En
su mensaje a la Nación de abril de 1905 Don Tomás Estrada
Palma planteó los avances que tenía la República:
1.Construcción de carreteras, faros, muelles, líneas telegráficas,
etc..
2.El saldo positivo de 10 764 000 pesos en la hacienda de la República
después de haber sido cubiertos los gastos generales de la nación.
3.El incremento del comercio exterior y el pago, aunque lento y mediante
empréstito, de los haberes de los antiguos integrantes del Ejército
Libertador.
Desde principios de 1904 la situación económica había
mejorando. La zafra de 1903-1904, por solo dar un ejemplo, había
sido extraordinaria: 1 200 000 toneladas.
En ese mensaje Estrada Palma también habló de las situaciones
negativas que presentaba el país: la Ley Electoral había
dado lugar a que en ocasiones se produjeran fraudes, abusos e injusticias;
el poder judicial no poseía todas las condiciones necesarias
que garantizaran su total independencia (en particular el funcionamiento
de los juzgados municipales era en extremo defectuoso) y la legislación
cubana, tanto en lo civil como en lo criminal, era muy incompleta.
A fines de 1905 el ambiente político de Cuba se complicó
por cuestiones relativas a los aranceles y al anexionismo a los Estados
Unidos. Poco tiempo atrás a los Estados Unidos no le había
simpatizado el proyecto del tratado comercial entre Cuba e Inglaterra
por afectar sus influencias y objetivos en Cuba; este descontento le
sirvió de base a los intereses cubanos para entablar la renegociación
de los aranceles entre Cuba y E.U. y la obtención de un tratado
(Tratado Hay-Quesada ) el 2 de marzo de 1904 que otorgaba a Isla de
Pinos la soberanía cubana. Este tratado no le agradó a
los residentes norteamericanos de Isla de Pinos, los cuales desde mediados
de 1905 empezaron a mostrar su resentimiento e intentaron una sublevación
en el mes de noviembre (ya en 1903 los norteamericanos de Isla de Pinos
habían comenzado un movimiento político anexionista a
los Estados Unidos) . En Isla de Pinos en esos momentos había
aproximadamente 3000 cubanos y 300 norteamericanos; 58 industrias locales
pineras eran cubanas y 15 norteamericanas.
Pero lo que más había complicado la atmósfera política
cubana desde hacía aproximadamente un año atrás
fueron los deseos de Estrada Palma de ir a la reelección; aunque
básicamente, no era en sí la reelección particular
del Presidente, el cual había desempeñado una labor satisfactoria
para muchos ciudadanos aunque no así para sus adversarios políticos.
La causa fundamental de la oposición a su reelección eran
los mecanismos utilizados para su reelección y las de sus funcionarios
para ocupar la gran mayoría de los cargos electivos. Su reelección
también fue objetada por algunas personalidades importantes por
razones de carácter ético por sentar una mala precedencia.
La historiadora Yglesia señala:
« Los jefes liberales practicaron el método de la violencia
en sus exposiciones atacando con desusada acritud a sus rivales en política,
y criticaron en cada ocasión la tendencia centralizadora de la
administración de Estrada, su autoritarismo y aislamiento del
resto del país, así como la mendaz mojigatería
del Presidente de la república respecto a los cargos y fondos
públicos, mientras servía a sus amigos.» (Yglesia,
56)
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Comisión
Consultiva Cubana de 1907
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Al acercarse el fin del período presidencial se incrementó,
aún más, la rivalidad entre los partidos políticos;
en especial se exacerbaron grandemente las diferencias entre el Partido
Liberal y el Partido Moderado. En esa lucha política predominó
el Partido Moderado. Don Tomás, el cual, como táctica
política, había permanecido neutral y distribuido los
cargos y los beneficios de su gobierno de una manera igual o proporcionada
(según criterio posterior dado Magoon) entre los diferentes partidos,
se afilió en ese momento al Partido Moderado. Ante esa situación
el gabinete en ejercicio renunció a principios de febrero. El
Presidente aceptó la dimisión masiva de los Secretarios
(ministros). Un mes después se formó un nuevo gabinete
formado por miembros del Partido Moderado. El nuevo Consejo de Secretarios
recibió el nombre de Gabinete de Combate. Contrariamente al anterior
Consejo de Secretarios, este nuevo Consejo estaba formado en su mayoría
por veteranos de la Guerra de Independencia. En el primer Consejo de
Secretarios del gobierno de Estrada Palma ningún miembro había
directamente empuñado las armas durante las guerras independentistas
cubanas.
Sobre la labor desempeñada por el Gabinete de Campaña
con vista a la reelección, la destacada historiadora Hortensia
Pichardo plantea:
El nuevo gabinete no reparó en medios para lograr su objetivo,
el triunfo en las elecciones. Bajo la consigna ´a moderarse ´,
trabajadores del Estado de todos los ramos tenían que afiliarse
al Partido Moderado o eran separados de sus cargos. Las cesantías
se dictaban por cientos, se formaban partidas de bravucones para imponer
el terror e impedir la votación a los liberales. Ese estado presagiaba
días tristes para Cuba. ( Pichardo, 277)
El abogado y general del Ejército Libertador Freyre de Andrade
posteriormente le confesó a una comisión norteamericana
que se habían cometido irregularidades. El motivo por el que
Estrada Palma quería tener en el Senado y en la Cámara
un número suficiente de personas identificadas con el presidente
dispuestas a prestar su cooperación franca y decidida
fue eliminar las dificultades que frecuentemente y desde el inicio de
su mandato llegaron a impedir el buen desempeño del Ejecutivo
y del Legislativo. La historiadora Teresita Yglesia sobre esto plantea:
La heterogeneidad política repercutió en el quehacer
cotidiano del Consejo de Secretarios, y desde un principio surgieron
serias discrepancias entre sus miembros (Yglesia, 55)
Y un poco más adelante leemos.
Las dos tendencias que tenían su representación
en el Congreso se torpedeaban mutuamente, bloquearon al Presidente de
la república e impidieron que se promulgara la legislación
requerida para poner en vigor la Constitución. Esa situación
se volvió violenta después de las elecciones parciales
de 1904 (Yglesia, 55)
Por su parte y tiempo después, Charles Magoon, en su primer informe
como Gobernador Provisional, planteó:
... La Constitución de la República requiere no
sólo al reunirse el Congreso, sino también al abrirse
cada sesión diaria, la asistencia de los dos tercios del número
total que lo constituye. No se había adoptado ninguna medida
para hacer forzosa la asistencia de los miembros del Congreso, y por
tanto nada era más fácil que imposibilitar la obtención
de quórum. Buscando un remedio a este mal, el Presidente Palma
determinó afiliarse al Partido Moderado, esperando que, con la
ayuda del poder de la rama ejecutiva, obtendría dos tercios,
o más, del Congreso en quienes poder descansar para lograr la
promulgación de leyes y medidas que estimaba esenciales o convenientes
... (Pichardo, 299)
El hecho que de un total de 682 días, solamente el Senado se
haya reunido en sesión 87 días y la Cámara 118
días en los cuatro períodos legislativos después
de la primera renovación bienal (Yglesia, 81) hablan por sí
solo.
Los propósitos eran buenos, no así los procedimientos.
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José
Miguel Gómez. Presidente de la
República de Cuba(1909-1913).
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La violencia moderada se desató muy particularmente en la ciudad
de Cienfuegos: el asalto, el 19 de septiembre, al Círculo Liberal
y al Consulado Americano (esto último, según el general
Enrique Collazo, para culpar a los liberales) y el asesinato, en agosto,
de Enrique Villuendas, joven coronel del Ejército Libertador
y dirigente del partido Liberal en la provincia de Las Villas, quien
había sido secretario de la Convención Constituyente.de
1901.
La Asamblea Nacional del Partido Liberal decidió el 23 de septiembre
no concurrir a las elecciones, decisión que encontró eco
entre sus simpatizantes. El general José Miguel Gómez
retiró su candidatura, según dijo, para evitar que se
promovieran desórdenes y acaso una guerra civil.(DEHA, 751).
La candidatura del Partido Liberal había sido la del General
José Miguel Gómez como presidente.
En las elecciones del primero de diciembre de 1905 el partido liberal
fue al retraimiento y los moderados triunfaron en esa elecciones no
legítimas. El 19 de marzo de 1906 se reunieron los compromisarios
( recordemos que siguiendo el modelo norteamericano, la Constitución
Cubana de 1901 así lo exigía ) los cuales reeligieron
a Estrada Palma para Presidente y a Domingo Méndez Capote para
Vicepresidente.
La Guerrita de Agosto
El 20 de mayo de 1906 tomó nuevamente posesión de la
presidencia de la República Don Tomás Estrada Palma.
En fecha muy próxima a la nueva toma de posesión y en
el mismo mes de mayo se constituyó el Comité Central Revolucionario
del Partido Liberal entre los que figuraban los generales José
Miguel Gómez, Demetrio Castillo Duany, José de J. Monteagudo
y Carlos García Vélez ( hijo del general Calixto García
Íñiguez) y los civiles Juan Gualberto Gómez, Alfredo
Zayas y otros. Algunos autores incluyen en ese comité a Pelayo
García y a Manuel Lazo pero no incluyen a Martín Morúa
Delgado, éste, sin embargo, es incluido por otros que no incluyen
a los dos primeros. Los integrantes de ese comité planearon inicialmente
tomar el poder mediante rápidas acciones dirigidas a ocupar puntos
muy importantes del gobierno. Eso no fue posible por el alto nivel de
coordinación y compartimentación que el éxito exigía
y que los conspiradores no lograron.
En agosto de 1906 estalló la insurrección al alzarse el
destacado líder liberal Faustino (Pino) Guerra Puente, Representante
a la Cámara por Pinar del Río. Esta acción de Pino
Guerra repercutió mediante múltiples acciones similares
en las provincias de La Habana y Las Villas. No está demás
señalar que se hicieron promesas para captar a personas para
la sublevación; una de ellas fue la de prometer trabajo a los
hombre de la raza negra que hubieran combatido en las guerras de independencia.
El gobierno de Estrada Palma contaba con pocas fuerzas para enfrentar
los alzamientos: 3 000 guardias rurales y 600 soldados de artillería
( el gobierno de Estrada Palma ha sido el único gobierno cubano
que ha tenido más maestros que soldados), pese a que no era la
primera vez que esas fuerzas tenían que participar en contra
de grupos de alzados:
A mediados del mes de julio de 1903 se produjo una revuelta en Vicana,
jurisdicción de Manzanillo, protagonizadas por más de
60 ex-miembros del Ejército Libertador impacientes y desconfiados
( y también necesitados ) por el demorado pago prometido de sus
haberes durante la guerra como miembros del Ejército Libertador;
después esos sublevados se trasladaron para la jurisdicción
de Bayamo. Esos individuos estaban apoyados por otros auxiliares de
otras comarcas. El objetivo que perseguían estos insurgentes
era la destitución del presidente. El 13 de septiembre en Sevilla,
barrio del Caney se sublevó otra partida. Ambas partidas fueron
fácilmente neutralizadas por la Guardia Rural.
Eso no sucedió con los alzados en la guerrita de agosto
de 1906 quienes resistieron a los embates de las tropas del Gobierno
y pasaron a la ofensiva. Pino Guerra tomó los pueblos de San
Juan y Martínez y San Luis en Pinar del Río. El pueblo
de Arroyo Arenas en la provincia de La Habana también fue tomado.
En acción militar cercana a ese pueblo fue sorprendido y muerto
el anciano general Quintín Banderas.
Hubo sectores de la sociedad cubana que trataron de mediar entre las
partes involucradas en esa contienda; uno de esos sectores fue el sector
de los veteranos de las guerras de indepedndencia: los generales Bartolomé
Masó, Agustín Cebreco y Mario García Menocal, todos
con gran arraigo dentro de los veteranos trataron separadamente de conversar
con las partes contendientes para que éstas llegaran a un entendimiento
y así evitar la intervención norteamericana. El primero
de septiembre el general Cebreco se entrevistó con Don Tomás
y éste se mostró renuente a ningún acuerdo con
los sublevados. El día 4 de septiembre el joven general García
Menocal, quien fuera Jefe del estado Mayor de Calixto García
y héroe en la toma de Las Tunas durante la última guerra
de independencia, obtuvo mejores resultados con el Presidente, el cual
les dio a los mediadores salvoconductos para entrevistarse con los insurgentes
y así conocer sus demandas. Ese mismo día se creó
la Junta de Veteranos, presidida por García Menocal. Los veteranos
no pedían la destitución de Estrada Palma. El día
8 de septiembre el general Menocal, y otro acompañante, se entrevistó
nuevamente con Estrada Palma, éste último aceptó,
en un primer momento las condiciones de los insurrectos, pero planteó
que su decisión oficial sería después de consultar
a su Vicepresidente y a sus Secretarios. Su decisión final fue
la de no pactar con los rebeldes. Ese mismo día 8 de septiembre
Estrada Palma, a través del Secretario de Estado Juan Francisco
O´Farril, se dirigió al Cónsul norteamericano Frank
Steinhart y le solicitó el envío de dos barcos de guerra
norteamericanos; el día 12 de septiembre solicitó la intervención
norteamericana. En una comunicación del Cónsul General
Steinhart al Secretario de Estado norteamericano se lee:
El Secretario de Estado de la República de Cuba, a las
3 y 40 de hoy, me ha entregado el memorándum, escrito de su puño
y letra, cuya traducción se consigna a continuación, y
el cual transmito, no obstante sus previas instrucciones secretas sobre
el asunto: ´ La rebelión ha tomado incremento en las provincias
de Santa Clara, Habana y Pinar del Río, y el Gobierno cubano
carece de elementos para hacerle frente, para defender los pueblos e
impedir que los rebeldes destruyan la propiedad. El Presidente Estrada
Palma pide la intervención americana y ruega que el Presidente
Roosevelt envíe a La Habana, con la mayor reserva y rapidez,
2,000 ó 3 000 hombres para evitar una catástrofe en la
capital. La intervención que se pide no debe ser conocida del
público hasta que las tropas americanas estén en La Habana.
La situación es grave, y cualquier demora puede producir una
matanza de ciudadanos en La Habana´ (Pichardo, 281)
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Enrique Loynaz del Castillo
(1871-1963).
General del Ejército Libertador de Cuba.
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El día 13, Estrada Palma solicitó oficialmente la intervención
norteamericana y anunció su decisión, sin ida atrás,
de renunciar y entregar el gobierno al mando americano tan pronto éste
llegara a Cuba .
Es importante puntualizar que no sólo Estrada Palma deseaba la
intervención norteamericana. Los alzados contra él también
la deseaban; hasta algunas propiedades norteamericanas y británicas
fueron destruidas por los liberales con el propósito de provocar
la intervención. Sin embargo, El gobierno norteamericano, y en
particular el Presidente Teodoro Roosevelt, estaba renuente a intervenir
y agotó todos los medios a su alcance para evitar la intervención.
Cartas y telegramas que avalan esto último se encuentran en el
citado libro de la doctora Pichardo ( páginas 280 a la 285);
también fragmentos de esos textos se encuentran en los artículos
de mi autoría que aparecen en Vitral 44 y Vitral 48. Manuel Sanguily
y Enrique José Varona declararon respectivamente, a raíz
del deceso de Teodoro Roosevelt, al Heraldo de Cuba el siete de enero
del 1919: ... ocurrió fatalmente la intervención
de los americanos por culpas que no fueron suyas, pues que, al contrario,
procuró cuando estuvo en sus manos, evitarlas ... y
... nos dio su consejo sano y desapasionado en momentos de prueba para
la nueva nación ....
El 14 de septiembre, en el que se considera el combate más importante
de ¨ la guerrita de agosto ¨, el general Enrique Loynaz del
Castillo derrotó al general Alejandro Rodríguez (Jefe
de la Guardia Rural) en las cercanías del pueblo del Wajay, no
lejos de la ciudad de La Habana, derrota que puso al gobierno en situación
muy difícil. Ese mismo día Estrada Palma transmitió
al gobierno americano su determinación de no continuar como Presidente.
Ante esa situación los veteranos retornaron a sus acciones mediadoras
y como consecuencia de ellas los alzados cesaron en sus operaciones
militares El día 15, ocho barcos de la Armada norteamericana
se aproximaron a costas cubanas. El 17 los principales jefes insurgentes
se reunieron para decidir el cese de las hostilidades. El 19 llegaron
a La Habana los comisionados norteamericanos (entre los que se encontraban
el Secretario de Guerra William H. Taft y el Subsecretario de Estado
Robert. Bacon) conjuntamente con una gran fuerza naval y expedicionaria
y durante varios días se reunieron en un barco de esa fuerza
naval con los dirigentes políticos cubanos más notables
para oír a las partes beligerantes y encontrarle una salida a
la situación que no fuera la intervención. Don Tomás
permaneció intransigente con respecto a su decisión de
renunciar.
Segunda intervención
norteamericana
Estrada Palma presentó al Congreso su renuncia el 28 de septiembre
del año 1906 y fue secundado, previa conjura, por el Vicepresidente
Méndez Capote y por los secretarios de su gabinete. Por su parte,
para hacer insoluble la solución dentro del marco republicano
cubano, los miembros estradistas del Congreso determinaron ese mismo
día, en horas de la noche, que no iban asistir más al
salón de reuniones y con esta acción eliminaron ( por
falta de quórum ) la posibilidad de que el Congreso eligiera
un presidente interino. Las instituciones gubernamentales colapsaron
con ellas, y por ellas, la primera república.
El 29 de septiembre el Secretario de la Guerra de los Estados Unidos
William H. Taft ocupó, en nombre del Presidente Teodoro Roosevelt,
el Gobierno Provisional de Cuba y lanzó, ese día, la siguiente
proclama:
«Al pueblo
de Cuba»
«El no haber el Congreso tomado acuerdo»
en cuanto a la renuncia irrevocable del Presidente de la República
de Cuba, o elegido un sustituto, deja a este país sin gobierno
en una época en que prevalece gran desorden, y se hace necesario,
de acuerdo con lo pedido por el Presidente Palma, que se tomen las medidas
debidas, en nombre y por autoridad del Presidente de los Estados Unidos,
para restablecer el orden, proteger las vidas y propiedades en la Isla
de Cuba e islas y cayos adyacentes y, con este fin, establecer un Gobierno
Provisional.
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Mario García
Menocal Presidente de la República (1913-1921)
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El Gobierno Provisional establecido por la presente, por orden y en
nombre del Presidente de los Estados Unidos, sólo existirá
el tiempo que fuere necesario para restablecer el orden, la paz y confianza
pública, y una vez obtenidas éstas, se celebrarán
las elecciones para determinar las personas a las cuales deba entregarse
de nuevo el Gobierno permanente de la República.
En lo que sea compatible con el carácter de un Gobierno Provisional,
establecido bajo la autoridad de los Estados Unidos, éste será
un Gobierno cubano, ajustándose, en lo que fuere posible, a la
Constitución de Cuba.
La bandera cubana se enarbolará, como de costumbre, en los edificios
del Gobierno de la Isla. Todos los Departamentos del Estado, y los Gobiernos
Provinciales y Municipales, incluso el de la ciudad de La Habana, funcionarán
en igual forma que bajo la República de Cuba. Los tribunales
seguirán administrando justicia y continuarán en vigor
todas las leyes que no sean inaplicables por su naturaleza, en vista
del carácter temporal y urgente del Gobierno.
El Presidente Roosevelt ha anhelado obtener la paz bajo el Gobierno
Constitucional de Cuba y ha hecho esfuerzos inauditos para evitar la
presente medida. Demorar más, sin embargo, sería peligroso.
En vista de la renuncia del Gabinete, hasta nuevo aviso, los Jefes de
los diferentes Departamentos se dirigirán a mí para recibir
instrucciones, incluso el mayor general Alejandro Rodríguez,
Jefe de la Guardia Rural y demás fuerzas regulares del Gobierno,
y el Tesorero de la República, general Carlos Roloff.
Hasta nuevo aviso, los gobernadores civiles y alcaldes también
se dirigirán a mí para recibir órdenes.
Pido a los ciudadanos y residentes en Cuba que me apoyen en la obra
de restablecer el orden, la tranquilidad y la confianza pública.
W. H. Taft (Secretario de la Guerra y Gobernador Provisional de Cuba)
y F.R. McCoy (capitán de 3º de Caballería y ayudante)
( Pichardo, 291-292)
El gobernador norteamericano hábilmente otorgó representatividad
y responsabilidad al Comité Revolucionario con respecto a los
insurgentes, el cual a su vez se prestó a colaborar con los interventores
norteamericanos. Con respecto a las fuerzas del Gobierno cubano tampoco
se presentaron problemas con los interventores, pues éste había
solicitado la intervención. En la primera semana de intervención
arribaron y desembarcaron en Cuba aproximadamente 5 600 hombres. No
conozco que se haya dado enfrentamiento armado alguno entre tropas norteamericanas
y cubanas. En octubre, prácticamente había desaparecido
la insurgencia en el país, aunque no se había logrado
el desarme total y efectivo de la misma.
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Tomás
Estrada Palma.
Primer Presidente de la República.
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El Secretario Taft y el Presidente Roosevelt coincidieron en que el
gobierno interventor en Cuba debía de estar en manos de civiles.
Después de varias consultas, se seleccionó a la persona
que en ese momento era gobernador civil de la zona del Canal de Panamá,
el abogado norteamericano Charles E. Magoon, el cual gobernaría
entre el 13 de octubre de 1906 hasta el 28 de enero de 1909; fecha en
que asumió la Presidencia de Cuba, José Miguel Gómez
quien fuera Mayor General del Ejército Libertador y miembro del
Estado mayor de Serafín Sánchez y con antecedentes de
lucha por la independencia cubana que se remontan a la Guerra de los
Diez Años.
Gobierno provisional
de Charles E. Magoon
Durante poco más de un año de haber comenzado su mandato
Charles E. Magoon, aumentaron en el país las diferencias políticas
y raciales; se legalizó el Partido Independiente de Color y empezó
a declinar la economía ( en especial la agricultura) por problemas
climáticos, por la crisis bancaria de 1907 y por las consecuencias
de la recién concluida contienda; algunos grupos de sublevados
se fueron a la manigua, los cuales fueron perseguidos por la Guardia
Rural (Alejandro Rodríguez permanecía al frente de ella)
siguiendo la orientación de Roosevelt del 2 de octubre de 1906
de que si ocurriese algún derramamiento de sangre que
sea entre cubanos y cubanos, no entre americanos y cubanos ..;
el jefe del ejército era Faustino (Pino) Guerra. En el país
se siguieron presentando casos de fiebre amarilla; este rebrote había
empezado en 1906 cuando aún Estrada Palma estaba en el poder
(los opositores de Don Tomás utilizaron esa situación
en contra del Presidente); esta enfermedad fue finalmente erradicada
en 1908. Entre los cubanos se incrementó cierta animosidad contra
los norteamericanos, pues la intervención desde el punto de vista
ético había dejado bastante que desear; hubo tal desaliento
que hasta se pensó que las anunciadas elecciones (Taft antes
de dejar el mando de la nación había determinado, entre
otras cosas, el período en que se celebrarían las elecciones)
no dieran resultado favorable.
El procedimiento utilizado por Magoon para limar las fricciones entre
los políticos cubanos de distintas tendencias, fue otorgarles
cargos públicos y prebendas de una manera tan poco discreta que
no nos equivocaríamos si la calificáramos de escandalosa.
Su gobierno se caracterizó por la ¨ botella ¨ ( no inventó
la ¨ botella ¨, pues ella existía desde los tiempos de
la colonia), el soborno, la duplicación - de 5 000 a 10 000-
de los números de la Guardia Rural, los «gastos alegres»,
etc. Los dineros ahorrados por la administración de Estrada Palma
(la entonces respetable cifra de 24 millones) se dilapidaron. Ese ahorro
no sólo se esfumó: el gobierno de Magoon le dejó
a Cuba una deuda de $ 50 millones. Los dineros, los cargos públicos
y las prebendas fueron repartidos por Magoon entre todos, pero los liberales
al ser el partido político más perjudicado por las acciones
del anterior gobierno, según determinó la Comisión
de la Paz, recibió más que los otros factores.
El objetivo fundamental del Gobernador norteamericano Magoon, era evitar
la explosión de una revuelta popular y eso lo logró a
fuerza de dineros, cargos y prebendas.
No obstante, no toda la labor de Magoon fue negativa: desarrolló
un gran plan de obras públicas de 30 millones de pesos, en particular
carreteras y vías férreas, que benefició al país
y a inversionistas amigos suyos; enfrentó con tolerancia y sentido
democrático las numerosas huelgas obreras pacíficas que
se presentaron durante su mandato, al reconocer el derecho a ese tipo
de huelga. La primera, y a la vez la más famosa, fue la Huelga
de la Moneda, llamada así porque los trabajadores pedían
que sus salarios se pagaran en moneda norteamericana por la misma tarifa
que hasta entonces se les pagaba en moneda española o francesa.
En esos años todavía no existía la moneda nacional.
En ese ambiente de relajación pública Charles E. Magoon
puso especial atención a las cuestiones jurídicas y legislativas
que debían complementar a la Constitución de 1901 y que,
según el gobierno norteamericano, habían sido una de las
causas fundamentales de los sucesos que llevaron a la guerrita
de agosto. Y no estaban alejados de la verdad: las irregularidades,
injusticias y presiones que cometieron elementos del Partido Moderado
se llevaron a cabo básicamente por la falta de una buena legislación
electoral y no existir una ley Orgánica del Poder Judicial que
garantizara la independencia que le otorgaba a ese Poder, la Constitución
de 1901.Los jueces, por ejemplo, en el proceso electoral no habían
sido independientes de los partido políticos.
El 24 de diciembre Magoon creó la Comisión Consultiva,
decreto no 284, cuyas funciones serían básicamente la
de: estudiar, formular y proponer al Gobernador Provisional,
Proyectos de leyes sobre las materias siguientes: I.- Ley Electoral
II.- Leyes Provincial y Municipal III.- Organización y funciones
del Poder Judicial IV.- Ley de Empleados y otras. (Pichardo,
294). El abogado, adscrito al Estado Mayor del Ejército de los
Estados Unidos, coronel Enoch H. Crowder fue designado como presidente
y Juan Gualberto Gómez como vocal-secretario. Otros miembros
de la Comisión Consultiva de 1907 fueron los cubanos: Dr. Erasmo
Regüeiferos Boudet, Dr. Manuel García Kohly, Dr. Rafael
Montoro Valdés, Dr. Felipe González Serraín, Dr.
Alfredo Zayas, Dr. Manuel F. Viondi y por la parte norteamericana: Blanton
P. Winship y Otto Schoenrich hasta completar el número de doce
el total de comisionados. La Comisión Consultiva comenzó
sus trabajos el 3 de enero de 1907 y concluyó su existencia el
28 de enero de 1909.
La historiadora Teresita Yglesia opina lo siguiente sobre la labor desarrollada
por dicha comisión:
¨ No obstante las críticas, en especial a Mr. Magoon en años
posteriores, la comisión creó las condiciones para la
aplicación de la Constitución de la república ...
Armonizó y reglamentó las funciones de los departamentos
del Poder Ejecutivo además de intentar vigorizar la independencia
del Poder Judicial... La falta, hasta entonces, de leyes reguladoras
del funcionamiento de las provincias y los municipios al igual
que del Poder Ejecutivo- había facilitado durante el gobierno
de Estrada Palma la destitución de los principales dirigentes
locales y regionales por no estar afiliados al partido gobernante o
por no ser simpatizantes de la reelección ... ¨ (Yglesia,
83)
Por su parte, la historiadora Hortensia Pichardo dio el siguiente criterio
sobre el gobierno del abogado Magoon:
La administración de Magoon fue dispendiosa y corruptora,
pero cuenta en su haber la tarea de preparar la restauración
de la República, que culminó al traspasar el Poder al
general José Miguel Gómez, limpiamente electo, el 28 de
enero de 1909. (Pichardo, 293)
Por último, quiero señalar que hay personas que caracterizan
a Charles E. Magoon como un americano inepto, ajeno y distante de la
realidad cubana. Deseo traer como botón de muestra estas palabras
para que se valoren a través de ellas las capacidades del Gobernador
Provisional.
Magoon y la anexión
de Cuba a los Estados Unidos
En el Informe de la Administración Provisional desde el 13 de
octubre de 1906 hasta el 10 de diciembre de 1907, elaborado por el Gobernador
Provisional Charles E. Magoon, éste da interesantes criterios
sobre la opinión de los cubanos sobre la anexión de Cuba
a los Estados Unidos.
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Charles E.
Magoon (1861-1920). Gobernador de Estados Unidos en Cuba (1906-1909)
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Durante los primeros meses de la Administración Provisional
se agitó mucho el problema de si era conveniente conseguir la
anexión de Cuba a los Estados Unidos, o el establecimiento de
un protectorado por los Estados Unidos sobre esta Isla. A pesar de que
repetidas veces se ha afirmado rotundamente lo contrario, una gran mayoría
de los cubanos abriga el temor de que los Estados Unidos desean y piensan
anexarse la isla. Esta idea perjudica los planes de los Estados Unidos
a favor de Cuba y continuará siendo un estorbo a la ejecución
de las obligaciones del tratado por medio del cual los Estados Unidos
garantizan y protegen la soberanía de la República de
Cuba. Estos temores tienen un origen natural y comprensible. Los cubanos
con razón consideran su Isla la más rica en recursos y
la de más benigno clima en esta parte del hemisferio occidental,
si no del mundo; recuerdan la lucha que España sostuvo por conservarla,
y, como todo aquél que tiene en gran estimación sus bienes
no puede comprender que haya quienes no la ambicionen; se dan cuenta
de la importancia estratégica de Cuba, desde un punto de vista
militar, para los Estados Unidos, y están acostumbrados, durante
siglos de dominación española, a verlo todo subordinado
a las necesidades militares; también, a su manera de ver, el
tráfico y el comercio de los Estados Unidos se beneficiarían
con la anexión de la Isla. Los cubanos tienen la mayor fe en
el Presidente Roosevelt y en su Gobierno; muchos de ellos comprenden
que el sentimiento público y muchos de los importantes intereses
especiales de los Estados Unidos están opuestos a la anexión,
tanto ahora como más adelante; saben que la resolución
Conjunta adoptada en abril de 1898 por el Congreso de los Estados Unidos
de ´que el pueblo de la isla de Cuba es y de derecho debe ser
libre e independiente ´, es parte de la legislación permanente
de los Estados Unidos y que fue necesario hacer uso de la facultad de
la nación, de hacer la guerra, para obligar al reconocimiento
de esta declaración; pero, a pesar de todo, ese temor sigue latente,
especialmente entre la clase ignorante; esto viene, en gran parte, de
que periódicamente vienen agitando el problema los residentes
de la Isla que desean la anexión, y de que, de esos mismos temores
del pueblo, se valen numerosos agitadores y politicastros que de ese
modo tratan de aumentar sus intereses personales o su prestigio. Si
fuera posible calmar por completo esos temores y hacer que todo el pueblo
de Cuba comprendiera lo sincero y firmemente que el pueblo de los Estados
Unidos desea e intenta que la soberanía independiente de la República
de Cuba sea conservada, y que el Gobierno de la Isla sea desempeñado
por funcionarios elegidos por los ciudadanos de la República,
muchas dificultades de la situación cubana quedarían descartadas
por completo; pero han sido tantas las seguridades que se han dado por
parte de los Estados Unidos, y éstas han quedado ya de tal modo
cristalizadas en forma de legislación del propio Congreso, en
las estipulaciones de tratados y en la palabra internacional empeñada,
que ya no es posible añadir más.
Indudablemente, el deseo de ponerse bajo la jurisdicción y dirección
del Gobierno de los Estados Unidos continúa vivo entre el gran
contingente extranjero y un corto número de cubanos que poseen
bienes y temen se repitan los desórdenes. Una abrumadora mayoría
de cubanos no está dispuesta a abdicar su independencia y soberanía;
para conquistarla prácticamente todos los cubanos de esta generación
se unieron a la revolución contra España. El arraigo de
este sentimiento en el pecho de los cubanos me inspira la confianza
de que llegarán a lograr un gobierno bueno y estable ...
(Pichardo, 302-303)
Bibliografía
1) La Neocolonia, organización y crisis desde 1899 hasta 1940,
Organización de la república neocolonial (capítulo
II), Teresita Yglesia, La Neocolonia, Instituto de Historia de Cuba,
Editora Política, La Habana, 1998
2) Documentos para la Historia de Cuba (Tomo II), Hortensia Pichardo,
Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1976
3)Diccionario Enciclopédico Hispano Americano (DEHA) tomo XXVI,
Boston 1928
4) Cien años de Historia de Cuba, La primera república:
(1899-1921), Leopoldo Fornés,Editorial Verbum, Madrid, 2000
5) Cuba: 1898-1921. Partidos Políticos y Clases Sociales, Jorge
Ibarra, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1992