Entrevista con Moravia
Capó
Dagoberto: Siempre recordada doctora: Sus memorias sobre nuestra
querida ciudad de Pinar del Río¿Recuerda lugares, hechos
y nombres significativos? Su labor educativa.
Moravia: Querido Dago:Gracias por invitarme a escribir estas
sencillas líneas, llenas de recuerdo y cariño, para esaRevista
Vitral que con tanto profesionalismo y sentimiento patrio Usted
dirige.
Mi felicitación, extensiva a todos los que colaboran en las misma.
Con mucho gusto voy a contestarle las preguntas que a través
de la distancia, lejos de la Patria, pero con ella en el corazón,
me hace Usted en su entrevista.
¡Cuán dentro de mí llevo cada rinconcito de mi hermoso
Terruño! ¡Mi querida Hospitalaria!
Allí éramos una gran familia, creciendo junto al elevado
pino y el pequeño arbusto de la guayabita del Pinar, la Alameda,
la Calle Cuarteles, el parque de la Independencia, y tantos otros lugares
que viven latentes en mi memoria.
¿Cómo olvidar mis 20 años de educadora en mi querido
Pinar del Río?, en aquellos centros de Enseñanza: Academia
Valella, Academia La Palma, Academia González, el González-Capó,
la Escuela Normal para Maestros, en cuyas aulas, que eran templos de
virtudes, que emanaban amor, recibí el cariño, la admiración
y el respeto de mis alumnos.
Jamás olvidaré a Teresita García de la Portilla,
Sergito Geada entre otros, así como a aquellos alumnos, que en
mi humilde hogar de la calle Vélez Caviedes, recibían
mis clases de repaso para los exámenes de Matemática y
Física.
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Momento en
que Leyla Rodríguez alumna de 5to año
hacía entrega del pergamino de agradecimiento a los maestros.
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Dagoberto: ¿Qué Virtudes y Actitudes considera
que debe tener un buen educador?
Moravia: Recordemos la frase Martiana Lo hizo maestro que
es hacerlo creador. El maestro es escultor de almas, sus enseñanzas
tienen que estar llenas de amor. La ley del éxito es la
ternura y no hay autoridad más respetada que la que es dirigida
con cariño. El Educador debe enseñar con un método
disciplinario que eduque con el ejemplo, una educación que lleve
confianza, seguridad, integridad, respeto a los valores familiares y
a la conservación de nuestras raíces patrias.
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Moravia impartiendo
clases en una escuela de Estados Unidos.
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Dagoberto: ¿Qué relación establece entre
educación, libertad y progreso de los pueblos?
La educación nunca debe ser una sistemática discriminación
de tipo ideológica-política, sino de capacitación
y preparación para la vida, que promueva el pleno desarrollo
de la personalidad, el respeto a los Derechos del Hombre y a las libertades
fundamentales.
El maestro nunca debe controlar la conciencia de la infancia y la juventud,
sino impartir una educación en que se forjen hombres y mujeres
preparados para triunfar en una sociedad con libertad : La educación
es el único modo de llevar los pueblos al progreso y a ser fuertes
y libres.
Dagoberto: ¿Qué cree Usted del pueblo cubano, de
sus Virtudes, de sus defectos, de sus potencialidades para el futuro?
Moravia: El pueblo cubano, siempre fue un pueblo noble, amante de la
libertad, como lo demostraron nuestros mambises de las gestas emancipadoras
del 68 y el 95. Marchó siempre a la cabeza de los países
de América Latina, pensando siempre en el engrandecimiento de
la Nación. Sus hombres y mujeres se esforzaban por progresar,
estudiando, preparándose para ser mejores ciudadanos.
Es un pueblo con gran potencial para que esa Nación vuelva a
formar parte de los países libres del mundo y nuestra gloriosa
bandera pueda ondear libre y soberana como lo hizo hace cien años.
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Moravia frente
al arco de triunfo de París
con un grupo de cubanos.
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Dagoberto: ¿Qué aporte cree Usted que podrían
ofrecer los educadores cubanos desde el aula para ese porvenir de la
Patria?
Moravia: Se ha dicho que educar es preparar el alma para
la vida. ¡Cierto es! ¿Pero cómo puede hacerse
en las aulas en que no se respete el Derecho a la Libertad de
Cátedra, donde el maestro tiene que repetir lo que se le
ordena y se discrimina a los padres al no permitirle escoger el tipo
de educación para sus hijos? El magisterio es sacerdocio y sacrificio,
y si el educador está dispuesto a llevar a la mente de sus alumnos
la verdadera historia de Cuba, no distorsionada, la realidad del pueblo
cubano, entonces SÍ estará preparándolo para el
porvenir de la patria.
Dagoberto: Una pregunta muy personal ¿Qué fuerza
interna la mueve a entregarse a los demás y a trabajar para Cuba?
Moravia: El amor a la Patria, Dago, es como a Dios y a la madre,
nos acompañan siempre, ningún lugar está lejos
cuando vive en el corazón.
Siempre pienso en Cuba: Mi hermoso Saurio Verde.
Soy feliz trabajando y luchando por Cuba y su futuro. Siento gran alegría
al poder servir a los demás, durante 50 años, lo hice
en las aulas con mis queridos alumnos (Cuba, Nicaragua, Estados Unidos).
Años para mí felices, doy gracias a Dios por la hermosa
cosecha que me permitió sembrar.
Mis médicos en el exilio, Dr. Gustavo Plasencia, Dr. Ceferino
Milián, mi dentista Dr. Raúl Gómez de Molina Jr,,
fueron mis alumnos, y me atienden con el cariño como si fuera
a una madre.
Tengo fe en el pueblo cubano y me mantiene viva la esperanza de un porvenir
digno, hermoso y glorioso para mi Patria.
Dagoberto: Si le fuera dado soñar y diseñar el
futuro de Cuba, ¿A qué líneas éticas, religiosas
y cívicas, no dejaría Usted de integrar en ese proyecto
de Cuba?
Moravia: El mensaje de Dios no puede estar ausente de la enseñanza
futura de Cuba, tolerancia, comprensión, amistad entre los grupos
étnicos y religiosos, respetando la libertad de conciencia, pensamiento,
expresión.
Programas, planes de estudios que formen hombres y mujeres dignos para
triunfar en una sociedad llena de amor y libertad.
Dagoberto: Si Dios le permitiera encontrarse unos minutos con
sus antiguos alumnos de Pinar del Río: ¿Qué le
diría hoy la Profesora Moravia?
Moravia: Daría gracias al Señor por el encuentro,
los abrazaría con gran cariño, les preguntaría
si recuerdan mis frases como cuando les decía:
¡Muchachos!
El saber no ocupa lugar, pero para ocupar un lugar hay que saber.
¡Qué amen y defiendan a su Patria, y que luchen para que
puedan vivir en libertad!
Dagoberto: ¿Desearía compartir algo más
con los lectores de Vitral?
Moravia: Mi gratitud a la Revista Vitral, pues a
través de ella y de sus hermosos artículos, me siento
más cerca de mi bella ciudad pinareña y de Ustedes lectores
de Vitral.
¡Qué el Señor os bendiga!
Un abrazo de Moravia Capó
6 de mayo de 2002
Síntesis Biográfica
de Moravia Capó
Nació en Pinar del Río. Hizo sus estudios en la
Escuela Normal para Maestros, el Instituto de Segunda Enseñanza
y el doctorado en la Universidad de La Habana.
Cincuenta años ininterrumpidos dedicados a la enseñanza.
Veinte años en Cuba: Academia Valella, Academia La Palma, Instituto
González-Capó y la Escuela Normal para Maestros.
Salió de Cuba en 1967, dirigiéndose a Nicaragua. En Nicaragua
en el Departamento de Estelí, fue Vice-directora y profesora
de Matemática y Física en el Instituto Río Piedras,
donde crea un programa para becas para estudiantes de pocos recursos
económicos.
En 1974 se traslada a Miami para continuar sus acividades docentes,
ejerciendo las mismas en la Saint Thomas University Riverside School,
y en Baldor School, entre otras.
Hoy retirada de la educación, continúa en sus muchas actividades
cívicas y comunitarias.
En mayo de 1990 fue elegida Presidenta Nacional de los Municipios de
Cuba en el Exilio, primera mujer en ocupar esa posición.
En años anteriores había sido presidenta del Municipio
de Pinar del Río por 4 años, y presidenta de la provincia
de Pinar del Río por 1 año. También fue presidenta
de las Mujeres Municipalistas por 2 años. Vice-presidenta
del Cuban Womens Club por 2 años.
En mayo de 1991 recibió un reconocimiento por su trabajo «
El Futuro de la Educación en Cuba».
Desde 1993 hasta el presente, es presidenta de la Comisión Nacional
de Derechos Humanos de los Municipios de Cuba en el Exilio, con una
extensa participación en diferentes foros, principalmente, en
las Naciones Unidas en Ginebra.
Actualmente es: Vice-presidenta de la Unidad Cubana, Presidenta
de la Vocalía Patriótica y Cultural de las Mujeres Universitarias
y Presidenta de Honor de las Mujeres Municipalistas.
Ha recibido muchos honores y reconocimientos de diferentes organizaciones,
así como de la ciudad de Miami y el estado de la Florida, entre
estos el haber sido seleccionada por la revista Times de Nueva York
entre la Mujeres Hispanas Notables de los Estados Unidos, y el más
reciente, el premio Colegio Nacional de Profesores Cubano-americanos,
mayo del 2002.
Testimonios:
Testimonio de Feliscindo González:
Corrían los primeros años de la década del 50.
Era un adolescente, y necesitado de aclarar dudas y afianzar conocimientos,
conocí a la profesora Moravia Capó., que en su casa particular,
marcada en aquel entonces con el número 152, hoy número
188, de la calle Vélez Caviedes, poseía una academia de
repaso. Allí encontré a una joven mujer, alta, delgada,
de hablar mesurado, inquieta, que inspiraba confianza y seguridad en
sus alumnos, que con puntero en mano, se convertía en hada,
para de manera muy especial y con características muy propias
de un ser sui géneris, transmitirnos los más
disímiles conocimientos, con una base científica y práctica
que nos los hacía imperecederos en nuestras juveniles e intranquilas
mentes, dicho sea de paso, no muy atentos a los secretos de las matemáticas
o de la física. Pero no sólo de esto fue capaz esta incansable
maestra, no; con su prédica clara y constante, llena de un amor
cercano al maternal, supo inculcarnos sentimientos de respeto, honradez
y amor hacia los demás, nos dio lecciones preciosas de disciplina
y métodos válidos para conducirnos por la vida en momentos
en que nosotros no llegábamos quizás a comprender todo
el acervo que ella, inteligentemente, trataba de trasladarnos, para
ayudar de manera eficaz a ser mejores hombres y mujeres.
La Doctora Moravia desde sus aulas fue forjadora de ciudadanos concientes,
sencillos, educados e instruidos, entre otras, esa gloria le cabe de
manera irrevocable.
Años más tarde, en mi afán de hacerme maestro,
matriculé en la Academia Valella el Cursillo de Verano
para ingreso a la Escuela Normal, y volvía, para suerte de todos
y mía, a recibir los conocimientos necesarios por la Doctora
Moravia. Pude allí ratificar con mayor madurez, y encaminado
ya hacia un derrotero seguro, que esta mujer, de quien hoy hablo, con
modestia y orgullo sano de haber sido su alumno, no el brillante muchacho
por el que ella trabajaba con infinito amor, pero sí, gracias
a Dios, aquel joven que supo ver en ella una muestra inequívoca
y viviente de cómo debía ser un futuro maestro.
Ingresé a la Escuela Normal de Maestros de Pinar del Río
en el año 1957, y aunque no tuve esta vez la suerte de ser su
alumno, sí pude contar con su amistad cordial, con su conversación
amena y sabia, hasta con su sola presencia que irradiaba luz, contamos
todos los que para empeños mayores nos preparábamos, inspirándonos,
guiándonos.
Por eso hoy, al encontrarme inesperadamente con su foto, con sus hermosas
palabras, me emocioné al recordar tiempos mejores en que ella,
con sus extraordinarias dotes de educadora y madre, nos sembró
en el alma.
Y si se me hubiera pedido que con una sola palabra encerrara, calificara
la obra inmensa de esta Maestra de Cuba, yo diría: Excepcional.
Gracias, muchas gracias por todo, querida profesora.
Testimonio de Rina Malo:
Nos conocimos hace muchos años en la Academia Valella,
de la cual éramos ambas profesoras: ella de Ciencias y yo de
Geografía, Historia y Cívica, y desde el primer momento
simpatizamos.
Moravia era una gran profesora, tenía el arte de transmitir sus
conocimientos con facilidad y perfección a sus alumnos, los cuales
la admiraban y la querían, al mismo tiempo tenía el don
de educarlos con suavidad y enseñarles sus correctos deberes
como alumnos, tal es así, que aunque ha pasado el tiempo, ellos
la recuerdan con sumo cariño y admiración.
Como amiga, fue inolvidable, era sincera, servicial, atenta, discreta,
cariñosa, cualidades que la hacían ser querida sinceramente
por sus amigas, al extremo que hoy ha transcurrido el tiempo y se encuentra
en los Estados Unidos, se recuerda con verdadero cariño y la
evocamos con sincera admiración, ya que la huella del tiempo
no ha podido borrar el recuerdo que dejó grabado en nuestros
corazones como gran profesora y buena amiga.
Testimonio de
Eloy Gálvez:
Recuerdo con claridad el día que conocí a Moravia Capó.
Se personó en mi casa en unión de una amiga común.
Hechas las presentaciones pertinentes y después de conversar
breves minutos, me planteó que el principal objetivo de su visita
era solicitar mis servicios como profesor de Contabilidad en una academia
que ella dirigía en La Palma.
No obstante mis múltiples obligaciones, acepté en lo que
influyó bastante la simpatía que irradiaba esta mujer.
Al llegar a La Palma, pude constatar el cariño y el respeto que
no sólo sus alumnos, sino también la población,
sentía por Moravia.
Esto me llevó a la reflexión de que únicamente
una persona muy especial podría obtener tales consideraciones.
A través de nuestra posterior relación pude comprobar
varias cualidades que la adornaban: sencilla, modesta, muy amena e inteligente,
y algo que en ella se destacaba, la moral. Nunca permitió nada
que atentara contra la misma, al extremo de que en una ocasión
en que descubrió las relaciones amorosas entre un profesor del
Instituto González Capó, y una alumna de este
Centro, les planteó que uno de los dos debía abandonar
la escuela, pues aunque ella no estaba de espaldas a una relación
normal de ese tipo, en el Centro, no podía existir. Esto evidencia
su concepto de la moral.
Este pasaje y otros muchos de este tipo que se sucedieron, me llevaron
a la conclusión de que estaba en presencia de una admirable mujer.