 cubanos y 300 norteamericanos; 58 industrias locales pineras eran cubanas y 15 norteamericanas.
Pero lo que más había complicado la atmósfera política cubana desde hacía aproximadamente un año atrás fueron los deseos de Estrada Palma de ir a la reelección; aunque básicamente, no era en sí la reelección particular del Presidente, el cual había desempeñado una labor satisfactoria para muchos ciudadanos aunque no así para sus adversarios políticos. La causa fundamental de la oposición a su reelección eran los mecanismos utilizados para su reelección y las de sus funcionarios para ocupar la gran mayoría de los cargos electivos. Su reelección también fue objetada por algunas personalidades importantes por razones de carácter ético por sentar una mala precedencia.
La historiadora Yglesia señala:
« Los jefes liberales practicaron el método de la violencia en sus exposiciones atacando con desusada acritud a sus rivales en política, y criticaron en cada ocasión la tendencia centralizadora de la administración de Estrada, su autoritarismo y aislamiento del resto del país, así como la mendaz mojigatería del Presidente de la república respecto a los cargos y fondos públicos, mientras servía a sus amigos.» (Yglesia, 56)

Comisión Consultiva Cubana de 1907


Al acercarse el fin del período presidencial se incrementó, aún más, la rivalidad entre los partidos políticos; en especial se exacerbaron grandemente las diferencias entre el Partido Liberal y el Partido Moderado. En esa lucha política predominó el Partido Moderado. Don Tomás, el cual, como táctica política, había permanecido neutral y distribuido los cargos y los beneficios de su gobierno de una manera igual o proporcionada (según criterio posterior dado Magoon) entre los diferentes partidos, se afilió en ese momento al Partido Moderado. Ante esa situación el gabinete en ejercicio renunció a principios de febrero. El Presidente aceptó la dimisión masiva de los Secretarios (ministros). Un mes después se formó un nuevo gabinete formado por miembros del Partido Moderado. El nuevo Consejo de Secretarios recibió el nombre de Gabinete de Combate. Contrariamente al anterior Consejo de Secretarios, este nuevo Consejo estaba formado en su mayoría por veteranos de la Guerra de Independencia. En el primer Consejo de Secretarios del gobierno de Estrada Palma ningún miembro había directamente empuñado las armas durante las guerras independentistas cubanas.
Sobre la labor desempeñada por el Gabinete de Campaña con vista a la reelección, la destacada historiadora Hortensia Pichardo plantea:
“El nuevo gabinete no reparó en medios para lograr su objetivo, el triunfo en las elecciones. Bajo la consigna ´a moderarse ´, trabajadores del Estado de todos los ramos tenían que afiliarse al Partido Moderado o eran separados de sus cargos. Las cesantías se dictaban por cientos, se formaban partidas de bravucones para imponer el terror e impedir la votación a los liberales. Ese estado presagiaba días tristes para Cuba. ” ( Pichardo, 277)
El abogado y general del Ejército Libertador Freyre de Andrade posteriormente le confesó a una comisión norteamericana que se habían cometido irregularidades. El motivo por el que Estrada Palma quería tener en el Senado y en la Cámara un número suficiente de personas identificadas con el presidente “dispuestas a prestar su cooperación franca y decidida” fue eliminar las dificultades que frecuentemente y desde el inicio de su mandato llegaron a impedir el buen desempeño del Ejecutivo y del Legislativo. La historiadora Teresita Yglesia sobre esto plantea:
“La heterogeneidad política repercutió en el quehacer cotidiano del Consejo de Secretarios, y desde un principio surgieron serias discrepancias entre sus miembros” (Yglesia, 55)
Y un poco más adelante leemos.
“Las dos tendencias que tenían su representación en el Congreso se torpedeaban mutuamente, bloquearon al Presidente de la república e impidieron que se promulgara la legislación requerida para poner en vigor la Constitución. Esa situación se volvió violenta después de las elecciones parciales de 1904” (Yglesia, 55)
Por su parte y tiempo después, Charles Magoon, en su primer informe como Gobernador Provisional, planteó:
“... La Constitución de la República requiere no sólo al reunirse el Congreso, sino también al abrirse cada sesión diaria, la asistencia de los dos tercios del número total que lo constituye. No se había adoptado ninguna medida para hacer forzosa la asistencia de los miembros del Congreso, y por tanto nada era más fácil que imposibilitar la obtención de quórum. Buscando un remedio a este mal, el Presidente Palma determinó afiliarse al Partido Moderado, esperando que, con la ayuda del poder de la rama ejecutiva, obtendría dos tercios, o más, del Congreso en quienes poder descansar para lograr la promulgación de leyes y medidas que estimaba esenciales o convenientes ...” (Pichardo, 299)
El hecho que de un total de 682 días, solamente el Senado se haya reunido en sesión 87 días y la Cámara 118 días en los cuatro períodos legislativos después de la primera renovación bienal (Yglesia, 81) hablan por sí solo.
Los propósitos eran buenos, no así los procedimientos.

José Miguel Gómez. Presidente de la
República de Cuba(1909-1913).


La violencia moderada se desató muy particularmente en la ciudad de Cienfuegos: el asalto, el 19 de septiembre, al Círculo Liberal y al Consulado Americano (esto último, según el general Enrique Collazo, para culpar a los liberales) y el asesinato, en agosto, de Enrique Villuendas, joven coronel del Ejército Libertador y dirigente del partido Liberal en la provincia de Las Villas, quien había sido secretario de la Convención Constituyente.de 1901.
La Asamblea Nacional del Partido Liberal decidió el 23 de septiembre no concurrir a las elecciones, decisión que encontró eco entre sus simpatizantes. El general José Miguel Gómez retiró su candidatura, según dijo, para evitar que se promovieran desórdenes y acaso una guerra civil.(DEHA, 751). La candidatura del Partido Liberal había sido la del General José Miguel Gómez como presidente.
En las elecciones del primero de diciembre de 1905 el partido liberal fue al retraimiento y los moderados triunfaron en esa elecciones no legítimas. El 19 de marzo de 1906 se reunieron los compromisarios ( recordemos que siguiendo el modelo norteamericano, la Constitución Cubana de 1901 así lo exigía ) los cuales reeligieron a Estrada Palma para Presidente y a Domingo Méndez Capote para Vicepresidente.

La Guerrita de Agosto

El 20 de mayo de 1906 tomó nuevamente posesión de la presidencia de la República Don Tomás Estrada Palma.
En fecha muy próxima a la nueva toma de posesión y en el mismo mes de mayo se constituyó el Comité Central Revolucionario del Partido Liberal entre los que figuraban los generales José Miguel Gómez, Demetrio Castillo Duany, José de J. Monteagudo y Carlos García Vélez ( hijo del general Calixto García Íñiguez) y los civiles Juan Gualberto Gómez, Alfredo Zayas y otros. Algunos autores incluyen en ese comité a Pelayo García y a Manuel Lazo pero no incluyen a Martín Morúa Delgado, éste, sin embargo, es incluido por otros que no incluyen a los dos primeros. Los integrantes de ese comité planearon inicialmente tomar el poder mediante rápidas acciones dirigidas a ocupar puntos muy importantes del gobierno. Eso no fue posible por el alto nivel de coordinación y compartimentación que el éxito exigía y que los conspiradores no lograron.
En agosto de 1906 estalló la insurrección al alzarse el destacado líder liberal Faustino (Pino) Guerra Puente, Representante a la Cámara por Pinar del Río. Esta acción de Pino Guerra repercutió mediante múltiples acciones similares en las provincias de La Habana y Las Villas. No está demás señalar que se hicieron promesas para captar a personas para la sublevación; una de ellas fue la de prometer trabajo a los hombre de la raza negra que hubieran combatido en las guerras de independencia. El gobierno de Estrada Palma contaba con pocas fuerzas para enfrentar los alzamientos: 3 000 guardias rurales y 600 soldados de artillería ( el gobierno de Estrada Palma ha sido el único gobierno cubano que ha tenido más maestros que soldados), pese a que no era la primera vez que esas fuerzas tenían que participar en contra de grupos de alzados:
A mediados del mes de julio de 1903 se produjo una revuelta en Vicana, jurisdicción de Manzanillo, protagonizadas por más de 60 ex-miembros del Ejército Libertador impacientes y desconfiados ( y también necesitados ) por el demorado pago prometido de sus haberes durante la guerra como miembros del Ejército Libertador; después esos sublevados se trasladaron para la jurisdicción de Bayamo. Esos individuos estaban apoyados por otros auxiliares de otras comarcas. El objetivo que perseguían estos insurgentes era la destitución del presidente. El 13 de septiembre en Sevilla, barrio del Caney se sublevó otra partida. Ambas partidas fueron fácilmente neutralizadas por la Guardia Rural.
Eso no sucedió con los alzados en “ la guerrita de agosto ” de 1906 quienes resistieron a los embates de las tropas del Gobierno y pasaron a la ofensiva. Pino Guerra tomó los pueblos de San Juan y Martínez y San Luis en Pinar del Río. El pueblo de Arroyo Arenas en la provincia de La Habana también fue tomado. En acción militar cercana a ese pueblo fue sorprendido y muerto el anciano general Quintín Banderas.
Hubo sectores de la sociedad cubana que trataron de mediar entre las partes involucradas en esa contienda; uno de esos sectores fue el sector de los veteranos de las guerras de indepedndencia: los generales Bartolomé Masó, Agustín Cebreco y Mario García Menocal, todos con gran arraigo dentro de los veteranos trataron separadamente de conversar con las partes contendientes para que éstas llegaran a un entendimiento y así evitar la intervención norteamericana. El primero de septiembre el general Cebreco se entrevistó con Don Tomás y éste se mostró renuente a ningún acuerdo con los sublevados. El día 4 de septiembre el joven general García Menocal, quien fuera Jefe del estado Mayor de Calixto García y héroe en la toma de Las Tunas durante la última guerra de independencia, obtuvo mejores resultados con el Presidente, el cual les dio a los mediadores salvoconductos para entrevistarse con los insurgentes y así conocer sus demandas. Ese mismo día se creó la Junta de Veteranos, presidida por García Menocal. Los veteranos no pedían la destitución de Estrada Palma. El día 8 de septiembre el general Menocal, y otro acompañante, se entrevistó nuevamente con Estrada Palma, éste último aceptó, en un primer momento las condiciones de los insurrectos, pero planteó que su decisión oficial sería después de consultar a su Vicepresidente y a sus Secretarios. Su decisión final fue la de no pactar con los rebeldes. Ese mismo día 8 de septiembre Estrada Palma, a través del Secretario de Estado Juan Francisco O´Farril, se dirigió al Cónsul norteamericano Frank Steinhart y le solicitó el envío de dos barcos de guerra norteamericanos; el día 12 de septiembre solicitó la intervención norteamericana. En una comunicación del Cónsul General Steinhart al Secretario de Estado norteamericano se lee:
“ El Secretario de Estado de la República de Cuba, a las 3 y 40 de hoy, me ha entregado el memorándum, escrito de su puño y letra, cuya traducción se consigna a continuación, y el cual transmito, no obstante sus previas instrucciones secretas sobre el asunto: ´ La rebelión ha tomado incremento en las provincias de Santa Clara, Habana y Pinar del Río, y el Gobierno cubano carece de elementos para hacerle frente, para defender los pueblos e impedir que los rebeldes destruyan la propiedad. El Presidente Estrada Palma pide la intervención americana y ruega que el Presidente Roosevelt envíe a La Habana, con la mayor reserva y rapidez, 2,000 ó 3 000 hombres para evitar una catástrofe en la capital. La intervención que se pide no debe ser conocida del público hasta que las tropas americanas estén en La Habana. La situación es grave, y cualquier demora puede producir una matanza de ciudadanos en La Habana´ ” (Pichardo, 281)

Enrique Loynaz del Castillo (1871-1963).
General del Ejército Libertador de Cuba.


El día 13, Estrada Palma solicitó oficialmente la intervención norteamericana y anunció su decisión, sin ida atrás, de renunciar y entregar el gobierno al mando americano tan pronto éste llegara a Cuba .
Es importante puntualizar que no sólo Estrada Palma deseaba la intervención norteamericana. Los alzados contra él también la deseaban; hasta algunas propiedades norteamericanas y británicas fueron destruidas por los liberales con el propósito de provocar la intervención. Sin embargo, El gobierno norteamericano, y en particular el Presidente Teodoro Roosevelt, estaba renuente a intervenir y agotó todos los medios a su alcance para evitar la intervención. Cartas y telegramas que avalan esto último se encuentran en el citado libro de la doctora Pichardo ( páginas 280 a la 285); también fragmentos de esos textos se encuentran en los artículos de mi autoría que aparecen en Vitral 44 y Vitral 48. Manuel Sanguily y Enrique José Varona declararon respectivamente, a raíz del deceso de Teodoro Roosevelt, al Heraldo de Cuba el siete de enero del 1919: “ ... ocurrió fatalmente la intervención de los americanos por culpas que no fueron suyas, pues que, al contrario, procuró cuando estuvo en sus manos, evitarlas ...” y “ ... nos dio su consejo sano y desapasionado en momentos de prueba para la nueva nación ...”.
El 14 de septiembre, en el que se considera el combate más importante de ¨ la guerrita de agosto ¨, el general Enrique Loynaz del Castillo derrotó al general Alejandro Rodríguez (Jefe de la Guardia Rural) en las cercanías del pueblo del Wajay, no lejos de la ciudad de La Habana, derrota que puso al gobierno en situación muy difícil. Ese mismo día Estrada Palma transmitió al gobierno americano su determinación de no continuar como Presidente. Ante esa situación los veteranos retornaron a sus acciones mediadoras y como consecuencia de ellas los alzados cesaron en sus operaciones militares El día 15, ocho barcos de la Armada norteamericana se aproximaron a costas cubanas. El 17 los principales jefes insurgentes se reunieron para decidir el cese de las hostilidades. El 19 llegaron a La Habana los comisionados norteamericanos (entre los que se encontraban el Secretario de Guerra William H. Taft y el Subsecretario de Estado Robert. Bacon) conjuntamente con una gran fuerza naval y expedicionaria y durante varios días se reunieron en un barco de esa fuerza naval con los dirigentes políticos cubanos más notables para oír a las partes beligerantes y encontrarle una salida a la situación que no fuera la intervención. Don Tomás permaneció intransigente con respecto a su decisión de renunciar.

Segunda intervención norteamericana

Estrada Palma presentó al Congreso su renuncia el 28 de septiembre del año 1906 y fue secundado, previa conjura, por el Vicepresidente Méndez Capote y por los secretarios de su gabinete. Por su parte, para hacer insoluble la solución dentro del marco republicano cubano, los miembros estradistas del Congreso determinaron ese mismo día, en horas de la noche, que no iban asistir más al salón de reuniones y con esta acción eliminaron ( por falta de quórum ) la posibilidad de que el Congreso eligiera un presidente interino. Las instituciones gubernamentales colapsaron con ellas, y por ellas, la primera república.
El 29 de septiembre el Secretario de la Guerra de los Estados Unidos William H. Taft ocupó, en nombre del Presidente Teodoro Roosevelt, el Gobierno Provisional de Cuba y lanzó, ese día, la siguiente proclama:

«Al pueblo de Cuba»
«El no haber el Congreso tomado acuerdo» en cuanto a la renuncia irrevocable del Presidente de la República de Cuba, o elegido un sustituto, deja a este país sin gobierno en una época en que prevalece gran desorden, y se hace necesario, de acuerdo con lo pedido por el Presidente Palma, que se tomen las medidas debidas, en nombre y por autoridad del Presidente de los Estados Unidos, para restablecer el orden, proteger las vidas y propiedades en la Isla de Cuba e islas y cayos adyacentes y, con este fin, establecer un Gobierno Provisional.

Mario García Menocal Presidente de la República (1913-1921)


El Gobierno Provisional establecido por la presente, por orden y en nombre del Presidente de los Estados Unidos, sólo existirá el tiempo que fuere necesario para restablecer el orden, la paz y confianza pública, y una vez obtenidas éstas, se celebrarán las elecciones para determinar las personas a las cuales deba entregarse de nuevo el Gobierno permanente de la República.
En lo que sea compatible con el carácter de un Gobierno Provisional, establecido bajo la autoridad de los Estados Unidos, éste será un Gobierno cubano, ajustándose, en lo que fuere posible, a la Constitución de Cuba.
La bandera cubana se enarbolará, como de costumbre, en los edificios del Gobierno de la Isla. Todos los Departamentos del Estado, y los Gobiernos Provinciales y Municipales, incluso el de la ciudad de La Habana, funcionarán en igual forma que bajo la República de Cuba. Los tribunales seguirán administrando justicia y continuarán en vigor todas las leyes que no sean inaplicables por su naturaleza, en vista del carácter temporal y urgente del Gobierno.
El Presidente Roosevelt ha anhelado obtener la paz bajo el Gobierno Constitucional de Cuba y ha hecho esfuerzos inauditos para evitar la presente medida. Demorar más, sin embargo, sería peligroso.
En vista de la renuncia del Gabinete, hasta nuevo aviso, los Jefes de los diferentes Departamentos se dirigirán a mí para recibir instrucciones, incluso el mayor general Alejandro Rodríguez, Jefe de la Guardia Rural y demás fuerzas regulares del Gobierno, y el Tesorero de la República, general Carlos Roloff.
Hasta nuevo aviso, los gobernadores civiles y alcaldes también se dirigirán a mí para recibir órdenes.
Pido a los ciudadanos y residentes en Cuba que me apoyen en la obra de restablecer el orden, la tranquilidad y la confianza pública. W. H. Taft (Secretario de la Guerra y Gobernador Provisional de Cuba) y F.R. McCoy (capitán de 3º de Caballería y ayudante)” ( Pichardo, 291-292)
El gobernador norteamericano hábilmente otorgó representatividad y responsabilidad al Comité Revolucionario con respecto a los insurgentes, el cual a su vez se prestó a colaborar con los interventores norteamericanos. Con respecto a las fuerzas del Gobierno cubano tampoco se presentaron problemas con los interventores, pues éste había solicitado la intervención. En la primera semana de intervención arribaron y desembarcaron en Cuba aproximadamente 5 600 hombres. No conozco que se haya dado enfrentamiento armado alguno entre tropas norteamericanas y cubanas. En octubre, prácticamente había desaparecido la insurgencia en el país, aunque no se había logrado el desarme total y efectivo de la misma.

Tomás Estrada Palma.
Primer Presidente de la República.


El Secretario Taft y el Presidente Roosevelt coincidieron en que el gobierno interventor en Cuba debía de estar en manos de civiles. Después de varias consultas, se seleccionó a la persona que en ese momento era gobernador civil de la zona del Canal de Panamá, el abogado norteamericano Charles E. Magoon, el cual gobernaría entre el 13 de octubre de 1906 hasta el 28 de enero de 1909; fecha en que asumió la Presidencia de Cuba, José Miguel Gómez quien fuera Mayor General del Ejército Libertador y miembro del Estado mayor de Serafín Sánchez y con antecedentes de lucha por la independencia cubana que se remontan a la Guerra de los Diez Años.

Gobierno provisional de Charles E. Magoon

Durante poco más de un año de haber comenzado su mandato Charles E. Magoon, aumentaron en el país las diferencias políticas y raciales; se legalizó el Partido Independiente de Color y empezó a declinar la economía ( en especial la agricultura) por problemas climáticos, por la crisis bancaria de 1907 y por las consecuencias de la recién concluida contienda; algunos grupos de sublevados se fueron a la manigua, los cuales fueron perseguidos por la Guardia Rural (Alejandro Rodríguez permanecía al frente de ella) siguiendo la orientación de Roosevelt del 2 de octubre de 1906 de “ que si ocurriese algún derramamiento de sangre que sea entre cubanos y cubanos, no entre americanos y cubanos ..”; el jefe del ejército era Faustino (Pino) Guerra. En el país se siguieron presentando casos de fiebre amarilla; este rebrote había empezado en 1906 cuando aún Estrada Palma estaba en el poder (los opositores de Don Tomás utilizaron esa situación en contra del Presidente); esta enfermedad fue finalmente erradicada en 1908. Entre los cubanos se incrementó cierta animosidad contra los norteamericanos, pues la intervención desde el punto de vista ético había dejado bastante que desear; hubo tal desaliento que hasta se pensó que las anunciadas elecciones (Taft antes de dejar el mando de la nación había determinado, entre otras cosas, el período en que se celebrarían las elecciones) no dieran resultado favorable.
El procedimiento utilizado por Magoon para limar las fricciones entre los políticos cubanos de distintas tendencias, fue otorgarles cargos públicos y prebendas de una manera tan poco discreta que no nos equivocaríamos si la calificáramos de escandalosa. Su gobierno se caracterizó por la ¨ botella ¨ ( no inventó la ¨ botella ¨, pues ella existía desde los tiempos de la colonia), el soborno, la duplicación - de 5 000 a 10 000- de los números de la Guardia Rural, los «gastos alegres», etc. Los dineros ahorrados por la administración de Estrada Palma (la entonces respetable cifra de 24 millones) se dilapidaron. Ese ahorro no sólo se esfumó: el gobierno de Magoon le dejó a Cuba una deuda de $ 50 millones. Los dineros, los cargos públicos y las prebendas fueron repartidos por Magoon entre todos, pero los liberales al ser el partido político más perjudicado por las acciones del anterior gobierno, según determinó la Comisión de la Paz, recibió más que los otros factores.
El objetivo fundamental del Gobernador norteamericano Magoon, era evitar la explosión de una revuelta popular y eso lo logró a fuerza de dineros, cargos y prebendas.
No obstante, no toda la labor de Magoon fue negativa: desarrolló un gran plan de obras públicas de 30 millones de pesos, en particular carreteras y vías férreas, que benefició al país y a inversionistas amigos suyos; enfrentó con tolerancia y sentido democrático las numerosas huelgas obreras pacíficas que se presentaron durante su mandato, al reconocer el derecho a ese tipo de huelga. La primera, y a la vez la más famosa, fue la Huelga de la Moneda, llamada así porque los trabajadores pedían que sus salarios se pagaran en moneda norteamericana por la misma tarifa que hasta entonces se les pagaba en moneda española o francesa. En esos años todavía no existía la moneda nacional.
En ese ambiente de relajación pública Charles E. Magoon puso especial atención a las cuestiones jurídicas y legislativas que debían complementar a la Constitución de 1901 y que, según el gobierno norteamericano, habían sido una de las causas fundamentales de los sucesos que llevaron a “ la guerrita de agosto”. Y no estaban alejados de la verdad: las irregularidades, injusticias y presiones que cometieron elementos del Partido Moderado se llevaron a cabo básicamente por la falta de una buena legislación electoral y no existir una ley Orgánica del Poder Judicial que garantizara la independencia que le otorgaba a ese Poder, la Constitución de 1901.Los jueces, por ejemplo, en el proceso electoral no habían sido independientes de los partido políticos.
El 24 de diciembre Magoon creó la Comisión Consultiva, decreto no 284, cuyas funciones serían básicamente la de: “ estudiar, formular y proponer al Gobernador Provisional, Proyectos de leyes sobre las materias siguientes: I.- Ley Electoral II.- Leyes Provincial y Municipal III.- Organización y funciones del Poder Judicial IV.- Ley de Empleados ” y otras. (Pichardo, 294). El abogado, adscrito al Estado Mayor del Ejército de los Estados Unidos, coronel Enoch H. Crowder fue designado como presidente y Juan Gualberto Gómez como vocal-secretario. Otros miembros de la Comisión Consultiva de 1907 fueron los cubanos: Dr. Erasmo Regüeiferos Boudet, Dr. Manuel García Kohly, Dr. Rafael Montoro Valdés, Dr. Felipe González Serraín, Dr. Alfredo Zayas, Dr. Manuel F. Viondi y por la parte norteamericana: Blanton P. Winship y Otto Schoenrich hasta completar el número de doce el total de comisionados. La Comisión Consultiva comenzó sus trabajos el 3 de enero de 1907 y concluyó su existencia el 28 de enero de 1909.
La historiadora Teresita Yglesia opina lo siguiente sobre la labor desarrollada por dicha comisión:
¨ No obstante las críticas, en especial a Mr. Magoon en años posteriores, la comisión creó las condiciones para la aplicación de la Constitución de la república ... Armonizó y reglamentó las funciones de los departamentos del Poder Ejecutivo además de intentar vigorizar la independencia del Poder Judicial... La falta, hasta entonces, de leyes reguladoras del funcionamiento de las provincias y los municipios – al igual que del Poder Ejecutivo- había facilitado durante el gobierno de Estrada Palma la destitución de los principales dirigentes locales y regionales por no estar afiliados al partido gobernante o por no ser simpatizantes de la reelección ... ¨ (Yglesia, 83)
Por su parte, la historiadora Hortensia Pichardo dio el siguiente criterio sobre el gobierno del abogado Magoon:
“ La administración de Magoon fue dispendiosa y corruptora, pero cuenta en su haber la tarea de preparar la restauración de la República, que culminó al traspasar el Poder al general José Miguel Gómez, limpiamente electo, el 28 de enero de 1909.” (Pichardo, 293)
Por último, quiero señalar que hay personas que caracterizan a Charles E. Magoon como un americano inepto, ajeno y distante de la realidad cubana. Deseo traer como botón de muestra estas palabras para que se valoren a través de ellas las capacidades del Gobernador Provisional.

Magoon y la anexión de Cuba a los Estados Unidos

En el Informe de la Administración Provisional desde el 13 de octubre de 1906 hasta el 10 de diciembre de 1907, elaborado por el Gobernador Provisional Charles E. Magoon, éste da interesantes criterios sobre la opinión de los cubanos sobre la anexión de Cuba a los Estados Unidos.

Charles E. Magoon (1861-1920). Gobernador de Estados Unidos en Cuba (1906-1909)

“Durante los primeros meses de la Administración Provisional se agitó mucho el problema de si era conveniente conseguir la anexión de Cuba a los Estados Unidos, o el establecimiento de un protectorado por los Estados Unidos sobre esta Isla. A pesar de que repetidas veces se ha afirmado rotundamente lo contrario, una gran mayoría de los cubanos abriga el temor de que los Estados Unidos desean y piensan anexarse la isla. Esta idea perjudica los planes de los Estados Unidos a favor de Cuba y continuará siendo un estorbo a la ejecución de las obligaciones del tratado por medio del cual los Estados Unidos garantizan y protegen la soberanía de la República de Cuba. Estos temores tienen un origen natural y comprensible. Los cubanos con razón consideran su Isla la más rica en recursos y la de más benigno clima en esta parte del hemisferio occidental, si no del mundo; recuerdan la lucha que España sostuvo por conservarla, y, como todo aquél que tiene en gran estimación sus bienes no puede comprender que haya quienes no la ambicionen; se dan cuenta de la importancia estratégica de Cuba, desde un punto de vista militar, para los Estados Unidos, y están acostumbrados, durante siglos de dominación española, a verlo todo subordinado a las necesidades militares; también, a su manera de ver, el tráfico y el comercio de los Estados Unidos se beneficiarían con la anexión de la Isla. Los cubanos tienen la mayor fe en el Presidente Roosevelt y en su Gobierno; muchos de ellos comprenden que el sentimiento público y muchos de los importantes intereses especiales de los Estados Unidos están opuestos a la anexión, tanto ahora como más adelante; saben que la resolución Conjunta adoptada en abril de 1898 por el Congreso de los Estados Unidos de ´que el pueblo de la isla de Cuba es y de derecho debe ser libre e independiente ´, es parte de la legislación permanente de los Estados Unidos y que fue necesario hacer uso de la facultad de la nación, de hacer la guerra, para obligar al reconocimiento de esta declaración; pero, a pesar de todo, ese temor sigue latente, especialmente entre la clase ignorante; esto viene, en gran parte, de que periódicamente vienen agitando el problema los residentes de la Isla que desean la anexión, y de que, de esos mismos temores del pueblo, se valen numerosos agitadores y politicastros que de ese modo tratan de aumentar sus intereses personales o su prestigio. Si fuera posible calmar por completo esos temores y hacer que todo el pueblo de Cuba comprendiera lo sincero y firmemente que el pueblo de los Estados Unidos desea e intenta que la soberanía independiente de la República de Cuba sea conservada, y que el Gobierno de la Isla sea desempeñado por funcionarios elegidos por los ciudadanos de la República, muchas dificultades de la situación cubana quedarían descartadas por completo; pero han sido tantas las seguridades que se han dado por parte de los Estados Unidos, y éstas han quedado ya de tal modo cristalizadas en forma de legislación del propio Congreso, en las estipulaciones de tratados y en la palabra internacional empeñada, que ya no es posible añadir más.
Indudablemente, el deseo de ponerse bajo la jurisdicción y dirección del Gobierno de los Estados Unidos continúa vivo entre el gran contingente extranjero y un corto número de cubanos que poseen bienes y temen se repitan los desórdenes. Una abrumadora mayoría de cubanos no está dispuesta a abdicar su independencia y soberanía; para conquistarla prácticamente todos los cubanos de esta generación se unieron a la revolución contra España. El arraigo de este sentimiento en el pecho de los cubanos me inspira la confianza de que llegarán a lograr un gobierno bueno y estable ... ” (Pichardo, 302-303)

Bibliografía
1) La Neocolonia, organización y crisis desde 1899 hasta 1940, Organización de la república neocolonial (capítulo II), Teresita Yglesia, La Neocolonia, Instituto de Historia de Cuba, Editora Política, La Habana, 1998
2) Documentos para la Historia de Cuba (Tomo II), Hortensia Pichardo, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1976
3)Diccionario Enciclopédico Hispano Americano (DEHA) tomo XXVI, Boston 1928
4) Cien años de Historia de Cuba, La primera república: (1899-1921), Leopoldo Fornés,Editorial Verbum, Madrid, 2000
5) Cuba: 1898-1921. Partidos Políticos y Clases Sociales, Jorge Ibarra, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1992


 

Revista Vitral No. 50 * año IX* julio-agosto 2002

Pedro Pablo Arencibia Cardoso
(Cárdenas, 1949)
Licenciado en Matemática Pura. Se graduó en la Facultad de Ciencias de la Universidad de la Habana, en 1972.
Profesor Titular universitario en las asignaturas de Matemática, Computación y Estadística; 24 años de experiencia como profesor universitario. Autor de múltiples trabajos investigativos de Antropología y Biodemografía.