Revista Vitral No. 52 * año VIII * noviembre-diciembre 2002


CENTENARIO DE LA REPÚBLICA

 

EL GOBIERNO DE
JOSÉ MIGUEL GÓMEZ

PEDRO PABLO ARENCIBIA CARDOSO

 

 

EL PAÍS SE PREPARA PARA LAS ELECCIONES

RESULTADO DE LAS ELECCIONES

EL GOBIERNO DE JOSÉ MIGUEL GÓMEZ

PROTESTA DE LOS VETERANOS

REVUELTA DE LOS INDEPENDIENTES DE COLOR

CORRUPCIÓN EN EL GOBIERNO DE JOSÉ MIGUEL GÓMEZ

BIBLIOGRAFÍA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


A la memoria de mi buen y ocurrente abuelo Florencio, quien orgullosamente se sintió siempre liberal

En la anterior República la política fue quizás el aspecto menos loable, en comparación con los otros aspectos que vertebran a una sociedad. La República cuando murió era todavía muy joven: cincuenta y siete años; otros países con una más larga vida republicana y cultural cayeron, han caído, y caen, en esos mismos errores: caudillismo, corrupción, violencia, sin importar las latitudes. No obstante lo anterior, la política de la República tuvo momentos luminosos como fueron, por ejemplo, las elecciones para la Constituyente en 1939, el desarrollo de la propia Constituyente y su fruto: La Constitución de 1940. La utilización casi constante (salvo muy breves períodos de censura) del debate político público, fue otro de los grandes logros que tuvo la República; me refiero al legítimo debate y no a un mismo discurso oficial recitado a varias voces.
En la República tampoco dejaron de existir aquellos que desde la misma esfera política alertaban, denunciaban y combatían los males que veían; Manuel Sanguily fue uno de ellos. En el siguiente fragmento, Sanguily diferencia la Nación y la República del Gobierno de turno:
“ ... Pero si yo quiero que la República sea amable, si yo quiero que los cubanos amen la Nación y la República, me importa muy poco que amen al Gobierno. El Gobierno es una cosa transitoria y la República es algo que debe ser inconmovible. El Gobierno se compone de personas que pasan. La República se compone de las leyes, de los sentimientos, de la historia que son duraderos. Amar a la República no implica amar a sus gobiernos.” (Costa, 125)
En el presente artículo abordo las luces, sombras y penumbras del segundo gobierno cubano.

El país se prepara para las elecciones

El gobernador norteamericano Charles E. Magoon, con el objetivo fundamental de garantizar un mejor desarrollo de las futuras elecciones, ordenó en 1907 la realización de un censo, el cual dio un saldo de 2 048 980 habitantes; otra de las actividades que propició el mencionado gobernador para las futuras elecciones, fue la creación de nuevos partidos políticos; actividad que se llevó a cabo conjuntamente con el respeto hacia los ya existentes.
No obstante lo anteriormente señalado, el Partido Moderado se autodisolvió dado el descrédito en que había caído al conocerse de manera pública y detallada los métodos coercitivos que había utilizado durante la campaña electoral de 1905, que había llevado nuevamente a Don Tomás Estrada Palma a la silla presidencial, y sobre todo, a la elección y reelección de muchos miembros de este partido político para posiciones dentro del gobierno. Un número significativo de miembros del autodisuelto partido se integraron a un nuevo partido político: el Partido Conservador, en el cual los antiguos moderados serían mayoría, pero, dirigidos por nuevos líderes. Es preciso decir que en rigor el Partido Conservador se estructuró definitivamente en 1910.

GABINETE DE JOSÉ MIGUEL GÓMEZ


El Partido Independiente de Color, o su antecedente inmediato, fue otro de los partidos políticos que se crearon y legalizaron bajo el gobierno de Magoon. Los orígenes de este nuevo partido se remontan al año 1887, casi inmediatamente después de la abolición de la esclavitud en 1886. En 1908 se creó su antecesor inmediato: la Agrupación Independiente de Color, fundada por Evaristo Estenoz y Pedro Ivonet entre otros.
El Partido Liberal, reconstituido totalmente en 1905, estaba básicamente dividido en “miguelistas” y “ zayistas”, partidarios respectivos del Mayor General del Ejército Libertador José Miguel Gómez (1858-1921) y del Dr. Alfredo Zayas y Alfonso (1861-1934). Esta división se salvaría temporalmente mediante la candidatura de José Miguel Gómez para Presidente y la de Alfredo Zayas para Vicepresidente.

Resultado de las elecciones

En las elecciones municipales de agosto de 1908 el Partido Conservador fue derrotado inobjetablemente. En las elecciones del 14 de noviembre de 1908 ese resultado se repitió al derrotar los liberales, por casi el triple de los votos, a los conservadores. Los conservadores habían llevado al Mayor General del Ejército Libertador e ingeniero civil Mario García Menocal y Deop (1866-1941) para Presidente y al exautonomista Dr. Rafael Montoro para Vicepresidente. El Partido Independiente de Color solamente obtuvo unos pocos miles de votos. Ambas elecciones, celebradas durante el gobierno de Magoon, fueron limpias y honestas.
José Miguel Gómez había alcanzado el grado militar de Mayor General del Ejército Libertador, grado que solamente muy contados combatientes alcanzaron, pues solamente por encima de esa alta graduación se encontraba la de Generalísimo, perteneciente a Máximo Gómez, y la de Lugarteniente General, perteneciente primero a Antonio Maceo y con posterioridad a Calixto García, después de la muerte del Titán de Bronce. En la relación de la comisión liquidadora de los haberes del Ejército Libertador, solamente habían en el Ejército Libertador 22 personas con la graduación de Mayor General. José Miguel inició su batallar independentista en la Guerra de los Diez Años. En la Guerra de Independencia de 1895 combatió a las órdenes de Serafín Sánchez, siendo miembro de su Estado Mayor. A la muerte de Serafín Sánchez en el Paso de las Damas, José Miguel se convirtió, quizás, en el caudillo más renombrado y popular en la antigua provincia de Las Villas. Al finalizar la guerra, José Miguel ocupó cargos civiles en esa región central del país, por ejemplo, la de gobernador civil de Santa Clara, la cual desarrolló con habilidad y energía. José Miguel era de carácter afable, franco, jaranero y campechano, típico de su origen campesino, que le hacía ganarse la simpatía de aquel que lo conocía. Hasta donde he podido averiguar, fue el propio Guajiro del Jíbaro el que dijo de sí: “ Tiburón se baña pero salpica”, como respuesta a ciertos señalamientos críticos a su administración. Durante su mandato el antiguo Palacio de los Capitanes Generales, sede del gobierno, fue un lugar de fácil acceso al pueblo, en particular para aquellos que eran naturales de Las Villas. Con José Miguel, comienza la era caudillística en la República de Cuba, aunque, los antecedentes del peso del caudillismo en los asuntos cubanos se remontan a las guerras de independencia del siglo XIX. En la política cubana del pasado siglo XX, uno de sus pilares fundamentales fue la figura del caudillo, lastre heredado de la Madre Patria española. La historiadora Yglesia plantea que José Miguel no gozó nunca del agrado del gobierno norteamericano. El Secretario de Estado norteamericano Elihu Root en 1905 expresó:
“ no había despertado simpatía en este país (Estados Unidos), sino al contrario se había mostrado un espíritu díscolo e incapaz de aceptar los hechos consumados” ( Yglesia, 98)
Tengo la opinión de que el desempeño que tuvieron algunos caudillos iberoamericanos, héroes durante la etapa de las luchas independentistas, y que posteriormente a ellas, en la etapa ya de la “independencia”, se enseñorearon, al decir de nuestro Apóstol, sobre sus pueblos, haya tenido mucho que ver con esa valoración de algunos políticos norteamericanos. Por otra parte, el ejemplo del caudillo rural mejicano Porfirio Díaz estaba aún muy reciente.
Después del alzamiento de la Guerrita de Agosto en 1906 esta falta de simpatía aumentó aún más en los círculos políticos norteamericanos. No obstante lo anterior, el gobierno norteamericano respetó la decisión ciudadana consagrada en las urnas electorales de manera libre y democrática. Esto contrasta palmariamente con el criterio de que en la anterior República, los norteamericanos ponían y quitaban gobernantes; este contraste se hace aún mayor si conocemos que José Miguel había hecho alianza, para su elección, con el senador y distinguido abogado Antonio Sánchez de Bustamante, quien por la responsabilidad que tenía en compañías inglesas radicadas en Cuba, se podía considerar acertadamente como el representante legal del capital inglés en Cuba, siendo Gran Bretaña una de las principales rivales económica de Estados Unidos. El resultado de esta alianza se concretó posteriormente, en el aspecto económico, con el notable incremento de las inversiones inglesas en Cuba durante el gobierno de Gómez.
Como una disgresión diré que el Dr. Sánchez de Bustamante, el mayor defensor que tuvo en el Senado el Tratado de Reciprocidad Comercial con Estados Unidos de 1903, ocupó altas responsabilidades en la jurisprudencia internacional a nivel Mundial. Sanchez de Bustamante no sería el único: el excoronel del Ejército Libertador, el Dr. Cosme de la Torriente presidiría, años después, la Liga de las Naciones, antecesora de la Organización de Naciones Unidas (ONU); lo anterior, al igual que el notable aporte de determinados juristas cubanos a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, son hoy públicamente ignorados.

MONUMENTO A TOMÁS ESTRADA PALMA


Sobre el Vicepresidente Dr. Alfredo Zayas y Alfonso diré, que era un abogado exautonomista, hermano del General Juan Bruno Zayas (muerto en la contienda independentista ) que sufrió prisión en Ceuta durante la última guerra por conspirar contra España. Ya en la República, Zayas ( conocido popularmente como “el chino Zayas” o “el pesetero” ) había sido miembro de la Comisión Constituyente de 1901, al igual que José Miguel Gómez, y Senador de la República; Zayas ocupó también la presidencia del Comité Nacional del Partido Liberal así como la del Comité Revolucionario liberal creado en mayo de 1906. Alfredo Zayas fue el que dirigió las negociaciones con la Comisión de la Paz a favor del partido Liberal y de la insurrección de agosto de 1906, posteriormente, fue también el que inclinó al gobierno provisional de Charles E. Magoon a favor de los liberales. Algunos autores lo asocian a ilegalidades en los primeros años después de la guerra, por ejemplo, la compra a bajo precio de bonos de pago a los veteranos del Ejército Libertador.

El gobierno de José Miguel Gómez

José Miguel tomó posesión de la presidencia de la República el 28 de enero de 1909. La toma de posesión debió hacerse el 20 de mayo, pero el Presidente norteamericano Teodoro Roosevelt quiso antes de terminar su mandato en el mes de marzo, dejar la situación cubana solucionada. Recordemos que Roosevelt en la carta dirigida a Gonzalo de Quesada fechada en Oyster Bay el 14 de septiembre de 1906 había dicho:
“... Ud. Se da cuenta, asimismo, del orgullo que he sentido por haberme cabido la satisfacción, como Presidente de esta República, de retirar las tropas norteamericanas que ocupaban la Isla y proclamar oficialmente su independencia, a la vez que deseaba todo género de venturas en la carrera que le tocaba emprender como República libre” (Pichardo, 282)
Roosevelt, el cual era bastante egocéntrico, quería sentir nuevamente ese orgullo y satisfacción, pues después de ver in sito el heroísmo de los cubanos durante los combates de la Guerra Hispano Cubana Norteamericana, su punto de vista sobre los cubanos había cambiado de tal manera (ya en la Guerra de los Diez Años le había pasado lo mismo al periodista James O´Kelly) que la admiración por el heroísmo de los cubanos y el amor que sentía por Cuba, lo acompañó hasta su muerte.
El gabinete de José Miguel Gómez estuvo integrado por miembros de las dos ya mencionadas tendencias existentes dentro del Partido Liberal. El gabinete inicial estuvo integrado por: Secretario de Hacienda, Marcelino Díaz de Villegas; Secretario de Justicia, Luis Octavio Diviñó; Secretario de Sanidad, Matías Duque; Secretario de Gobernación Nicolás Alberdi; Secretario de Obras Públicas, Benito Lagueruela; Secretario de Estado, Justo García Vélez (hijo de Calixto García Íñiguez); Secretario de Agricultura, Comercio y Trabajo, Ortelio Foyo y Secretario de Instruccción Pública, el escritor Ramón Meza. Este gabinete tuvo posteriormente cambios, por ejemplo, Gerardo Machado y Morales, uno de los generales más jóvenes del Ejército Libertador, quien desarrolló buena parte de su batallar por la independencia cubana en los territorios de la antigua provincia de Las Villas, ocupó posteriormente el cargo de Secretario de Gobernación; por cierto, José Miguel le llamó la atención, con su hablar campechano, cuando en una ocasión Machado, en su cargo de Secretario de Gobernación, reprimió con exceso una manifestación. Manuel Sanguily ocupó simultáneamente al final del mandato de José Miguel Gómez tres secretarías: Secretaría de Estado, Secretaría de Justicia y la Secretaría de Gobernación.
Al tomar posesión, José Miguel se encontró con una Hacienda en bancarrota con obligaciones de 50 millones de Deuda Externa y aproximadamente 10 millones de Deuda Interna; la cantidad que había en las arcas era aproximadamente de tres millones. El gobierno solicitó un empréstito a Speyer & Co. por 16 millones de dólares.
La obra de gobierno durante la presidencia de José Miguel Gómez fue favorable (aunque no exenta de serias máculas que veremos más adelante): aumentaron considerablemente las exportaciones, pues, entre 1909 y 1912 éstas alcanzaron el monto de más de 490 millones de pesos (en el anterior cuatrienio éstas habían alcanzado la cifra de 353,2 millones de pesos); se fundaron Granjas-Escuelas para técnicos agrícolas; se implementó una Ley Escolar; se creó la Marina de Guerra, construyéndose los cruceros “Patria” y “Cuba” en los Estados Unidos; se conformó el ejército permanente; se aprobó y promulgó la ley Arteaga, ley propiciada por el Representante Emilio Arteaga que prohibía el pago de los salarios o jornales de los trabajadores en fichas o vales y que solamente eran válidos en las propiedades (bodegas, almacenes, etc.) del que las daba; se decretó el cierre de los establecimientos comerciales a las 6:00 pm, aboliéndose con ella el régimen de explotación al que estaban sometidos los dependientes o empleados de esos establecimientos, pues normalmente esos establecimientos cerraban a las 10:00 pm ó 11:00 pm ( durante el gobierno de Magoon ya se había aprobado la jornada de 8 horas para los trabajadores estatales); se promovió la creación de la Academia de Artes y Letras y la de la Academia de Historia; se llevó a cabo la pavimentación y el alcantarillado de las ciudades de La Habana y Cienfuegos; se implantó el teléfono automático; se reorganizó el Poder Judicial; se legisló y promulgó la ley fijando el salario mínimo de los obreros del Estado, la provincia o el municipio a un peso veinticinco centavos diarios moneda oficial (todavía no se había creado la moneda nacional), el cual significó una mejoría con respecto al que devengaban los empleados hasta ese momento, pues para muchos ese jornal no excedía a un peso plata española; la jornada máxima de ocho horas en los centros industriales; el Decreto 492 de 1911 que estableció la distribución de tierras entre las familias de obreros; para ello, se repartieron doscientas caballerías de tierra a una caballería por familia para su cultivo. Estas fueron sólo algunas de las acciones acometidas por el gobierno José Miguel Gómez; más adelante me detendré a analizar algunas otras que han sido fuertemente criticadas en diferentes épocas.
En el gobierno de José Miguel Gómez el presupuesto estatal del cuatrienio fue 116 527 100 pesos; la recaudación del gobierno ascendió en ese período a 148 526 500 pesos. Es muy importante señalar (sobre todo para las generaciones más jóvenes) que no era en el Estado, sino en la iniciativa privada (tanto nacional como extranjera) en el plano económico y en la labor de la incipiente sociedad civil republicana, donde se sustentaba el mayor peso del desarrollo socioeconómico de la Nación.
La conformación del ejército permanente “ a imagen y semejanza” del Presidente cubano ( ejército creado por el Decreto 365, decreto que fue sancionado en febrero de 1908 por el gobernador Magoon y puesto en vigor el 4 de abril de 1908), ha sido criticada por los requisitos que se exigieron para pertenecer a dicha institución; requisitos que conllevaron a una notoria presencia de hombres blancos instruidos, de economía de clase media o alta, en la que cubanos antiguos simpatizantes de la administración colonial española o exautonomistas abundaban con relación a aquellos de antecedentes independentistas. Era bien diferente la composición del nuevo ejército con la que tuvo el Ejército Libertador, en la que los negros, los mulatos, los analfabetos o las personas de poca instrucción así como los pobres o desposeídos eran mayoritarios. Esa conformación se reflejaba también, en cierta medida, en las personas que ocupaban puestos públicos o gubernamentales, pues muchos cubanos, o naturalizados cubanos, de antecedentes integristas o autonomistas durante la Guerra de Independencia de 1895 ocupaban esos puestos. El hecho de que muchas de esas personas con antecedentes antindependentistas poseían la instrucción, la formación o la experiencia necesaria para ocupar esos puestos; el espíritu martiano de una patria “con todos y para el bien de todos” y los viejos vicios de la corrupción administrativa colonial, llevaron a una situación respecto a la ocupación de los puestos públicos, que motivó las protestas de los veteranos de la independencia, los cuales eran liderados por el General Emilio Nuñez Rodríguez.

Protesta de los veteranos

La Asociación de Veteranos de la Independencia dirigida por el Consejo Nacional de Veteranos, fue creada en 1909 y tuvo su antecedente inmediato en la Junta de Veteranos. Según la historiadora Teresita Yglesia Martínez, ya a mediados de 1910 esa organización se había convertido en un activísimo movimiento político, que movilizaba a las masas populares por medio de los veteranos independentistas. La asociación en 1911 inició la campaña contra los cubanos de antecedentes antirrevolucionarios (se les llamó guerrilleros o austriacantes) que ocupaban puestos públicos. La historiadora Yglesia al hablar sobre la repercusión de esa campaña plantea algo interesante con respecto a la obra de gobierno de José Miguel Gómez:
“ ... No hubo nadie capaz de oponerse a los veteranos en sus demandas, ni siquiera los grupos más conservadores y reaccionarios en política; y lo que sí resultó polémico fue la aceptación de la obra de gobierno de José Miguel Gómez y de la actitud asumida por el Congreso de la república” (Yglesia, 86)
En un documento del 28 de octubre de 1911 firmado por el Consejo Nacional de Veteranos se dice:
“Basta ya de monstruosa tolerancia. De hoy más, nuestra pasividad sería imprevisión, deshonor y cobardía. La República, firme y fuerte después de tantos años de resignación, debe consagrar algunas energías a separar de la administración pública, a los que traicionaron a la patria”
(Pichardo, 359)
En el momento más crítico de la mencionada campaña veteranista, a principios de 1912, y ante el inminente peligro de un conflicto armado, el gobierno estadounidense envió el 16 de enero de 1912, y dentro del marco de lo que se conoce como política del intervencionismo preventivo, la siguiente nota al Presidente cubano:
“La situación que, según noticias recibidas, existe en Cuba, causa gran preocupación al Gobierno de Estados Unidos,.
Las leyes dictadas con el fin de asegurar las instituciones republicanas, es indudable que deben cumplirse y no desafiarse; y su cumplimiento es a todas luces esencial al mantenimiento de la legalidad, orden y estabilidad tan indispensables a la condición nacional de la República de Cuba, por cuyo bienestar los Estados Unidos han demostrado constantemente – y no podrá eludir ese compromiso- un interés vital.
El Presidente de los Estados Unidos espera, por tanto, que el Presidente y el Gobierno de Cuba eviten esa situación amenazante, que obligaría al Gobierno de los Estados Unidos a pensar, muy a pesar suyo, en las medidas que habría de tomar en cumplimiento de las obligaciones que le imponen sus relaciones con Cuba ” (Pichardo 362)
Ante la posibilidad de una nueva intervención norteamericana se incrementó la participación de algunos de los líderes o prohombres políticos de mayor influencia en el país y se tomaron, por parte del gobierno cubano, medidas que evitaron tanto la conflagración interna como la intervención norteamericana. Una de esas medidas fue el proyecto de ley que presentó Fernando Freyre de Andrade, antiguo general del Ejército Libertador, en la Cámara de Representantes, el cual planteaba la suspensión durante 18 meses de la inamovilidad de los empleados públicos. El proyecto de ley fue aprobado y José Miguel lo firmó; no pasó mucho tiempo en que comenzaron las cesantías o despidos de los funcionarios con antecedentes antindependentistas.
Sin embargo, pocos meses después estalló otra rebelión: la revuelta de los miembros del Partido Independiente de Color (PIC).

Revuelta de los independientes de color

En general podemos decir, que la independencia cubana no le otorgó de manera inmediata y total los derechos sociales a todos los cubanos. El grado de discriminación de los negros y mestizos, el disgusto de éstos ante las injusticias sociales que sufrían por su raza, y el error de emplear métodos de lucha violentos para alcanzar esa justicia social, conllevaron a una revuelta que trajo, además de cientos de negros muertos, un determinado grado de automarginación política de esos sectores durante un largo período de la anterior República.
Desde fecha tan temprana como 1887 (recordemos que la esclavitud se abolió en 1886) se hablaba de la creación de un partido negro. Durante el gobierno de Charles E. Magoon se legalizó el Partido Independiente de Color, pero en 1910 el gobierno cubano de José Miguel lo ilegalizó. El PIC no solo tenía en su programa justas demandas para eliminar el grado de marginación en que se encontraba la inmensa mayoría de los negros y mestizos; también contenía varias demandas de carácter social para toda la población. Algunas demandas de dicho programa eran: enseñanza gratuita obligatoria; abolición de la pena de muerte; jornada laboral de ocho horas; creación de tribunales del trabajo para dirimir las discrepancias entre el capital y el trabajo; seguros contra accidentes del trabajo; cese de la inmigración española (se entendía que con ella se quería alterar el balance étnico del país); nacionalización del trabajo; revisión de los expedientes de propiedad (sobre todo aquellos de propiedad de la tierra entregados durante la primera intervención norteamericana); reparto de la tierra; inclusión de negros y mestizos en el cuerpo diplomático, etc.

AHORCAMIENTO DE UN NEGRO ALZADO CUANDO LA REVUELTA DE LOS INDEPENDIENTES DE COLOR.


La ilegalización del PIC es atribuida en ocasiones a que el Partido Liberal no quería perder el gran apoyo negro en las próximas elecciones, si éstos votaban por el PIC. Este argumento es cuestionable cuando se tiene en cuenta que el PIC nunca contó con un apreciable número de seguidores según se había observado en las elecciones de noviembre de 1908 y en el poco apoyo popular que recibieron posteriormente los sublevados del PIC, los cuales fueron reprimidos por fuerzas regulares y voluntarias compuestas por elementos de diferentes orígenes étnicos; en particular, negro; también es cuestionable el argumento de que fuesen las críticas del periódico Previsión (órgano de la Agrupación Independiente de Color) al gobierno, la causa de la prohibición, pues no era el único periódico que denunciaba los negocios turbios en que estaban involucrados elementos del gobierno, en particular, el primer mandatario.
La ilegalización se llevó a cabo de la siguiente manera: en febrero del año 1910, el Senador Martín Morúa Delgado, legislador negro contrario a desarrollar la segregación racial en Cuba, presentó en el Senado una enmienda al artículo 17 de la Ley Electoral. A continuación transcribo la Enmienda Morúa y sus por cuanto:
“Por cuanto: La Constitución establece como forma de gobierno la republicana; inviste de la condición de cubanos a los africanos que fueron esclavos en Cuba, y no reconoce ni fueros ni privilegios personales;
Por cuanto: la forma republicana establecida por la Constitución instituye al gobierno del pueblo para el pueblo, sin distinción por motivos de raza, nacimiento, riqueza o título profesional;
Por cuanto: los partidos políticos tienen la indeclinable tendencia a constituir por sus propios miembros el gobierno que desarrolle en el país sus doctrinas políticas y administrativas;
El Senador que suscribe considera contraria a la Constitución y a la práctica del régimen republicano la existencia de agrupaciones o partidos políticos exclusivos por motivos de raza, nacimiento, riqueza o título profesional, y tiene el honor de proponer al Senado la siguiente Enmienda Adicional al Artículo 17 de la Ley Electoral.
No se considerará, en ningún caso, como partido político o grupo independiente, ninguna agrupación constituida exclusivamente por individuos de una sola raza o color, ni por individuos de una clase con motivo de nacimiento, la riqueza o el título profesional.
Senado, once de febrero de mil novecientos diez.
Martín Morúa Delgado” (Pichardo, 364)
La mencionada enmienda fue aprobada por el Congreso y sancionada por el Presidente, aunque hubo cierta oposición. En el Senado, los Senadores Cabello, La Guardia y Salvador Cisnero Betancourt se opusieron a la Enmienda Morúa. Salvador Cisneros Betancourt planteó que la Enmienda era discriminatoria contra un sector de la población que había sido mayoritario en el Ejército Libertador y el cual nunca había planteado ninguna sublevación por motivos raciales. En la Cámara de Representantes, el Representante del Partido Conservador, Lino D´ou, de raza negra y ayudante de José Maceo en la Guerra de Independencia, planteó, que la enmienda era limitante y propuso un texto que dijera que se prohibía en el país la creación de organizaciones políticas, sociales, de recreo y de instrucción donde hubiesen individuos de una sola raza. El día que se iba a discutir la enmienda de Lino D´ou, éste no asistió y otro Representante planteó, que no tenía lugar la discusión del proyecto de enmienda de Lino D´ou. La Enmienda Morúa fue aprobada por el Congreso el 2 de mayo y se firmó el día 4 por el Presidente; el 14 de mayo de 1910, a un mes de la muerte de Morúa, se publicó en la Gaceta Oficial. Deseo señalar que fue tan íntegro y honrado el desempeño de Morúa como político, que la República instituyó la Medalla de la Probidad Martín Morúa Delgado para honrar una inmaculada trayectoria.
Entre el 22 de abril y el 11 de octubre de 1910 hubo una represión que encarceló aproximadamente a una treintena de dirigentes de ese partido. Los miembros del PIC trataron infructuosamente durante dos años de derogar la Enmienda Morúa. Evaristo Estenoz (veterano de la Guerra de Independencia, líder obrero devenido contratista de obras, fundador de la Agrupación Independiente de Color, director del periódico Previsión, ascendido a general durante la Guerrita de Agosto) aprovechando la desestabilización que produjeron en enero de 1912 las demandas de los veteranos, intensificó los esfuerzos por reunificar las filas del PIC y obtener su legalización para las elecciones de noviembre de 1912. Al acercarse las elecciones de noviembre de 1912, se estimó por los líderes del PIC consultar a sus bases partiendo que existían tres alternativas:
Renombrar al partido, lo cual implicaría su no participación en esas próximas elecciones, pues solamente podrían participar los partidos que asistieron a las elecciones del año 1910.
Disolver al partido.
Realizar una protesta armada.
Las bases consultadas se decidieron por ésta última, aunque hubo militantes como el excoronel del Ejército Libertador Pedro Ivonet, el cual había participado en la campaña de la Invasión junto con Antonio Maceo y fue también fundador de la Agrupación Independiente de Color que no eran partidarios de la tesis del levantamiento armado. Pedro Ivonet, al final, obedeció la decisión de la dirección del Partido de ponerse al frente de la revuelta.
Existen diferentes opiniones del por qué se eligió la opción del levantamiento armado. Una de esas opiniones es, que una nueva intervención norteamericana o la posibilidad de ella podría traer la legalización del PIC mediante un nuevo gobierno provisional norteamericano o mediante una negociación con el gobierno cubano para impedir una nueva ocupación norteamericana. Recordemos que de manera indirecta la Guerrita de Agosto conllevó a la creación y legalización del PIC. El historiador Fornés plantea que reiteradamente se ha afirmado por algunos historiadores, que detrás de las acciones del PIC estaban sectores conservadores y anexionistas y que los independientes de color fueron manipulados por éstos. El rechazo de la mayor parte de la población cubana a una nueva ocupación norteamericana quizás haya influido significativamente en el poco apoyo que recibieron los sublevados.
Entre el 19 y el 20 de mayo de 1912 estalló la insurrección en La Maya, Guantánamo y Holguín, en la antigua provincia de Oriente, y en Sagua la Grande y en Cruces en la antigua provincia de Las Villas. El día 21 la presencia de sublevados se confirmó en cuatro de las 6 provincias del país. El 2 de junio los sublevados tomaron y quemaron el pueblo de La Maya.
Deseo señalar que desde antes del inicio de la revuelta, a fines del mes de marzo, como escribe la historiadora Yglesia, las acciones de los independientes de color se incrementaron para mostrarle al Secretario de Estado norteamericano, el cual en pocos días visitaría el país, la fuerza que tenía el PIC. Considero, por lo improcedente de la Nota del Gobierno de los Estados Unidos del 25 de mayo, que los independientes de color lograron su objetivo de impresionar al gobierno estadounidense y aparentar más fuerza, recursos, apoyo y potencialidades que los que realmente tenían.
Desatada la revuelta, el Consejo de Veteranos apoyó al gobierno de José Miguel Gómez. El gobierno cubano envió fuerzas considerables para Oriente para neutralizar la sublevación y el Senado norteamericano autorizó al gobierno norteamericano para que interviniera en Cuba si las circunstancias así lo requerían. En Cayo Hueso se concentraron 8 barcos de guerra, un buque hospital y varias embarcaciones auxiliares. El presidente norteamericano William H. Taft le comunicó a José Miguel Gómez que esos preparativos solo tenían el objetivo de proteger sin demora las vidas y las haciendas de los ciudadanos norteamericanos si el caso lo requería, pero que tales medidas no debían ser consideradas como el preludio de una invasión a Cuba. El 28 de mayo desembarcaron en Guantánamo 700 infantes de marina, y el 7 de julio los acorazados Ohio y Minnesota atracaron en dicho puerto. El 14 de julio se conoció que el ejército cubano había derrotado a los insurgentes. Las fuerzas norteamericanas se retiraron.
Según el historiador Fornés, los insurgentes alcanzaron la cifra de 2 000. Las fuerzas armadas, sobre todo la Guardia Rural, aplastó sangrientamente la revuelta. Se estima, quizás exageradamente, en 3 000 los muertos por la parte de los alzados y civiles que sufrieron la sangrienta represión. Ivonet y Estenoz fueron también víctima de esos excesos.
Se considera que el principal responsable de la masacre fue el General José de Jesús Monteagudo, amigo muy cercano de José Miguel. El General Monteagudo había sido un combatiente del Ejército Libertador, perteneciente a la caballería de la provincia de Las Villas, que acompañó a Antonio Maceo en la Invasión y que con el grado de teniente coronel fue herido de gravedad en el combate de Tirado, cerca de la localidad de San Luís, provincia de Pinar del Río, durante la campaña invasora (Loynaz, 274). El general Monteagudo había sido también miembro de la Asamblea Constituyente de 1901. La responsabilidad de José Miguel Gómez en esa sangrienta represión, es un hecho que todavía no se ha aclarado; el historiador Jorge Ibarra plantea en su libro que no se conocen las órdenes o instrucciones precisas que le dio a Monteagudo para reprimir la sublevación o para detener la represión; lo cierto es, dice el antes mencionado historiador, que Monteagudo no fue juzgado y ni siquiera destituido de su cargo. La historiadora Yglesia aporta un elemento interesante que pudiera ayudar a aclarar lo anterior, si partimos del hecho que el Presidente Gómez no tenía interés en ser reelecto. La mencionada historiadora plantea:
“Después del aplastamiento de la insurrección del Partido Independiente de Color, el general Monteagudo, jefe de las fuerzas armadas, creyó llegada su oportunidad de guiar al país desde la silla presidencial, para lo cual tenía que lograr el consentimiento del general Gómez, pero este se opuso. Los liberales de toda la nación habían elevado sus quejas al Presidente por las maniobras del jefe militar. Así, en el Antiguo Palacio de los Capitanes Generales se produjo una entrevista, considerada violenta por la prensa del período, entre los generales José Miguel Gómez y Monteagudo, y el secretario de Gobernación, Federico Laredo Bru. De esta reunión, los dos últimos salieron con la decisión de renunciar, y así lo hicieron. Pero Monteagudo había preparado todo de forma tal que cuando él faltara, se formara el caos en el ejército, y como las elecciones se aproximaban, los amigos mediaron. y ambos volvieron a sus cargos.”

Corrupción en el gobierno de José Miguel Gómez

Antes de comenzar con una breve exposición sobre la corrupción en el gobierno de José Miguel Gómez deseo señalar, que en un país libre y democrático, no es raro que la oposición política y una parte de la prensa hagan frecuentemente un sobredimensionamiento de la corrupción del gobierno de turno; esto se debe a determinados objetivos políticos no difíciles de imaginar. En parte de la prensa de oposición y en parte de la prensa en general, el sensacionalismo y el escándalo son instrumentos que aparecen con cierta frecuencia, así como el uso de la sátira y la caricatura política. No debemos olvidar que la sátira y la caricatura política son, desde un punto de vista artístico, deformaciones o exageraciones de una realidad, y así debemos de entenderlas. Deseo enfatizar que el uso no responsable de la libertad de expresión (en particular, de la libertad de prensa) como son la utilización del escándalo y del sensacionalismo, es preferible a la censura o a la supresión de la libertad de expresión que muestran las dictaduras autoritarias y totalitarias, en las que no se admite la menor crítica al gobernante o gobierno.La censura o la supresión de la libertad de expresión tienen el propósito (entre otros propósitos) de presentar al pueblo y a la comunidad internacional, una falsa inmaculada gestión política, económica y social del régimen. No obstante lo anterior, hay algo peor que la censura o la supresión de la libertad de expresión: la unanimidad. El profesor Luis E. Aguilar escribió hace muchos años:
“ Porque la unanimidad es peor que la censura. La censura nos obliga a callar nuestra verdad, la unanimidad nos fuerza a repetir la verdad de otros, aunque no creamos en ella ...” (Aguilar, 329)
En los regímenes totalitarios no sólo no existe la libertad de expresión, no existe tampoco la libertad de silencio; el silencio y la abstención son valorados frecuentemente en esos regímenes como apatía u oposición. Sobre la libertad de prensa y el sensacionalismo de la prensa cubana en esa época, Patricia Pardiñas-Barnes escribe:
“La libertad de prensa, principio clave de nuestra nacionalidad, tuvo profundas raíces culturales nutridas por la robusta empresa privada de revistas y diarios de alto nivel profesional. Durante la República la prensa fue institución libre que grabó reveses y dobleces de la nación y aunque respaldó el respeto cívico y la deferencia a las instituciones del poder, el sensacionalismo fue uno de sus grandes males ...” (Pardiñas-Barnes, 243)
y añade más adelante:
“.. Entre los tempranos periódicos que pintaron un desacreditado panorama político estuvo La política cómica (1905) que dio vida a la imaginativa personalidad de Liborio. Se llegó a decir en aquella época que en Cuba había tres males: La política cómica, Fontanills (por sus páginas sociales) , y el teatro Alambra. Pero hubo otros, como El Heraldo de Cuba (1913) de Manuel Márquez Sterling, que fueron sinónimo de excelentes diaristas .... ” (Pardiñas-Barnes, 244)
Deseo puntualizar que solo uno de los historiadores consultados, Fornés, habla en la bibliografía consultada, de una Ley de Defensa Nacional aprobada en enero de 1910 que sirve en realidad, según ese historiador, como “ley mordaza” para la prensa opositora al gobierno de José Miguel. Parece ser, por las críticas que continuaron en la prensa de la época, que fue muy limitada la aplicación de esa ley.
En esos primeros años republicanos, los extranjeros controlaban la economía del país; sin embargo, los cubanos tenían un campo exclusivo a su arbitrio: la política, y ésta no pocas veces se utilizó para el enriquecimiento personal, aunque sobre esto, considero, que se ha exagerado y caricaturizado en cuanto a la magnitud, los métodos utilizados y el número de políticos implicados. El abogado Adolfo Rivero Caro describe algunos, no todos, de los métodos utilizados:
“Generales, coroneles, oficiales, todos acostumbrados a mandar y de enorme prestigio social, carecían de tierras y capitales. Como los extranjeros controlaban la industria y el comercio, los puestos públicos pasaron a ser casi la única forma de enriquecimiento para los cubanos. Los veteranos aprovecharon su prestigio social para postularse y llegar a los mismos. Una vez allí, aceptaban sobornos de empresas privadas para darles contratos y ventajas, nombraban en cargos a familiares y amigos, concedían contratos a cambio de dinero, hacían pasar carreteras por determinadas zonas para aumentar su valor y aprovecharse de ello, vendían propiedades nacionales a empresas extranjeras a precios inferiores a los que se pudiera haber pedido y daban no a los más capaces sino a los que podían ayudarlos o les habían dado dinero. Es decir, aprovechaban el poder para su beneficio personal y no para servir al pueblo. Esto, a su vez, generalizó una actitud de cinismo entre la población con los políticos. En realidad, esta práctica mantenía una continuidad cultural con el estilo de gobierno de la Corona española en Cuba ...” (Rivero, 193)
Las concesiones a compañías donde los políticos promotores o políticos votantes (o familiares y amigos suyos) tenían acciones fue otro de los recursos utilizados para enriquecerse.
Abordando específicamente el tema de la corrupción en el gobierno de José Miguel, diré, que el destacado historiador Jorge Ibarra al plantear las características más notables de ese gobierno, escribe:
« institucionalizó la corrupción política y administrativa, amplió el radio de influencia de la burocracia, organizó el ejército a su imagen y semejanza, alentó el desarrollo industrial de la burguesía española, introdujo reformas que representaron un mejoramiento para la clase obrera y evitó cuidadosamente todo enfrentamiento con la relación neocolonial.» (Ibarra,302-303)
El más notorio de los “grandes negocios tortuosos”, al decir de Hortensia Pichardo, del gobierno de José Miguel, fue la ley otorgando una concesión para realizar obras de dragado y mejoras en los puertos; el escándalo fue tan grande por los términos tan desfavorables para las finanzas de la República, que hasta el Departamento de Estado norteamericano dudó de la capacidad de los cubanos para mantener un gobierno adecuado. El Departamento de Estado ( dentro del marco de la política de la “intervención preventiva”) pidió que se hiciera una reforma del proyecto pese a que la compañía a la que se le había dado la concesión, era una compañía fundada por dos norteamericanos. La reforma a dicha concesión se hizo en las postrimerías del gobierno de Gómez; el gobierno cubano que le sucedió al de Gómez, incautó las obras, anuló la concesión y encerró durante un cierto tiempo al expresidente Gómez. Otro negocio muy cuestionado fue la ley autorizando la permuta de los terrenos de Arsenal por los de Villanueva. Fueron determinados intereses norteamericanos (eran ingleses los dueños de la compañía de ferrocarriles involucrada en el canje) los que estaban detrás de la denuncia y la exageración de las condiciones desfavorables de ese canje para la República. Para tener más objetividad a la hora de valorar este negocio, en el que el Presidente y otros congresistas patrocinadores de ese canje se beneficiaron económicamente de manera personal, es necesario que el mismo se analice bajo las leyes que rigen el mercado en un sistema donde la propiedad privada es algo sagrado y donde el precio de una propiedad se discute entre el vendedor y el comprador; discusión donde los factores premura o necesidad que tiene uno por vender y el otro por comprar respectivamente, tienen un peso considerable; también debe tenerse muy en cuenta el artículo noveno de dicha ley donde se le pone un límite al abono por sobreprecio por parte del Estado cubano a las construcciones incluidas en la ley (espigones, almacenes y horno crematorio) cuando el monto de estas construcciones sobrepasaran el millón y medio de pesos. Otro decreto muy cuestionado es el “chivo” de la ciénaga: un decreto otorgando la concesión para desecar las Ciénagas Occidental y Oriental de Zapata; realmente el plazo fijado para comenzar las obras expiró sin que éstas comenzaran, por tanto ese decreto nunca realmente se llevó a la práctica y sus cuestionadas condiciones. Es interesante señalarar que este decreto fue derogado por primera vez el 23 de agosto de 1913, después que el gobierno norteamericano había dado su veto a este proyecto, con posterioridad, el gobierno norteamericano comunicó que no mantenía sus objeciones. Otro negocio cuestionado, fue la concesión de las comunicaciones telefónicas a la empresa norteamericana Compañía Cubana de Teléfono; concesión en la que algunos historiadores resaltan la amistad de José Miguel con José M. Tarafa (hombre de negocios y coronel del Ejército Libertador), personalidad que estaba vinculada a intereses económicos norteamericanos, sin embargo, otros historiadores resaltan a una amiga íntima de José Miguel. Es muy importante señalar que la mayoría, no todas, de esas leyes y decretos eran positivos según los conocimientos científicos existentes en aquella época y en cuanto a sus principios sustentantes.
Otras leyes que son tomadas en cuenta para argumentar la corrupción durante el gobierno de José Miguel son los proyectos de leyes permitiendo las peleas de gallos y la organización de la Renta de Lotería. Estos proyectos fueron presentados, debatidos y aprobados en la Cámara de Representantes y en el Senado de la República; el Presidente Gómez sencillamente los aprobó, no vetándolos como había hecho Don Tomás Estrada Palma. El régimen de la República en esa época era presidencialista (y no parlamentario o semiparlamentario) y este régimen le proporcionaba al Presidente un exceso de poder sobre la rama legislativa.
Las sesiones legislativas eran verdaderos debates como corresponde a todo régimen democrático: gobierno de la mayoría con respecto y protección para las minorías; por ejemplo, José Antonio González Lanuza con elocuente verbo se opuso a la ley de la Renta de Lotería en el Senado sin tener en cuenta la pequeña minoría que lo secundaría y Manuel Sanguily, fue el único en el Senado que se opuso al proyecto autorizando las lidias de gallos. Por cierto, Manuel Sanguily no se había opuesto a la Renta de Lotería durante el gobierno de Don Tomás. El historiador pinareño Octavio R. Costa escribe sobre lo anterior:
“ Sanguily defiende con enfática franqueza el Proyecto de Ley que crea la Lotería, a través de toda su larga y polémica tramitación. En las muchas sesiones en que el Senado conoce el asunto, emite razones poderosas en su apoyo. Niega la inmoralidad que se atribuye al hecho de que el Estado organice la Lotería. Alega la vaguedad y la alterabilidad de la moral en el tiempo y en el espacio. No es posible fijar –afirma- el patrón de oro de la moralidad. Pero más allá de estos motivos, él vota por la creación de la Lotería porque sus rentas se destinan a engrosar los fondos que garantizarán el empréstito que se gestiona para pagar al Ejército Libertador. Sobre todo otro motivo está este poderoso y noble argumento patriótico. De glorioso califica el vicio si los cubanos juegan en beneficio del país. Y cuando Estrada Palma veta el proyecto aprobado por el Congreso, pronuncia un inspirado y feliz discurso, donde, en vez de reiterar argumentos en defensa de la Lotería, hace del documento presidencial la más irónica disección.” (Costa, 114)
Con respecto a algunos de los argumentos que manejó González Lanuza, los cuales pueden leerse en el libro de Pichardo, diré, que los que durante décadas hemos sido testigos de los esfuerzos, con sus altas y bajas, por eliminar la práctica de la lidia de gallos y el juego en casi todo nuestro territorio nacional durante éstas más de cuatro décadas, sabemos lo difícil, por no decir imposible, que resulta erradicar esas prácticas. La lotería del Táchira y más recientemente la Lotería de la Florida, ambas extranjeras, han sido las vías utilizadas en Cuba por parte del pueblo para el ilegal juego de “la bolita”. No conozco que en la anterior República hubiese alguna zona de nuestro territorio nacional y bajo nuestra soberanía, donde existiera para los extranjeros tolerancia para el juego, así como para otros vicios e ilegalidades, e intolerancia de esas mismas prácticas para los cubanos.

EN LA FOTO JOSÉ MIGUEL GÓMEZ EN EL CENTRO


Deseo señalar que las colecturías de la Lotería servían, como plantea Hortensia Pichardo, para favorecer amigos, comprar adversarios, periódicos y periodistas; sin embargo, hay una arista poco abordada: las colecturías, al igual que “las botellas”, sirvieron frecuentemente como especie de sistema de Seguridad Social, concepto desconocido para la época, para algunas personas necesitadas que no podían trabajar o que no encontraban trabajo dado el escaso ( pero incipiente y constante) desarrollo de la economía cubana en esos años.
Por otra parte, hay personalidades vinculadas a esos políticos, como es el caso de América Arias, esposa de José Miguel Gómez, que construyeron muchas obras benéficas. El hospital clínico obstétrico de la ciudad de La Habana, conocido popularmente como Maternidad de Línea, lleva el nombre de esa ilustre benefactora. Otro ejemplo en esa República, mucho más acá en el tiempo, fue el de Marta Fernández Miranda, segunda esposa de Fulgencio Batista y Zaldívar, la cual se destacó por apadrinar y llevar a cabo múltiples obras de caridad.
En lo político el gobierno de José Miguel Gómez se caracterizó por ser tolerante, respetar las libertades públicas que existían en esos tiempos y por fomentar un ambiente de convivencia en el país, aunque, como ya hemos visto, no siempre lo logró. La tolerancia de José Miguel Gómez fue tal, que aún frente a críticas directas y públicas no se daba por aludido; un ejemplo, es el siguiente: Manuel Sanguily, Ministro de Estado de su gabinete, al criticar el juego imperante en el país dijo públicamente:
« Y el jugador más impenitente es el Estado, convertido de este modo en agente de inmoralidad y en maestro de corrupción. Por doquier se ostenta majestuosa o descarada la violencia. Armado de una espada, está arriba la autoridad de un general del Ejército. Armado de punta en blanco está bajo la insolencia brutal del bandolero.» (Ibarra 314)
El historiador Ibarra respecto a esta tolerancia de Gómez plantea:
« Gómez, quien lo toleraba todo, no se dio por aludido, ni tomó medidas contra su Ministro disidente. De la misma manera, contemporizó con algunas de las posiciones asumidas por Sanguily en la Secretaría de Estado « ( Ibarra 314)
Algunas de esas posiciones asumidas fueron contra la política exterior norteamericana. Una de ellas fue la actitud valiente y decidida que tomó Sanguily en contra de la injerencia norteamericana en los asuntos internos mejicanos como el relativo al derrocamiento de Madero y su sustitución por Victoriano Huerta.
José Miguel Gómez tuvo la suficiente fuerza de voluntad, inteligencia, patriotismo y sensatez para no postularse para su reelección; pese a ser uno de los líderes más populares que ha tenido Cuba, no siguió los consejos de aduladores y fanáticos que así se lo aconsejaban. Fue muy famosa una frase suya en la que planteaba, que aunque el pueblo le pidiera de rodillas la reelección, el no iría a la misma. Manuel Sanguily, como Secretario de Gobernación, presidió unas elecciones ordenadas, pacíficas y honestas en la que el candidato oficialista Alfredo Zayas fue derrotado por el candidato opositor Mario García Menocal, el cual llevaba al destacado sociólogo y filósofo Enrique José Varona y Pera para Vicepresidente.
Hace unos meses, en una visita a la para mí entrañable ciudad de La Habana, fui agradablemente sorprendido al ver restituida la estatua del Mayor General José Miguel Gómez a su lugar en el monumento de la calle G (Avenida de los Presidentes) frente al Hospital Ortopédico y al fondo del Hospital Calixto García. La estatua de Don Tomás, de la cual solamente quedaron parte de sus botas frente al hotel que ella le dio nombre: Hotel Presidente, espera aún.

Bibliografía
Documentos para la Historia de Cuba tomo II, Pichardo Hortensia, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1976
Cuba: 1898-1921. Partidos Políticos y Clases Sociales, Ibarra Jorge, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1992
Diccionario Enciclopédico Hispano Americano (DEHA) tomo XXVI, Editora .M. Jackson, Boston, 1929
Estos Últimos Años, Editora .M. Jackson, Boston, 1928
La Neocolonia, organización y crisis desde 1899 hasta 1940, Organización de la república neocolonial (capítulo II), Teresita Yglesia, La Neocolonia, Instituto de Historia de Cuba, Editora Política, La Habana, 1998
Manuel Sanguily, Historia de un ciudadano, Octavio R. Costa, Editorial Unidad, La Habana, 1950
Cien años de Historia de Cuba, El período republicano intermedio y la crisis de la democracia (1920-1933), Adolfo Rivero, Editorial Verbum, Madrid, 2000
Cien años de Historia de Cuba, La primera república: (1899-1921), Leopoldo Fornés, Editorial Verbum, Madrid, 2000
Memorias de la Guerra, Enrique Loynaz del Castillo, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2001
Patricia Pardiñas-Barnes, Jorge Mañac: prensa, periodismo y comunicación, revista Encuentro de la Cultura Cubana No. 21-22, verano/otoño del 200, Madrid
Luis Aguilar León, La hora de la unanimidad, revista Encuentro de la Cultura Cubana No. 24, primavera del 2002,Madrid
Programa “Orígenes” de la televisión cubana sobre la sublevación de los independientes de color Contenido del segmento “En este día”


 

 

 

Revista Vitral No. 52 * año VIII * noviembre-diciembre 2002
Pedro Pablo Arencibia Cardoso
(Cárdenas, 1949).
Lic. En Matemática Pura. Se graduó en la Facultad de Ciencias de la Universidad de la Habana, en 1972. Profesor Titular universitario en las asignaturas de Matemática, Computación y Estadística; 24 años de experiencia como profesor universitario. Autor de múltiples trabajos investigativos de Antropología y Biodemografía.