¡Uf, qué calor!
Llegó el verano y todo parece indicar que lo tendremos muy riguroso,
ya estamos sintiendo sus efectos. Pues bien, con el verano llegan las
vacaciones y con éstas los tan ansiados baños de mar.
¿Qué hay mejor para combatir el calor de nuestro país
que unos baños de playa?
Pero...¡Cuidado! No debemos abusar y sí tomar algunas precauciones:
Los peligros del chapuzón.
Los primeros días de playa hay que tener mucho cuidado con las
zambullidas rápidas. Nuestro cuerpo está caliente por
el sol y el choque con las aguas frías del mar puede producir
un shock por la diferencia de temperatura y se puede sufrir un paro
cardiaco sin que nos demos cuenta.
Debemos:
- Mojarnos en la orilla las muñecas, las pantorrillas, vientre
y nuca. Si no ocurre nada ¡al agua!, pero si sentimos alguna molestia
como mareo o náuseas pidamos ayuda o valiéndonos de nosotros
mismos ¡fuera del agua! A recibir atención médica
que no es prudente bañarse ese día.
- Ah, y muy importante:
No pretendas aprovechar un día de playa como si fuera
una semana, porque los resultados serán fatales.
Al día siguiente no tolerarás ni el roce de la ropa y
en vez de sentirte alegre y saludable, te sentirás enfermo y
puede ser que hasta con fiebre todo el día.
-Al salir del mar enjuaga pronto la ropa con agua natural, porque la
sal evaporada sobre la piel la pone áspera y favorece la formación
de pecas y ayuda a marcar las arrugas.
-No uses colonia ni loción para ir a la playa porque los aceites
y alcoholes del perfume nos dejan manchas oscuras durante meses.
-Frótate arena mojada en los talones y planta de los pies para
eliminar las durezas antiestéticas.
-No te descuides jugando en la orilla o entrando y saliendo en el agua,
aún en movimiento el sol actúa y te quemará si
prolongas demasiado la exposición.
-No uses trusas que tengan tirantes anchos o agujeritos o adornos que
formen tatuajes sobre la piel, porque quedan regiones sombreadas que
afean la espalda, los hombros y el resto del escote durante meses y
meses.
Un buen consejo y una receta
útil
El secreto de muchos platos consiste en la selección o preparación
de un buen aliño o aderezo que realce el sabor de los alimentos.
He aquí la receta de un aliño sencillo:
1 cucharadita de sal
¼ cucharadita de pimienta molida
2 cucharadas de vinagre
½ taza de aceite
1 diente de ajo o un pedacito de cebolla y se conserva en el refrigerador.
Agitarlo bien antes de usarlo.
Échaselo a una ensalada y verás que sabrosa.